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Y ese hasta luego sabe a sanar. Nuestras heridas recónditas,
en lo hondo de nuestro espíritu quedan curadas después de ese dialogo hasta que
el alba fue a nuestro encuentro. Andamos solos por esta ciudad donde se alterna
lo clásico con lo moderno. Una adaptación en el paso del tiempo que nos lleva
como una lluvia de junio en la calma, en esa sobria máscara de nuestro yo. Todo
cambia, hay que aceptarlo. Envejecemos y seguimos las rutas de nuestros
antepasados cada vez más parecidos a nosotros pero con una inquietud de nuestra
propia persona. Nuestra memoria se apodera de todo lo bello porque hay que
buscar la belleza en cada uno de nuestros actos. Nuestra sociedad para que va
en decrecimiento y ello me alerta. Leamos señores…seamos puente entre el pasado y el hoy para que no nos ofusquemos en
el error del ayer. Dejemos que la esperanza, la libertad sean campanadas
prietas de nuestro destino sin que redoble a la injusticia. Seamos nosotros.
Que nuestras mentes respiren de la fragancia de nuestros labios cuando la
palabra viene Uhm, esta ciudad, esta isla, este trozo de tierra del Atlántico
me sabe a paz. Su olor peculiar nos llena de frescor, un olor a espuma y
salitre , un olor donde su cumbre mece entre sus largos brazos de ramas al
pinzón azul. Sí, la paz. Leamos señores, sepamos un poco de historia para que
esto no sea un ciclo repetitivo de alguna catástrofe humana. Humanos somos en
medio de la inmensidad de este océano , en medio de lo gigantesco de
dimensiones incontroladas de este universo al que pertenecemos. El se ha ido
igual que yo con un hasta luego , nos veremos cuando la marea nos lleve a ese
lugar de ensueño, ese islote donde ballenas y aves coloreen nuestra alma,
nuestra conciencia. Leamos señores, aprendamos de esos años cuando la guerra
quito la vida a miles o ciento de miles o millones de gentes…gentes que
buscaban el aprecio de la libertad, de la conversación gustosa independiente de
las creencias de cada uno. Porque somos únicos en esta pizca de planeta en
medio del majestuoso, tosco , oscuro cosmos. Como hijos del planeta tierra
tenemos que estar unidos, una confederación pacífica que transmita a nuestros descendientes
tranquilidad y sabiduría. Ellos, nuestros sucesores sabrán de nuestra historia,
de este bucle existente en este mundo. De imperio a imperio y los dados se
tiran como puñales a ver quien tiene más soberanía, a ver quien tiene más poder
con la fuerza de armas desvatadoras. Sí, el tiempo…el tiempo pasa , la historia
se repite y no aprendomos….no aprendemos. Cuando nos lleve la marea, nos
veremos otra vez . No se cuando pero espero que en mejores condiciones de este
planeta desequilibrado. Somos herederos del ayer…un ayer donde los sueños nos los
dieron a base de un sacrificio descomunal y ahora tiramos por la borda como si
la nada lo consumiera. Pero, estoy aquí, andando por esta mini urbe donde los
pajarillos tienen ganas de cantar ante el sol que vendrá.
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