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Cuando nos lleve la marea. Cuando ese beso llegue al
amigo en la ventura del vivir, de esa brisa fresca que está por venir. Yo, aquí,
en esta plaza con el viento sur. Un viento donde su brusquedad me hace cerrar
los ojos por momentos. Un viento sur que nos lleva a una calima densa, dañina
para nuestros pulmones para esta respiración pausada cura de todos los males. Y
sigo aquí sentada percibiendo el devenir de las horas, que no son horas sino cuantos
que pasa de un estado a otro. El llanto se arroja a mi vientre y no sé porqué
vuelvo a esa familia que al padre se lo han llevado en el nocturno, en una
noche sin luna. Dónde estará, porque necesitamos saber dónde están nuestros
muertos, por si algún día queremos llevarles flores y dejarlas marchitas hasta
el ultimo suspiro del sol. No tengo ganas de levantarme, la historia lo hace
por mis señores. Hay tantas vivencias, tristes, alegres en esta plaza que embelesada
em quedo en cada uno de sus encuentros. Una plaga de langosta azota a la isla,
así, con una calima que no deja pisar la mirada. Los campos se ven arruinados y
el pobre. Sí, el pobre agricultor ve como su cosecha está perdida, como su
pobreza será más mordiente, más mortífera. Cuando nos lleve la marea, mi vida ha
sido un vaiven como todas las vidas en este planeta. Con nuestros errores, con
nuestros aciertos con nuestros besos al viento….al viento sur. Mi sensación es
que el clima de este planeta entrará en un caos, vendrá una nueva del hielo,
habrán nuevas desapariciones, especies que no observaremos jamás. El viento
aprieta , yo observo esa señora mayor que da de comer a las palomas, como eso
fuera toda su vida. La muchacha, la linda muchacha con su vientre abultado también
me visita y ha tenido ya su bebe. Un bebe que no verá, que no sabrá de su sexo,
de su vida. Su vientre desgarrado en un
estado somnoliento, inconsciente la persigue. Se tumba en un banco, mira a
todos los lados y ahí se queda con el viento …el viento sur. Y el beso no
llega. ..no llegará. Lo pienso acurrucada a su piano, cavilando el próximo movimiento
de ser compositora en un mundo de hombres donde las azotainas aun están
vigentes. Pero amiga mía, no te preocupes. Cuando nos lleva la marea sentirás ese
beso, ese beso de algas y sal cosquilleando tus mejillas gastadas. Vivimos
actualmente subterráneamente, allá más allá de las profundidades de esta isla,
ahí somos nosotras, sin ataduras, sin cotilleos, salvadas de todo cruel percance
en nuestra conducta , respetuosa. La vida nos da opciones, nos orienta en el
devenir de las estaciones hacia estados donde el bienestar, la actitud, la empatía,
el amor se sincera con las manos unidas , con los labios unidos por una misma
pasión. La pasión de ser amada. La pasión de amar. No hay más mientras,
disfrutemos de nuestro callar, de nuestra propia negatividad de que todo ese
esplendor. Y vendrán tiempos mejores. La historia de la tierra es cíclica, hay
momentos que se repiten y de manera desbaratada, descabellada hasta llegar al
fin de nuestras creencias, de nuestra verticalidad. Y llega la duda, cual es el
medio de comunicación ideal, nada neutro, todo esta ramificado por una causa
política. Como dice la canción, mi querida España, esta España mía…quiere rajarse,
quiere romperse como símbolo de la unión. Me aparto de estas ideas. Cuando nos
lleve la marea, el viento sur golpea mi cara con su arena del desierto y llegará esa plaga
tan temida, y morirán los campos para luego revivir. Nacimiento, vida, muerte
están unidos, es el ombligo umbilical de nuestro paso por este planeta que tan
poco mimamos, que tan poco cuidamos. Y después de la muerte vendrá el
nacimiento, el transcurso de la vida donde nos veremos como un espejo de
nuestro presente sin tener reminiscencia del pasado. Señores míos, queridos
míos, hay que tener memoria. Y cual es nuestro origen, no más que este universo
que ha sembrado cada uno de los hombres, de la mujeres de este planeta.