domingo, agosto 02, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA) 21

 


21

La música. Mi piano. Cuando nos lleve la marea. Sobre la una libreta donde mis inspiraciones se escriben, se reescriben. Un pétalo seco permanece inmóvil, pegado a una de sus páginas. Estas páginas donde mi vida transcurre en este presente que ya no es presente y un pasado que se aleja a golpe de un reloj marcando cada aliento, cada suspiro , cada paso del tiempo. Toco como si fuera mi último día, toco como la fuerza inamovible de mis sentidos fuera a desechar toda esta pena que brota en mí. La mañana cursa calor a medida que el viento, el viento impera en la calle. Un golpetazo de la ventana y ese jarrón de flores marchitas se tambalea quiere ser sepultado en un adiós de mis ojos. Me inspiro, respiro y un pequeño fragmento me lleva donde aun el amor tenía cabida ¿me enamoré? Esa perspectiva la considero ausente, lejana, bochornosa. Los años ….si los años aniquilan mi memoria, pero siente con esos exacto fotogramas de mi vida pasada. Sí, mi vida pasada y es que todo cambia. La desconfianza me pone una pistola en el pecho y hace que este ausencia mía del amor se apresure a continuar…continuar en esta nada, en este vacío de mis manos, de mis labios, de mi corazón. La música. Mi piano. Cuando nos lleve la marea. El mundo se sumerge a veces en un caos y ese caos mío también es el cauce de la luz. Aquí, con la tranquilidad de un sentimiento perdido en el desencadenar de las estaciones. No, no te necesito querida mía, me digo. No necesito de la palabra perfecta cuando el abatimiento, el dolor cruza por mi puerta. La he condenado con cerrojos imposibles de destruir. Cuando nos lleve la marea. No, no espero amar. Me levanto del piano, frente a mi ese jarrón de flores secas, esas páginas donde un pétalo seco dice de mi condición. La dualidad me da extrañeza. Mi ser se sumerge , se hunde en el subsuelo y ahí permanezco en el rincón donde las almas son presa de la nada. Ni hombre, no mujer, una especie donde la absoluta calma elabora sus cimientos en esta vida. Estoy en la cocina…uhm…un café para despertar las emociones , para gravitar en el desorden de este mundo, para engancharme a mi obra, para saborear cada pedacito de mi ido en el vacío. Mi caminar es lento y zas, una sombra destellante se pone ante mil. No hay miedo, inmóvil por un periodo corto de tiempo me hace meditar. Cuando nos lleve la marea. Esta es la vida que he elegido, una existencia que se emancipa de la caricia, del abrazo del querer. Y , sin embargo, la amistad queda. Cuando el tiempo se atempera de sueños…y qué es de mis sueños. Vago de nuevo con la taza de café hasta el piano, desgarro todo lo que hay en mí. Con la mente en blanco me dejo ir por los sensaciones, esos sentidos amigos , compañeros que me izan de nuevo en la estructura de una nueva melodía. Cuando nos lleve la marea. Dejo pasar el tict-tac----tic-tac de un reloj y me enraízo a las profundidades de mi yo que no es un solo yo.  Un yo feliz, un yo de enojo, un yo de hambre, un yo en la subsistencia de su día a día. Y este yo dice que algún día correré por la hierba fresca de los mares junto a su mano y nos tenderemos hasta cuando nos lleve la marea. La…la , la. y la llamaré…las lágrimas del viento. Sí, las lágrimas del viento…