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Abro los ojos, estoy en mi sillón
frente al piano. Una perspectiva que me produce un sentimiento de ánimo, de un empuje,
aunque sea ajena a todo mi derredor. Pienso en ella, abro los ojos, la percibo
por unos momentos y rompo esta realidad que me encoge, que me corroe en esta
soledad atemporal. Agradezco este súbito enclaustramiento mientras ella, en un
hospital, en una habitación cero de paredes blancas y suelo gris se va apagando
como la flores en invierno. Abro los ojos, estoy en mi sillón, un sillón de
color verde. Me siento descansada, aunque mis manos tiemblan ante la humedad pegada
a mis carnes por la lluvia. Me deshago de el y voy al baño, esos pasillos donde
su olor peinan mi nariz. Intacto permanece , tanto que a veces me vence. El
agua nuevamente planea a ras de mi cuerpo. El vapor empaña el espejo, una bruma de tibieza ampara mi cuerpo. Me
apuro y salgo, por un instante pienso en esta agua, esta agua de batallas
inconclusos. Esta agua que tanto ansiamos encontrarla en otro mundo, tal vez
jamás. Todavía falta mucho, mucho tiempo. No sé si nos dará tiempo. Y aunque lo
ignoremos, tenemos como objetivo el agua, tan necesaria para esta existencia, tan
desgarradoras donde se blindan pueblos en el ámbito de la fortuna. Oh, ese
cosmos, ese espacio donde el tiempo no tiene cabida, tan misterioso y a la vez
tan insonoro. Me imagino está en órbita mirando hacia la tierra, este chiquito
planeta azul donde se ha dado el privilegio de una civilización que se hunde a
si misma, donde los ciclos de su clima, de sus guerras se repiten una y otra vez.
Vuelvo al sillón, a ese sillón frente al piano. Medito sobre mi vida, sobre su
vida, sobresaliendo a lo que soy en el hoy. Soy un agujero negro que atrapa
toda esa materia oscura o no , descubro otra dimensión , una dimensión de
mundos sordos a esta esfera. Un campo de flores besa mi estómago, una corriente
de gaviotas ondean en los mares donde cantan las ballenas. Sí, cantan las ballenas.
Sí, cantan los pájaros. Corretean por una masa corpulenta de arboledas y
océanos donde se respira paz. Un planeta dentro de la nada, dentro de múltiples
hilos que tejen este universo. Este plan perfecto me emborracha de una ilusión,
de una esperanza fuera de esa atmósfera llamada tierra. Soy naufraga que ha
encontrado otra ínsula dentro lo colosal, ante lo grandioso de este cosmos
donde colgamos como un halito de incomunicación, recluidos orbitando en una
luna donde nuestras promesas, donde nuestros interrogantes son lagunas dudosas
de nuestro yo. Mi yo, un yo vertical, primero soy consecuencia de mi cima, de
mi propia cima después, vendrán los verdes sueños de amor, de amistad. Ante todo,
equilibrio, ante todo sostenibilidad, ante todo un reusar nuestras fuerzas como
nuevas noticias de un arco iris que besa…que besa nuestros labios. Una
oportunidad que llegará y será acogida o no y llegarán otras y creceremos al
son del rumor de un faro que no se cansa del oleaje. Abro los ojos, aquí en el
sillón, a unos pasos de mi el piano, a un tiempo no muy remoto la paz.
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