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Una mujer de negro recorre las calles alrededor de la
plaza. Una mujer de negro con lágrimas pegadas en su tez. La calima se impregna
en su traje…en su traje negro. Una mujer de negro se dirige al centro de la
plaza, frente la catedral. Una mujer de negro se arrodilla y suplica…no deja de
suplicar. Sus ojos son un lamento eterno, perpetuo hasta el fin de sus días. Y
allí se queda. Todos bajan la cabeza cuando pasan a su lado. Su dolor, su
grito, su angustia se pronuncia sórdido , expansivo, un esbozo de su hijo se
dibuja en su sombra…un esbozo que la dejará ahí hasta su muerte. Ya no quiere
comer. Ya no quiere beber. Una mujer de negro abrazada a los cipreses del siglo
XIX. El aire caliente es cada vez más vivaz y yo la veo como observo en mi
cavilar a esa señora de bolsa blanca dando de comer a las palomas, como esa
muchacha con su vientre abultado en la mugre de su vida. Suspiero…un suspiro
que hace descender a esta hora de la mañana, a esta jornada calurosa donde el
viento…el viento rasguea en mi rostro produciendo una sensación de aliento. Y
me digo y lo vuelve a repetir tenemos que leer. Sí esa historia antecesora de
la isla , de este mundo chiquito como vergel del universo. Estamos en lo lugar idóneo
de una vida primigenia que ha coincidido que la estrella sol blanca…porque es
blanca está a la distancia adecuada para que estemos aquí. Sí, aquí pintando
escena que se borraran o adulteraran con el paso de los años, de los siglos. Por
un momento pienso en mi y porqué no en mi vida. Por esta plaza pasan dos
jóvenes, discutiendo. Apenas tendrán la mayoría de edad pero ya están
discutiendo. Se dan la mano y se despega después e imagino un amor de eso romántico
al estilo Romeo y Julieta que no más duro unos días con muertes. Y es que el
hoy es así, no todos. Un amor idealizado donde se mezcla el si y el no. Una
contrariedad , una señas del pasado de nuestra historia que me desconcierta.
Los miro y de barrido esa mujer de negro
de rodilla hasta su fin. No es bueno comparar. No hay que comparar. Y esa relación
de disemina en una posición de una persona a otra. Y es que nos ata algo?
Alguien puede poseernos y hacer de nuestro camino su camino recto y arduo. Ese
esclavo negro , mirando el cielo , una lágrima rasgando sus ojos en la
contención de cada sufrimiento llevado por el, por otros. Discuten y discuten,
luego se abrazan estos chicos. Y eso es amor? Estamos viviendo la condena de
nuestros antepasados, regresando de manera abismal ayer. El la posee, ella se
deja y se siente que así se más grande, más bella pero la fealdad de ese querer
la llevará a una tumba de su entereza, de su personalidad. Ya no será ella, será
el. Y esto lo comento nivel de cualquier
relación que llegue a este grado. Ella maniatada a cada palabra dominante,
mortificante , amenazadora para que siga siendo de él. Solo de él ¿Y eso es amor? La libertad de expresión debe
estar expuesta en cada sociedad, en cada comunidad, en cada pueblo donde por
decir lo que pensamos no sea hostigado, desechado como hijos de esta tierra. Un
amor donde el movimiento se hace confiadamente libre, sin el resoplido detestable
de una tempestad rozando tus sentidos. Cuando nos lleve la marea. Sí, algún día
seré adiós…un adiós suave, donde todos mis recuerdos, donde todas mis memorias
quedarán como caídas de la brisa a medida que mi alma vaga al encuentro de
otros huesos, de otras carnes. Una mujer de negro pide auxilio a un Dios
inexistente, que no escucha solo lame los sentidos de su lamento. Y es esto
justo….Pongámonos en situación, leed muchachos, muchachas para que las barbaridades
no se repitan. Cuando nos lleve la marea seremos ese caballito de mar angelado
en el curso de un hasta luego