jueves, mayo 21, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA) FICCIÓN.1



“Cuando nos lleve la marea” El horizonte se desdibuja de claridad, una masa fina de arena del desierto se desploma sobre esta tierra, sobre la isla y inhalamos toda esta contaminación para nuestros bronquios. La tos se vuelve seca, la garganta rasguea en una herida, los ojos se vuelven ciegos y nuestro andar pesado. La calima se distribuye sobre nuestros hombrOs y nos hace vagar en la desgana. Aún así, no para todos, yo la adoro. Es un tiempo que me reconecta a un túnel del tiempo donde toda mi memoria da vida al ayer, a ese pasado donde cuando éramos niños corríamos por la orilla de la playa como si el reloj de la vida no existiera. Veíamos lejano, ausente ese ser hombre, ese ser mujer, ese ser no especificado. Nos movíamos como pajarillos al encuentro de la aventura precipitando a veces el peligro que ello conlleva, no teníamos miedo a nada.  “ cuando nos lleve la marea, me viene esta canción y sigo seremos uno en la belleza del océano.  Porque el océano es bello, su arrugada forma mantiene en vilo a los que lo observas. Aquellos que se sientan frente a él en el atardecer, en el amanecer y dejan que las horas, los minutos, los segundos los lleve a otra época o a una introspección de su vida, de su mundo subterráneo que nadie ha logrado alcanzar.   El salitre pegado a mi piel, un helado de una bola besando mis labios y en el final un horizonte lineal, horizontal que separa la tierra de esa bóveda celeste en la danza de gaviotas, de pardelas de niños que van , que vienen en sus juegos. Cuando la marea nos lleve…sí, cuando no seamos más que cenizas esparcidas en una buena mar , en una buena tierra hasta ser hijos de la nada. Nuestra conciencia quedará, una conciencia invisible, intocable en las palabras , en las acciones que acometimos en esta existencia. El resonar de nuestras almas se desplegarán y a ras de un recuerdo nos visitaran aquellos que dejamos.  Y esto no es una pena, no es un llanto. Somos mortales, somos una especie que ha tenido el éxito de existir en un planeta privilegiado gracias a esa distancia idónea de nuestro padre el sol.  Ya sé, no nos damos cuenta, pero cuando respiramos ahí hasta que la marea nos lleve lo pensamos Uhm, la diversidad de este me conmueve, me empatiza, me emociona con algunos rejos de cierto y maldito lamento. La calima viene con más fuerza, las temperaturas aumentan y asciende en nuestro yo de donde somos, donde estamos. Islas, no más que islas en medio del atlántico. Islas vulcanológicas nacidas de las entrañas del océano no se cuándo. Y para que saberlo, somos hijos de volcanes que se han ido erosionando , transformando en el transcurso de los siglos y los siglos. Pero, aun, con restos vivos de su tremor, de su carácter aplastante cuando la madre naturaleza lo s llama. Cuando nos lleve la mareas…sí, la tarde inunda mis sentidos, un atisbo de derrota sugestiva me acecha e intento e intentamos balancearnos en el equilibrio. Cierro los ojos y dejo que la brisa marina me acaricia, me lama con el susurro de sus olillas. Cuando nos lleve la marea…traemos una botella, una botella con mensaje que se la llevará este mar lejos …..muy lejos, esperamos. Cuando nos lleve la marea…cuando nos lleve la marea, seremos no más que una vaga memoria de alguien , de aquellos que nos amaron en lo puro, en lo real, en la verdad. Un perro suelto pasa con su dueño en esta bahía de la isla, miro su toque alegre, porque ellos también sonríen cuando sus dueños, sus amigos los trata como debe ser. Hacer el bien es complicado siempre que no haya nada maligno detrás de nuestra máscara. Hacer el bien es como si la marea nos llevara a la inocencia , a veces imprudente otras, no .  Cuando nos lleve la marea, aquí sentados dejando caer la tarde, dejando que este polvo en suspensión se pegue en nuestros cuerpos húmedos esperando hasta que la redonda blanca venga a despedirnos.


No hay comentarios: