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Levanto mis dedos suavemente de cada nota, de cada
sentimiento dejado en este piano. Miro el jarrón de flores marchitas. La
quietud me embelesa me hace viajar donde las almas solitarias buscan un pedazo
de amor, un fragmento de una paz que se enturbia con los desdenes de la vida. Todo
debería ser correcto…si correcto : Y qué es lo correcto, un niño jugando, un
niño comiendo, un niño educándose en los jardines colgantes de esas experiencias
que lo van hilando hasta su adultez y no perder su niñez , su inocente mirada
cuando se asoma al mundo. Pero todo o casi todo, me gusta más casi todo está
tan degradado que hay ojos de agujas danzando detrás de el o delante de el sin
darse cuenta. Cuando nos lleve la marea, un taconeo se inspira en estos espectros
que me acompañan. Tan…tan….tan….y tiene su ritmo. Un ritmo que intento capturar
e idealizar en una composición. La agarro como si fuera mía y nota a nota voy
montando. Un lamento sacude este salón, un salón telarañas rasgando el techo.
Un lamento me sobreviene como si fuera el ultimo aliento, el último suspiro
donde subterráneamente nadie me ve. Un lamento mío , solo mío. Un lamento donde
se prende toda pasión de estado sin estar desganada a la vida ¡Uhm¡ la vida.
Sí, la vida , contemplo lo que somos del universo desde esta dimensión y solo
viene a mi que solo somos una partícula creada en la confusión, en el desamparo
del débil, de la fragilidad. Tengo sed, me sentaré por un rato en la cocina,
dejaré de nuevo esa cafetera italiana que me de el poder de continuar en esa
dimensión del que solo somos una mini partícula. Cuando nos lleve la marea y el niño ha crecido
y yo estoy bebiendo agua, la sed no se va, es grieta que se desata en un caos
para volver al equilibrio. Y es un hombre, un hombre que ha jugado, que ha
crecido, que se ha educado , que ha comido. Se ancla en el horizonte , ante sus
ojos un mendigo, ante sus ojos la hambruna de pueblos desconocidos en ese mapa
que le enseñaron, ante sus ojos la crueldad , la barbarie de la humanidad y se deteriora…poco
a poco. Y se da cuenta que todo no es
tan sencillo, que el mal puede servir para toda una vida, que el ruido
espantoso de una guerra seguirá aniquilando aquel niño que quería jugar, aquel
niño que quería educarse, aquel niño que quería comer. No, no es tan sencillo,
las calamidades de la humanidad son tan intensas, tan inmensas…Cuando nos lleve
la marea, voy hacia mi piano . Ay ,estas manías tan mías, me persigue de manera
obsesiva, de manera que gravita en otra dimensión distante a este mundo, a esta
isla.. El jarrón con sus flores marchitas. No se la hora pero la jornada esta
prieta de calor. Tan, tan, tan…vienen a mi con cierto gozo de la libertad que ellos
tienen y seguimos. Tenemos que seguir aunque los pájaros no canten y dejen las
ramas vacías, solo el toque del ritmo con el viento….el viento. Tenemos que
seguir como cada sol en cada mañana, como toda luna en la unión con las mareas.
Cuando nos lleve la marea….