domingo, agosto 16, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA) 25

 


25

A veces las mañanas se me hacen espesas, el sofocante calor nos encierra entre paredes con presencia de un ventilador en su rumor. Los fantasmas me vienen, son espectros de seres del ayer, de un pasado que me entrego como un exorcizo donde el desquitar del mal me hace ver frente a este piano. Quietud, calma, todos tenemos malos momentos , forma parte de una existencia donde el bien y el mal se equilibra para exhorta un grito de plenitud ¡No¡ no quiero el pasado, la desmemoria me viene me vuelvo invisible , voy por un pasadizo donde todo son sombras , gentes perdidas en mi conciencia como la nada, son esa neblina que se ha perdido para siempre, eternamente con el paso de mi yo ¡No¡ no hecho de menos cada uno de esos seres que conformaron antiguos conocidos y el desdén de mis cavilaciones me lleva al olvido, a la indiferencia. Retorno a mundo de los vivos, en este aquí y ahora donde inspiro y espiro. Una respiración que me trata bien bajo este techo donde solo el eco de mis pies descalzo me hace ave de vuelos infinitos de la imaginación, de los sueños. Y me gusta soñar y sueño, mis amantes , mis deseos los encuentros en los sueños como cada noche, como cada dormitar. Y en estos años donde he logrado escalar hasta el auge de mis ojos sin lágrimas, sin penas tiroteando mi espalda me siento grande….grande bajo un techo de paredes donde mi silueta se hace ciega. Pongo atención al piano….a mi piano, veto mis ojos y de mis manos entregadas a las almas que me acompañan soy presura de una pieza. Cuando nos lleve la marea, está será la pieza que sonara en mi funeral, si me hacen caso de mis últimas palabras, si llego a ellas. Y confieso a pesar de todo lo que ocurre en este mundo deshumanizado, derrruido, oxidado de arboledas de misiles que he vivido. Sí, he vivido. A mi manera, con el callar de mi mano y sus manos. Y confieso que mi dolor, mi dolor particular nunca lo compartiré, lo he dejado atascado en la nada. Sí, la nada….uhm, la nada, sentir su rubor, sentir sus palabras, sentir su caricia, sentir su beso, sentir su vació. Y confieso que me deleita ser  viaje con este piano que tal vez me da placer. A nadie le importa mi estado de ánimo y lo agradezco. Confieso, yo compositora,  yo poeto que esta aire mío que respiro, inspiro y espiro…espiro e inspiro me complace, me lleva a un lugar donde verdes montes, donde verdes arroyuelos, donde verdes pisadas cantaran cuando nos lleve la marea. Aquí estoy con la herencia de mis ancestros. Aquí estoy con rigor de mis costumbres, de mis manías y nadie me ve. Sí, cuando nadie me ve bailo con estos fantasmas exhalando lo pasado, nutriéndome del hoy que se irá para comenzar otro presente. Confieso que esta impenetrable soledad es refugio de muchas historias donde los espíritus de gentes idas me vienen a buscar para recordármelas. La composición comienza con una sola tecla, con dos teclas , con tres amplio movimiento de lamento. El lamento de este siglo, tan contradictorio, tan lleno de injusticias, tan desconcertante. Confieso ante la plenitud, la pena se me arrima y siento una carga  tristeza  que me impide abrazar en toda su verticalidad absoluta a la vida Ah, nosotros seres de un cosmos que nos ha abandonado, estamos perdidos. Cuando nos lleve la marea….

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