sábado, agosto 08, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA) 23



23

Cuando nos lleve la marea. Sí, así con el ritmo de paz ¡Ah¡ la paz. Qué es, una palabra que me seduce una y otra vez. Una palabra de tres letras que conforman la dignidad, la esperanza, el respeto. Lo primero el respeto, sin ello no hay esperanza y sin la esperanza no dignidad. Somos unos seres que vivimos en las idóneas condiciones para que nuestra mente se abre, se enriquezca , se amigue en los senderos de una luz donde el bien, la bondad, la humildad, la honestidad nos confíe un mañana para generaciones futuras. Aquí, ahora me condeno a callar y dirigir mis pensamientos fuertemente, bravamente en la ilusión. Y es qué todavía existe ¡Ah¡ paz, tan necesaria en estos tiempos donde lo terrible, lo brusco, lo apático nos envuelve en un severo y arduo camino de ortigas. Mis manos se posan sobre un piano, sobre mi piano. Un instrumento frágil, grandioso , emocionante, esplendoroso que da pacíficas notas alimentando mi espíritu. Somos almas caídas a este planetas como hijos del cosmos , lo percibimos a igual manera que lo dañamos ¡Ah¡ la paz, palomas blancas bailando, cometas blancas corriendo, pañuelos blancos en caravana hacía el epicentro de su grandiosidad. Porque es grande. Y , ahora, en este hoy donde todo parece derruido al no atenderla, al no contemplarla sino dejarla morir por el simple eco de una atmósfera cargada de balas ¡Ah¡ la paz, mis manos, nuestras manos unidas en sendero de nuevos amaneceres donde el silencio de las armas, de los odios nos aquieten en una esfera de concordia. Y lucho y vuelvo a luchar. … Cuando nos lleve la marea. Soy muralla donde el sentido desordenado de la violencia, de la locura del hombre con su obsesión de matar y matar a inocentes hasta reventar sus estómagos. Estómagos de los nace cementerios anónimos del hambre, de la sed, de la dejadez, del olvido. Pero soñaré y soñará ¡Ah¡ la paz, describe corazones que purificados en un sueño, en un mañana donde será esqueleto con peso de nuestros emociones , de nuestros sentidos. Toco y toco…una herida lejana cruza mi vientre y tengo esa sensación de mariposas bordando el mañana….si, el mañana, cuando los niños corran en el auge del silencio de batallas perdidas en búsqueda de una sonrisa ya aliviados, ya concordia de sus días , de sus estaciones en este planeta llamado tierra. Cuando nos lleve la marea, un llanto se petrifica y queda en la partitura, por mi cabeza indomable pasa las desventuras del hoya, las miradas del engaño que se propaga a la velocidad de luz, en un zas ¡Ah¡ la paz la canción se entona en un despliegue de deseos a veces, afanosos. Y es que la quiero, y es que la amo ¡No¡ no hay excusa para su entrada por la puerta donde el terror manipula estas gentes martirizadas. Cuando nos lleve la marea, cada pausa de esta música es clave que suspira, que descansa en el derredor de fondos vestidos azul, de amarillo con la espera de un si. Sí, seremos hijos de la paz triunfante. Palomas blancas, pañuelos blancos encomendados a nuestros corazones con el vivaz canto de la alegría. No discutamos amigo, eso son campos baldíos donde la cura no obedece es solo , insensata. Cuando nos lleve la marea, algún día cuando despierte este cuerpo mío ya no será mía. Y zas, siento un hormigo por mi espalda, desnuda. Me giro , me levando a mi alrededor raras figuras comienzan una breve danza como a compás de lo que estaba componiendo. La partitura se esparce por el suelo y no las recojo. Dejo que esos sujetos sibilinos cumplan con su propósito de colgar cada nota en un perdido árbol del sueño. Ay quedarán colgadas y con el rasguear del viento sonará solemne donde los gritos de lo callado, de lo oculta libere estas existencias del mal. 


 

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