domingo, septiembre 27, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA FIC) 33

 


33

La marcha de los seres queridos. La visita de sus almas despojados de cualquier impureza, me sumerge en un submundo donde solo yo soy consciente de ellos…sí, de ellos de los que cuelgan en mis espaldas , los que se acuestan conmigo como medida de protección. Y es eso, no más que eso , me protegen en este retraimiento en mis pensamientos. Y otra vez me levanto del sofá y otra vez observo esas flores marchitas en un jarrón transparente. Me dirijo a él y con la evocación de las sombras que cuidan, que me miman lo estrello contra la pared. De un zas, de repente desaparecen y un silencio sucumbe frente a mi rostro. La pared a quedado dañada y los cristales y flores esparcidas por el suelo. Intento sumirme en mi inconsciente , doy unos pasos, y piso las flores. Para qué los recuerdos, esa memoria absurda donde aboga en el ayer. El pasado  ya se ha ido. Ahora en este presente que es pasado también me alimento de una vertiginosa sensibilidad que me hace áspera. Oh , mi piano…la música. ….Dido y Eneas viene a mi mente, suena esta maravilla de Purcell. Con un  movimiento de decaimiento y cansancio bailo alrededor de los cristales rotos y las flores marchitas hasta que la quietud cierra mis ojos y suspiro en lo emotivo de un aria, de un lamento. Cuando nos lleve la marea, seremos seres que visten de un traje de colores, y llevaremos un bolso y no volveremos más. Nos iremos donde los ciegos , sordos, mudos de esta sociedad no expresen cada movimiento dado. Cuando nos lleve la marea. Miro mi hogar, está desgastado, padece del hambre del calor humano solo, el piano. Cuando estemos juntas, seremos esa batalla ganada cara a la luna blanquecina, seremos ese espejo donde tu  mirada, donde mi mirada despliegue las plomizas y extrañas estaciones. Seremos expansión de nuestros sentidos en la verticalidad de los años que nos quedan, que pueden ser muchos, que pueden ser pocos. Da lo mismo. Todo consiste en estar ¡Sí! Cuando estemos juntas pasaremos las tormentas como manantial de la belleza, de lo imperfecto del amor cuando se quiere, de dos cuerpos gravitando entorno a las lágrimas del universo Me siento en este piano mío, me sacio de su gratitud  y soy leve caricia de sus teclas, color marfil. Buscaremos de alguna manera para la huida. Cuando nos lleve la marea y suena….y suena.

 

 

 

jueves, septiembre 24, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA)32

 



32

Fondos marinos, ahogados, naúfragos y a salvo unos cuantos. Aquí, en la isla, años de la posguerra, de la guerra civl, el hambre, la precariedad, el agotamiento. Un barco cargado de hombres de cualquier insula con destino a América..,,Qué bien suena , América, América. Porfían la virulencias de las mareas. Y los idializo despidiéndose de sus esposas con lágrimas que como escorrentías caen en sus pechos, en sus lazos de amor. Me voy querida, amada mía pero volveré con lo suficiente para una viva holgada, mejor donde el acecho del hambre no nos mortifique, no nos pene sentados uno frente al otro sin saber que comer, una sopa de agua y pan tal vez, está que me has dado antes de partir. Y se van, yo desde aquí de esta plaza donde la gente no surge aun me queda el olor de esa indigente preñada, de esa señora con sus palomas, de esa madre que se lamenta irreversiblemente por el resto de sus días la muerte de su hijo, de esa esposa decaída atendiendo a sus hijos a las ordenes del disimulo de la desgracia, de la tragedia de su esposo llevado. Y el barco parte, pañuelos son la despedida de cientos de personas, de mujeres, de hombres, de niños. Y ella le desea lo mejor con el susurro de un buen viento , de unas buenas estrellas en la navegación hasta llegar a esas tierras extrañas.  Pero ella no sabe, el no volverá, la dejará en la isla en el susurro tronador del tormento en la espera en un muelle durante años y años hasta el día de su muerte como victima de una caída de una razón dislocada cuando atraca en ese misterioso continente. Y desembarca, a pesar de la malas mareas, a pesar de la escasez de alimentos en la embarcación durmiendo con las ratas. Sus ojos , sorprendidos, hace un hueco en que ha arribado en el lugar exacto de su riqueza. Al principio trabaja y luego con el tiempo y las mujeres será empujado al olvido, a esa desazón que le hace pensar que tal vez tendría que volver. Le escribe, querida, aquí todo bien, trabajo de sol a sol y voy consiguiendo poco a poco mi propósito, nuestro propósito. Estoy bien, que bueno fuera que tu vieras y sintieras como yo me siento en esta tierra. Inmensa, interminable, exuberante en su verdor, con las riquezas de sus raíces. No sé cuando volveré, pero espero que el tiempo aquí no se alargue demasiado. Te quiero.  Te quiero , le deletrea, ella siente que un puñal hirviente viene a su vientre, mira su hijo pequeño, el no lo sabe. No sabía que cuando se fue ella estaba embarazada. Y un deje de tristeza se muestra en su faz…tanto, que se arranca el delental…tanto, que se viste de luto…tanto, que su niño llora y la abuela desolada y visionara de aquel error de su hija a la dejarlo marchar la sacudiría en el mal de su entereza coge al niño entre sus brazos y se va, se va donde los gritos en el monólogo de su madre no los escuches. Antes mira de nuevo a su hija, y en su ideas cae un maleficio a la familia. ¡No, amor¡ estas cartas son una falsa, cuento los días, las semanas, los meses, los años y todas son iguales ¡No amor¡ no vendrás, y tal vez ni me recuerdes. Mi memoria me lleva a esa despedida eterna. ¡No¡ no vendrás, me has engañado como otras tantas mujeres de la islas. Los rumores corren  y veo la deshonestidad , la pena en sus caras dibujadas de lágrimas como agujas candentes que hiere sus corazones. Tu eres igual, otro amor estará contigo, otra vida en la yo no tengo cabida ¡Me engañas¡ ¡No amor¡ yo penaré el restos de mis días, allí…allí donde te vi por última vez como esperanza ahogada, quemada, arrasada en mi delirio. Me llamarán la loca y qué más da, he perdido toda ilusión de vivir sin ti ¡No amor¡ basta de mentiras, mantendré este luto, este luto penoso con el llanto de las ballenas y con ellas moriré. Cuando nos lleve la marea. El sórdido viento lame mi cara, la calima se hace más densa  y un sofoco me hace sudar. Dolor. Desaliento. Tormento. Lamento. El desánimo la mira, la escucha y la atiende. Cuando nos lleve la marea. Hinco mi mente en la amistad, en esas horas nocturnas que permanecimos en la playa, en la orilla observando las estrellas, la luna, la luna blanca

 

 

sábado, septiembre 19, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA ) 31

 


31

La isla, si, vivo en esta isla donde el viento remonta una y otra vez la memoria. Esta insularidad me ata y a veces me oprime y a veces me hace estar contenta. Es como una larga soga que nos deslinda de lo que hay en el más allá…más allá de las mareas. Mi piano, con el me transporto, me transformo a donde quise llegar…más allá de las mareas. Una música condicionada por cierta melancolía que me enaltece, me alza más allá de los deseos, de estos sueños míos donde el transito ciego por la ventura de cada composición me traslada fuera de este lugar. Pero, una cuerda bien larga en su extensión  me presiona, extingue todas esas posibilidades de rehacerme fuera de estas paredes. Los espectros golpean mi espalda, mis espaldas agotadas con el carácter de este verano ampliado por el cambio climático. Sí, el clima se hace más aquejado, más enfermizo condicionándonos a un vagar en el sudor. Mis piezas son absoluta derrota de la desgana, de esta travesía a  más allá de estas islas. Me incorporo, me voy a mi sofá y extiendo mis pies desnudos, las flores marchitas en su jarrón posa sobre mis sienes. Me siento derrotada y a la vez una lucha interna me equilibra hasta ser explosión en mi nuevo nacimiento. Porque siempre estamos naciendo, si en la visión de mis ojos de esta jornada, de esta mañana donde el sofocante calor me lleva lejos …..muy lejos, más allá de las mareas. Cuando nos lleve la marea. Ahí, estaremos, esperando, impulsadas transcendentalmente en una muestra de afecto ¿Y estos espíritus? Me desafían , vienen a mi para levantarme y de nuevo ser persona con dignidad. La dignidad humana , sí, esta particular palabra se ha descarrilado en la grosería del hoy. Todo humano es digno mientras no haga el mal, mientras viva con este cuerpo, con estos huesos, con este cerebro que tan privilegiado en este mundo. Sí, tenemos el privilegio de razonar. Tenemos que parar…una parada que nos induzca a observar de manera global las primeras necesidades de este planeta, ¡la dignidad¡ Soy yo, ¡cuando nos lleve la marea! Yo, mujer colgada en los vientos de las ramas que se mecen al con el sonido de sus roces. Su musicalidad particular nos lleva a un estado donde somos hermanos de esos que perdieron en un universo colapsado. Cuando nos lleve la marea, me elevo, despierta soy ensoñación de cada pedazo de mi vida y me conformo con esta verticalidad mía donde afronto cada día como hija de las sombras clara oscuras de la existencia.

domingo, septiembre 13, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA )30

 


30

Cuando nos lleve la marea. Cuando ese beso llegue al amigo en la ventura del vivir, de esa brisa fresca que está por venir. Yo, aquí, en esta plaza con el viento sur. Un viento donde su brusquedad me hace cerrar los ojos por momentos. Un viento sur que nos lleva a una calima densa, dañina para nuestros pulmones para esta respiración pausada cura de todos los males. Y sigo aquí sentada percibiendo el devenir de las horas, que no son horas sino cuantos que pasa de un estado a otro. El llanto se arroja a mi vientre y no sé porqué vuelvo a esa familia que al padre se lo han llevado en el nocturno, en una noche sin luna. Dónde estará, porque necesitamos saber dónde están nuestros muertos, por si algún día queremos llevarles flores y dejarlas marchitas hasta el ultimo suspiro del sol. No tengo ganas de levantarme, la historia lo hace por mis señores. Hay tantas vivencias, tristes, alegres en esta plaza que embelesada em quedo en cada uno de sus encuentros. Una plaga de langosta azota a la isla, así, con una calima que no deja pisar la mirada. Los campos se ven arruinados y el pobre. Sí, el pobre agricultor ve como su cosecha está perdida, como su pobreza será más mordiente, más mortífera. Cuando nos lleve la marea, mi vida ha sido un vaiven como todas las vidas en este planeta. Con nuestros errores, con nuestros aciertos con nuestros besos al viento….al viento sur. Mi sensación es que el clima de este planeta entrará en un caos, vendrá una nueva del hielo, habrán nuevas desapariciones, especies que no observaremos jamás. El viento aprieta , yo observo esa señora mayor que da de comer a las palomas, como eso fuera toda su vida. La muchacha, la linda muchacha con su vientre abultado también me visita y ha tenido ya su bebe. Un bebe que no verá, que no sabrá de su sexo, de su vida.  Su vientre desgarrado en un estado somnoliento, inconsciente la persigue. Se tumba en un banco, mira a todos los lados y ahí se queda con el viento …el viento sur. Y el beso no llega. ..no llegará. Lo pienso acurrucada a su piano, cavilando el próximo movimiento de ser compositora en un mundo de hombres donde las azotainas aun están vigentes. Pero amiga mía, no te preocupes. Cuando nos lleva la marea sentirás ese beso, ese beso de algas y sal cosquilleando tus mejillas gastadas. Vivimos actualmente subterráneamente, allá más allá de las profundidades de esta isla, ahí somos nosotras, sin ataduras, sin cotilleos, salvadas de todo cruel percance en nuestra conducta , respetuosa. La vida nos da opciones, nos orienta en el devenir de las estaciones hacia estados donde el bienestar, la actitud, la empatía, el amor se sincera con las manos unidas , con los labios unidos por una misma pasión. La pasión de ser amada. La pasión de amar. No hay más mientras, disfrutemos de nuestro callar, de nuestra propia negatividad de que todo ese esplendor. Y vendrán tiempos mejores. La historia de la tierra es cíclica, hay momentos que se repiten y de manera desbaratada, descabellada hasta llegar al fin de nuestras creencias, de nuestra verticalidad. Y llega la duda, cual es el medio de comunicación ideal, nada neutro, todo esta ramificado por una causa política. Como dice la canción, mi querida España, esta España mía…quiere rajarse, quiere romperse como símbolo de la unión. Me aparto de estas ideas. Cuando nos lleve la marea, el viento sur golpea mi cara  con su arena del desierto y llegará esa plaga tan temida, y morirán los campos para luego revivir. Nacimiento, vida, muerte están unidos, es el ombligo umbilical de nuestro paso por este planeta que tan poco mimamos, que tan poco cuidamos. Y después de la muerte vendrá el nacimiento, el transcurso de la vida donde nos veremos como un espejo de nuestro presente sin tener reminiscencia del pasado. Señores míos, queridos míos, hay que tener memoria. Y cual es nuestro origen, no más que este universo que ha sembrado cada uno de los hombres, de la mujeres de este planeta.

 

 

martes, septiembre 08, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA ( NARRATIVA)29

 


29

Un beso. Sí, un beso viene con el olor de la ventisca, con el olor de las flores marchitas en un jarrón sobre el piano, con el olor de mis dedos a cada nota que desea un adiós. Un adiós. Sí, un adiós…a veces nos cansamos, sin más. El cielo deberá de lucir su faceta más hermosa en lo que transcurre esta mañana, un celeste límpido nacido de las radiaciones al penetrar en esta atmósfera. Más allá oscuridad, un sol blanco que nos elige como lugar para el emerger de la vida, de esta vida tal como la conocemos. Un beso. Sí, un beso con el olor de fotos viejas cuando era joven, cuando las ganas de zarpar era brisa de cumbres donde el vértigo no existía. Y , ¿ahora? Un adiós, mi cuerpo esquelético asume la desventura del enojo conmigo misma, requiero de mi memoria y sueño despierta como un delirio en plena lucidez de mi ayer. Y es que estamos en este hoy, un hoy donde todo de esta historia del pasado se repite y se repetirá a medida que los días sean columnas de las sinrazones. Mis fantasmas corean tras mis espaldas. Yo , frente mi piano en la soledad de las soledades, todo está ya lejos. Aquí me quedará hasta cuando nos lleve la marea. Eres tu, padre. Eres tú, madre. Qué cerca estáis. Si ustedes que me vieron crecer, que me vieron madurar en el paso de las lunas blancas…muy blancas. Un beso, necesito un beso, un abrazo, un cariño que despierte mis sentidos, que haga sentirme en la verticalidad y no caer con el peso de la vaguedad debajo de la tierra. Cuando nos lleve la marea Ah triste de mí ¡Ah triste de vosotros¡ ¡Cantad¡ ¡Cantad¡ Le digo a estas almas que me acompañan en mi vejez, en esta ancianitud donde un jarrón de flores marchitas prende un olor conocido y repugnante a la vez, cementerio! Cementerio, lugar donde los ya no vivos van a jugar con los gusanos en ataúdes perennes ¡Y qué hay de sus espíritus¡ Rondaran donde la necesidad sea cierta, donde esa otra dimensión de este mundo nos permita pasar y  pasamos, conscientes ¡Cantad¡ ¡Cantad¡ Sepulto en esta forma mía de pensar todo mal que me sobrevenga ¡Ay amiga¡ Cuando nos lleve la marea, zarparemos como en esa juventud y danzaremos con las ballenas allá en su cementerio donde todo es callar! Nos quedaremos absortas mirando el horizonte a la espera que cada noche venga con los recuerdos sin apurar el final. Un beso. Sí, un beso viene con el olor de flores marchitas y de un viendo encismando en su propio ciclo repetitivo. Nos acordaremos de la niñez, de estas almas que corean a cada nota que suena.

jueves, septiembre 03, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA)28

 




28

El viento no se detiene, es un viento sur y yergo mis ojos hacía allí, me sacude. Un bofetón como explosión de una guerra. Si estamos ante la segunda guerra mundial, aquí apartados, aquí escondidos, aquí aislados donde se razona su camino en lo más cruel. Campos de exterminios. Campos de concentración y la muerte, la herencia de la humanidad en manos de bestias que deliran en un nuevo poder, en una nueva vida con el adoctrinamiento de los pensamientos de cada persona hasta su fuga de la vida. Escalofriante, hiriente, doloroso, incrustada en una descomunal masacre o genocidio qué no lo estaremos viviendo hoy en día también.  Pero querido amigos, mi conversación no se quería dirigir en este tema. Punto y aparte…Sí un punto y aparte donde mi mirada choca con la estampida del tiempo sur, de ese viento que nos desploma. Aquí sentada en esta plaza mi mente vaga en esas mujeres, en esas niñas que trabajaron con el sudor de la sangre en su frente , en sus manos en las tomateras traídas a las islas a finales del XIX a a las islas. Veo una cara sucia, unos pies descalzos descansando si se puede decir descansar en un barracón, en una cuartería como quiera que se llame bajo el rostro del capataz. No ,  más . No , más…suplica ella. Unas.  se han ido a la tierra para el cuidado de dicho fruto o verdura, da igual. Otras se han ido al almacén , las más jóvenes, las que todavía le sonrosaba la tez a empaquetar. Mujeres sin derechos, mujeres sin techo, mujeres abandonadas a las manos de los terratenientes como cautivas   de un arduo, duro, crudo trabajo. Ella está ahí, en un rincón, con un vestido de no se cuanto tiempo ¿A caso importa ello’ Si importa, porque ello significa que no tiene nada y que su capataz en el tirar de su fusta la maltrata, la hiere, ¿abusa de lo menudo de su cuerpo? Y ella no sola, muchas otras antes de comenzar el trabajo o mejor dicho la esclavitud en esos campos semifeudales del horror para poder vivir, para poder comer. Madres con sus hijos a ras de la espalda al son del castigo del capataz. No más…no más, suplica. Ellas representan lo más bajo de la sociedad, esa inocencia robada por el desdén del poder en el cauce del horror. Cuando nos lleve la marea. Mujeres que danzan en sus solades, con las piernas reventas, con las carnes reventadas, con los ojos reventados de sol a sol. Cuando nos lleve la marea espero que toda esta atmósfera que contiene este mundo haya desaparecido. Pero todo se va, y vuelve tiempos mejores , entre comillas, donde el derecho en las islas las salvas…las que pudieron salvarse. Y creo que no hace mucho todo era igual. Una madre, con su hijo cargando de sol a sol trabajando para las abusadoras garras del poder. Y es que había miedo…un miedo del cual se puede ser estudio en cualquier país pobre, todo sigue igual. Niñas despertadas en medio de la madrugada cuando todos duermen o hacen que duerman, con el miedo pegado a sus pechos y la amplitud de una infinita pena. Y ahora veo esa mujer que echa comida a las palomas pintando un arco de felicidad en su cara. Y ahora veo esa mujer que en un grito agónico llora la muerte de su hijo, la muerte de su esposo. Estamos plagados de tumbas anónimas en un quejido injusto ante la búsqueda como pájaros caídos de un árbol y el viento sur los arrastrara hasta la nada de quien fueron. Cuando nos lleve la marea…Sí, porque algún día nos llevara, pero que este en calma no con el reboso, el jaleo de corazones maltratados, machacados, vomitados donde la sepultura se anticipa al fin de sus vidas.

viernes, agosto 28, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA) 27


 

27

Levanto mis dedos suavemente de cada nota, de cada sentimiento dejado en este piano. Miro el jarrón de flores marchitas. La quietud me embelesa me hace viajar donde las almas solitarias buscan un pedazo de amor, un fragmento de una paz que se enturbia con los desdenes de la vida. Todo debería ser correcto…si correcto : Y qué es lo correcto, un niño jugando, un niño comiendo, un niño educándose en los jardines colgantes de esas experiencias que lo van hilando hasta su adultez y no perder su niñez , su inocente mirada cuando se asoma al mundo. Pero todo o casi todo, me gusta más casi todo está tan degradado que hay ojos de agujas danzando detrás de el o delante de el sin darse cuenta. Cuando nos lleve la marea, un taconeo se inspira en estos espectros que me acompañan. Tan…tan….tan….y tiene su ritmo. Un ritmo que intento capturar e idealizar en una composición. La agarro como si fuera mía y nota a nota voy montando. Un lamento sacude este salón, un salón telarañas rasgando el techo. Un lamento me sobreviene como si fuera el ultimo aliento, el último suspiro donde subterráneamente nadie me ve. Un lamento mío , solo mío. Un lamento donde se prende toda pasión de estado sin estar desganada a la vida ¡Uhm¡ la vida. Sí, la vida , contemplo lo que somos del universo desde esta dimensión y solo viene a mi que solo somos una partícula creada en la confusión, en el desamparo del débil, de la fragilidad. Tengo sed, me sentaré por un rato en la cocina, dejaré de nuevo esa cafetera italiana que me de el poder de continuar en esa dimensión del que solo somos una mini partícula.  Cuando nos lleve la marea y el niño ha crecido y yo estoy bebiendo agua, la sed no se va, es grieta que se desata en un caos para volver al equilibrio. Y es un hombre, un hombre que ha jugado, que ha crecido, que se ha educado , que ha comido. Se ancla en el horizonte , ante sus ojos un mendigo, ante sus ojos la hambruna de pueblos desconocidos en ese mapa que le enseñaron, ante sus ojos la crueldad , la barbarie de la humanidad y se deteriora…poco a poco. Y se da  cuenta que todo no es tan sencillo, que el mal puede servir para toda una vida, que el ruido espantoso de una guerra seguirá aniquilando aquel niño que quería jugar, aquel niño que quería educarse, aquel niño que quería comer. No, no es tan sencillo, las calamidades de la humanidad son tan intensas, tan inmensas…Cuando nos lleve la marea, voy hacia mi piano . Ay ,estas manías tan mías, me persigue de manera obsesiva, de manera que gravita en otra dimensión distante a este mundo, a esta isla.. El jarrón con sus flores marchitas. No se la hora pero la jornada esta prieta de calor. Tan, tan, tan…vienen a mi con cierto gozo de la libertad que ellos tienen y seguimos. Tenemos que seguir aunque los pájaros no canten y dejen las ramas vacías, solo el toque del ritmo con el viento….el viento. Tenemos que seguir como cada sol en cada mañana, como toda luna en la unión con las mareas. Cuando nos lleve la marea….

sábado, agosto 22, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA . (NARRATIVA) 26

 


26

Una senda de arboledas de cipreses se hacen amplitud en esta plaza en una memoria que danza con la guerra civil , una guerra sin balas, sin trincheras, sin combate. Pienso que sería algo híbrido entre la amenaza y el miedo de ser apresado de aquellos que dirigían sus razones a la república. El horror alcanzó de manera desbaratada a familias donde sus esposos, sus hijos eran sacados calladamente de sus casas y llevados a un campo de concentración o sepultados en algún lugar como pozos después de un tiro del paredón y otros más derrotados , más desafortunados los tiraban por la mar fea en un saco con piedras y atados. Y me pregunto, donde queda esa gente de mala muerte, donde queda esos fotogramas escenas de un ayer enclavados por el sometimiento de las islas. No , no hubo batallas . Todo fue rápido, desbancaron el gobierno y los frentes proclives a su contra fueron denunciados en un chivatazo para su erradicación. Pero aun así, sin balas y metrallas muchos fueron a la península en aquel año 1936 hasta el 1939 termino y surgimiento de la dictadura. ´Levantad las manos queridos lectores, queridas lectoras frente a la injusticia , frente a la opresión, frente a la manipulación, frente a la censura, frente a las cárceles de la muerte que obran en este mundo, en las tierras donde el sol no se ha puesto, solo una densa bruma danzando con la muerte, la desconfianza , la amenaza, el miedo. Sí, el miedo. Tocan a la puerta, es la hora de la cena. Una familia esta comiendo entregada en un dialogo que casi no se percata. El marido mira a su mujer y ella lo mira el sin querer saborear los ojos de asombro, de entendimiento extraño de sus hijos. El marido se levanta, se dirige   la puerta. Tres hombres vestidos de calle está en ella. El mira atrás, ve a su familia y un ademán  cosnternado vocifera de callada marea a los ojos de su esposa. Ella se estremece, sus ojos con una luz que se apaga araña lágrimas. Y quiere llorar y sus ojos mira a sus hijos, se da cuenta en ese preciso instante de desconcertada que ellos también están presentes. Desvía su vista a la comida y sigue comiendo, sus hijos copian sin entender nada su movimiento. Se cierra la puerta, se llevan preso al marido. Cuando nos lleve la marea y nos llevará como tripulantes más allá del horizonte. En esta plaza deshabitada observo los conversaciones de la oscuridad del silencio. Ese silencio que se hace cuando todo está perdido. Ella está pálida como pálida esa mujer de negro ante la muerte de su hijo por la epidemia. El dolor  es tal que una jauria de cuchillos parecen que desgarraran su estómago. Vomita, la esposa vomita. No puede comer más , sus hijos no mencionan palabra sabe que algo malo en esos tres hombres con los que se ha ido su padre. Un plato roto, unos cubiertos que se caen es el único ruido. Caminan y caminan por esas callejuelas de tierra de la isla. El se imagina a donde va pero no es consciente aun de lo que le espera. Entran en una masa arbolada. Una masa donde nadie ve, donde nadie escucha solo los grillos, las rapaces nocturnas. Y su rostro, ¿qué esboza su rostro? En eso momentos su mente se acelera y sus hijos y su esposa que será de ellos. Una impotencia le arrebata la respiración y un sudor tembloroso lo hace poner de rodillas frente a un árbol, el árbol de la muerte. Cae a ras de la tierra. Adiós querido. Adiós querida, un túnel negro lo lleva al adiós de seguir en este mundo de los vivos. De vivos amantes míos en la lucha de la dignidad, de la libertad , de la esperanza. Levanto mis brazos en esta plaza vacía, los canes me vigilan y suspiro. Un suspiro de lágrimas ingratas a la existencia humano como centro del mal, de sus miserias a la manera de erguir una civilización , aquí. Sí, aquí en el planeta tierra. ….cuando nos lleve la marea, seremos arco despuntado colores diversos donde todo se entrega a la dignidad de cada uno de ellos, con la sumisión en la libertad, y el reverder de nuestras conductas hacia los otros.

domingo, agosto 16, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA) 25

 


25

A veces las mañanas se me hacen espesas, el sofocante calor nos encierra entre paredes con presencia de un ventilador en su rumor. Los fantasmas me vienen, son espectros de seres del ayer, de un pasado que me entrego como un exorcizo donde el desquitar del mal me hace ver frente a este piano. Quietud, calma, todos tenemos malos momentos , forma parte de una existencia donde el bien y el mal se equilibra para exhorta un grito de plenitud ¡No¡ no quiero el pasado, la desmemoria me viene me vuelvo invisible , voy por un pasadizo donde todo son sombras , gentes perdidas en mi conciencia como la nada, son esa neblina que se ha perdido para siempre, eternamente con el paso de mi yo ¡No¡ no hecho de menos cada uno de esos seres que conformaron antiguos conocidos y el desdén de mis cavilaciones me lleva al olvido, a la indiferencia. Retorno a mundo de los vivos, en este aquí y ahora donde inspiro y espiro. Una respiración que me trata bien bajo este techo donde solo el eco de mis pies descalzo me hace ave de vuelos infinitos de la imaginación, de los sueños. Y me gusta soñar y sueño, mis amantes , mis deseos los encuentros en los sueños como cada noche, como cada dormitar. Y en estos años donde he logrado escalar hasta el auge de mis ojos sin lágrimas, sin penas tiroteando mi espalda me siento grande….grande bajo un techo de paredes donde mi silueta se hace ciega. Pongo atención al piano….a mi piano, veto mis ojos y de mis manos entregadas a las almas que me acompañan soy presura de una pieza. Cuando nos lleve la marea, está será la pieza que sonara en mi funeral, si me hacen caso de mis últimas palabras, si llego a ellas. Y confieso a pesar de todo lo que ocurre en este mundo deshumanizado, derrruido, oxidado de arboledas de misiles que he vivido. Sí, he vivido. A mi manera, con el callar de mi mano y sus manos. Y confieso que mi dolor, mi dolor particular nunca lo compartiré, lo he dejado atascado en la nada. Sí, la nada….uhm, la nada, sentir su rubor, sentir sus palabras, sentir su caricia, sentir su beso, sentir su vació. Y confieso que me deleita ser  viaje con este piano que tal vez me da placer. A nadie le importa mi estado de ánimo y lo agradezco. Confieso, yo compositora,  yo poeto que esta aire mío que respiro, inspiro y espiro…espiro e inspiro me complace, me lleva a un lugar donde verdes montes, donde verdes arroyuelos, donde verdes pisadas cantaran cuando nos lleve la marea. Aquí estoy con la herencia de mis ancestros. Aquí estoy con rigor de mis costumbres, de mis manías y nadie me ve. Sí, cuando nadie me ve bailo con estos fantasmas exhalando lo pasado, nutriéndome del hoy que se irá para comenzar otro presente. Confieso que esta impenetrable soledad es refugio de muchas historias donde los espíritus de gentes idas me vienen a buscar para recordármelas. La composición comienza con una sola tecla, con dos teclas , con tres amplio movimiento de lamento. El lamento de este siglo, tan contradictorio, tan lleno de injusticias, tan desconcertante. Confieso ante la plenitud, la pena se me arrima y siento una carga  tristeza  que me impide abrazar en toda su verticalidad absoluta a la vida Ah, nosotros seres de un cosmos que nos ha abandonado, estamos perdidos. Cuando nos lleve la marea….

jueves, agosto 13, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA)24


 

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Y esta plaza en el emerger de una ciudad como centro cuando los conquistadores se instalaron en la isla. Está tarde creo haber entendido que habrá un eclipse ¡Uhm¡ en mi interior se revuelven las tripas porque ello traerá supersticiones, creencias que bajan de lo normal con sacrificios indecibles. Todavía, todavía lo arcaico es mezcla de las gentes que populan esta urbe en el catastrofismo.  Y me da cierta angustia solo pensar que muchos creen esos maleficios o como quiera que se llame. Para esos muchos se verán afectado por falsos brujos, sectas y un etcétera de acontecimientos que los llevará a la idolotración de falsas fe, de falsos credos hoy en día desfasados. Y que es un eclipse sino un acontecimiento astronómico donde la luna nueva se interpone entre el sol y la tierra en unas horas. Y esas horas serán evidencia de una cultura , de un occidente donde todavía. Sí, sigo con la palabra todavía se afirma en ritos, hechizos y todo un popurrí de falsos mitos. Cuando nos lleve la marea, habrá cambios en corto plazo de tiempo donde los gallos cantarán al nuevo amanecer, pero esos cambios no es explicación a las mundanas ideas que soplan en algunos. Que no son algunos porque llevan detrás masas de seres que ciegos y sordos se avalancha a suposiciones falsas, caóticas. Leer muchachos…Sí, hay que leer, estudiar el atrás de nuestro presente aun estancado y más hoy día con el revoltijo nefasto de este mundo. Este mundo chinijo donde cabe de todo lo que se puede y más, hasta reventarlo. Pero sigamos en esta historia mía , de todos que me ha colocado en esta plaza del paso del tiempo de la historia de la isla. Su hijo a muerto, una mujer de negro genera un lamento sonoro hasta las cumbres donde la sanadora de la cruz que llevará su vida se lo hará más amortiguado. Ella con sus oraciones la hará mujer vertical hasta el fin de sus días con el recuerdo indiscutible de su hijo muerto por el cólera. Su rostro mira el cielo, gélido, con una lágrima rajando sus ojos en su suplica del fin ya de su esclavitud, de todo este mercado humano aberrante en el hoy. Y hay que saberlo, el tráfico humano aun existe. Sí, aquí, en todo el planeta. Aun hay hijos e hijas de la fragilidad, de la debilidad, de la desesperación, de esa desesperanza que no ve más allá de lo que le redoa.  Cuerpos…solo cuerpos en las garras impías, tenebrosas, destructoras de la entereza humana de los sentidos. Cuando nos lleve la marea, seremos lunas blancas, seremos soles blancos donde el corazón será prieto amigo de la ilusión ¡Uhm¡ Esa muchacha ya habrá dado a luz, esa muchacha de vientre abultado y sin recursos viviendo de la caridad, de la oscuridad de los callejones asolados por la nada de su vida! Y no me corto, pensamiento precario ….leamos gentes, cojamos un libro y expandámonos con su olor, con sus palabras hasta el universo de la libertad de nuestras reacciones.  Hay que resistir queridos amigos ante las desavenencias, ante los miedos, ante los eco sonoro de los gritos de la desesperación de un globo que se desinfla al ritmo de unas mentes que nos dirige como títeres sin cabeza. Cuando nos lleve la marea, será protagonista de una lluvia de estrellas en medio del vacío. Sí, ese vacío de almas solitarias al son de la ventura de nuevos crepúsculos donde la compañía de los pájaros nos retrae, nos hace ser condecentes con nuestra manera de pensar. Y esa manera de pensar hay que protegerla. Sí, amigos, hay que proteger esa innata fuerza genuina de nuestra libertad en medio de la ceguera de una sociedad que parece a veces estar aniquilada, presa poseída en interacción con la falsa realidad. Cuando nos lleve la marea, iremos de la manos por los campos azules de nuestros sueños, de nuestros sueños, de nuestro fervor en una nueva primavera.

sábado, agosto 08, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA) 23



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Cuando nos lleve la marea. Sí, así con el ritmo de paz ¡Ah¡ la paz. Qué es, una palabra que me seduce una y otra vez. Una palabra de tres letras que conforman la dignidad, la esperanza, el respeto. Lo primero el respeto, sin ello no hay esperanza y sin la esperanza no dignidad. Somos unos seres que vivimos en las idóneas condiciones para que nuestra mente se abre, se enriquezca , se amigue en los senderos de una luz donde el bien, la bondad, la humildad, la honestidad nos confíe un mañana para generaciones futuras. Aquí, ahora me condeno a callar y dirigir mis pensamientos fuertemente, bravamente en la ilusión. Y es qué todavía existe ¡Ah¡ paz, tan necesaria en estos tiempos donde lo terrible, lo brusco, lo apático nos envuelve en un severo y arduo camino de ortigas. Mis manos se posan sobre un piano, sobre mi piano. Un instrumento frágil, grandioso , emocionante, esplendoroso que da pacíficas notas alimentando mi espíritu. Somos almas caídas a este planetas como hijos del cosmos , lo percibimos a igual manera que lo dañamos ¡Ah¡ la paz, palomas blancas bailando, cometas blancas corriendo, pañuelos blancos en caravana hacía el epicentro de su grandiosidad. Porque es grande. Y , ahora, en este hoy donde todo parece derruido al no atenderla, al no contemplarla sino dejarla morir por el simple eco de una atmósfera cargada de balas ¡Ah¡ la paz, mis manos, nuestras manos unidas en sendero de nuevos amaneceres donde el silencio de las armas, de los odios nos aquieten en una esfera de concordia. Y lucho y vuelvo a luchar. … Cuando nos lleve la marea. Soy muralla donde el sentido desordenado de la violencia, de la locura del hombre con su obsesión de matar y matar a inocentes hasta reventar sus estómagos. Estómagos de los nace cementerios anónimos del hambre, de la sed, de la dejadez, del olvido. Pero soñaré y soñará ¡Ah¡ la paz, describe corazones que purificados en un sueño, en un mañana donde será esqueleto con peso de nuestros emociones , de nuestros sentidos. Toco y toco…una herida lejana cruza mi vientre y tengo esa sensación de mariposas bordando el mañana….si, el mañana, cuando los niños corran en el auge del silencio de batallas perdidas en búsqueda de una sonrisa ya aliviados, ya concordia de sus días , de sus estaciones en este planeta llamado tierra. Cuando nos lleve la marea, un llanto se petrifica y queda en la partitura, por mi cabeza indomable pasa las desventuras del hoya, las miradas del engaño que se propaga a la velocidad de luz, en un zas ¡Ah¡ la paz la canción se entona en un despliegue de deseos a veces, afanosos. Y es que la quiero, y es que la amo ¡No¡ no hay excusa para su entrada por la puerta donde el terror manipula estas gentes martirizadas. Cuando nos lleve la marea, cada pausa de esta música es clave que suspira, que descansa en el derredor de fondos vestidos azul, de amarillo con la espera de un si. Sí, seremos hijos de la paz triunfante. Palomas blancas, pañuelos blancos encomendados a nuestros corazones con el vivaz canto de la alegría. No discutamos amigo, eso son campos baldíos donde la cura no obedece es solo , insensata. Cuando nos lleve la marea, algún día cuando despierte este cuerpo mío ya no será mía. Y zas, siento un hormigo por mi espalda, desnuda. Me giro , me levando a mi alrededor raras figuras comienzan una breve danza como a compás de lo que estaba componiendo. La partitura se esparce por el suelo y no las recojo. Dejo que esos sujetos sibilinos cumplan con su propósito de colgar cada nota en un perdido árbol del sueño. Ay quedarán colgadas y con el rasguear del viento sonará solemne donde los gritos de lo callado, de lo oculta libere estas existencias del mal. 


 

martes, agosto 04, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA)22

 


22

Una mujer de negro recorre las calles alrededor de la plaza. Una mujer de negro con lágrimas pegadas en su tez. La calima se impregna en su traje…en su traje negro. Una mujer de negro se dirige al centro de la plaza, frente la catedral. Una mujer de negro se arrodilla y suplica…no deja de suplicar. Sus ojos son un lamento eterno, perpetuo hasta el fin de sus días. Y allí se queda. Todos bajan la cabeza cuando pasan a su lado. Su dolor, su grito, su angustia se pronuncia sórdido , expansivo, un esbozo de su hijo se dibuja en su sombra…un esbozo que la dejará ahí hasta su muerte. Ya no quiere comer. Ya no quiere beber. Una mujer de negro abrazada a los cipreses del siglo XIX. El aire caliente es cada vez más vivaz y yo la veo como observo en mi cavilar a esa señora de bolsa blanca dando de comer a las palomas, como esa muchacha con su vientre abultado en la mugre de su vida. Suspiero…un suspiro que hace descender a esta hora de la mañana, a esta jornada calurosa donde el viento…el viento rasguea en mi rostro produciendo una sensación de aliento. Y me digo y lo vuelve a repetir tenemos que leer. Sí esa historia antecesora de la isla , de este mundo chiquito como vergel del universo. Estamos en lo lugar idóneo de una vida primigenia que ha coincidido que la estrella sol blanca…porque es blanca está a la distancia adecuada para que estemos aquí. Sí, aquí pintando escena que se borraran o adulteraran con el paso de los años, de los siglos. Por un momento pienso en mi y porqué no en mi vida. Por esta plaza pasan dos jóvenes, discutiendo. Apenas tendrán la mayoría de edad pero ya están discutiendo. Se dan la mano y se despega después e imagino un amor de eso romántico al estilo Romeo y Julieta que no más duro unos días con muertes. Y es que el hoy es así, no todos. Un amor idealizado donde se mezcla el si y el no. Una contrariedad , una señas del pasado de nuestra historia que me desconcierta. Los miro  y de barrido esa mujer de negro de rodilla hasta su fin. No es bueno comparar. No hay que comparar. Y esa relación de disemina en una posición de una persona a otra. Y es que nos ata algo? Alguien puede poseernos y hacer de nuestro camino su camino recto y arduo. Ese esclavo negro , mirando el cielo , una lágrima rasgando sus ojos en la contención de cada sufrimiento llevado por el, por otros. Discuten y discuten, luego se abrazan estos chicos. Y eso es amor? Estamos viviendo la condena de nuestros antepasados, regresando de manera abismal ayer. El la posee, ella se deja y se siente que así se más grande, más bella pero la fealdad de ese querer la llevará a una tumba de su entereza, de su personalidad. Ya no será ella, será el. Y esto lo comento  nivel de cualquier relación que llegue a este grado. Ella maniatada a cada palabra dominante, mortificante , amenazadora para que siga siendo de él. Solo de él  ¿Y eso es amor? La libertad de expresión debe estar expuesta en cada sociedad, en cada comunidad, en cada pueblo donde por decir lo que pensamos no sea hostigado, desechado como hijos de esta tierra. Un amor donde el movimiento se hace confiadamente libre, sin el resoplido detestable de una tempestad rozando tus sentidos. Cuando nos lleve la marea. Sí, algún día seré adiós…un adiós suave, donde todos mis recuerdos, donde todas mis memorias quedarán como caídas de la brisa a medida que mi alma vaga al encuentro de otros huesos, de otras carnes. Una mujer de negro pide auxilio a un Dios inexistente, que no escucha solo lame los sentidos de su lamento. Y es esto justo….Pongámonos en situación, leed muchachos, muchachas para que las barbaridades no se repitan. Cuando nos lleve la marea seremos ese caballito de mar angelado en el curso de un hasta luego

domingo, agosto 02, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA) 21

 


21

La música. Mi piano. Cuando nos lleve la marea. Sobre la una libreta donde mis inspiraciones se escriben, se reescriben. Un pétalo seco permanece inmóvil, pegado a una de sus páginas. Estas páginas donde mi vida transcurre en este presente que ya no es presente y un pasado que se aleja a golpe de un reloj marcando cada aliento, cada suspiro , cada paso del tiempo. Toco como si fuera mi último día, toco como la fuerza inamovible de mis sentidos fuera a desechar toda esta pena que brota en mí. La mañana cursa calor a medida que el viento, el viento impera en la calle. Un golpetazo de la ventana y ese jarrón de flores marchitas se tambalea quiere ser sepultado en un adiós de mis ojos. Me inspiro, respiro y un pequeño fragmento me lleva donde aun el amor tenía cabida ¿me enamoré? Esa perspectiva la considero ausente, lejana, bochornosa. Los años ….si los años aniquilan mi memoria, pero siente con esos exacto fotogramas de mi vida pasada. Sí, mi vida pasada y es que todo cambia. La desconfianza me pone una pistola en el pecho y hace que este ausencia mía del amor se apresure a continuar…continuar en esta nada, en este vacío de mis manos, de mis labios, de mi corazón. La música. Mi piano. Cuando nos lleve la marea. El mundo se sumerge a veces en un caos y ese caos mío también es el cauce de la luz. Aquí, con la tranquilidad de un sentimiento perdido en el desencadenar de las estaciones. No, no te necesito querida mía, me digo. No necesito de la palabra perfecta cuando el abatimiento, el dolor cruza por mi puerta. La he condenado con cerrojos imposibles de destruir. Cuando nos lleve la marea. No, no espero amar. Me levanto del piano, frente a mi ese jarrón de flores secas, esas páginas donde un pétalo seco dice de mi condición. La dualidad me da extrañeza. Mi ser se sumerge , se hunde en el subsuelo y ahí permanezco en el rincón donde las almas son presa de la nada. Ni hombre, no mujer, una especie donde la absoluta calma elabora sus cimientos en esta vida. Estoy en la cocina…uhm…un café para despertar las emociones , para gravitar en el desorden de este mundo, para engancharme a mi obra, para saborear cada pedacito de mi ido en el vacío. Mi caminar es lento y zas, una sombra destellante se pone ante mil. No hay miedo, inmóvil por un periodo corto de tiempo me hace meditar. Cuando nos lleve la marea. Esta es la vida que he elegido, una existencia que se emancipa de la caricia, del abrazo del querer. Y , sin embargo, la amistad queda. Cuando el tiempo se atempera de sueños…y qué es de mis sueños. Vago de nuevo con la taza de café hasta el piano, desgarro todo lo que hay en mí. Con la mente en blanco me dejo ir por los sensaciones, esos sentidos amigos , compañeros que me izan de nuevo en la estructura de una nueva melodía. Cuando nos lleve la marea. Dejo pasar el tict-tac----tic-tac de un reloj y me enraízo a las profundidades de mi yo que no es un solo yo.  Un yo feliz, un yo de enojo, un yo de hambre, un yo en la subsistencia de su día a día. Y este yo dice que algún día correré por la hierba fresca de los mares junto a su mano y nos tenderemos hasta cuando nos lleve la marea. La…la , la. y la llamaré…las lágrimas del viento. Sí, las lágrimas del viento…

domingo, julio 26, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA) 20

 







20

La plaza parece que duerme. Sí duerme en su memoria, en ese ayer donde las ventiscas de la supervivencia la hacen reflejo del hoy. Estamos en el siglo XIX, el cólera se ciñe en un puerto puente otros puertos extranjeros. Viene como una masa corpulenta y grosera, abobinable redoblando las campanadas de esta catedral que es vigía de todo lo ocurrido en el paso del tiempo. La isla se ve inmersa en una enfermedad que se propaga vertiginosa en sus habitantes, tanto que se paraliza todo. Se aisla en la contención de este  virus que hoy en día aun permanece en este mundo. El cólera, el agua está contaminada , todo está contaminado causando la muerte en la rapidez que esa bacteria se engancha a las gentes sin los suficientes recursos de salubridad. Y de golpe, la isla en una cárcel durante largos meses donde la mortandad , donde el hambre y su pueblo dormitaba sobre el camposanto donde se quemaban los cuerpos desdichados por la vida.  Y veo la mujer anciana paseando con su bolsa de miga y millos en esta plaza. Y veo esa muchacha de vientre abultado por su embarazo y con su hijo nacido aproximarse a mí. Me pide algo dinero y no le doy, una fuerza de ira mi inspira y una alusión a su comportamiento me dice que no lo quiere para alimentarse. A veces somos abominables, somos personas estructuradas en l a neutralidad con el mal ajeno. Y la isla gritta, llora , desesperada, vencida. Pero a lo largo de esos meses , de esas estaciones de confinamiento se logra contener, masacra el mal de la enfermedad. Todo vuelve a la normalidad, más débiles, más perdidos, con el callar de aquellos que no tienen nada. Y es que la peste como quiera que se le llame a lo largo de los siglos nos ha buscado y nos ha encontrado. Y digo , agua…si agua , ese bien que nos endereza y nos hace continuar. Agua rabiosa, agua contaminada, agua de conflictos bélicos fatales para la humanidad. Sí, es un tesoro, un bien universal donde su escasez , donde su gobierno es receloso para muchos. Aquí, ahora cuando nos lleve la marea no se dónde, en el perpetuo de los sentidos orientados en la paz, en la armonía de nuestras manos abrazadas en la amistad, en el amor. La peste vino de fuera, de una embarcación de algún país contaminado creando una atmósfera destructiva y desesperanzadoras en esta sociedad. Pienso en ese aislamiento, en esa soledad de los habitantes de la isla mientras en los brazos de una madre desolada se grita a la muerte, a la profundad oscuridad del despertar. Y sigo pensando, me posiciono en el siglo XXI algo similar o aparentemente igual a la condiciones del pasado también ha ocurrido.  Y es que estamos expuesto en este minúsculo mundo de contrariedades a cualquier tipo de bestia que nos prive de libertad, de salud, de vida ¡Fragilidad¡ Somos frágiles. El viento rodea mi persona, como inquietante almas de la muerte. Sí, la muerte de aquellos pobres desheredado de la salud. Fragilidad, agua. Y es que es tan importante…tan extremadamente grandiosa que vamos al encuentro de otros planetas que la posee. Agua, fragilidad, vida. Vida, agua, fragilidad. Tocan a una puerta , unos ojos aruñados por la desazón y la desesperanza . Traen a su hijo fallecido…Señora….señora…todo ha sido tan rápido. Una mujer , una madre de negro activa un chillido donde el temblor acecha toda a la isla. Todos los cuerpos deshumanizados ya en carretas a la plaza…a la plaza. Allí serán prendidos fuegos para el mal se ahuyente. Mujeres con rosarios, mujeres con suciedad, mujeres dando lumbre a ese adiós impotentes en sus pensamientos que pecado han cometido. Y le traen a su hijo fallecido…señora…señora…todo ha sido rápido. Una mujer, una madre de negro y el grito de fosas comunes a la muerte. Cuando nos lleve la marea seremos un olvido, seremos un encuentro, seremos una entrega. UN esclavo mira el cielo..el cielo azul. …una lágrima rasga sus ojos marchitos, agotados, desalentado. Tremor.

domingo, julio 19, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA)19

 






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Sí, cuando nos lleve la marea. Quieren comunicarme algo…puede ser del ayer como de algo reciente como de un mañana. Un sofoco se introduce en mis arterias y bailoteo en la senda de un sudor caído en las fosas de mis sensaciones. Mis sentidos se sienten inidentificados cuando de la soledad sonora se adhiere a mi cuerpo, a mis manos, a mi alma. Intento despistar esta sonora soledad y lo logró. Una victoria se cierne en mis meticulosos dedos, en la lentitud que doy a una pieza más que zumba en mi silbo. Por un momento me elevo, quieta, aconsejada por las voces de ese más allá que no es un más allá son las distintas formas de vida que tomada mi existencia a lo largo de los siglos, de esas épocas donde se ha ido apilando hasta ser lo que soy hoy , hasta ser un pedazo más en el mañana ¿y quién será ese ser? Será como un río recorriendo infinidad de visiones reconocidas como un antes ya he estado aquí, una familiaridad que la conducido o lo ha conducido a esa sustancia en huesos y tendones sosteniendo el peso de sus regeneraciones.  Ahora, aquí, este lo tengo que vivir yo, esta estructura de carne en la que después seré olvido. Sí, olvido cuando mi cuerpo bajo las cenizas de la despedida diga un hasta luego insonoro para quien vendrá. Cuando nos lleve la marea….siento que mi espíritu es viejo. Ya ha pasado multitud de vivencias y presiento que algunas buenas , algunas malas. No siempre he sido correcta, quizás halla sido malvada o malvado, quizás el enojo existiera de manera continuo en mis vidas, quizás las injusticias elaboraran parte de mi, quizás era alguien pobre, quizás era alguien rico…qué sabre yo, en el hoy , aquí me siento frente a este piano. Observo mis manos , estas manos que todo lo saben y todo lo ocultan. El misterio se hace más severo, más primoroso , más latente con un pulso donde la música de ellas es paradigma de cada circunstancia vivida. Me aferro a este piano. Estamos unidos…cuando la marea nos lleve, el calor y el viento…el viento y el calor un aire de calima se mete por mi ventana y este polvo de suspensión es parte de mi vida. Doy tregua a la música, a mis manos. Pero no , no puedo darle descanso mientras siga viva…cuando nos lleve la marea cambiará ese jarrón de flores marchitas por una vida nueva, por nuevo comienzo allá donde los suculentos tropiezos será una experiencia más. Mis manos se mueven con lo sigiloso de una tonada, simple…una tonada de cierta melancolía, de cierto brío que el tiempo se consagrara como un suspiro sollozante tras lo que se acuesta a mis espalda. Tormento. Un tormento se funda mis sensaciones y me siento levitar donde dolor es prieto. Y porqué de este malestar me pregunto, esas almas de mi ayer desaparecen y bruscamente me levanto tiro ese jarrón de flores marchitas y en mil pedazos se esparce por el suelo…uhm, así, en un instante caen las vidas  y zas a  veces donde las personas viven con precariedad, personas sensibles a la debilidad y vulnerables es donde más apunta el acecho de la miseria, de las guerras inconclusos y es que hay sed…mucha sed y es que hay mucha hambre….mucha hambre. Cuando nos lleve la marea seremos flores nuevas para el beso del aliento de la esperanza.  

jueves, julio 16, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA) 18

 


18

Desaparece la señora con su bolsa vacía de migas y millo. El viento no merma y me lleva a un más allá de la frontera de mis pensamientos, me comunico, charlo , olisqueo los antepasados de esta isla, de esta place donde pasaba el mercader con sus esclavos en pleno siglo XVI, atados, encadenados, con sus pies desnudos henchidos y heridos eran presa del poder. Los aborígenes era considerada raza inferior y solo pudieron ser libre declarándose a la fe cristiana o pagando su libertad. La caña de azúcar es un vivero de explosión, de riqueza y se necesita mano de obra  para la dureza de su trabajo y para otras artes como la construcción de esta urbe y artesanos para  que la materia prima alcanzará su primor en los señores. Sí, una población ancestral ya mezclada ahora insultada por los colonizadores. Aquí, en la grande plaza se disfrutaba como centro de Europa del surtir de estos humanos, arrastrados, humillados, castigados, torturados. Una imagen se posa en mis ojos y viento azota a mis espaldas. Y , luego, la caída a principios del siglo XIX cuando la mentalidad se comenzó a aproximar a lo liberal, a la compresión. Sus entes evocan sufrimiento ¡oh, amo¡ parad ya. Que la maldad se someta a la justicia y desemboquemos en la libertad, en la igualdad. Y todo desaparece, los cultivos , los esclavos pero, la manera de pensar. Eso se enquista aun en muchos focos de la sociedad. Unas tribus abolidas, expandida en Europa, en America, en Africa. Las gentes de este lugar sin saberlo, sin darse cuenta han realizado miles y miles de kilómetros. Han visitado muchos continentes dejando restos ahí. Cuando nos lleve la marea, será un sueño , un sueño alegre y ameno que nos imantará en una larga despedida mientras me quedo con este cavilar mío, con esta plaza histórica donde ha habido tantos y tantos sufrimientos, mortificaciones, penas, lágrimas de sangre y porque no alegría. Como esa señora de la bolsa blanca que se ha marchado regando el suelo de piedra antigua de miga y millo. Despierto, las almas correan cabizbaja para delante , para de atrás, hay que observar bien lo que se quiere comprar. Un esclavo levanta la cabeza, dirige sus ojos  a la bóveda celeste, una lágrima rasga sus ojos hinchados y su suplica es tal que de repente una fuerte lluvia comienza, un viento paraliza, un temblor los conmueve. Es como si los Dioses hubieran despertado, es como si la tierra se jactara de este trato infrahumano y quisiera acabar con todas estas matanzas de vivos que siguen vivos pero los acantilados, en los riscos de donde sus antepasados se arrojaron. El sudor penetra en cada uno de los vientres y los estómagos estallan en temor. Una humareda se ve en dirección centro de la isla….la isla, el crujido incesante, se abre la tierra y todo se tambalea y todos se miran y todos corren y en esa huida nos damos cuenta de lo similares que somos. El esclavo sigue con su cabeza erguida, con sus ojos en el cielo con una lágrima rasgueando sus ojos hinchados. Cuando la marea nos lleve , seremos ese vuelo que no aterrizará sino tomara nota en su memoria de cada fragmento de este planeta , de cada historia, de cada pena. Las recolectaremos y seremos hijas de las mareas hasta el fin de nuestras vidas. Y nos daremos cuenta de que todo sigue igual. Me descalzo, son apretadas estas deportivas. Todos estático en un pozo de incertidumbre, el mirando el cielo. La lluvia se detiene, el viento se detiene y un silencio impactante, terrorífico y gélido es aliento que los persigue. Una nada . Un vacío. Un calor enrarecido les habla y les habla hasta que todos son presos…si presos del miedo, de esa adversidad puede arrebatarles los pilares de sus vidas. Cuando nos lleve la marea ….algún día. Un día difícil de descifrar pero todo tiene su tiempo…un tiempo que nos colgara bajo la sombra de arboledas infinitas al rumor del oleaje.

sábado, julio 11, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA )17

 





17

Y regreso al piano, dejo esas vidas de estaciones pasadas aparcadas por unos momentos. Con la desnudez de este viento, de este calor que amputa cada fragmento de mi visión de quien puede ser, de quienes son me siento, frente al piano. De nuevo lo abro, aquí, en esta estancia donde mi memoria induce recuerdos de un ayer. Un sentimiento de dejadez me aprisiona ¿será el fin de mi vida? De esta vida que llevo ahora puesta en otro traje, en otro cuerpo. Silbo una melodía. Me fijo en ese jarrón de flores marchitas, acabadas. Y tal vez este regreso continuo sea parte de este final. He vivido mucho medito por un instante y he visto tantas y tantas cosas malas que agradecería dormitar en infinito del cosmos. Pero…zas…me sobreviene una idea, una canción , una dedicación, un esfuerzo y contemplo esta mañana donde el viento y el calor agotador entonan mi supervivencia. Sí, supervivencia. Así, en este insonoro cruce de palabras con cualquiera solo el resonar de las olas, solo las palabras exactas de una amistad cuando nos lleve la marea. Y cuando nos lleve la marea seremos eso seres de luz donde lo divino, donde la oscuridad, donde el enigma sobrevolará sobre otras mentes. Mis dedos se posan en el blanco de estas teclas, compongo en esta soledad querida, amada, en este submundo donde nadie me ve, donde nadie me escucha. Mientras suena la pieza imagino un arroyuelo proveniente de una pequeña cascada, un manantial que nos da suficiente sobriedad para estar alertados en esta vida. Sí y no… no y sí. Y por qué de esta alerta. Un campo de crisantemos canta a cipreses sin nombre, anónimos de todos aquellos que han cruzado la frontera en la despedida de sus vidas. Veo un niño, un niño pequeño, no tendrá de más de cinco años, arropado por mantas tras la travesía maligna de la huida , de la esperanza. Su madre ha muerto. Una muerte que quien sabe por qué. Es agotador, es inhumano esta deshumanización que estamos sufriendo en esta era. Nos agarramos , sin más, a un salvavidas donde no hay hueco para nadie más, solo el yo dándonos igual el mal del compañero, de la compañera de cruza ese mismo infierno ¡Supervivencia¡ Genocidios,. Muertes y más muertes en la faceta más cruel de la humanidad, estamos manejados por hilillos que cuando desenfocamos en otra visión , en otra manera de pensar son cortados cayendo a la nada, por lo abrupto y corrosivo de un precipicio donde el latente dolor nos aniquica, dejándonos en el olvido. La melodía , triste, viene como una ráfaga contenida en un suspiro. Cuando nos lleve la marea, mis seres queridos ambientan este salón donde me hallo, soy vocacional en el lamento de cada movimiento cuando desde aquí, desde mi calma estudio este redondo planeta fruto de un sol, inspiración de una luna que nos permite vivir. Y porqué no lo aprovechamos, porqué no miramos en su interior tan prometedor y desesperanzado también. Cuando nos lleve la marea, habrá pardelas en un vuelo estremecedor con el llanto pronunciado los nombres de los desaparecidos. Y es que ellas saben. Y es que ellas son elemento cierto de tanta y tanta mortandad injusta, indebida de este planeta. Tierra de todos y tierra de nadie….cuando nos lleve la marea. Mi composición se alarga, aquí , ahora cuando el viento aun no calla de su lamento, aquí, ahora cuando el jarrón de flores marchitas me recuerda mis últimas estaciones.

 

 

sábado, julio 04, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA) 16

 


16

Se aleja…así, con su vientre abultado, con su especial pena, con su interior eco de demonios que la han llevado a la deriva. Está plaza, vacía, solo palomas conquistan su memoria de siglos…tiran de ella como primeras supervivientes en el tiempo. Pero aquí estoy yo ahora con este viento que no cesa…no cesa, es incansable su pisoteada, su bofetada en mi tez. Quizás sea temprano, el día no despunta su jaleo de trafico , de gentes. Me consumo en mis pensamientos, en una respiración monótona y pausada por instantes mis párpados censuran mi visión, por instantes mis párpados levantan las corinas y soy ojos de este parque y sus palomas y sus canes como guardianes de la historia. Siempre mantenemos nuestros sueños, en alerta por si acaso y somos consciente de un si o un no, de un tal vez. Me envuelve este veredicto de mi vida. Me hundo donde gaviotas preñadas dicen de cuando nos lleve la marea. Si, cuando nos lleve la marea, seremos eso que no fuimos, seremos nosotros mismos. Correros a ras del oleaje como brisa fresca sobre el océano y nos abrazaremos al sentido de las mareas hipnotizados por una luna , una luna rota que lagrimea los sucesos amargos de este planeta que llamamos tierra. Miro el teléfono, no son ni las diez y el viento…el viento insufla toda sus holgura contra esta tierra ajena al paso del tiempo. Temblor. Sismos , las placas tectónicas se han desplazado originando una catástrofe en tierras de otro continente.  Y me pregunto estamos preparado para tanta y tanta desdicha. Un pueblo destruido de sus cimientos, muerte. Tenemos que ver llover piedras para creer lo frágiles que somos. Frágiles como las alas cortadas por el viento. Frágiles como náufragos de sueños perdidos en las profundidades de la nada. Uhm , la nada…Me produce un vacío en mí y siento ese duelo como si fuera mío. Sí, todas estas guerras, todas estas injusticias, todos esos desastres.  Una anciana con su perro atraviesa mi mirada. Una anciana con bastón. Camina lenta.muy lenta y el animal la supervisa ve en ella la decadencia de la edad y esa voluntad de levantarnos y continuar adelante. Va vestida de amarillo y ausente a las palabras de la ley alimenta a las palomas. Lleva una bolsa con migas, con millo y lo esparce por la plaza con su paro lento,, muy lento. No, no hay prisa señoras, ¿para qué? Estamos aquí en una plaza de una isla vigilada por sus canes, con una majestuosa catedral a mi espalda y una mujer mayor, una anciana se podría decir lleva una bolsa blanca con migas , con millo y lo esparce por el suelo ajena a la prohibición. Yo creo que hace bien queridos, queridas. Aprendamos de nuestros antepasados , de estas personas que tuvieron un ayer cruel , reprimido, opresor lleno de prohibiciones y menosprecio. Ahora, con su perro, con su bastón, de amarillo y con su bolsa blanca de millo y migas repartiéndola por toda plaza. Y las llama,  llama a las palomas que como mensajeras de una memoria vienen y comen a su derredor. Temblor. Sí, temblor, señores. Somos tan indefensos tanto dentro como en el exterior de la tierra. Sí, señores, el mundo no es lo que parece. En realidad, hay una federación de defensa planetaria para desviar cualquier objeto que se aproxime a nuestro mundo. Y nosotros señores. …Sí , nosotros los que habitamos aquí, como hijos de un universo misterioso, oscuro ante la escasez de materia bariónica, lo demás nada, pero a partir de esa nada podemos saber lo que compone este cosmos. Y ella señores lleva una bolsa blanca, una bolsa de partículas (millo y migas) que reparte por este parque . Ella de amarillo , con su bastón, con su perro. Se apiada de esas criaturas hoy en día considerada como ratas voladoras. Temblor, dos sismos seguidos para una población , Mis ojos se apartan de tanta y tanto dolor…cuando nos lleve la marea, seremos libres, seremos un sueño en una noche de cualquier estación donde nuestras manos se rozarán.

 

 

domingo, junio 28, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA)15

 

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Un jarrón con flores amargas, marchitas. Aquí, ahora con mis piernas extendidas en este sofa. El ronroneo de las olas. Pongo mis ojos en la ventana desviándolo de ese piano que me nutre de paz. El viento pellizca contra los cristales, me levanto. En esta verticalidad mía me dirijo hacia ella, la abro. Dejo que el viento me robe todo mi pasado, toda esa memoria donde los errores, donde la cobardía, donde el malestar entonaba mis vivencias. No sé porque vienen a mi, aquí en esta soledad adquirida en los tropiezos, en los baches, en los agujeros que desarma mi conciencia. Aquí, bajo este techo nadie me puede dañar y soy yo, solo yo y el piano y estas almas caídas que me susurran como un halito de ánimo. Profundamente respiro, miro el océano mientras una melodía se entrega en un silbido, mientras la música cobra cuerpo. Cuando nos lleve la marea. Sí, he sufrido. Pero ello ya es agua pasada. No quita en que el hoy sea serenidad conformada por las alas de la libertad. Sí, la libertad. Antes no encontraba ese hueco donde me pudiera entregar con los brazos abiertos para el abrazo. Ahora, abrazo este retiro mío en esta casa. Aquí soy yo. Yo y mis manías, mis costumbres. El jarrón no luce, no tiene agua, pero no quitaré estás flores amargas, marchitas somo símbolo de lo que se fue, de lo que paso. El ronroneo de las olas. Cuando nos lleve la marea. A veces la extrañeza se plasma en mis manos, ausentes de un beso, de una caricia pero luego crezco donde mi conciencia es como árbol raro cuyas raíces se mantienen la profundidad de las entrañas de mis sentidos. Cuando nos lleve la marea. …sí, cuando nos lleve la marea seremos ese arco de colores donde el brío de una canción callada y eterna porque la música es eterna. Y qué será de todo lo mío, aquí quedará , aquí ardera en las hogueras del olvido, en la insonoridad de los días. Yo no más seré un vago recuerdo en alguien que me nombrará y nombrará hasta que su sed sea finiquitada por la desmemoria. Pero volveré. Me entregare a otro cuerpo , a otra persona donde sus espaldas pesadas nacerán mi ser como un olvido, como una cualidad en la manera de tomar la existencia. Cuando nos lleve la marea, luces brillantes de forma redonda llena este salón donde estoy. Dejo ese jarrón de flores amargas, marchitas. Dejo que el viento invada toda esta sala y el olor algas y caracolas impregne sus paredes. Vuelvo al piano, balada para las batallas perdidas. Sí, somos batallas perdidas de generación a generación donde aprendemos, donde desaprendemos con un mismo infortunio. Cuando nos lleve la marea, mis dedos huesudos se equilibran sobre las teclas, cierro los ojos y me dejo llevar por el viento…el viento, por esas almas que habitan mi casa. Una cuestión insospechada me viene, ¿quienes son? Sin embargo, no me anuncia miedo, es como una entrega de mis vidas a través del tiempo.


viernes, junio 26, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA)14

 


14

Cuando nos lleve la marea, aunque no sepamos de ese tiempo, de esa estación. El viento insolente, el viento reparador, el viento de los gritos del silencio, el viento de las sombras anunciando la nada y este parque…Sí, este parque donde con el coraje de continuar en esta vida única, exclusiva, elegida por el universo para mi…para nosotros, aquí sigo, sentada. Dejo que se disemine la extensión de esta plaza donde las palomas concurre al encuentro de algún alimento, donde los naúfragos de los sentidos se dejan ver con el más absoluto abandono. Y uno de ellos se aproxima a mí, por su abultado vientre puedo saber que es una chica. Mientras sus pisadas la atraen hasta mi analizo la situación. Imagino un rincón de la isla, una casa hogar, una acogida y después una despedida al cumplir la mayoría de edad. Sin trabajo, sin nadie, sin dinero. Se puede decir que por su apariencia dibuja la droga. Esa droga que la capturado en una cárcel de serpientes venenosas, atrayentes sin salida. Me desarme, me encara un malestar, una cierta incomodidad que me ajusta a un dolor, a una pena, a una lástima. Si, siento lástima por ella. Si, ella, y es guapa, tiene ese temple de restos de una belleza robada, destrozada en el ayer y que en este hoy l envuelve en una ceguera eterna, la entrega a una inconsciencia de que lo que lleva su vientre no lo verá, no conocerá a su hijo, a su hija. Será como ella, lo llevarán a una casa acogida y cualquiera sabe de su destino. No concluyo que su destino sea nefasto, pero no es el más idóneo para el crecimiento de un niño. Si, siento lástima por ese niño lo veo correr por las calles desatando toda su inocencia a ras de cometas blancas. Hace un amago de aproximarse a mi y no lo hace. Fijo mis ojos en sus ojos, en su cara sucia y la impotencia de hacer algo que sería como no hacer me estrangula, suave, paulatinamente hasta que condeno los ritmos sordos, invidentes de esta sociedad. Dejada en la techumbre de un cielo que calla y calla. Cuando nos lleve la marea, aunque no sepamos el tiempo. No hace falta saber. Somos polvo de estrellas, cada molécula, cada gota de sangre, de sudor , cada parte de nosotros esta compuesta por lo que es el universo, somos restos de él. Restos que han logrado el conocimiento, la razón…la vida. Se marcha con su vientre abultado ¿A dónde vas pobre muchacha? Me digo para mis adentros y saboreo un reflujo de incomodidad ¿A dónde vas pobre muchacha? Ay triste de ti…ay triste de mí. Ella a lo mejor no se da cuenta de su estado, de su situación es como una desheredada consciente de lo que pudo ser su vida. No ya opción, sino el vivir por el vivir. Su vientre abultado, sus ojos claros, el lamento…la nada ¿A dónde vas pobre muchacha? Cuando nos lleve la marea. Las estaciones pasan y yo en este parque con el viento , el viento pellizcando sutilmente mi rostro , su rostro. Y las palomas se alzan, vuelan y vuelan hasta lo más alto de la catedral acechadas por unos majestuosos canes. Hemos nacido de una contracción del cosmos que luego lo llevo a una explosión y a su expansión. Cuando nos lleve la marea, nos llevará a todos, solo somos un pequeño instante de tiempo inexistente en lo dimensional del cosmos. Y el viento…el viento continua en esta mañana de junio ¿A dónde vas pobre muchacha? Lágrimas acarician tu estómago, tu ombligo jardines de lores marchitas  te hacen ausente…muerte y vida juegan con tu cuerpo , con tus sueños que ya no son sueños sino un embeleso constante y longevo hasta el final. Cuando nos lleve la marea.

miércoles, junio 24, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA) 13

 


13

Cuando nos lleve la marea…sí, estaremos juntos en el amanecer de la alegría, de una tristeza fabricada con pedacitos de nuestro ayer marchito pero siempre….siempre para adelante. La quietud ante el piano…ante este instrumento donde se refleja mi alma, se alinea con esta jornada de una mañana junio donde los pájaros cantan. El viento…el viento…esta brisa fuerte me hace confluir en esta isla tan aislada y al mismo tiempo tan multicultural donde todo se equilibra en una paz de los que la habitamos. Miro ese retrato vacío, quiero borrar todo recuerdo donde me lleve la añoranza, donde me lleve una lágrima. No quiero esta pena que pena sobre mis manos cuando minuciosamente es caricia de cada tecla. Pero es imposible, algo me atrae y zas ….una chispa electrizante roza mi nuca otra vez. Con la calma de los días me giro de nuevo, veo sombras, veo en la oscuridad de este salón luces esféricas de distintas gamas. Y no las temo….no hay pánico, serán mis seres queridos que se han marchado de este mundo terráqueo donde nuestras raíces esta arraigada al magnetismo del centro de este planeta. Y sueño con mis ojos abiertos, imagino a un padre, a una madre, a un tío, a una abuela…etc, que me abraza en medio de esta nada que me conquista hasta susurrar mis sentidos. La placidez penetra en mis arterias y toco y toco incansablemente hasta pasado unos minutos , media hora quizás donde yo y el piano somos uno. Amante mío seremos auge de esta composición que estalla en mi pecho, en mi corazón. La música, arte universal del todo. Sí, del todo , desde los antiguos, desde nuestros antepasados  en los milenios de los milenios a interpretado algún sonido llamando a la fertilidad, a la lluvia de sus tierras o como sacramento a la pureza, el peine de la niñez al paso de hombre y mujeres, a cualquier rito ancestral que emotive alguna aldea, algún poblado. Y yo aquí esperando , cuando nos lleve la marea, un tiempo que no pasa. Escucho ruidos en la casa, son las sombras de mi ayer, un ayer cercano a la muerte. Hasta donde llega mi memoria , mi juventud fue una juventud muerta. La sobriedad, mi forma de pensar aislado a todo lo que razonaban los demás  de todo mi derredor me dejo en la soledad. Y este desierto me construyó , yo y la música…la música y yo . …..Pero aun así tenía sueños, si soñaba con un mañana donde el lamento de esa etapa fuera metamorfosis de la alegría. Y, ahora…sí, el ahora, frente a mi piano soy manantial del que emana la aceptación, este yo compuesto de una negativa al regreso y la confirmación del que estoy aquí, ahora frente a un piano respirando, emanando todo aquello que se fue y no volverá.  Cuando nos lleve la marea… uhm….después de los naufragios viene la luz. Los borbotones de las luces de todas las gamas me rodean, me detengo y zas.se extingue. Vuelvo a mi piano , intento inspirarme y la inspiración es un puente blanco donde hay que empezar a caminar como si naciéramos otra vez para ser influenciados por la nada. Cuando nos lleve la marea. Un piano. Esta soledad mía tan querida, con resignación me levanto, voy al sofá y me acuesto extendiendo mis piernas. Sí, cuando nos lleve la marea, seremos un aliento, seremos un brío, seremos un beso ya perdido. Y me digo, esperare. Sí, resistir hasta la condición de este diminuto planeta mejore, batallas idas, luchas inservibles y lo más que traiciona lo absurdo del ser humano que se sienta en el poder moviendo piezas como si fuéramos títeres no pensantes. El piano. Las sombras. Cuando nos lleve la marea. …

domingo, junio 21, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA)12

 





12

Sí, el viento hace hincapié en nuestro consentimiento a interrogar nuestro yo. Un yo enigmático , contagiado de la desobediencia a las pautas del día a día. Mi yo y yo…yo y mi yo. Emergemos como cuarto donde se esconde todas nuestras tristezas, todas nuestras alegrías, todas nuestras opiniones, todas nuestras ideas. Y esto yo agarrado a mi sale de mis adentros y con ayuda del viento , el viento , en este parque donde me siento ensimismada en su ayer me reproduce fotogramas de esa vida ausente ya. Aquí, sentada con mis ojos apoyados a una palmera recojo una muerte, una desesperanza atribuida a la inquisición. Una transgresión que nos lleva a siglos atrás…una celda, una mujer deshereda de esta isla. Lleva meses presa entre la suciedad y la miseria, acusada de actos de magia negra. Ella, una mujer, una partera-sanadora que vivía de sus servicios con las gentes de este pueblo. Un gallo canta, es el alba, una mañana sombría y gris se ensancha en su desgana, en su herida, en su maltrato, en esas vejaciones, en esas torturas hasta que invoque como si fuera verdad que es hija del diablo. Y esa mujer , en un carro llevado por un asno se acerca a este parque….esta plaza donde ahora se respira un viento efímero. Gritos de odio y violencia se envuelve en el ambiente . Unos gritos que la llevara hasta su muerte prematura. Ella una mujer que nació libre en auxilio de aquellos que creían en ella y de esos , un traidor, varios traidores. La tortura te hace expresar mentiras, los extremidades del dolor son tan virulentas, tan desagradables, tan cruel que dices lo que quieren escuchar. Así, esa mujer en un carro arrastrado por un asno llega a la plaza. El genterío no es normal, demasiadas y entre esas demasiadas algunos de los que ayudó, de los que curo con sus hierbas y rezos. El viento, el viento….cuando nos lleve la marea, no sé porque esta vaga historia se adhiere a mí. Somos humanos, humanos que atraemos a otras masas humanas para culpar la inocencia cuando algo superior lo señale. Sin saber del daño a esa persona. El viento, el viento…yo sentada en esta plaza con mis ojos puestos en el balancear de una palmera. Y esa mujer tuvo sus sueños, quizás de hijos que no pudo tener, quizás de hacer un bien faltando a las normas de una sociedad mediocre, de hambruna. La veo, con sus vestimentas rasgadas, con la suciedad de su cuerpo…ese cuerpo que es de ella y no más que será un reflejo de una comunidad reprimida, opresora, contrariada, ocultando sus mas feroces y más violentos colmillos. El viento, el viento…cuando nos lleve la marea. Si tenemos que empezar por amarnos a nosotros mismo, a este cuerpo que nos ha entregado el planeta tierra. El viento….el viento, aquí en esta plaza del siglo XVI, yo, oculta con mi ropa. Tenemos que aprender, sí, leer todo aquello que ha sido terror en este mundo, todo genocidio que aun existe que se ha desarrollado en el curso de los siglos y los siglos d.c.  Miro la bóveda celeste , ese inmenso azul , tan equilibrado debido a la luz del sol cuando choca con partículas de esta atmósfera, maravilloso. Aquí, planeta tierra, en medio de la nada hay una vida peculiar. Una vida sostenida por nuestra condición de tener movimiento, de este respirar que lo hace posible. Cuando nos lleve la marea, la bajan del carro y escoltada la llevan al centro de la plaza. Se lee un manifiesto mientras el párroco columpia el incensario al toque de una campana. Todo es silencio, expectación y para algunos donde la mirada se pierde en el suelo de lodo dolor. El viento, el viento…cuando la marea nos lleve, algún día lejos….muy lejos. Ella cierra los ojos, sus parpados caen en la verticalidad de su dignidad…porque ella es digna aunque la pisoteen , aunque le arrebaten el aliento. Sí, somos dignas, la violencia desatada por una un ambiente patriarcal se mezcla con una religión que se ha posicionado como origen de conflictos, hoy en día también. Y ese Díos y da igual al segmento que unas gentes que lo haya fabricado lo toman como dictamen arrebatada, abominable, absurda de las directrices que marca el mundo. Cuando nos lleve la marea, el viento…el viento, sopla violento el viento ella, sentada, el verdugo comienza…el verdugo termina, un hilillo de sangre mana por su boca y todo es callar. Todo ha terminado. La plaza se queda sola. únicamente ella mujer sacrificada en nombre de Cristo.

miércoles, junio 17, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA)11

 


11

Despierto en medio de la mañana, solo han pasado unas horas, unos minutos y me reencuentro conmigo. Con este yo sombrío como escaparate para otros. Sí, esos otros que andan reducidos en un hábitat donde todo se reproduce de igual manera. La originalidad se ha ido, no sé dónde…lejos, muy lejos donde el miramiento del hoy no te destartale de tus cimientos. Porque esos pilares enterrados en un subsuelo que nadie ve aun siguen vivos, aun siguen emergiendo cuando bajo tu techo, bajo la amistad abraza sutilmente la intimidad, esa reconditez de nuestra belleza, de nuestra opinión sobre cualquier tema, cualquier color de este mundo. Eso sí, todos vamos cambiando, no soy la misma persona del ayer, de un pasado que se envuelve en cenizas en la memoria y cuando la marea nos lleve todo quedará en el olvido. Yo en mi sofá, miro mi piano, encima un portarretrato en que la nada es su foto. Las imágenes subexisten en mi corazón, en este cerebro mío que se va modificando con el paso de los años. No , no tengo ninguna imagen, mis seres queridos suelo recuperarlo por su olor peculiar. …Uhm, esos aromas, vienen a mí con un poco de felicidad. Buenos recuerdos, a ellos nos tenemos que amarrar para que el paso del tiempo nos de la libertad necesaria de continuar. Estoy apuntando mi futuro en mi memoria, esta memoria que no se cansa. Un recorrido por un ayer donde he sido sonido de flautas en la hegemonía de mis ideas. Y , ahora, la soledad imperante en mi necesidad me da la suficiente independencia para crear este mundo entre estas paredes que se entorna en mí. En este aislamiento deseado he fabricado mis pisadas, mi hoy. Cuando nos lleve la marea…sí, será como baile donde las pardelas entonarán su llanto peculiar, exótico, estridente y los cetáceos también entonarán su llanto de cementerios donde los cipreses abanderaran la ida Uhm, sí, no queda otra, algún día me iré. Me reincorporo, voy hacia el piano ese amante perfecto, bello, maravilloso que achica mis lamentos, mis temores. Ahí soy yo, un yo que veces por dejadez o por erradicar la realidad no se mira frente a un espejo…un espejo donde se refleja la sequía resquebrajando mi solidez. Me siento ante él y siento que algo roza mi nuca. Paso la palma de mi mano y un calor extraño como si transmitiera un poco corriente me la aparta. Me yergo, miro detrás de mi . Y no sé porque parece que una sombra haya pasado ante mí. Y no sé porqué no tengo miedo, el recelo no me viene. Me vuelvo, me siento otra vez ante el piano, lo abro. Sus teclas blancas y negras me dicen del juego de mis dedos al entonar una melodía de mis adentros, de este interior somnoliento en la quietud. La quietud de mi alma. La quietud de las horas que parecen morir como cuando nos lleve la marea. Emito un silbo y me apoyo en las teclas, una pena resonante raja mi garganta ante una tristeza contenida. Y otra vez ese calor en la nuca, y otra vez esa sombra negra colándose por mi casa con una celeridad trepidante tanto, que no la puedo cazar con mis ojos. Y otra vez me levanto, pero dudo y me siento, entono esa pieza que está en mi silbo. Cuando nos lleve la marea, edifico cada pedazo de esta composición como hija de las mareas, de ese viento que estalla en esta jornada presente.  Su susurro golpea contra las ventanas…cuando nos lleve la marea un tono melancólico ambienta este salón donde todo mi yo emerge en un querido equilibrio. Pacíficas notas y yo ante un escenario donde las butacas de la sala están vacías. El piano y mis manos y mi corazón se dejan ir hasta el culminar de la jornada.