miércoles, junio 24, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA) 13

 


13

Cuando nos lleve la marea…sí, estaremos juntos en el amanecer de la alegría, de una tristeza fabricada con pedacitos de nuestro ayer marchito pero siempre….siempre para adelante. La quietud ante el piano…ante este instrumento donde se refleja mi alma, se alinea con esta jornada de una mañana junio donde los pájaros cantan. El viento…el viento…esta brisa fuerte me hace confluir en esta isla tan aislada y al mismo tiempo tan multicultural donde todo se equilibra en una paz de los que la habitamos. Miro ese retrato vacío, quiero borrar todo recuerdo donde me lleve la añoranza, donde me lleve una lágrima. No quiero esta pena que pena sobre mis manos cuando minuciosamente es caricia de cada tecla. Pero es imposible, algo me atrae y zas ….una chispa electrizante roza mi nuca otra vez. Con la calma de los días me giro de nuevo, veo sombras, veo en la oscuridad de este salón luces esféricas de distintas gamas. Y no las temo….no hay pánico, serán mis seres queridos que se han marchado de este mundo terráqueo donde nuestras raíces esta arraigada al magnetismo del centro de este planeta. Y sueño con mis ojos abiertos, imagino a un padre, a una madre, a un tío, a una abuela…etc, que me abraza en medio de esta nada que me conquista hasta susurrar mis sentidos. La placidez penetra en mis arterias y toco y toco incansablemente hasta pasado unos minutos , media hora quizás donde yo y el piano somos uno. Amante mío seremos auge de esta composición que estalla en mi pecho, en mi corazón. La música, arte universal del todo. Sí, del todo , desde los antiguos, desde nuestros antepasados  en los milenios de los milenios a interpretado algún sonido llamando a la fertilidad, a la lluvia de sus tierras o como sacramento a la pureza, el peine de la niñez al paso de hombre y mujeres, a cualquier rito ancestral que emotive alguna aldea, algún poblado. Y yo aquí esperando , cuando nos lleve la marea, un tiempo que no pasa. Escucho ruidos en la casa, son las sombras de mi ayer, un ayer cercano a la muerte. Hasta donde llega mi memoria , mi juventud fue una juventud muerta. La sobriedad, mi forma de pensar aislado a todo lo que razonaban los demás  de todo mi derredor me dejo en la soledad. Y este desierto me construyó , yo y la música…la música y yo . …..Pero aun así tenía sueños, si soñaba con un mañana donde el lamento de esa etapa fuera metamorfosis de la alegría. Y, ahora…sí, el ahora, frente a mi piano soy manantial del que emana la aceptación, este yo compuesto de una negativa al regreso y la confirmación del que estoy aquí, ahora frente a un piano respirando, emanando todo aquello que se fue y no volverá.  Cuando nos lleve la marea… uhm….después de los naufragios viene la luz. Los borbotones de las luces de todas las gamas me rodean, me detengo y zas.se extingue. Vuelvo a mi piano , intento inspirarme y la inspiración es un puente blanco donde hay que empezar a caminar como si naciéramos otra vez para ser influenciados por la nada. Cuando nos lleve la marea. Un piano. Esta soledad mía tan querida, con resignación me levanto, voy al sofá y me acuesto extendiendo mis piernas. Sí, cuando nos lleve la marea, seremos un aliento, seremos un brío, seremos un beso ya perdido. Y me digo, esperare. Sí, resistir hasta la condición de este diminuto planeta mejore, batallas idas, luchas inservibles y lo más que traiciona lo absurdo del ser humano que se sienta en el poder moviendo piezas como si fuéramos títeres no pensantes. El piano. Las sombras. Cuando nos lleve la marea. …

No hay comentarios: