domingo, mayo 17, 2026

DIVAGACIONES DE UNA MAÑANA DE MAYO

 


La jornada, así, enraizada a lo plomizo de nubes en un ensueño perturbador. Despertamos, un café es raíz de un árbol donde los pájaros lucen sus tonadas como conversación con la madre tierra. Aquí estamos, entregados al reverder de una paz que no llega, ansiados , desesperados en esas tumbas dispersadas bajo la luz de esta atmósfera llamada tierra. Una tierra con condiciones idóneas a la existencia que se muestra nómadas de otros mundos, otras tierras donde florecer nuestras manías de lo maligno. La jornada, así, me deleita con la sutilidad de besos en la verticalidad de nuestros vientres amargo, algo tiembla, algo danza con nuestra insonoridad en un universo inhabitable, lejano, ausente de nuestras pisadas. La jornada, así, estamos en un ahora gravitando en pensamientos donde el despecho arruina de humano a humano cuando solo las guerras perdidas son sombra del nuevo amanecer. La jornada, me falta el aire,  me balanceo con los ojos prietos en el océano como inmensidad de la calma, de una tranquilidad que se estira y estira a medida que somos hijos de un sol exacto, perfecto para la belleza del ser, del estar. Atravieso las mareas con el equipaje de mi corazón y observo mi ausencia y observo sus ausencias. Y, sin embargo, somos un espacio de luz azulada en medio de la nada. Levantamos nuestros ojos y en la fijeza del ritmo de las calles , continuamos.

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