Así es la vida , las flores se marchitan, los acantilados
lucen gaviotas en picado, las horas se declinan hasta la oscuridad, el infinito
del amor impregna un lamento interno que deshace los nudos en la despedida.
…..Una despedida que se alarga y la pena congrega cipreses, cuervos con el
negro aleteo del adiós. Así es la vida
con un último suspiro que nos dice de nuevos vientos, siempre al norte…al norte
donde la memoria refleja eviternas sonrisas, aromas de sus ojos. Fijos, en el
ahondar de la oscura noche.
DUNIA SÁNCHEZ PADRÓN ©2007-2026
Este blog esta bajo los derecho de autor para cualquier información laguna198@hotmail.com Lo escrito son ideas primigenias que después se han corregir y alterar.
viernes, noviembre 06, 2026
Así es la vida....in memorian
viernes, octubre 16, 2026
DIVAGACIONES DE MAÑANA DE OCTUBRE
El alba. Una débil llovizna
envuelve la urbe. Carreteras monótonas avivan un arduo tráfico. En la estación,
donde manos gélidas toman el nombre de la insonoridad. De esta manera mía de
callar, de conversar con las aves de plumajes mustios. El alba. Despiertan mis pies esbozando un
abrazo a este mundo mío…solo mío, donde el gravitar de del abrazo se vuelve viejo.
Aquí estoy, soñolienta, en busca de la mirada imperfecta de mis vuelos a ras de
esta vida…de esta vida mía conservando algún recorte de la memoria cuando la
amargura atravesaba ese desván de los sueños.
viernes, octubre 09, 2026
ME CANTAS(EL OCASO INANIMADO )
Hoy me cantas amor
Bajo una cascada de tulipanes
Entre los cuerpos abandonadas en la libertad
Me cantas sobre el rumor de las aves
En ese encuentro con el fundir de nuestras almas
En el sol hueco de sus pétalos alegres
Me cantas sobre ese baile
Donde el amor es cima de nuestra ventura
Sin saber del nada más que nos rodea
¡Caminaremos bajo la lluvia de rosas¡
¡caminaremos sobre hierbas de sedas¡
¡caminaremos sobre nuestros cuerpos¡
Y seremos dormir
Cuando la luna sea plateada alfombra
Donde nuestra calidez nos acogerá
Hasta el día después.
Hoy me cantas amor
¡Caminaremos bajo la lluvia de rosas¡
¡caminaremos sobre hierbas de sedas¡
¡caminaremos sobre nuestros cuerpos¡
lunes, octubre 05, 2026
CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (narrativa) 34
34
Cuando la marea nos lleve.
El mediodía despierta con el cuchicheo de una urbe cuyo velo se expansiona a lo
irrazonable, al apuro de las masas que ignorantes se acuestan con lo que les
recetan lo populoso, lo vulgar. Nuestra condición vaga como visones ilusorias
de unas mentes aferradas al enemigo. Ese enemigo que te abraza con tachas enclavando.
nuestras espaldas. La sociedad carece de dignidad, de ese privilegio tan exclusivo
de pensar, de meditar por si mismos se dejan influenciar por malas mareas donde
perecen las ideas, las inclinaciones propias. Nos cae la baba ante la opresión
silenciosa que nos ciega, que nos hace mudos ante la injusticia. Pero aquí
estamos, en un país libre todavía y yo aquí en esta plaza donde la calima
anuncia tiempos nuevos. Tiempos de incertidumbre. Tiempos críticos según toma
de decisiones. Leer…leer, no nos queda otra. Ampararse bajo una lampara a media
luz y inundarnos de ese ayer que no fue tan ayer. Tenemos que ser progresistas,
liberales, erradicar cada radicalismos que nos lleve al caos. Y si llega…¡y si
llega¡ veremos un oscuro pozo donde los cuerpos arrojados por sus maneras se arrepentirán.
Y no habrá lamentos…no , no queremos lamentos. Lo pactado es lo que hay y
tendremos que revelarnos de nuevo para combatir la desgracia. Leer….leer, no
queda otra. Aprender de la memoria viva de aquellos que fueron martirizados
ante el régimen. Cuando nos lleve la marea. La anciana y sus palomas. Esa chica
cuyo hijo perderá en el anonimato. Esa madre afligida tormentosamente por la
muerte de su hijo. Esa inocencia masacrada, etc. …y lo más ese esposo llevado a
la mar fea después de un tiro en la nuca. El garrote vil aparece frente a mí,
me fijo como mis sueños, mis deseos mueren, se van donde las olas se llevan el
último suspiro. El viento se calma, en un instante un silencio sepulcral se une
junto a mí y a pesar de la calima el cielo se pone pesado, con su panza de
burro amarillenta. Y este mutismo no me gusta, se avecina tormenta. Me levanto
y es hora de encontrarme pausadamente con ese espíritu con cual puedo conversar
y conversar eviternamente. Con ese espíritu que me envuelve y saca de mi todo
lo que imagino. Cuando nos lleve la marea. Vuelvo a la playa. La playa vacía.
Caen unos goterones…Uhm, ese olor tan peculiar de este tiempo, de esta forma de
comportarse la climatología de la isla. Doy unos pasos más y no llueve. Así es
la vida, un río que puede bifurcarse en cualquier instante para bien o para
mal. Sí , señores…sí, señoras hay que leer. Cuando la marea nos lleve. Me
siento en cara al rubor de las olas. Ella frente a mi, su alma es silueta que
me induce a dejarme pasar las horas, los minutos, los segundos en este hoy que
no es hoy sino mañana. Cuando la marea nos lleve seré asombrosa gaviota que en
espiral observa el devenir de la isla…sí , la isla.
domingo, septiembre 27, 2026
CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA FIC) 33
33
La marcha de los seres
queridos. La visita de sus almas despojados de cualquier impureza, me sumerge
en un submundo donde solo yo soy consciente de ellos…sí, de ellos de los que
cuelgan en mis espaldas , los que se acuestan conmigo como medida de
protección. Y es eso, no más que eso , me protegen en este retraimiento en mis
pensamientos. Y otra vez me levanto del sofá y otra vez observo esas flores
marchitas en un jarrón transparente. Me dirijo a él y con la evocación de las
sombras que cuidan, que me miman lo estrello contra la pared. De un zas, de
repente desaparecen y un silencio sucumbe frente a mi rostro. La pared a
quedado dañada y los cristales y flores esparcidas por el suelo. Intento
sumirme en mi inconsciente , doy unos pasos, y piso las flores. Para qué los
recuerdos, esa memoria absurda donde aboga en el ayer. El pasado ya se ha ido. Ahora en este presente que es
pasado también me alimento de una vertiginosa sensibilidad que me hace áspera.
Oh , mi piano…la música. ….Dido y Eneas viene a mi mente, suena esta maravilla
de Purcell. Con un movimiento de
decaimiento y cansancio bailo alrededor de los cristales rotos y las flores
marchitas hasta que la quietud cierra mis ojos y suspiro en lo emotivo de un
aria, de un lamento. Cuando nos lleve la marea, seremos seres que visten de un
traje de colores, y llevaremos un bolso y no volveremos más. Nos iremos donde
los ciegos , sordos, mudos de esta sociedad no expresen cada movimiento dado. Cuando
nos lleve la marea. Miro mi hogar, está desgastado, padece del hambre del calor
humano solo, el piano. Cuando estemos juntas, seremos esa batalla ganada cara a
la luna blanquecina, seremos ese espejo donde tu mirada, donde mi mirada despliegue las plomizas
y extrañas estaciones. Seremos expansión de nuestros sentidos en la verticalidad
de los años que nos quedan, que pueden ser muchos, que pueden ser pocos. Da lo
mismo. Todo consiste en estar ¡Sí! Cuando estemos juntas pasaremos las
tormentas como manantial de la belleza, de lo imperfecto del amor cuando se
quiere, de dos cuerpos gravitando entorno a las lágrimas del universo Me siento
en este piano mío, me sacio de su gratitud
y soy leve caricia de sus teclas, color marfil. Buscaremos de alguna
manera para la huida. Cuando nos lleve la marea y suena….y suena.
jueves, septiembre 24, 2026
CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA)32
32
Fondos marinos, ahogados, naúfragos
y a salvo unos cuantos. Aquí, en la isla, años de la posguerra, de la guerra
civl, el hambre, la precariedad, el agotamiento. Un barco cargado de hombres de
cualquier insula con destino a América..,,Qué bien suena , América, América. Porfían
la virulencias de las mareas. Y los idializo despidiéndose de sus esposas con
lágrimas que como escorrentías caen en sus pechos, en sus lazos de amor. Me voy
querida, amada mía pero volveré con lo suficiente para una viva holgada, mejor
donde el acecho del hambre no nos mortifique, no nos pene sentados uno frente
al otro sin saber que comer, una sopa de agua y pan tal vez, está que me has
dado antes de partir. Y se van, yo desde aquí de esta plaza donde la gente no
surge aun me queda el olor de esa indigente preñada, de esa señora con sus
palomas, de esa madre que se lamenta irreversiblemente por el resto de sus días
la muerte de su hijo, de esa esposa decaída atendiendo a sus hijos a las
ordenes del disimulo de la desgracia, de la tragedia de su esposo llevado. Y el
barco parte, pañuelos son la despedida de cientos de personas, de mujeres, de
hombres, de niños. Y ella le desea lo mejor con el susurro de un buen viento ,
de unas buenas estrellas en la navegación hasta llegar a esas tierras extrañas.
Pero ella no sabe, el no volverá, la
dejará en la isla en el susurro tronador del tormento en la espera en un muelle
durante años y años hasta el día de su muerte como victima de una caída de una
razón dislocada cuando atraca en ese misterioso continente. Y desembarca, a
pesar de la malas mareas, a pesar de la escasez de alimentos en la embarcación
durmiendo con las ratas. Sus ojos , sorprendidos, hace un hueco en que ha arribado
en el lugar exacto de su riqueza. Al principio trabaja y luego con el tiempo y
las mujeres será empujado al olvido, a esa desazón que le hace pensar que tal
vez tendría que volver. Le escribe, querida, aquí todo bien, trabajo de sol
a sol y voy consiguiendo poco a poco mi propósito, nuestro propósito. Estoy
bien, que bueno fuera que tu vieras y sintieras como yo me siento en esta
tierra. Inmensa, interminable, exuberante en su verdor, con las riquezas de sus
raíces. No sé cuando volveré, pero espero que el tiempo aquí no se alargue
demasiado. Te quiero. Te quiero , le
deletrea, ella siente que un puñal hirviente viene a su vientre, mira su hijo
pequeño, el no lo sabe. No sabía que cuando se fue ella estaba embarazada. Y un
deje de tristeza se muestra en su faz…tanto, que se arranca el delental…tanto,
que se viste de luto…tanto, que su niño llora y la abuela desolada y visionara
de aquel error de su hija a la dejarlo marchar la sacudiría en el mal de su
entereza coge al niño entre sus brazos y se va, se va donde los gritos en el
monólogo de su madre no los escuches. Antes mira de nuevo a su hija, y en su
ideas cae un maleficio a la familia. ¡No, amor¡ estas cartas son una falsa,
cuento los días, las semanas, los meses, los años y todas son iguales ¡No amor¡
no vendrás, y tal vez ni me recuerdes. Mi memoria me lleva a esa despedida
eterna. ¡No¡ no vendrás, me has engañado como otras tantas mujeres de la islas.
Los rumores corren y veo la deshonestidad
, la pena en sus caras dibujadas de lágrimas como agujas candentes que hiere
sus corazones. Tu eres igual, otro amor estará contigo, otra vida en la yo no
tengo cabida ¡Me engañas¡ ¡No amor¡ yo penaré el restos de mis días, allí…allí
donde te vi por última vez como esperanza ahogada, quemada, arrasada en mi
delirio. Me llamarán la loca y qué más da, he perdido toda ilusión de vivir sin
ti ¡No amor¡ basta de mentiras, mantendré este luto, este luto penoso con el
llanto de las ballenas y con ellas moriré. Cuando nos lleve la marea. El sórdido
viento lame mi cara, la calima se hace más densa y un sofoco me hace sudar. Dolor. Desaliento.
Tormento. Lamento. El desánimo la mira, la escucha y la atiende. Cuando nos
lleve la marea. Hinco mi mente en la amistad, en esas horas nocturnas que
permanecimos en la playa, en la orilla observando las estrellas, la luna, la
luna blanca
sábado, septiembre 19, 2026
CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA ) 31
31
La isla, si, vivo en esta
isla donde el viento remonta una y otra vez la memoria. Esta insularidad me ata
y a veces me oprime y a veces me hace estar contenta. Es como una larga soga
que nos deslinda de lo que hay en el más allá…más allá de las mareas. Mi piano,
con el me transporto, me transformo a donde quise llegar…más allá de las
mareas. Una música condicionada por cierta melancolía que me enaltece, me alza
más allá de los deseos, de estos sueños míos donde el transito ciego por la
ventura de cada composición me traslada fuera de este lugar. Pero, una cuerda
bien larga en su extensión me presiona,
extingue todas esas posibilidades de rehacerme fuera de estas paredes. Los
espectros golpean mi espalda, mis espaldas agotadas con el carácter de este verano
ampliado por el cambio climático. Sí, el clima se hace más aquejado, más enfermizo
condicionándonos a un vagar en el sudor. Mis piezas son absoluta derrota de la desgana,
de esta travesía a más allá de estas
islas. Me incorporo, me voy a mi sofá y extiendo mis pies desnudos, las flores
marchitas en su jarrón posa sobre mis sienes. Me siento derrotada y a la vez
una lucha interna me equilibra hasta ser explosión en mi nuevo nacimiento. Porque
siempre estamos naciendo, si en la visión de mis ojos de esta jornada, de esta
mañana donde el sofocante calor me lleva lejos …..muy lejos, más allá de las mareas.
Cuando nos lleve la marea. Ahí, estaremos, esperando, impulsadas transcendentalmente
en una muestra de afecto ¿Y estos espíritus? Me desafían , vienen a mi para
levantarme y de nuevo ser persona con dignidad. La dignidad humana , sí, esta
particular palabra se ha descarrilado en la grosería del hoy. Todo humano es
digno mientras no haga el mal, mientras viva con este cuerpo, con estos huesos,
con este cerebro que tan privilegiado en este mundo. Sí, tenemos el privilegio
de razonar. Tenemos que parar…una parada que nos induzca a observar de manera
global las primeras necesidades de este planeta, ¡la dignidad¡ Soy yo, ¡cuando
nos lleve la marea! Yo, mujer colgada en los vientos de las ramas que se mecen
al con el sonido de sus roces. Su musicalidad particular nos lleva a un estado
donde somos hermanos de esos que perdieron en un universo colapsado. Cuando nos
lleve la marea, me elevo, despierta soy ensoñación de cada pedazo de mi vida y
me conformo con esta verticalidad mía donde afronto cada día como hija de las
sombras clara oscuras de la existencia.