sábado, julio 11, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA )17

 





17

Y regreso al piano, dejo esas vidas de estaciones pasadas aparcadas por unos momentos. Con la desnudez de este viento, de este calor que amputa cada fragmento de mi visión de quien puede ser, de quienes son me siento, frente al piano. De nuevo lo abro, aquí, en esta estancia donde mi memoria induce recuerdos de un ayer. Un sentimiento de dejadez me aprisiona ¿será el fin de mi vida? De esta vida que llevo ahora puesta en otro traje, en otro cuerpo. Silbo una melodía. Me fijo en ese jarrón de flores marchitas, acabadas. Y tal vez este regreso continuo sea parte de este final. He vivido mucho medito por un instante y he visto tantas y tantas cosas malas que agradecería dormitar en infinito del cosmos. Pero…zas…me sobreviene una idea, una canción , una dedicación, un esfuerzo y contemplo esta mañana donde el viento y el calor agotador entonan mi supervivencia. Sí, supervivencia. Así, en este insonoro cruce de palabras con cualquiera solo el resonar de las olas, solo las palabras exactas de una amistad cuando nos lleve la marea. Y cuando nos lleve la marea seremos eso seres de luz donde lo divino, donde la oscuridad, donde el enigma sobrevolará sobre otras mentes. Mis dedos se posan en el blanco de estas teclas, compongo en esta soledad querida, amada, en este submundo donde nadie me ve, donde nadie me escucha. Mientras suena la pieza imagino un arroyuelo proveniente de una pequeña cascada, un manantial que nos da suficiente sobriedad para estar alertados en esta vida. Sí y no… no y sí. Y por qué de esta alerta. Un campo de crisantemos canta a cipreses sin nombre, anónimos de todos aquellos que han cruzado la frontera en la despedida de sus vidas. Veo un niño, un niño pequeño, no tendrá de más de cinco años, arropado por mantas tras la travesía maligna de la huida , de la esperanza. Su madre ha muerto. Una muerte que quien sabe por qué. Es agotador, es inhumano esta deshumanización que estamos sufriendo en esta era. Nos agarramos , sin más, a un salvavidas donde no hay hueco para nadie más, solo el yo dándonos igual el mal del compañero, de la compañera de cruza ese mismo infierno ¡Supervivencia¡ Genocidios,. Muertes y más muertes en la faceta más cruel de la humanidad, estamos manejados por hilillos que cuando desenfocamos en otra visión , en otra manera de pensar son cortados cayendo a la nada, por lo abrupto y corrosivo de un precipicio donde el latente dolor nos aniquica, dejándonos en el olvido. La melodía , triste, viene como una ráfaga contenida en un suspiro. Cuando nos lleve la marea, mis seres queridos ambientan este salón donde me hallo, soy vocacional en el lamento de cada movimiento cuando desde aquí, desde mi calma estudio este redondo planeta fruto de un sol, inspiración de una luna que nos permite vivir. Y porqué no lo aprovechamos, porqué no miramos en su interior tan prometedor y desesperanzado también. Cuando nos lleve la marea, habrá pardelas en un vuelo estremecedor con el llanto pronunciado los nombres de los desaparecidos. Y es que ellas saben. Y es que ellas son elemento cierto de tanta y tanta mortandad injusta, indebida de este planeta. Tierra de todos y tierra de nadie….cuando nos lleve la marea. Mi composición se alarga, aquí , ahora cuando el viento aun no calla de su lamento, aquí, ahora cuando el jarrón de flores marchitas me recuerda mis últimas estaciones.

 

 

sábado, julio 04, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA) 16

 


16

Se aleja…así, con su vientre abultado, con su especial pena, con su interior eco de demonios que la han llevado a la deriva. Está plaza, vacía, solo palomas conquistan su memoria de siglos…tiran de ella como primeras supervivientes en el tiempo. Pero aquí estoy yo ahora con este viento que no cesa…no cesa, es incansable su pisoteada, su bofetada en mi tez. Quizás sea temprano, el día no despunta su jaleo de trafico , de gentes. Me consumo en mis pensamientos, en una respiración monótona y pausada por instantes mis párpados censuran mi visión, por instantes mis párpados levantan las corinas y soy ojos de este parque y sus palomas y sus canes como guardianes de la historia. Siempre mantenemos nuestros sueños, en alerta por si acaso y somos consciente de un si o un no, de un tal vez. Me envuelve este veredicto de mi vida. Me hundo donde gaviotas preñadas dicen de cuando nos lleve la marea. Si, cuando nos lleve la marea, seremos eso que no fuimos, seremos nosotros mismos. Correros a ras del oleaje como brisa fresca sobre el océano y nos abrazaremos al sentido de las mareas hipnotizados por una luna , una luna rota que lagrimea los sucesos amargos de este planeta que llamamos tierra. Miro el teléfono, no son ni las diez y el viento…el viento insufla toda sus holgura contra esta tierra ajena al paso del tiempo. Temblor. Sismos , las placas tectónicas se han desplazado originando una catástrofe en tierras de otro continente.  Y me pregunto estamos preparado para tanta y tanta desdicha. Un pueblo destruido de sus cimientos, muerte. Tenemos que ver llover piedras para creer lo frágiles que somos. Frágiles como las alas cortadas por el viento. Frágiles como náufragos de sueños perdidos en las profundidades de la nada. Uhm , la nada…Me produce un vacío en mí y siento ese duelo como si fuera mío. Sí, todas estas guerras, todas estas injusticias, todos esos desastres.  Una anciana con su perro atraviesa mi mirada. Una anciana con bastón. Camina lenta.muy lenta y el animal la supervisa ve en ella la decadencia de la edad y esa voluntad de levantarnos y continuar adelante. Va vestida de amarillo y ausente a las palabras de la ley alimenta a las palomas. Lleva una bolsa con migas, con millo y lo esparce por la plaza con su paro lento,, muy lento. No, no hay prisa señoras, ¿para qué? Estamos aquí en una plaza de una isla vigilada por sus canes, con una majestuosa catedral a mi espalda y una mujer mayor, una anciana se podría decir lleva una bolsa blanca con migas , con millo y lo esparce por el suelo ajena a la prohibición. Yo creo que hace bien queridos, queridas. Aprendamos de nuestros antepasados , de estas personas que tuvieron un ayer cruel , reprimido, opresor lleno de prohibiciones y menosprecio. Ahora, con su perro, con su bastón, de amarillo y con su bolsa blanca de millo y migas repartiéndola por toda plaza. Y las llama,  llama a las palomas que como mensajeras de una memoria vienen y comen a su derredor. Temblor. Sí, temblor, señores. Somos tan indefensos tanto dentro como en el exterior de la tierra. Sí, señores, el mundo no es lo que parece. En realidad, hay una federación de defensa planetaria para desviar cualquier objeto que se aproxime a nuestro mundo. Y nosotros señores. …Sí , nosotros los que habitamos aquí, como hijos de un universo misterioso, oscuro ante la escasez de materia bariónica, lo demás nada, pero a partir de esa nada podemos saber lo que compone este cosmos. Y ella señores lleva una bolsa blanca, una bolsa de partículas (millo y migas) que reparte por este parque . Ella de amarillo , con su bastón, con su perro. Se apiada de esas criaturas hoy en día considerada como ratas voladoras. Temblor, dos sismos seguidos para una población , Mis ojos se apartan de tanta y tanto dolor…cuando nos lleve la marea, seremos libres, seremos un sueño en una noche de cualquier estación donde nuestras manos se rozarán.

 

 

domingo, junio 28, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA)15

 

15

Un jarrón con flores amargas, marchitas. Aquí, ahora con mis piernas extendidas en este sofa. El ronroneo de las olas. Pongo mis ojos en la ventana desviándolo de ese piano que me nutre de paz. El viento pellizca contra los cristales, me levanto. En esta verticalidad mía me dirijo hacia ella, la abro. Dejo que el viento me robe todo mi pasado, toda esa memoria donde los errores, donde la cobardía, donde el malestar entonaba mis vivencias. No sé porque vienen a mi, aquí en esta soledad adquirida en los tropiezos, en los baches, en los agujeros que desarma mi conciencia. Aquí, bajo este techo nadie me puede dañar y soy yo, solo yo y el piano y estas almas caídas que me susurran como un halito de ánimo. Profundamente respiro, miro el océano mientras una melodía se entrega en un silbido, mientras la música cobra cuerpo. Cuando nos lleve la marea. Sí, he sufrido. Pero ello ya es agua pasada. No quita en que el hoy sea serenidad conformada por las alas de la libertad. Sí, la libertad. Antes no encontraba ese hueco donde me pudiera entregar con los brazos abiertos para el abrazo. Ahora, abrazo este retiro mío en esta casa. Aquí soy yo. Yo y mis manías, mis costumbres. El jarrón no luce, no tiene agua, pero no quitaré estás flores amargas, marchitas somo símbolo de lo que se fue, de lo que paso. El ronroneo de las olas. Cuando nos lleve la marea. A veces la extrañeza se plasma en mis manos, ausentes de un beso, de una caricia pero luego crezco donde mi conciencia es como árbol raro cuyas raíces se mantienen la profundidad de las entrañas de mis sentidos. Cuando nos lleve la marea. …sí, cuando nos lleve la marea seremos ese arco de colores donde el brío de una canción callada y eterna porque la música es eterna. Y qué será de todo lo mío, aquí quedará , aquí ardera en las hogueras del olvido, en la insonoridad de los días. Yo no más seré un vago recuerdo en alguien que me nombrará y nombrará hasta que su sed sea finiquitada por la desmemoria. Pero volveré. Me entregare a otro cuerpo , a otra persona donde sus espaldas pesadas nacerán mi ser como un olvido, como una cualidad en la manera de tomar la existencia. Cuando nos lleve la marea, luces brillantes de forma redonda llena este salón donde estoy. Dejo ese jarrón de flores amargas, marchitas. Dejo que el viento invada toda esta sala y el olor algas y caracolas impregne sus paredes. Vuelvo al piano, balada para las batallas perdidas. Sí, somos batallas perdidas de generación a generación donde aprendemos, donde desaprendemos con un mismo infortunio. Cuando nos lleve la marea, mis dedos huesudos se equilibran sobre las teclas, cierro los ojos y me dejo llevar por el viento…el viento, por esas almas que habitan mi casa. Una cuestión insospechada me viene, ¿quienes son? Sin embargo, no me anuncia miedo, es como una entrega de mis vidas a través del tiempo.


viernes, junio 26, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA)14

 


14

Cuando nos lleve la marea, aunque no sepamos de ese tiempo, de esa estación. El viento insolente, el viento reparador, el viento de los gritos del silencio, el viento de las sombras anunciando la nada y este parque…Sí, este parque donde con el coraje de continuar en esta vida única, exclusiva, elegida por el universo para mi…para nosotros, aquí sigo, sentada. Dejo que se disemine la extensión de esta plaza donde las palomas concurre al encuentro de algún alimento, donde los naúfragos de los sentidos se dejan ver con el más absoluto abandono. Y uno de ellos se aproxima a mí, por su abultado vientre puedo saber que es una chica. Mientras sus pisadas la atraen hasta mi analizo la situación. Imagino un rincón de la isla, una casa hogar, una acogida y después una despedida al cumplir la mayoría de edad. Sin trabajo, sin nadie, sin dinero. Se puede decir que por su apariencia dibuja la droga. Esa droga que la capturado en una cárcel de serpientes venenosas, atrayentes sin salida. Me desarme, me encara un malestar, una cierta incomodidad que me ajusta a un dolor, a una pena, a una lástima. Si, siento lástima por ella. Si, ella, y es guapa, tiene ese temple de restos de una belleza robada, destrozada en el ayer y que en este hoy l envuelve en una ceguera eterna, la entrega a una inconsciencia de que lo que lleva su vientre no lo verá, no conocerá a su hijo, a su hija. Será como ella, lo llevarán a una casa acogida y cualquiera sabe de su destino. No concluyo que su destino sea nefasto, pero no es el más idóneo para el crecimiento de un niño. Si, siento lástima por ese niño lo veo correr por las calles desatando toda su inocencia a ras de cometas blancas. Hace un amago de aproximarse a mi y no lo hace. Fijo mis ojos en sus ojos, en su cara sucia y la impotencia de hacer algo que sería como no hacer me estrangula, suave, paulatinamente hasta que condeno los ritmos sordos, invidentes de esta sociedad. Dejada en la techumbre de un cielo que calla y calla. Cuando nos lleve la marea, aunque no sepamos el tiempo. No hace falta saber. Somos polvo de estrellas, cada molécula, cada gota de sangre, de sudor , cada parte de nosotros esta compuesta por lo que es el universo, somos restos de él. Restos que han logrado el conocimiento, la razón…la vida. Se marcha con su vientre abultado ¿A dónde vas pobre muchacha? Me digo para mis adentros y saboreo un reflujo de incomodidad ¿A dónde vas pobre muchacha? Ay triste de ti…ay triste de mí. Ella a lo mejor no se da cuenta de su estado, de su situación es como una desheredada consciente de lo que pudo ser su vida. No ya opción, sino el vivir por el vivir. Su vientre abultado, sus ojos claros, el lamento…la nada ¿A dónde vas pobre muchacha? Cuando nos lleve la marea. Las estaciones pasan y yo en este parque con el viento , el viento pellizcando sutilmente mi rostro , su rostro. Y las palomas se alzan, vuelan y vuelan hasta lo más alto de la catedral acechadas por unos majestuosos canes. Hemos nacido de una contracción del cosmos que luego lo llevo a una explosión y a su expansión. Cuando nos lleve la marea, nos llevará a todos, solo somos un pequeño instante de tiempo inexistente en lo dimensional del cosmos. Y el viento…el viento continua en esta mañana de junio ¿A dónde vas pobre muchacha? Lágrimas acarician tu estómago, tu ombligo jardines de lores marchitas  te hacen ausente…muerte y vida juegan con tu cuerpo , con tus sueños que ya no son sueños sino un embeleso constante y longevo hasta el final. Cuando nos lleve la marea.

miércoles, junio 24, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA) 13

 


13

Cuando nos lleve la marea…sí, estaremos juntos en el amanecer de la alegría, de una tristeza fabricada con pedacitos de nuestro ayer marchito pero siempre….siempre para adelante. La quietud ante el piano…ante este instrumento donde se refleja mi alma, se alinea con esta jornada de una mañana junio donde los pájaros cantan. El viento…el viento…esta brisa fuerte me hace confluir en esta isla tan aislada y al mismo tiempo tan multicultural donde todo se equilibra en una paz de los que la habitamos. Miro ese retrato vacío, quiero borrar todo recuerdo donde me lleve la añoranza, donde me lleve una lágrima. No quiero esta pena que pena sobre mis manos cuando minuciosamente es caricia de cada tecla. Pero es imposible, algo me atrae y zas ….una chispa electrizante roza mi nuca otra vez. Con la calma de los días me giro de nuevo, veo sombras, veo en la oscuridad de este salón luces esféricas de distintas gamas. Y no las temo….no hay pánico, serán mis seres queridos que se han marchado de este mundo terráqueo donde nuestras raíces esta arraigada al magnetismo del centro de este planeta. Y sueño con mis ojos abiertos, imagino a un padre, a una madre, a un tío, a una abuela…etc, que me abraza en medio de esta nada que me conquista hasta susurrar mis sentidos. La placidez penetra en mis arterias y toco y toco incansablemente hasta pasado unos minutos , media hora quizás donde yo y el piano somos uno. Amante mío seremos auge de esta composición que estalla en mi pecho, en mi corazón. La música, arte universal del todo. Sí, del todo , desde los antiguos, desde nuestros antepasados  en los milenios de los milenios a interpretado algún sonido llamando a la fertilidad, a la lluvia de sus tierras o como sacramento a la pureza, el peine de la niñez al paso de hombre y mujeres, a cualquier rito ancestral que emotive alguna aldea, algún poblado. Y yo aquí esperando , cuando nos lleve la marea, un tiempo que no pasa. Escucho ruidos en la casa, son las sombras de mi ayer, un ayer cercano a la muerte. Hasta donde llega mi memoria , mi juventud fue una juventud muerta. La sobriedad, mi forma de pensar aislado a todo lo que razonaban los demás  de todo mi derredor me dejo en la soledad. Y este desierto me construyó , yo y la música…la música y yo . …..Pero aun así tenía sueños, si soñaba con un mañana donde el lamento de esa etapa fuera metamorfosis de la alegría. Y, ahora…sí, el ahora, frente a mi piano soy manantial del que emana la aceptación, este yo compuesto de una negativa al regreso y la confirmación del que estoy aquí, ahora frente a un piano respirando, emanando todo aquello que se fue y no volverá.  Cuando nos lleve la marea… uhm….después de los naufragios viene la luz. Los borbotones de las luces de todas las gamas me rodean, me detengo y zas.se extingue. Vuelvo a mi piano , intento inspirarme y la inspiración es un puente blanco donde hay que empezar a caminar como si naciéramos otra vez para ser influenciados por la nada. Cuando nos lleve la marea. Un piano. Esta soledad mía tan querida, con resignación me levanto, voy al sofá y me acuesto extendiendo mis piernas. Sí, cuando nos lleve la marea, seremos un aliento, seremos un brío, seremos un beso ya perdido. Y me digo, esperare. Sí, resistir hasta la condición de este diminuto planeta mejore, batallas idas, luchas inservibles y lo más que traiciona lo absurdo del ser humano que se sienta en el poder moviendo piezas como si fuéramos títeres no pensantes. El piano. Las sombras. Cuando nos lleve la marea. …

domingo, junio 21, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA)12

 





12

Sí, el viento hace hincapié en nuestro consentimiento a interrogar nuestro yo. Un yo enigmático , contagiado de la desobediencia a las pautas del día a día. Mi yo y yo…yo y mi yo. Emergemos como cuarto donde se esconde todas nuestras tristezas, todas nuestras alegrías, todas nuestras opiniones, todas nuestras ideas. Y esto yo agarrado a mi sale de mis adentros y con ayuda del viento , el viento , en este parque donde me siento ensimismada en su ayer me reproduce fotogramas de esa vida ausente ya. Aquí, sentada con mis ojos apoyados a una palmera recojo una muerte, una desesperanza atribuida a la inquisición. Una transgresión que nos lleva a siglos atrás…una celda, una mujer deshereda de esta isla. Lleva meses presa entre la suciedad y la miseria, acusada de actos de magia negra. Ella, una mujer, una partera-sanadora que vivía de sus servicios con las gentes de este pueblo. Un gallo canta, es el alba, una mañana sombría y gris se ensancha en su desgana, en su herida, en su maltrato, en esas vejaciones, en esas torturas hasta que invoque como si fuera verdad que es hija del diablo. Y esa mujer , en un carro llevado por un asno se acerca a este parque….esta plaza donde ahora se respira un viento efímero. Gritos de odio y violencia se envuelve en el ambiente . Unos gritos que la llevara hasta su muerte prematura. Ella una mujer que nació libre en auxilio de aquellos que creían en ella y de esos , un traidor, varios traidores. La tortura te hace expresar mentiras, los extremidades del dolor son tan virulentas, tan desagradables, tan cruel que dices lo que quieren escuchar. Así, esa mujer en un carro arrastrado por un asno llega a la plaza. El genterío no es normal, demasiadas y entre esas demasiadas algunos de los que ayudó, de los que curo con sus hierbas y rezos. El viento, el viento….cuando nos lleve la marea, no sé porque esta vaga historia se adhiere a mí. Somos humanos, humanos que atraemos a otras masas humanas para culpar la inocencia cuando algo superior lo señale. Sin saber del daño a esa persona. El viento, el viento…yo sentada en esta plaza con mis ojos puestos en el balancear de una palmera. Y esa mujer tuvo sus sueños, quizás de hijos que no pudo tener, quizás de hacer un bien faltando a las normas de una sociedad mediocre, de hambruna. La veo, con sus vestimentas rasgadas, con la suciedad de su cuerpo…ese cuerpo que es de ella y no más que será un reflejo de una comunidad reprimida, opresora, contrariada, ocultando sus mas feroces y más violentos colmillos. El viento, el viento…cuando nos lleve la marea. Si tenemos que empezar por amarnos a nosotros mismo, a este cuerpo que nos ha entregado el planeta tierra. El viento….el viento, aquí en esta plaza del siglo XVI, yo, oculta con mi ropa. Tenemos que aprender, sí, leer todo aquello que ha sido terror en este mundo, todo genocidio que aun existe que se ha desarrollado en el curso de los siglos y los siglos d.c.  Miro la bóveda celeste , ese inmenso azul , tan equilibrado debido a la luz del sol cuando choca con partículas de esta atmósfera, maravilloso. Aquí, planeta tierra, en medio de la nada hay una vida peculiar. Una vida sostenida por nuestra condición de tener movimiento, de este respirar que lo hace posible. Cuando nos lleve la marea, la bajan del carro y escoltada la llevan al centro de la plaza. Se lee un manifiesto mientras el párroco columpia el incensario al toque de una campana. Todo es silencio, expectación y para algunos donde la mirada se pierde en el suelo de lodo dolor. El viento, el viento…cuando la marea nos lleve, algún día lejos….muy lejos. Ella cierra los ojos, sus parpados caen en la verticalidad de su dignidad…porque ella es digna aunque la pisoteen , aunque le arrebaten el aliento. Sí, somos dignas, la violencia desatada por una un ambiente patriarcal se mezcla con una religión que se ha posicionado como origen de conflictos, hoy en día también. Y ese Díos y da igual al segmento que unas gentes que lo haya fabricado lo toman como dictamen arrebatada, abominable, absurda de las directrices que marca el mundo. Cuando nos lleve la marea, el viento…el viento, sopla violento el viento ella, sentada, el verdugo comienza…el verdugo termina, un hilillo de sangre mana por su boca y todo es callar. Todo ha terminado. La plaza se queda sola. únicamente ella mujer sacrificada en nombre de Cristo.

miércoles, junio 17, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA(NARRATIVA)11

 


11

Despierto en medio de la mañana, solo han pasado unas horas, unos minutos y me reencuentro conmigo. Con este yo sombrío como escaparate para otros. Sí, esos otros que andan reducidos en un hábitat donde todo se reproduce de igual manera. La originalidad se ha ido, no sé dónde…lejos, muy lejos donde el miramiento del hoy no te destartale de tus cimientos. Porque esos pilares enterrados en un subsuelo que nadie ve aun siguen vivos, aun siguen emergiendo cuando bajo tu techo, bajo la amistad abraza sutilmente la intimidad, esa reconditez de nuestra belleza, de nuestra opinión sobre cualquier tema, cualquier color de este mundo. Eso sí, todos vamos cambiando, no soy la misma persona del ayer, de un pasado que se envuelve en cenizas en la memoria y cuando la marea nos lleve todo quedará en el olvido. Yo en mi sofá, miro mi piano, encima un portarretrato en que la nada es su foto. Las imágenes subexisten en mi corazón, en este cerebro mío que se va modificando con el paso de los años. No , no tengo ninguna imagen, mis seres queridos suelo recuperarlo por su olor peculiar. …Uhm, esos aromas, vienen a mí con un poco de felicidad. Buenos recuerdos, a ellos nos tenemos que amarrar para que el paso del tiempo nos de la libertad necesaria de continuar. Estoy apuntando mi futuro en mi memoria, esta memoria que no se cansa. Un recorrido por un ayer donde he sido sonido de flautas en la hegemonía de mis ideas. Y , ahora, la soledad imperante en mi necesidad me da la suficiente independencia para crear este mundo entre estas paredes que se entorna en mí. En este aislamiento deseado he fabricado mis pisadas, mi hoy. Cuando nos lleve la marea…sí, será como baile donde las pardelas entonarán su llanto peculiar, exótico, estridente y los cetáceos también entonarán su llanto de cementerios donde los cipreses abanderaran la ida Uhm, sí, no queda otra, algún día me iré. Me reincorporo, voy hacia el piano ese amante perfecto, bello, maravilloso que achica mis lamentos, mis temores. Ahí soy yo, un yo que veces por dejadez o por erradicar la realidad no se mira frente a un espejo…un espejo donde se refleja la sequía resquebrajando mi solidez. Me siento ante él y siento que algo roza mi nuca. Paso la palma de mi mano y un calor extraño como si transmitiera un poco corriente me la aparta. Me yergo, miro detrás de mi . Y no sé porque parece que una sombra haya pasado ante mí. Y no sé porqué no tengo miedo, el recelo no me viene. Me vuelvo, me siento otra vez ante el piano, lo abro. Sus teclas blancas y negras me dicen del juego de mis dedos al entonar una melodía de mis adentros, de este interior somnoliento en la quietud. La quietud de mi alma. La quietud de las horas que parecen morir como cuando nos lleve la marea. Emito un silbo y me apoyo en las teclas, una pena resonante raja mi garganta ante una tristeza contenida. Y otra vez ese calor en la nuca, y otra vez esa sombra negra colándose por mi casa con una celeridad trepidante tanto, que no la puedo cazar con mis ojos. Y otra vez me levanto, pero dudo y me siento, entono esa pieza que está en mi silbo. Cuando nos lleve la marea, edifico cada pedazo de esta composición como hija de las mareas, de ese viento que estalla en esta jornada presente.  Su susurro golpea contra las ventanas…cuando nos lleve la marea un tono melancólico ambienta este salón donde todo mi yo emerge en un querido equilibrio. Pacíficas notas y yo ante un escenario donde las butacas de la sala están vacías. El piano y mis manos y mi corazón se dejan ir hasta el culminar de la jornada.