miércoles, junio 03, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA.FIC) 5

 



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El beso de las gaviotas viene a nosotros, nuestros rostros se desvanecen del cansancio y la madrugada toma rumbo a los despertares de este archipiélago. Hoy el clima, este microclima esparcido por la isla, nos trae el resurgir del Teíde. Desde aquí, desde la orilla , separados por una manta rizada de las olillas con su espuma blanca , nos hace verlo como si con un dedo pudiéramos rozarlo. Y lo rozamos, así, con nuestros deseos, con esa ensoñación desde la ínsula vecina. Cuando la marea nos lleve, esperamos a que la total claridad de esta nueva jornada nos lleve a nuestro lugar, un sitio donde las horas, los minutos, los segundo pasaran en el vacío de nuestras maridas. El beso de las gaviotas, fielmente nos fijamos en su vuelo a ras de esta playa en medio de una urbe que condiciona nuestra forma de ser. Y ahora es el tiempo de partir, de alejarnos después de esta purificación quitándonos de todo mal en este jardín de una mar que nos despide. Flores nuevas conoceremos e intentaremos no cortarlas para anunciar nuestro éxito, nuestras emociones. Las dejaremos en su lugar particular, que es un lugar donde deben estar, sin lastimarlas. Ahora, amigo, te vás. Ahora, amiga, te vás. Ahora, nuestra memoria será esa marea que nos llevará cuando el final de nuestras vidas cruce la desidia. Pero olvidémonos de ello querido amigo, ahora continuemos donde el sol tras esta llovizna de primavera nos entrega a ser caminantes en la búsqueda de nosotros mismos, de esas canciones de alguna arboleda perdida en algún parque. El tiempo…el tiempo amigo, se nos va. Un tiempo inexistente en este espacio que hemos creado los seres vivos. Tal vez no nos veamos más pero esa no es nuestra condición, esperamos a las mareas nos llegue con un mensaje que nuestros sueños terminaron y permanecerán esta atmosfera como sueño de un puede ser y fue o quizás no fue.  Nos iremos cuando las mareas nos lleven, qué bien suena. Mientras seremos pisadas de esta brisa que nos acoge con sus sorpresas e infortunios. Ya está subiendo, nos levantamos.  Uhm , te miro. Uhm , me miras. Un deje de tristeza se cuelga de tu garganta , de mi garganta y este encuentro lo consideramos como algo perpetuo a nuestra memoria en el suceso de los días. No hay manzanas podridas en nuestros corazones, los latidos son calmos y saldremos otra vez cuando me llames, cuando te llame. Y nos sentaremos aquí, en el mismo lugar embelesados en el trajinar de las olas hasta que nos lleve la marea.