sábado, diciembre 31, 2022

EL CAMINO INVERTIDO(NARRATIVA)15

 

15

Por momento se hace un silencio, el año viejo se engancha a una carreta que lo llevará portando sus recuerdos, el año nuevo viene con la ilusión de que todo vaya bien, de que seamos mejores, a lo grande. Felicitaciones triviales inundan mi parcela y yo me ausento. Una ausencia que no duele, que se consagra con el presente, con el mañana de esta era. Y tengo ganas de emocionarme y me emociono.

Querida:

Las luces de esta estación están apagadas, el año se va y tomamos de la mano un tiempo, unos meses, unas semanas, unos días nuevos. Y será todo novedad, me pregunto. La rutina se prolonga como manía que debemos de aceptar. Los dioses del universo nos colman en esta fecha de pequeño guiño a la paz, a la calma. Una calma que es tempestad tórrida para muchos. Hay gentes fuera de este circulo donde aquí se celebra la ida, la bienvenida de propósitos. Los desheredados de la una vida digna perecen en los lodazales de la esperanza. Sin embargo, celebramos esta tontería como desconocimiento de los martirios, del sacrificado andar de muchos…demasiados. Ellos no verán este año que comienza encerrado en el más absoluto terror. Sí, amiga, me da ganas de pensar en ellos, aunque siga con la cabeza gacha los rituales de esta sociedad.  Por ello te deseo lo mejor para este año que empieza a lo largo de su recorrido. Un niño con sacos de piedras se cuelga de la desesperación. Una niña pisa una mina y en añicos queda su mañana. Un viejo tiene sed…mucha sed, pero la frontera corta ahí donde hay agua y hay pleitos incontenibles, inimaginables para las gentes de este lugar. Marcamos nuestro territorio con orina de sangre, con orina de muertes y más muertes, con orina de sufrimientos y más sufrimientos. Ahora que todo esta globalizado el genocidio es global y no lo vemos imbuidos en nuestro afán de riqueza. Dejo la desesperanza a un lado, solo fue una necesidad de comentarte lo que palpo, lo que se ha brindado a mi derredor en mi vida. Te echo de menos, tal vez te lo haya dicho en numerosas ocasiones, pero me cuesta olvidarte en este camino por la existencia. No sé que oportunidades me soplara esta vereda que sigo, pero me gustaría encontrarte algún día. Sí, un día donde los pájaros cantan. Un día donde los recuerdos no sean más madres de la nada. Sí, un día donde tus ojos, mis ojos se balancean esta renovada oportunidad como hijas de este mundo. Te dejo, ya continuaré, los desiertos amputan una sonrisa. Y que maravilloso es una sonrisa. Ahora, te sonrió y sigo diciendo que te amo ¡Uhmm, querida mía¡  Soles serán cometas danzando esas vertientes donde nos arrimemos. Soles donde la voz amable, sensata encienda la verticalidad de esta dormida sociedad.

Estás cansado hijo mío, hoy es un día ajetreado, no hay prisas. No existentes las prisas a no ser que sean de vida o muerte. Descansa…descansa...Una bruma de calima aun sigue en esta ciudad, los edificios que miramos no se ven. Lo mejor es quedarse en casa. Sí, en casa, bajo este techo que carecíamos en el ayer y en estos instantes nos abriga, nos protege del mal. Estás cansado hijo mío, descansa…descansa...CONTINUARÁ

 


 

miércoles, diciembre 28, 2022

EL CAMINO INVERTIDO(NARRATIVA)14

 

14

Mientras echa su siesta me detengo. Miro este cielo donde el bochorno y la calima se hace sentir. Miro este cielo en su tono ocre, gris, apagado, con la dejadez de las ganas de colmarnos con luz. A veces me ausento y me introduzco en los avatares de la existencia ¿no más seremos que un instrumento? Una experiencia de otros mundos que vigilan nuestra derrota como ser humano. Entonces, si fuera así, no somos único, exclusivos. Somos parte de este cosmos que se mueve en el caos de lo imaginable, de lo titánico cuyos pilares aun no sabemos donde está. Profundizamos en un más allá inhóspito cuando la noche cae y no más que puntos luminosos son vertientes de nuestros ojos. El hombre es tan su yo, su ego…mientras hacemos rompemos los moldes de la condición humano, digna, eficiente, vertical con el poderío de lo grotesco, de lo aberrante. No, nos damos cuenta lo ínfimo que somos. Y esta experiencia ha salido mal tal vez, halla algo superior a nosotros y no se porque me entra siento pavor, cierta inclinación a la intranquilidad porque nos estamos autodestruyendo. Nos destruimos con un cualquier insulto a la perseverancia de la persona.  Y si fuera así, sería un remordimiento las estupideces humanas. No, nada es normal en este mundo. La huida, el hambre, la sed, las moscas alimentándose de nosotros, la mirada imperfecta de aquel que tiende un puñal en tu destino. Se despierta, lo visualizo como un alma que ha de fortalecerse en el paso de los años. Me pide un vaso de agua y que vayamos al parque. Quizás sea eso la belleza de la condición humana. Ir a una zona donde el abrazo coopere en nuestra reconstrucción como persona. Miro de nuevo el cielo, está aburrido, está pesado, la calima hace que la calle figure vacía. Somos tan insignificantes y dentro de ello somos tan grandes y me acomodo en este pensamiento. Abrazamos el árbol de todas las tardes. En el parque no hay nadie. Por la presencia del viento violento muchas ramas se han caído. El polvo en suspensión sigue su curso en este invierno, un invierno extraño CONTINUARÇA

sábado, diciembre 24, 2022

EL CAMINO INVERTIDO(NARRATIVA) 13

 

13

Querida:

            El está conmigo. No sé, se ha apoderado de mi y siento tanto cariño por él. Supongo que recordarás aquel día de un duro invierno cuando abrieron la frontera, el iba de mi mano y todavía continua. He dicho que es mi hijo y lo han creído. No hay nada más. Tu postura hacia mi fue maravillosa, gracias a tus consejos he logrado sobrevivir donde las sombras te hacen hueco, donde las sombras te apartan. He luchado contra ellas y ahora rozo la estabilidad. Una estabilidad tan ansiada, tan amada. Cierro los ojos y luces ante mi como un todo o la nada. No sé si tu amor era por consuelo o por mi forma de ser. No hallo explicación alguna. Si fue por pena, me molesta, aunque pensando fríamente te doy las gracias. He llegado, he tropezado y vuelvo a subir, abrirme en esta cultura. He dejado atrás muchas cosas, demasiadas. No me arrepiento, ahora, aquí, en este instante donde la noche me permite escribirte me siento satisfecha. No sé lo que nos guardarán los despertares, pero soy libre. No tengo miedo, no tengo prisa, no tengo esa ansiedad de ser yo. He colgado mis sueños en lo quieto para que sigan produciéndose y me respeto. Respeto cada ideología que sea pisada de mis ojos, de mis oídos. Todo llega a su debido tiempo, recuerdo esta frase tuya, paciencia, calma la tortura no puede ser eterna y si es así nos quedará lo único resolutivo, la muerte. Sí, la muerte, me quedo en ese campo de refugiados, en ese hábitat de mortificaciones y áridas existencias. Me pregunto ahora, aquí, como la humidad puede llegar a ese extremismo. Es una violación de los derechos humanos, de los derechos de cualquier ser viviente que viene con la tonada de la paz. Te dejo amada mía, mi memoria otra vez me llamo y por ello te escribo, te quiero.

Llueve, mientras comemos. El clima está desvariado. Mi hijo se acuesta un rato hasta que la obertura de la tarde lo llame para sus juegos, para sus deberes, para continuar por este país como pájaro resolutivo, integrado en una bandada. Llueve inesperadamente y una cierta nostalgia acorrala mis latidos…CONTINUARÁ

viernes, diciembre 23, 2022

EL CAMINO INVERTIDO (NARRATIVA )12

 12

El mediodía reaparece, una calima intensa converge en esta urbe. Mi hijo luce un rostro contento, relajado en este diciembre donde los niños se ilusionan por la festividad de esta religión, una navidad causa de algo en contra en el pasado. Lo veo crecer, alargase en el sentido de la bondad, de la hegemonía de sus sentimientos y se entrega y es absorbido por el movimiento de esta cultura. Me alegro hijo, no olvidarás, pero nuevas expectativas se reactivan en tus emociones. Los sueños es un lujo que muchos pueden alcanzar y que pocos dejan atrás. El sueño de soñar de una vida mejor, de un mundo benevolente donde talentosos emergemos entre los escombros del ayer. Me alegro hijo porque si, porque eres mi hijo, no hay duda. Yo te he de escoltar hasta que aprendas volar, a volar solo como las gaviotas en los océanos de sus vidas. Pasaras dificultades, lamentarás en tu destino, pero siempre la mirada al frente, tus ojos fuentes de nuevas ilusiones, siempre...siempre. Nos acercamos al parque, abrazamos al árbol de todos los días. Me alegro hijo, te vas expandiendo en lo grande de este árbol. Continuamos de camino hasta casa. De reojo lo observo y aun su alegría es latente, es la presencia de una paz en la reconditez de mi pulso y por esos momentos olvido…olvido todo dolor, cada sacudida letal de esta existencia. Planeo con mis ojos el cielo, un sol estridente y punzante danza en ellos y mi madre vuelve y le doy gracias. Porque no estar agradecida, todo lo que soy se lo debo al ayer, a esas mareas nefastas del ayer. En todos los escaparates se detiene, pega su nariz respingona en todos los cristales dejando una señal de él. No tengo ganas de llamarle la atención, son instantes donde disfruto con su juego. Una voz conversa con mi espíritu, una voz me dice que todo saldrá bien. Un revoltijo de seguridad se despliega sobre mis hombros, mis hombros cansados. Me inflo de una verdadera positividad y vuelo y vuelo donde los sueños puedan llegar. Me alegro hijo, ya estamos en casa, descansa hasta que la comida esté, como quieras. No interpongo barreras su imaginación y lo dejo correteando, divirtiendo por este pequeño piso que vivimos. Yo, en la cocina, lo siento reír ¡Reír¡ y  alcanzo la plenitud de mi verticalidad y alcanzo la belleza de vivir y alcanzo todo mi ser como entereza de este presente que se va trenzado perfecto…CONTINURÁ

martes, diciembre 20, 2022

EL CAMINO INVERTIDO(NARRATIVA) 11

 

11

Pongo la radio, las noticias revelan lo precario de este aroma putrefacto que desprende lo humano. La bruma se mece en la duda de irse y se va. La calle aparece mojada, con la humedad de un invierno que se solapa otra vez a un sol picón, placentero. Queremos un mañana, pensamos en un mañana para nuestros hijos, para los hijos de nuestros hijos en esta gran masa global. Y hemos destrozado tanto, selvas , bosques, mares, ríos, tierras que ahora nos dan un grito de impotencia ante su desequilibrio, ante lo desbaratado que está este planeta tierra. Climas insoportables, irrespirables nos acecha y habitamos el silencio, la nada, la ruta de nuestro día a día como si tal cosa fuera pasajera. Y caemos en un mar contaminado, donde sus vidas tornan a otros sitios donde puedan respirar. Expando y contraigo mis pulmones, un agua envenenada sacude mis miembros y soy hija de la muerte. Muchos no sobrevivirán, muchos se extinguirán y somos como ellos. Una extinción en masa donde solo quedará el que más se adapte a las turbulencias del clima, de su habita. La naturaleza como nosotros nos componemos de cada halito de este pedazo de mundo alojados en las alas de una galaxia. La actuación desenfrenada, insostenible, contaminante nos dejará residuos en nuestra sangre que nos atacará cuando menos lo esperemos. Quito la radio, salgo con mi niño. Cómo has crecido, qué gracia tienes, le digo. De la mano vamos al colegio, el con su fragilidad y yo con mi seguridad. Intento transmitirle todo lo bueno de mi a él, lo malo lo dejo apartado. Intento darle el asentamiento preciso para que no caiga, para que su mente borre todo ese ayer y se invierta en hoy. Un hoy con un sol picón que escuece los ojos. Una luz exacta y se agradece después del pasado aun a sabiendas que no es nada tonificante para futuro despertares. Llegamos, el animado, lo dejo en la escuela. Me marcho sin mirar atrás. No hace falta, no hay arma apuntando en las sienes. Voy tranquila a mi trabajo con la felicidad de respirar….inspiro y espiro lento observando los pájaros callados de este invierno. Un invierno en una ciudad cual escupe cenizas ante su prolongado castigo….CONTINUARÁ

domingo, diciembre 18, 2022

EL CAMINO INVERTIDO(NARRATIVA) 10

 

10

Como extranjera en este país no soy cueva apegada a ningún lugar. Tropiezo con un baúl que me ha acompañado estos años en esta tierra. Lo abro. Cartas que no he enviado en mi vida aquí. Camino por ellos, me siento caer ante la curiosidad que rememora lo escrito y me dejo ir en ellas. Espero en silencio la hora de levantar al niño y leo.

Carta1

Querida:

    Mi madre no da señales de vida. Desde aquí desde el otro lado de la frontera todo sigue su ritmo, lento, con cierto aliento descanso. Me acuerdo de ti, de ese beso del ayer en el crudo invierno cuando nos coincidimos en aquel campo donde todo era miedo, desorientación, terror. Me diste la mano y aun pienso que tu mano me dio fuerzas para seguir viviendo. Tu eras una extraña para nosotros, una extraña que venía de otros mundos para ayudarnos, para sonreír cuando las amarguras sopesaban sobre nosotros. Y me diste ese beso y esa dirección tuya a quien ejerzo esta carta. Me ayudaste tanto, tanto en todos los ámbitos que ahora miro este pequeño corazón y te lo agradezco. Yo desatendida, desheredada de este planeta. Te escribo porque siento la necesidad de decirte algo, algo que nunca tomo pie en nuestra larga existencia en el campamento. Ese campamento de sollozos en la noche, de violines en la mañana, de tanta y tanta tristeza. Como sabes llegué, pero no más. Llegué y luché hasta conseguir los papales, Antes me metieron en un centro apartada de toda civilización, un centro donde las vejaciones continuaban en otro ritmo pero insolventes para condición de ser persona. Decirte desde aquí que te quiero. Sí, te quiero. No se si esta carta te llegará como tantas otras escribí a mi madre en el campo, pero tu recuerda planea en mis sentidos y me acerca a ti.

Retiro este fragmento de papel de mi vista, miro al niño, aun dormitado. Y me pregunto de mi hermetismo ante el amor, de mi alejamiento en los calles donde las manos se unifican para ser una sola. Ya lo he dicho, ahora tengo que criar a este niño que crece con la celeridad de las flores en primavera. Una bruma matutina se respira en esta habitación, dejo las cartas y me voy hacia el . Lo levantará, desayunará para de nuevo seguir la rutina de las jornadas...CONTINUARÁ

viernes, diciembre 16, 2022

EL CAMINO INVERTIDO(NARRATIVA)9

 

9

Un invierno que renace. Recuerdos que me recorren. Un campo de refugiado. Una marea que se vuelve violenta. La huida. La herida supurante de los años. Ahora en esta madrugada sin luna ya deriva por la oscuridad de los caminos ante lo más terrible de la humanidad, las batallas inacabadas. Batallas perdidas que nos vuelven vulnerables, frágiles, indefensos contra los traspiés de la madre tierra. Un clima que se vuelve huraño, agrío, insostenible, desequilibrado, traicionero para aquellos al encuentro de la esperanza. Una ola que acecha desquicia una embarcación y todos somos ahogados en las profundidades malignas de una marea turbia, agresiva, arrebatadora de vidas. Una tierra baldía donde se acumula gentes de todas las edades y el ataque de un frío mortal desquiciando el estancamiento en medio de la nada. Algunos llegarán, como yo, como el niño, como otros. Muchos perecerán donde serán engullidos en el anonimato, en lo desconocido, en el tenebrismo de sus tumbas. Cuando me encuentro con ello y me miro todo mi alrededor me doy cuenta de lo agraciada que soy. Soy eco de un grito que ahora calla. Soy cumbre de pájaros que en sus garras lleva la libertad. Pero, hay algo indeciso, algo que hace tambalearse mis pilares cuando salgo y no alego mis palabras, mis palabras muertas a otras gentes. Gentes ignorantes de mi verdad, de la verdad de aquellas vidas que se han perdido. No, no tengo amigos, solo cabalga una ausencia en su lástima por mí y ello es penoso, es un laberinto que cruzan eclipsado por el más doloroso de la dejadez. Te dan la mano y esa mano se vuelve compasiva. No, no necesito que sientan compasión por mí, por aquellos que han derivado en una lucha sin fin. Y el invierno viene. Y los muertos serán atmósfera que impregnará esos campos, esas mareas. Parece que ya comienza a amanecer. Me he pasado toda la noche divagando como tantas otras, cuando el niño duerme. Me hallo deshidratada, moribunda de la humillación a esa masa perdida en las inmediaciones de los precipicios y lloro. Un llanto que se vuelve repetitivo, fatigoso en el transcurrir de las madrugadas. Estamos en enero y hace frío bajo este techo. Este techo de un planeta cansado, ojeroso respondiendo a su estado con agresiva crudeza. Voy al encuentro del niño, lo despertaré y de nuevo para el colegio. Así, de sencillo se irá acostumbrado a esta sociedad y se integrará como uno más aunque calle...CONTINUARÁ

jueves, diciembre 15, 2022

EL CAMINO INVERTIDO(NARRATIVA) 8

 

8

El reloj mueve sus manecillas con la lentitud de la madrugada, la extiendo, la alargo al derredor de mis sentidos. Me asomo a la ventana y el perro canelo con el anciano sigue paseando, a estas horas. Miro el firmamento, la luna arrugada, la luna temblorosa se ha ido. Su vestido de un negro azul marino son luces que me encuentra con ella. En este instante donde todo se hace casi eterno escucho su voz, su tono, su timbre, la silueta de ella perdida en el universo. Veo su rostro con la insistencia de las constelaciones, me observa, me vigila y en mi crece un nuevo jardín de verticalidad. Mi peso se vuelve liviano y soy brisa que caricia su estado. Viene a mí, con algún reproche. La entiendo y converso con la reconditez de estas calles donde un anciano y su perro canelo pasean como si fuera un día más. Cierro la ventana y la abandono esas estrellas desfilando por el cosmos, me consumo en un pensamiento infinito y hallo la dejadez de mi camino.

Y es que lo he pasado tan mal en el sustrato de mi existencia que mi derecho de amar a quedado rezagado, ha quedado des memorizado, ha sido censura en mi quietud en este país. Solo me entrego a ese niño, sostén que me alimenta cada amanecer, cada anochecer, cada invierno, cada verano, cualquier tiempo que paso en este mundo. Un mundo suicida, pienso. No sé como la ventana se abre, voy a cerrarla, pero es imposible. No hay viento. Fijo la lucidez de mis años en el cielo, ese oscuro cielo salteado de misterio, de enigmas sin resolver. Veo el rostro de ella, un llanto llega a mí, una queja que se me hace insoportable. Los terribles hechos de la humanidad quedan estancados en un embalse donde todo luce en el amplio recorrido de los tiempos. Me sobresalto al descubrir mi infancia, mi adolescencia, mis años incrustados en una tierra grata pero yerma en corazones. Me veo aislada, ausente a todo lo que se mece en discurrir de las jornadas. Apartada de toda sonrisa como cualquier joven. Solo me queda la guerra inacabada, el grito estremecedor de la despedida, el silencio de ojos cuando el terror nos alcanza. Y todo duele. Y todo se queda. Y todo conspira para que seas proyección del abismo. Logro cerrar la ventana, me acurruco con el niño e intento echar una cabezada. Los ojos de mi madre se posan en mi pecho produciendo que mi pulso sea tenue, se apacigua en el transcurso de un reloj que hace tic-tac….CONTINUARÁ

lunes, diciembre 12, 2022

EL CAMINO INVERTIDO (NARRATIVA) 7

7

La urbe calla en este nocturno de luna turbia. Una mezcla de calor y frío se cruzan hasta detonar en la incertidumbre de esta oscuridad. Voy sola. El niño duerme. Con mi cabeza contando cada farola apagada. Me retiro a mi reconditez y soy ave nocturno en busca de la nada o del todo, según se mire. Me hallo en un estado de esplendor donde mi mano no busca ser tibieza de otra mano quebrada, donde mis labios no buscan besos rotos, donde mi corazón, aislado, insonorizado, vuela al alcance de su mañana, solo. No me explico el porqué, pero ahora soy desgana del amor, de esa clase de amor donde los cuerpos al unísono buscan un horizonte donde complacer sus miradas. Ahora, callo, no designo mis pasos en la búsqueda, en el florecer de una caricia. Me siento llena, así, con mis alas estropeada en la pesadez de los años.  Una ruptura que desconocen aquellos que me marchitaron, que dejaron un terreno baldío fluyendo en mi sangre. Debo volver a casa, supongo que el niño está bien pero, si despierta…si despierta y una neblina espesa le apuñala me sentiré caer. Volver a caer…’¡No¡…apresuro mi marcha en esta ciudad callada, amiga de mis pensamientos. Se llega a una edad en que todo es claridad, sabes donde debes ir aunque todavía cometas pequeños errores. Sabes lo que quieres aun cuando sea imposible. Sabes comportarte, aunque para unos u otros este mal, este bien. Pero te da igual. La indiferencia hacia el todo, hacia la nada es contundente y no te pueden dañar. Algunos deseos quedados en el camino y un despertar que no llegó. Simulamos alegría cuando hay agrios pesos sobre tus hombros, cuando tus piernas se columpian al son de pozos desconocidos. Y seguimos. Y sigo, ahora, en este diminuto instante donde la luna turbia me concede descanso. Abro cuidadosamente la puerta, el niño duerme. Fijo mis ojos en su letargo y un cierto orgullo se apodera de mí. Todo pasa. Todo pasará aunque nuestras espaldas estén hiladas de cicatrices. Mañana…no, no hoy, ya es madrugada lo llevaré al colegio. Oportunidad tras oportunidad hasta que la costumbre sea pieza de sus sensaciones. Todo pasa, todo pasará y lo veré si me lo permite la vida creer en el acierto de sus acciones. Por ahora lo dejaré en la libertad de sus sentimientos, de sus recuerdos y poco a poco seré batalla consumada en lo alto que puede escalar. Alcanzar la cumbre de nuestro yo, con un pequeña mochila donde lo sucio, la herida nos aconseje de que camino seguir...CONTINUARÁ


domingo, diciembre 11, 2022

EL CAMINO INVERTIDO (NARRATIVA)6

 

6

Estoy frente el espejo, este espejo que parece despertar en  esta habitación donde habito con mi hijo. Veo hogueras en toda su dimensión. Veo un perro canelo. Veo un anciano. Veo mujeres danzando a son del llanto, la angustia de estar perdidas, solas. No entiendo al principio pero algo ronroneo mis sentidos. Madre, eres tu, así ha sido tu adiós de esta atmósfera. Un anciano. Un perro canelo merodeando. Mujeres con la pena de los años, de los siglos y todo igual. Desapareces de este mundo y en una fuerte y energética explosión eres hija de otros lugares, ausentes en mí. La noche tiembla, la luna hace hueco a las soledades, a los corazones callados yo, uno de ellos. Sé que jamás volveré a mi cuna, a ese país echo añicos, echo miseria, echo lodazales donde la muerte danza. Te presiento y te llamo. No para que me auxilies sino para que acompañes mi memoria en estos instantes donde la noche tiembla y la luna hace hueco a la soledad. Oigo un ladrido y por un momento me pierdo en la ventana, un perro canelo pasea con su dueño, un anciano. Por su andar deduzco que es un extraño, como yo, en esta tierra. A ti te busco entre las estrellas, en esa luna que hace hueco a mi soledad. No te hallo. Te busco y no te encuentro por instantes me desmoralizo y mis ojos vuelven a ese niño. Ese niño traumatizado por los azotes a su procedencia. Me apetece ahora que duerme, dar una vuelta. Salgo silenciosa, cautelosa de no despertarlo. Me enfrento a una calle que en pleno invierno se aísla de las pisadas. En esta noche de luna temblorosa me hago la idea de que me acompañas. Cierro la mano e imagino que vas conmigo. Un sudor frío se aposenta en mi cuello. Un sudor frío discurre por mi cuerpo. Un sudor frío me hace detenerme. Y observo mujeres danzando alrededor de una hoguera, tus cenizas. No más. Pero te siento tan próxima a mi que solo percibo tu aliento, tu olor, tus ojos. Percibo que ahora descansas, estabas sola, viviendo en la pobreza, en subterráneas cuevas del desdén de una sociedad donde una mujer no vale nada. No se dan cuenta, somos humanas, somos la base escalofriante de lo que nace, de lo que brota y luego se pudre, decae tras un telón de confusas ideas, de enervadas ideas. No dejarnos llevar. Ser una misma, ello me cultivaste y ahora soy ese caldo donde todo bulle, donde todo lucha...continuará

jueves, diciembre 08, 2022

EL CAMINO INVERTIDO(NARRATIVA) 5

 

5

De la mano. Sí, de la mano, con mi hijo. Nos vamos del parque. Aprete su fragilidad, su menuda mano, pero fuerte, con la calidez de los años que vienen. Le doy toda mi energía, toda esa energía para que la valentía y la dignidad pisen sobre él. Presiento que algo nos protege, que algo nos ha protegido a lo largo de estos años. Y me ciño a ello. Caigo en la creencia de que algo vuela en nuestra atmósfera, en nuestra alma. Y no es ramificación de alguna religión, de algún dios. Caminamos contra corriente en este país de oportunidades falsas, en esta ciudad donde el tacto se vuelve terco, áspero…a veces…Otras no, se dibuja una gloriosa armonía entre los que conviven y ello me lleva a seguir adelante, a impulsar toda mi existencia en esta nuevo techo. Llegamos a casa, dejo a mi hijo acostado, reposando sus cavilaciones a través del tiempo que ha vivido. El se siente seguro conmigo, una seguridad que tal vez se desquite en el paso de los años. Me miro al espejo de esa habitación que compartimos. Las canas son bosquejo de cada angustia, de cada sufrimiento en el pasado, en el hoy…Sí, en el hoy, me molesta y me desanima que el se ausente cuando yo no estoy. Mis ojos miran mis ojos. Una lagrima retoza por mi faz y entiendo el cansancio. Suplico a mi madre que donde quiera que este me de ganas, ganas de continuar esta travesía de chinchetas atravesando mi pecho. Hay que luchar, crecer, creer en uno misma y ser participe de las vivencias que te rajan la respiración para después emerger como alada ave en los pies de lo hermoso, lo bueno que es la vida.  Se que hay gente de remotos aires que no comprenden, que son inquisitivas con lo que discurre ante sus manos. Se que hay gente de remolonas en la tibieza de gentes de otros lugares de este mundo. Se que hay gente que en lo extraño, en lo no conocido son odio, son encabezadas por una guerra sin fin. Se ha quedado dormido. No lo despertaré. No hay prisa. Mis ojos miran mis ojos. Una compresión acaricia mi corazón, un vago olor de mi madre me llega y me llena. Se que está conmigo. Sé que ella sabe cada pasada que firmo. Su rostro se pinta tras de mí. No te olvido madre mía, nada más y no tengo ganas de olvidarte. Ahora que te siento pienso que frío invierno azota en las miradas de los que me ven como algo ajeno, algo distanciado a su cultura. No te olvido madre mía. El niño duerme...CONTINUARÁ

lunes, diciembre 05, 2022

EL CAMINO INVERTIDO(NARRATIVA)4

 

4

Su hijo es impertinente, me dice la maestra ¿Mi hijo impertinente? No entiendo, busca la manera de que ella me explique y alterada me contesta bruscamente no quiere hablar, se arrima a una esquina del aula, se da la espalda y tapa sus ojos. Su hijo es un impertinente. Un aire de sorpresa amarga cae sobre mis hombros, pesados. Me cuesta decir algo…no sé …no me esperaba esa reacción de el en el transcurso de los años. Esa manera de comportarse que es un alejamiento a lo que se llama normal y me dice solo, eso, su hijo es un impertinente. Mi hijo no es lo que usted dice, le digo, sin querer descifrar su pasado. Mi hijo no es impertinente le repite. Ella esboza una emboscada enervando sus ojos a tiras de ira, de un odio en cada movimiento de sus extremidades. El racimo existe, existen niños donde el maltrato de sus años desembarca a una ausencia que tilda de desgana. Su mente es una soga que lo ahoga, que le hace recorrer de extremo a extremo todo su sufrimiento. Mi hijo no es impertinente solo, tiene miedo.  Sus ojos se vuelven coaccionados por los prejuicios. Y se nota…si se nota que le molesta mi hijo, que le desagrada su presencia en un mundo donde todo es derroche y falsas alegrías. Mi hijo no es impertinente, por un momento me encauzo a desviar mi mirada de ella y adentrarme en la clase donde los demás niños son revuelo ante la no presencia de la maestra. Su hijo es impertinente. No me diga, exploto y pienso en mi madre, en mi hijo, en mi vida, en este extaCiante sudor para poder llegar hasta aquí…aquí donde el combate por lo que escucho no ha terminado. Y yo caigo, parece que tropezado. Lo esperaba, pero no contra mi hijo…su hijo es impertinente. Mi hijo me mira y con sus ojitos me dice que le de la mano, que caminos juntos …como aquella jornada abrieron la frontera. Me compongo y le doy mi mano, mi mano protectora. Su suavidad estrangula la grosería de la maestra. No tengo más gana de discutir con ella y callo. Le digo, comprendo…mi hijo es impertinente y me marcho, me lo llevo a casa pasando antes por el parque, ese parque donde a el gusta abrazar el árbol mirando hacía arriba. No, mi hijo no es impertinente crédulas circunstancia lo han derivado a esa ausencia. Ella no le ayuda, lo perjudica con esas palabras, con ese tono desmedido. Mi hijo es bueno. Suplico a mi madre, mi madre arrancada de este mundo para que me de fuerzas y continuar, por él...CONTINUARÁ

domingo, diciembre 04, 2022

EL CAMINO INVERTIDO(NARRATIVA)3

 

3

Todos los crepúsculos donde el sol ameniza los despertares son de agradecer. Será por esa secuencia que quiebra las almas cuando son hijos del desahucio en terrenos baldíos donde el invierno es atroz, terrorífico. No hay palabras para describir la monstruosidad de los que albergan en la duda, en la nada de sus vidas. Dejo a mi hijo en el colegio, madres, padres de variopintos lugares se reúnen en la despedida, una despedida por horas. Lo abandono donde el revuelo del aprendizaje con una coherente educación lo estructura en el mañana ¿Y qué será de ese mañana? Espero que no sea travesía del vacío, de pozos hirvientes en minas que lo desluce en la sensación de vivir. Yo he aguantado, he resistido…pero el, qué será…que será. Con una cierta queja diminuta lo abandono y voy hacia el trabajo. Mientras, pienso, me hubiera gustado que mi madre lo hubiera conocido. Así, ahora, en este preciso momento donde todo parece calmo, armonioso. Me estanco en una floristería antes de llegar al trabajo. Veo esas flores cortadas que fenecerán en el transcurso de las horas. Flores nuevas en la lluvia de la rotura con la madre tierra. Sin embargo, un sol ameniza mi tránsito por estas calles. Huelo una, se ha perdido su aroma en la ofuscación de sus días. Sin embargo, un sol ameniza y llego al trabajo. Ficho con la rutina diaria. Mis saludos se enfrascan vital, con una mueca de gracia a quien da los buenos días. Con los pasos medidos, con la cabeza en alta y mis hombros elevados en el entusiasmo comienzo la jornada. El trabajo me consume en el olvido, un olvido que desmenuza cada rincón de mis pensamientos. Miro a los pacientes como parte de uno. Todo son iguales, pero con la estela de sus miradas distantes en un aguacero de penumbras. Las penumbras de lo insano, del malestar. Sin embargo, callan, asumen su estado. Una costumbre que los asocia este centro, a cualquier centro de internamiento. El minutero pasa con celeridad, con el ánimo de la salida al mediodía y me inquieto por mi hijo. Seguro que bien, estará bien sino me habrían llamado. Cuando mis piernas palpan la calle miro al sol, miro ese horizonte vertiginoso donde mis pisadas me llevan inquietas hasta el colegio. Me es grato el trabajo, aunque sea triste lo que respire por esas horas. Desconecto y enciendo la ventana de otras brisas, de otras corrientes agazapadas en el ánimo. Y es agradecer estar aquí, donde los dioses se colman de un adiós...CONTINUARÁ

viernes, diciembre 02, 2022

EL CAMINO INVERTIDO (NARRATIVA) 2

 

2

Aquí. Ahora. Estática. Estático. Un parque de esta urbe que conduce desaforada por las vertientes de la polución. Un árbol. Un árbol lucido. Un árbol frondoso en el rincón que le dejan el piso reventado. Un árbol arraigado a sus raíces colgando en esta atmósfera. Un árbol de hojas verdes que se van volviendo otoñales. Un árbol retorcido donde alguien ha escrito su nombre. Un nombre entre tantos. Mi hijo lo abraza, corretea en su derredor. Para terminar abrazado con sus ojos puestos en su copa. Me conquista por momentos. Me levanto de donde estoy sentada y voy hacia él. También lo abrazo, logro que mis yemas de los dedos toquen las suyas y sonríe. Una grata inocencia se descubre en su boca, en su rostro. Sus manos pequeñas. Sus manos frágiles. Somos frágiles. No lo condicionan los otros niños con sus juegos. Solo me llama a mí. Soy su madre. Sí, su madre. La madre que hará que su porvenir sea lo más digno posible. No busco la riqueza sino el bienestar de la supervivencia. Y soy su madre. Una lágrima cae por mis mejillas. El se queda ausente, pensativo. Es alegría, le digo. Y de nuevo su cara se encienden con los rayos de la caída de la tarde y la llegada de una luna menguante.  Una explosión, un halo de energía que se desprende del cielo y la noche llega. Medito algo ha sobrepasado la velocidad del sonido. Una bulla que nos deja perplejos, desorientados. Las primeras estrellas se acercan , se aproximan a nuestra visión del universo inalcanzable, misterioso. No me gustaría saber de aquel ruido fuera algún combate perdido en las dimensiones de la existencia, de una humanidad que muere…lentamente muere. Intentamos contar las estrellas que han nacido en esta noche sin nubarrones. El se equivoca y de nuevo comienza a contar, de reojo observar como yo también las cuento por si huera un fallo. Ya es hora de retornar bajo nuestro techo ¡Uhm, que bien suena¡ ¡Qué belleza¡ Esplendoroso hogar que nos coge en la calidez de este tiempo frío. De esos tiempos como náufragos en un campo de refugiados casi ni podíamos conversar con nuestros sueños ¡Nuestros sueños¡ Un despertar donde todo se pule a medida que crecemos, que maduramos. Algunos lograremos otros, sin embargo, se quedarán en nuestra memoria del camino por llegar a ellos ¡Ah , las luces de esta ciudad¡ En la noche pareciera que nos cuida, que una cierta vida nos hace crecer. Es segura y nos sentimos seguros, el de mi mano…

 CONTINUARÁ

miércoles, noviembre 30, 2022

EL CAMINO INVERTIDO(NARRATIVA) 1

 1

No está. No estará. No estaremos cantando a la paz. Aun rememoro aquel día donde la frontera se extinguió y nosotros corríamos tras los camiones que nos llevaron a este país, a esta ciudad donde los ojos se vuelven desconfiado ante el extranjero cuando se mece en los pozos de la miseria. No, no somos extranjeros, no somos foráneos de esta tierra, de este mundo que nos ha visto crecer, sufrir, morir. Ahora miro a mi hijo, porque es mi hijo y lo quiero. Va creciendo velozmente con el fenecer de las hojas de un almanaque. Al fin he conseguido los papeles. Sí y ello me lleva a un estado tanto de alegría como de tristeza. Pienso en aquellos que aun son causa de penalidades, de esferas corrosivas que los asfixia hasta la desesperanza. Todavía continuamos caminando por tierras de cenizas punzantes, quemantes cuando tu tez es ajena a ellos. Pero, al fin, yo he conseguido los papeles. Pero, al fin, yo he conseguido un trabajo. Me diversifico entre este niño y mi labor cotidiano en un centro hospitalario. Por un momento un estruendo hace temblar este piso , las ventanas. Es una queja sórdida del más allá de este planeta. Un universo confuso y caótico que nos entrega el desdén. Me abrazo a mi hijo, el me pregunta, no entiende de esa explosión portentosa. Sus se muestran quietos, algún daño en su memoria le viene. Un daño ocasionado cuando no era más que una existencia indefensa y sola en un campo de refugiados. El recuerda, recuerda la pena, lo ingrato que es el clima cuando te hallas en la desnudez de la vida. El recuerda, recuerda tal vez a su madre, a su padre . No sé. No hemos hablado de ello ni pienso comentárselo. Tal vez en el transcurso de los años. Cuando sea un muchacho autónomo. El recuerda, su mirada se pierde en algo inconcreto. No dice nada solo, se abraza a mi como refugio de todo ese inteligible daño de su ayer. Yo me siento caer, caer donde las ráfagas de bombas destrozaban todo mi mañana, un despertar imbuido en la fatalidad. No pasa nada hijo. Solo ha sido un temblor de la entrañas de la tierra, le digo. Algo natural que viene sin mal¡ Ah , el mal¡ Se esconde donde lo menos lo esperas y en ocasiones sale a la luz en un minúsculo acto. En la vida las cosas se revelan por si solas, todo sube, todo cae. No está. No estará. No estaremos cuando nos demos cuenta del error…

CONTINUARÁ

domingo, noviembre 27, 2022

EL FALLO...

 


El fallo. Sí, el fallo, correr la cortina y verla ahí postrada en su silla con sus ojos latentes a una pantalla de ordenador. Por ahí circulaban todas las impresiones cargadas en sus espaldas, en su vientre y se desinflaba como mujer valiente a los gritos del silencio. No debí correr la cortina ¡Ah, un fallo ¡Embelesada con su juego de palabras hilaba cada trazo de sus sentidos con la sonoridad de una música que la llevaba al epicentro de sus sentidos! Se dejaba ir…dejaba que cada letra tomara forma hasta constituir su obra…una obra de lamentos y esperanzas. No se daba cuenta, embelesada en su rutinaria persecución de frases travesías de su razón, de que yo estaba detrás de ella, con la cortina corrida. Por un momento se quedo estática con su mirada en ascua y comentó algo, algo referente al cancelar de su intimidad. Corrí la cortina de nuevo y la deje sola, sola y sus pensamientos y esas palabras pilares de sus sentidos. Me puse a mirar por la ventana todavía la noche estaba aquí, mantuve la paciencia, hasta que el horizonte engendrara el sol del hoy, de este presente ausente.  Una brisa fresca se enredaba en mi rostro, una nostalgia se apoderaba de mi corazón. Por qué se ha ido, tras esa cortina, un alejamiento que me hacía sembrar la despedida. Sí, el fallo. El fallo de continuar cuando todo es vacío. Ella en su ruta, yo en mis ganas de seguir queriéndola. Había algo extraño en el ambiente. Un otoño donde las nubes dan descanso, donde un sol picón rasguña las sensaciones y te invita a la despedida. Sí , el fallo, correr la cortina de nuevo e inquietarme al no verla ahí, en su silla frente la pantalla. Dónde estaría. Di unos pasos y me enfrenté a lo escrito, nada. No había nada. Y ella donde, dónde se encontraba. Caí en la silla, frente la pantalla en blanco, frente la pantalla callada y la música que sonaba silenció. La soledad son lazos ardientes que nos viene cuando los años agotados responden a nuestra monotonía. Sola, conversando con las alas del alma frente una ventana de donde penetra una brisa fresca y del horizonte el nacimiento de un sol picón. Y me di cuenta… me di cuenta que algo de mi se perdía, se iba diluyendo en la sensación de despertares de sábanas gélidas.

jueves, noviembre 24, 2022

UN CIELO CENIZO

 


Un cielo cenizo. Un cielo estrangulado por el peso de los nubarrones. Una impertinente llovizna se hace hueco en las pisadas por una urbe plomiza, densa donde la verticalidad de las alas se arrima a un árbol cual supura las heridas de la polución, de la desganas de ser lumbre de ataúdes ¡la vida¡Nada más. Seguir entre edificios grotescos donde los chillidos de las miradas perdidas lo desesperan. Un cielo corrosivo envuelve ojos vetados al más allá. Ojos revolcados en lo cotidiano de una supervivencia en lo absurdo, en lo trivial. Somos hijos de esta casa que se despeña donde los acantilados callan, donde las mareas muerden el adiós. Y llueve, circulamos como náufragos de esta atmósfera. Ajenos a todo silencio regido por el dolor. Ausentes nos apoyamos en una esquina, vemos el paso del tiempo, un tiempo perdido en donde nuestro reflejo se hace marmóreo. Los cipreses cantan y las tumbas vienen donde la sed, el frío y guerras perdidas o vencidas se apoyan en nuestros hombros. Y caemos y un cielo cenizo besa nuestra garganta. Y nos levantamos y un cielo cenizo huele nuestra hambre. Indefensos, vestidos de miedo con las manos abiertas pedimos clemencia, basta ya, no más. Derrotados nos embarcamos a rumbos oscuros, brumosos, tenebrosos. Un temblor se enreda en nuestros rostros y llueve y hace frío y no sé porque pensamos en el ayer. Qué hermoso ver los pájaros cuando el alba nos llama. Que hermoso ver los años en un jardín donde los niños corren bajo la lluvia, sobre la hierba fresca.  Que hermoso ver la sonrisa de las jornadas, acostada en la plenitud de soles , de nuevas estaciones donde la paz sea retumbar de nuestras venas ¡Ah esos nuevos despertares¡ en la plenitud de la tierra, de una tierra que somos resonar de su vientre.

sábado, noviembre 19, 2022

LA LUZ VIENE

 

La luz viene. Un crepúsculo girando en gaviotas que en espiral son hijas de las mareas. Los ojos cansados se elevan y son puente donde las ballenas van a morir. Un lamento lejano se escucha, un lamento que rumia el silencio de ese adiós a esta tierra azotada por los males de la humanidad. Pero, la luz viene y los ojos cansados se arriman a la voluntad de los deseos, de esos sueños ensimismado en un mañana. Mañana seremos alas de arco iris coloreando cada instante de una sonrisa. Guardaremos los malos ratos en las calles del adiós y seremos promesa de la verdad de nosotros mismos, una verdad sin velo. La luz viene. Me siento en mi silla y frente a una hoja callada disimulo el callar de mis estaciones. Y amanece y todo es esperanza en lo alto de una roca que mira al mar ,donde las ballenas van morir.

miércoles, noviembre 16, 2022

AQUÍ


 

Estamos aquí

Estás aquí

Estoy aquí

Donde la intemperie arrastra los cuerpos.

Ojos sonámbulos buceando en la nada

Ojos penosos acostumbrados a la herida.

Ojos apagados en la fugacidad de las jornadas.

Calles vacías ronroneando el silencio, lo estático

De las horas.

Estamos aquí

Me miras

Te miro

Y un aliento de lamento cincela nuestras espaldas.

La pesadez nos acosa,

El cansancio nos deseas

Y como almas que estamos aquí

Somos llanto unísono.

Una alambrada

Un muro

Un mar

Tierras baldías de nuestro norte

El sur es muerte

El sur es agrío

El sur raja cada instante de sueños

Donde la hierba fresca juega con las piernas.

Estamos aquí

Estás aquí

Estoy aquí

Una ráfaga repelente nos entrega a la frontera

Ceñida en la terca razón del vacío.

Caemos.

Nos giramos, cementerio de elefantes

Se entregan a nuestros pasos.

Y de alguna manera, continuamos

Con astillas en nuestro corazón.

Estamos aquí,

Estás aquí.

Estoy aquí.

En el despertar de la soledad,

De fúnebres tonadas

Acostándose con nuestro silencio.

 

 

domingo, noviembre 13, 2022

DE RODILLAS...


 

De rodillas. Un grito. La evasión de los sentidos. Se siente caer y es llamarada a la vida…sí, a la vida. Triste, se levanta y en la verticalidad de sus plumas plomizas trepa donde el eco de la luz dilata su memoria. Porque ella recuerda toda escena petrificada en su vientre, escenas de dolor. Un grito. Se fija en un árbol que tiene delante de ella. Ve brotar una hoja, una esperanza. Pájaros inquietos se mece en sus ramas. Ella observa con sus ojos de velo, turbios, cansados. Y ahora está de pie, camina y lo abraza…siente sus latidos. Siente que este mundo es arañado por el grotesco y aberrante murmullo de las balas mortíferas. Y ella es ella. No se queja, su callar es temblor de sus manos. Cierra los ojos donde ya no hay lágrimas, gastadas…emparedades de tanta y tanta cicatriz. Pero está de pie, camina y abraza ese árbol donde los pájaros cantan.

martes, noviembre 08, 2022

LUNA BLANCA


 

Luna llena. Una luna cuyo blanco luce en balanceo de unos ojos inconclusos en sus cavilaciones. La esquina de los espejos. Para muchos, lugar donde la luna llena los esboza en un fragor interminable. Los rostros se vuelven jóvenes, inocentes en el transcurso de una mirada vertida a los océanos de la libertad. Luna llena. La esquina. Una esquina donde el reflejo del espíritu enerva mariposas pacíficas con el vigor de las pisadas, mudas.

 

JANE:

Yo vestida como la luz de la luna, la bella luna. Susurro a la brisa nocturna un canto con el ritmo de las olas. Entrego mi cuerpo a la noche. Una noche estrellada donde se divisa la calma. Pero esta calma es ficticia, las entrañas del ser humano hierven. Hierve de penurias y guerras inconclusas donde las olas no cantan.

 

Elle:

Yo vestida como la negritud del universo. Imperfecta y la vez saboreando los instantes que rozan mis espaldas. Te miro, me miras. Somos hijas del océano. Somos hijas de los naufragios ocurrido en el paso de generaciones. Y da lástima que aun se reproduzcan de igual manera sin la paz gritando balas de algodón.

 Anne:

Aquí. Entre ustedes dos. Soy vertical. Soy equilibrio que se mece en las alas de una travesía infinita. Luchamos y somos madres de cada anochecer donde los ciegos duermen.

 

 

 

 

 La canción de las olas rasguea un sueño, un deseo y la luna llena en la esquina de los espejos reproduce cada abrazo a esa vida del mañana. Sin embargo, se inquieta, masas corpóreas descienden a la miseria, a las guerras, a esas travesías como bocanadas del adiós. Y la muerte llega. Y la luna llena llora. Y la esquina de los espejos es atizadas por las herrumbres del ser humano. Todo es arrasado. Todo es arrastrado a faz de las tinieblas.

Jane:

Al unísono somos balada que profundiza en los deseos. Deseos ambiciosos en este mundo que parece morir y no muere. Estamos ajenas al sufrimiento. Estamos ausentes a los chillidos del dolor en el silencio de nuestros oídos. Pero hay gritos. Pero hay sufrimientos.

 

Ellen :

No cambiaremos, todo es repetitivo en este planeta donde las almas no despiertan ¡Qué tranquila está la noche¡ Respiro hondo y soy tierra que he de pisar y soy mujer que ha de luchar. Una lucha sin armas solo, con la bocanada de nubes blancas sonando a nuestros caminos.

 

Anne:

Qué largo se hace el camino de vuelta a casa. A esta casa llamada tierra. Tan violenta, tan desaforada, tan injusta en su porvenir. El hombre se vuelve huraño, perseguidor de fronteras condenadas al llanto, a agujas danzando al son de la desgracia.

 Luna llena. La esquina de los espejos. Ruptura. Y volvemos a ella. Regresamos a su mirada estática y hermosa, nos rendimos a su luz. Una grandiosidad que nos eleva en la marginación de las penas, de hombros divagando la pesadez de las jornadas. Luna llena. La esquina de los espejos. Tejo el corazón en el derivar a ese tiempo que se va y todo vuelve a reverder.

 

Jane:

Y si yo mujer de blanco, sonrío. Y si yo mujer de blanco, doy un abrazo. Pasear por calles, por pueblos donde el saludo sea bienvenido a la alegría. Yo vestida de blanca con el halo de la luna, de la bella luna.

Ellen:

Y si yo mujer de negro, sueño. Y si yo mujer de sueño cediera mis sueños. Sí, mis sueños en la globalidad de este mundo ¿Qué pasaría? Las armas serian esponjas absorbiendo todo mal con el auge del arco iris alentando a las almas que pueblan este planeta. Sí, soñar y soñar, levantar la cabeza y borrar esa lágrima putrefacta que revienta los rostros del hambre, de la sed, de la muerte precoz. Y todos cantaríamos como cantan los desiertos, como cantan los océanos.

Anne:

Asesinar la pena. Asesinar cada sufrimiento de cada niño cuando correo tras una cometa perdida. Asesinar la desnutrición, la sed con el extraordinario beso de la luna, del sol. No obstante, la nada no se puede evitar. Somos como plumas , tan ligeras, tan frágiles que el mal nos puede. Y el mal se tiene que extinguir si queremos continuar por esos paisajes que se rinden al amor. Amor y amor….hace falta amor a la alza con el respeto.

 

Y la nada no se puede evitar. Una bruma se hace incansable y repentinamente cerramos los ojos. Y la luna llena desaparece, suspiramos y la soledad nos aturde, nos encasilla en desfiladeros donde solo el eco de nuestra respiración truena indefenso.  Levantamos los ojos y la luna llena sigue ahí y la esquina de los espejos estática siguen desfilando escenas de esta atmósfera. Nos contraemos y nos expandimos. Nos expandimos y nos contraemos. Un grito. Luna llena. La esquina de los espejos. Y al final todo es lamento.

 

Jaen, elle, Anne:

Cantemos, Bailemos antes que la luna llena blanca se vaya. Cantemos, bailemos antes que la Penumbra pronuncie nuestros nombres. No, no nos nombres. Déjanos como las mariposas de un nuevo día surcando la balada de la paz. Cantemos , bailemos por aquellos que se han ido entre el tormento y la tortura, que las cicatrices caigan donde una mirada atrás sea para el nunca más. Escribamos cartas al viento donde el ronronear de las mareas las lleven lejos….muy lejos, hasta la última existencia y sea entendimiento, el entendimiento de todos somos iguales sea cual sea su creencias. Que la armonía nos acompañe, que la armonía bese nuestras espaldas y nuestras manos sean pañuelos blancos…muy blancos.

domingo, noviembre 06, 2022

TUS MANOS....


 

Tus manos, mis manos…oleaje incesante donde las espaldas parecen cansadas, donde el brío de las aves despierta a los somnolientos sentidos. Tus manos, mis manos. Aquí. Ahora donde mar de nubes cuelga a vulcano como extraño individuo enhebrando la densa naturaleza. Tus manos, mis manos…a ras de vuelos lúcidos donde nuestra existencia inspira, espira. Y todo se hace simple y que belleza lo simple, esos instantes donde una sonrisa rozan tus manos, mis manos.

sábado, octubre 29, 2022

SU DANZA...

 



Su danza en blanco y negro. El blanco de ojos abiertos a lo infinito del universo. El negro, un luto postergado que ahora hacía balanceo en la pesadez de sus piernas. Se miraba en el espejo con su movimiento sigiloso, sinusoidal, con la lentitud de los años que se le venían. Su cabello, recogido, se entregaba a plateadas lunas cada nocturno. Una música con sabor a pena tejía cada uno de sus pasos, monótonos, cansados. Pero ella, continuaba con su danza en blanco y negro. Avistaba su ayer, solitario, en las esferas enrarecidas de una libertad. Una libertad invocando a sus callados labios, su silencioso vientre. Su danza en blanco y negro. Extenuada interpretaba cada uno de sus deseos, idos, abandonados en la acera del olvido. El olvido de que amo ….que amo con la entereza de sus sentidos. Ahora, con sus danza en blanco y negro llega  a ese presente donde se precipita un duelo, marmóreas mareas la esperan, todo ha terminado, el espectáculo de su danza se ha entregado al adiós. Ella frente al espejo, inspira e espira con cierta pena. No haber amado más. No haberse entregados a los sabores de sus pasiones. No se arrepiente, su danza en blanco y negro oscila en la penumbra del nocturno. Un piano se deja ir mientras ella, callada, sigue con su ritmo hasta el fin de sus días. Cien octubres ondulan en su cintura. Cien otoños donde se ha mantenido al frente de la belleza de su danza en blanco y negro. El blanco de sus ojos abiertos en lo inacabado de su vida. El negro de un duelo a ras de su corazón.  Y ahora entregada a su danza en blanco y negro es lúcida, es travesía de su tiempo imperfecto donde el querer ausentado pesan en sus hombros.

martes, octubre 25, 2022

Los susurros de la paz


 

Los susurros de la paz, cautelosos invocan las estrellas, un cosmos donde las almas son compasivas con el canto de la herida. Los susurros de la paz, más allá de un horizonte donde el sol decae, se evanece cuando la luna luce su traje blanco. Los susurros de la paz, los esperamos, aquí, donde las grietas profundas profanan la calma. Ojos invertidos en la desolación, en la pena que se elonga a la nada, al vacío. Sin embargo, los susurros de la paz, vienen…vienen altos y fuertes con cosquilleo de los vientres ansiosos a su recibimiento. Los susurros de la paz, de una esperanza luciendo en los jardines donde el aliento se hace homogéneo a los sentidos de la vida…una vida grata. Una vida justa. Una vida de equilibrio entre los susurros de la paz y la madre tierra. Ahí está, pájaros envueltos en arcos de colores, seres esculpiendo su mañana y la sonrisa del corazón. Míralos ahí, abrazados en los columpios de las manos. Sus manos, nuestras manos. Los susurros de la paz, viene con sus pasos encontrados, viene con su canto alto, viene con el olvido del ayer. 


viernes, octubre 21, 2022

LOS PASOS...


 

Los pasos idos….pasos diluyéndose en un firmamento donde los astros emanan el destino. Los pasos venideros…pasos donde se consumen los años en la existencia de unos ojos lamiendo sus heridas. Los pasos…pasos del ahora, del ya que se nos esquiva en el discurso de los pájaros volando a ras de nuestros sentidos. Un árbol quieto luce su otoño evaporado. Un árbol de la madre tierra anuncia el verdor del mañana, del presente. Los pasos, aquí, en un instante que te pienso, que converso con los hombros caídos, con las manos vacías donde las ballenas mueren.

sábado, octubre 15, 2022

DIVAGACIONES DE UNA MAÑANA DE OCTUBRE

 



El rincón donde se aman los sueños, recorridos inconsciente donde la verdad aprieta. El letargo nos hace cómplice del cansancio y nos liamos a las alas muertas de las horas, en la noche, cuando la luna canta. Mecidos por las manos de la tierra nos entregamos al soplo natural de nuestros sentidos, en vertical. Respiramos una y otra vez y en la placidez y armonía del universo somos ojos disueltos en la oscuridad. Y los sueños vienen…vienen precisos, vienen en la premonición de despertares bajo el oleaje de una isla. Bosquejamos una escalera en el rincón donde se aman los sueños. Subimos y subimos hasta rozar el cielo aun negro. Esperamos el amanecer y lo grandioso de un sol, de estas estrellas nos aviva a continuar. Ahora, aquí, examinando el mundo, examinándonos a nosotros. Una pausa y somos el leve airecillo de las ventanas abiertas a las mareas del hoy.

jueves, octubre 13, 2022

octubre

 


Un canto ausente. Conversan los nubarrones por carreteras al horizonte. Lejos…estas lejos. Me levanto, examino cada pedazo de mi reconditez. Mi vientre se entrega al temblor. Lejos…estas lejos. Las olas murmuran. Las olas, pasivas, vigilan mi destino. Estoy aquí con el canto ausente. El querer no se dirige a mi y siento desplomarme en la pesadez de los años. Octubre…una mañana de octubre cuando en la isla lloran los desquiciados que apartan al sol. Un sol brillante. Un sol reflejo de nuestra conciencia. Un sol que alimenta la conversación por las calles.

domingo, octubre 09, 2022

HORIZONTE....

 

El horizonte se nubla, una intermitente llovizna atiza sobre las espaldas. Andamos en el sentido de las gaviotas, de pardelas que a ras de la orilla observan su presa. Solas, en medio del vacío somos puente elevadizo donde las cicatrices manipulan nuestro sol, nuestro mañana. Y sin embargo continuamos como gotas de un llanto lejano, ausentándose cuando nuestros ojos conversando con el horizonte que se nubla reflejan el agotamiento. Las sensaciones se tambalean y somos hijas de un océano que nos alimenta, que engulle todo mal alejándolo de nuestra nada. El horizonte se nubla y nos pensamos y nos hablamos con el gozo de un presente detenido en un candelario.

jueves, octubre 06, 2022

BUSCABA


Buscaba en lo más lejano de las cumbres, cumbres pinceladas por las mareas sonoras de esta isla. Buscaba donde los barrancos me decían que bajara, que subiera…barranco abajo, barranco arriba. Buscaba en la reconditez de mi corazón, donde mi vientre se camufla y expande cierto tremor cuando te escucha, cuando la tonalidad de los cielos en las entrañas de la calima visita mis ojos. Buscaba con los ojos cerrados en la memoria cabizbaja, en un deseo donde los sueños los describen como una verdad. Una realidad lejos…muy lejos. Y mientras te buscaba, la lectura de un periódico me ensimismaba lacónicamente. Tanta y tantas desgracias, un llanto feroz hincando sus colmillos en mi pecho y mi pulso en pausa liada a una punzada lamentaba…lamenta. Ya no soy joven. Ya no soy mayor. Solo una existencia que se mira en un espejo cuando barranco abajo, barranco arriba te busca. Y sin tu saberlo, te hallo, aquí, en un pedazo de un firmamento que me habla de ti cuando los cuerpos duermen. Ahora, sin que nadie lo sepa, silbo un tal vez, un quizás, un a lo mejor no lleguemos a encontrarnos. Buscaba donde las lluvias cuecen la pesadez de un mes de octubre. Buscaba donde la nada es conocedora del todo. Calles donde lo callado es aviso. El aviso de un mañana, un mañana donde el aire de tu aliento abrace mis labios. Te desvió y me asiento en las noticias…no buenas…no buenas. Esta atmósfera está petrificada, acorralada por lo virulencia del ser humano. Buscaba, allá, en donde los acantilados hablan, donde los pájaros se posan a ras de mis pies…cansados.


viernes, septiembre 30, 2022

EL MAR....

 







El mar que nos rodea, las aves que se apagan. Nubes pelando los ojos de la alegría. La nostalgia de un mañana, de un tiempo que se desprende a ras de mis penas. Somos hijas de esa masa oscura, la miramos, cuando la noche nos aprieta con el silbo del viento…un viento fuerte, húmedo. Vemos el despertar de las estrellas y en un instante somos eviternas cometas de los sueños. El ronroneo de la marea nos abraza, aunque con su mal humor, con una mar de fondo donde los muertos laten en nuestras pisadas…lentas, precisas. El adiós no pronunciado. La voz ahogada. La sed perenne. Y seguimos aquí con el llanto penando en el ahora. Y seguimos aquí, amándonos. Y el mar nos rodea, y las aves se apagan…Levanto la vista, alzo mis ojos aun vuelo inconfesable y murmuro algo de ti para mi y murmuro algo de este mundo para mi y murmuro algo del destino para mí. Todo cambia menos, el mar que nos rodeas, las aves que se apagan

martes, septiembre 27, 2022

ELLA

 




Ella. El risco. La caracola. Las olas. Ella en lo más alto de un risco pedregoso, en el filo de un abismo que mira un horizonte mecido por el suspirar de las olas con su caracola. Daba el aviso. Daba la desorientación. Daba lo hermético de la tormenta que se avecinaba. Desnuda, con su palo largo de pastor, desde el risco y con su aliento enfocado al sur daba la llamada. Su soplo hacia estremecer a los allí vivientes. Su soplo concluía con ojos mirando un cielo que se revelaba sibilino, un cielo abisal donde de su extensión y su pesadez se olía a desgracia. Ella. El risco. La caracola. Y el tormento vino, una neblina pegajosa se hizo parte de las carnes de los que allí vivían, un sudor enfebrecido los hacia desvanecerse en un mal presagio. Y la isla calla bajo los colmillos de una naturaleza que se revela, que jadea su pena. La lluvia. El viento. El frío. Ella soplando su caracola para desviar con el poder de sus pensamientos, con el impulso de su espíritu, con la valentía de la protección. Protectora de unas tierras en un rincón del atlántico. Ella venció. Ella lloró. Ella gritó. Ella se evaporo en cada tono de la caracola. Y el maleficio del mal tiempo se largó para dejar a esas gentes descansar. Todos se miraron, todos jalaron un rayo de felicidad. Y ella, la mujer del risco, la mujer de la caracola desapareció cuando hubo todo terminado. Danzas, tambores y chácaras tomaron el relevo y el pueblo pudo descansar porque sabían que eran protegidos…protegidos por un alma ancestral.

domingo, septiembre 25, 2022

LAS CINCO...

 







Las cinco de la mañana….son las cinco. Lluvia, el agujero de los espíritus danzando en cada conversación de su barullo. Estoy aquí, donde las alas retorcidas se mueven con el denso agotamiento. Levanto y con ello mi voz se vuelve tímida, sudorosa, arrítmica en el instante que me vuelco a mis deseos. Deseos impronunciables cuando la lluvia serpenteante se afinca las cinco de la mañana…son las cinco. Caigo en lo extenso de mis esperanzas, de mi libertad y con el consuelo de una nueva mañana dialogo con mi yo. Su voz traslúcida se hace eviterna en la secuencia de mis ojos mirando un café, un humo en espiral de mi cigarro. Existencia inversa en el suceso de los días, de los días pesados. Las cinco de la mañana…son las cinco. Alguien grita lejos de aquí grita por la censura de la opresión, mujeres en el dilema de sus vidas. Vidas muertas cuando la esclavitud invalida sus pisadas….sus pisadas hermosas. Las cinco de la mañana…son las cinco. Lluvia, danzo a la tonada de un llanto, de una añoranza. Sola, solo el divagar de las horas….tic-tac….tic-tac…Las cinco de la mañana…son las cinco. Mis fuerzas se ausentan, se desmontan ante una pared blanca….muy blanca y los nubarrones anuncian lluvia.

jueves, septiembre 22, 2022

A VECES



 

 A veces, los mirlos son invisibles alas dialogando con las calles.

A veces, nos balanceamos donde la ruta secreta es túnel de luz.

A veces, nos inquietamos ante unos ojos briosos, bellos

Donde el aliento deja de ser marmóreo.

A veces, escuchamos el llanto de las ballenas cuando la tarde asoma

Su vestido de mareas revueltas.

A veces, somos querer de la usencia en lo eterno del beso.

A veces, nos miramos. Nos vemos en el destino incierto

De riscos que cierran el firmamento.

A veces, solas, nos avituallamos de esperanzas,

De una ráfaga libre para las emociones.

Y , a veces, coincidimos donde los sueños retornan a la memoria.

 

domingo, septiembre 18, 2022

ESTÁS AQUÍ

 


Estás aquí. Sí estás, evacuando lágrimas en el surco de las nubes que despierta la luna…la luna blanca. Un halo especial te hace venir a mí. Una belleza con los años acentuada. Porque la belleza se arraiga al paso del tiempo marcando cada espíritu culto en lo infinito de sus labios conversando con el silencio. Estás aquí. Sí estás, alma que en la molicie del ayer es cumbre del hoy, de un presente que sueña, que se encuentra en los jardines mágicos de la pasión. Porque hay pasión, aunque las estaciones nos rasguen los ojos, la boca, el cuello, las pisadas. Aquí, ahora, en un ya envuelto en misterio. Así es como me gusta sentirte, vuelo alto inaccesible de lo bonito de los corazones. La sonoridad de las olas te llama, la noche ha sido pesada, mortuoria, pero escuchas la canción de las ballenas y en un arranque de vitalidad te levantas, te aferras a tu verticalidad y te siento. Estás aquí, con el resonar ausente de la muerte, con las voces de tu yo meciendo las jornadas. Tal vez no te lo he dicho. Tal vez te lo diga nunca…pero un cierto amor, un cierto querer despertando sin llegar al roce de tus ojos, de mis ojos. Arranco la oquedad de mi palabra y me amamanto de los deseos, de esos sueños planeando donde las ballenas cantan. Estás aquí. Sí estás, te siento enraizada en tu olvido. Y olvidas, porque olvidas, que te quiero.

domingo, septiembre 11, 2022

DIÁLOGOS DE UNA MAÑANA DE VERANO


 

Una música a piano. Una puerta que se abre. Una puerta que se cierra. Ella vestida de negro. Ella vestida de blanco. Se miran con el colorido festín del vacío. Se miran con el lacónico agujero que las distancia. Entran y se mantienen a una distancia una frente la otra, la otra frente a la una de escasos metros. La luz es hilachas de una noche de luna. Solo se alumbran sus rostros, sus rostros secos, sus rostros áridos, sus rostros yermos.

XX;

He entrado con mi vestido negro porque alguien me llamaba. Me llamaba incesantemente, temblorosamente desde este lugar. Un lugar extraño. Un lugar sombrío como mi corazón. Y me encuentro contigo, no te recuerdo bien pero en algún sitio te he visto. Intento exprimir mi memoria…mi memoria del ayer y no te encuentro solo, una extensa distancia de brumas.

 

YY:

He entrado con mi vestido blanco porque alguien me llamaba. Me llamaba sofocantemente, con el temblor de su voz, de su yo de este lugar. Un lugar no ajeno a mi mañana. Me suena tu cara, alguna vez te he visto, alguna vez he recurrido a ti en una conversación que se ha rajado en el sentido de la herida ¿Estás herida? Solo veo tu rostro, amargo, presuroso de la fuga de este presente donde nos hemos encontrados. No sé nada del mañana y sin embargo el pasado arriba a mi memoria.

XX:

Estamos solas. Yo con mi futuro, tu con tu pasado. Y si compartimos y nos vemos en este instante donde todo es efímero, donde todo es fugaz en cuestión de tiempo. Ay, el tiempo, el tiempo. No existe, solo oscuridades y claridades. Una noche que viene, un mañana que viene y así crece nuestro recorrido por la tierra ¡la tierra ¡Qué belleza y la despedazamos tanto ¡la tierra¡ Mariposa de cristal que se vuelca a la agonía.

YY:

Sí, solas. Tu y yo. Cada una con sus miedos, con su presente olvidado, con su convencimiento de que tenemos que realzar nuestra verticalidad y ser hijas de los pequeños momentos…de los pequeños y grandes momentos del hoy. De que sirve el ayer, no te duelas más y déjalo irse. De que sirve lo venidero si no estamos en el presente.

XX

Alguien toca la puerta, alguien quebradizo, alguien estúpido en compresión de nuestra conversación ¿Le dejamos pasar? No, que nadie siembre más allá de nuestros ojos….tus ojos, mis ojos…mis ojos , tus ojos.

La nada;

Soy yo, la nada. La desorientación de los gritos del silencio. La insonoridad de los que penan, de los que sufren, de los que son angustia, de aquellos donde la muerte es su descanso ante tanta y tanta barbarie grotesca en este planeta. Soy yo, la nada. Un futuro se ha vertido tras un pasado donde no hemos llegado a la compresión de la madre tierra, del humano como viviente razón describiendo torturas sobre si mismo. Todo lapidado. Todo enterrado. Todo herido. Todo fragmentado. Y vengo, con este presente que se desliza en el adiós en la llamada de cuevas herméticas, invernales para vida en esta atmósfera.

YY:

Nuestras miradas derruidas. Nuestras miradas corrosivas. Nuestra mirada disimulando el llanto. Y es que no deseo más dolor. Quiero un mañana donde los pájaros canten, donde nuestros corazones libres sueñen en lo hermoso cuando las nubes dibujan nuestros sueños.

 

XX:

La nada. El ayer pesa, es insoportable. Nos carcome en el hoy. Y ella la dama de blanco quiere soñar. Y yo la dama de negro no puedo ¡Qué se alejen de nosotros tu yo¡no quiero lamentaciones, no quiero recordar. Solo quiero la belleza de este instante sirva para detener un futuro terrible con sus colmillos insaciables.  La nada…márchate.

YY:

Si, lárgate donde nuestras cicatrices no amparen más tus palabras. Lárgate de nosotras. No queremos saber nada de ti. Un viento sopla, un viento sur que nos ahoga, que nos entrega la enfermedad, las guerras de este mundo enraizado a las mareas del odio. Sí, lárgate y yo me quedo con la mujer de negro.

La nada:

Adiós, hijas de ojos rotos. Adiós, hijas de ojos de luna. Adiós, hijas de ojos incierto.

 

XX e YY:

Solo nos queda amarnos. Amarnos hasta que el crepúsculo haga la señal de un horizonte de esperanza. Solo nos queda querernos. Amarnos como hijas únicas de nuestras pisadas.

 Oscuridad. Un piano suena. Puertas que se abren, puertas que cierran y la nada.

LA NADA:

Sola, el viento cuece los sentidos. Ella, la dama de blanco, la dama de negro se ha ido. Que su alma se cuele por barrancos donde la esperanza sea vertical. Que su respirar pausado amontone todo el yo de la entereza. Que su sueño sea jardín donde los pájaros crecen y unas flores las contaminen de la perfección de la existencia, la alegría, la paz.

 

 

 

martes, septiembre 06, 2022

ARENA

 



Arena. Sudor. El mediodía cuece en su cuello, en su frente. Descalza, abatida por los vientos del sudeste. Se levanta. Se yerta donde sus ojos colonizan el sol y le suplica y le lamenta y una conversación con el silencio resquebraja sus alas, sus espaldas cansadas. El desierto viene con toda su belleza y la vez desgracia, la nada. El susurro del viento se incrusta en sus carnes y la dejadez de la lucha por llegar la amenaza, la hace temblar. Temblor. Un cierto balanceo hace que tropiece, una cierta fatiga la desmorona, pero se yerta, se levanta hasta el veredicto de su sueño, la huida. Y huye, ya no puede retroceder. Los ángeles del universo la visitan. La contemplan con sus alas quebradas, rajadas, con gotas de sangre lamentando la tierra. Los ángeles del universo la acogen, se la llevan donde los ojos son túneles oscuros donde no se puede pasar, donde no se puede descifrar. Y ella herida…herida de dolor, herida de amor a sus raíces se va, tranquila, con la sonoridad del viento suroeste.