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Y esta plaza en el emerger de una ciudad como centro
cuando los conquistadores se instalaron en la isla. Está tarde creo haber
entendido que habrá un eclipse ¡Uhm¡ en mi interior se revuelven las tripas
porque ello traerá supersticiones, creencias que bajan de lo normal con
sacrificios indecibles. Todavía, todavía lo arcaico es mezcla de las gentes que
populan esta urbe en el catastrofismo. Y
me da cierta angustia solo pensar que muchos creen esos maleficios o como
quiera que se llame. Para esos muchos se verán afectado por falsos brujos,
sectas y un etcétera de acontecimientos que los llevará a la idolotración de
falsas fe, de falsos credos hoy en día desfasados. Y que es un eclipse sino un
acontecimiento astronómico donde la luna nueva se interpone entre el sol y la
tierra en unas horas. Y esas horas serán evidencia de una cultura , de un
occidente donde todavía. Sí, sigo con la palabra todavía se afirma en ritos,
hechizos y todo un popurrí de falsos mitos. Cuando nos lleve la marea, habrá
cambios en corto plazo de tiempo donde los gallos cantarán al nuevo amanecer,
pero esos cambios no es explicación a las mundanas ideas que soplan en algunos.
Que no son algunos porque llevan detrás masas de seres que ciegos y sordos se
avalancha a suposiciones falsas, caóticas. Leer muchachos…Sí, hay que leer,
estudiar el atrás de nuestro presente aun estancado y más hoy día con el
revoltijo nefasto de este mundo. Este mundo chinijo donde cabe de todo lo que
se puede y más, hasta reventarlo. Pero sigamos en esta historia mía , de todos
que me ha colocado en esta plaza del paso del tiempo de la historia de la isla.
Su hijo a muerto, una mujer de negro genera un lamento sonoro hasta las cumbres
donde la sanadora de la cruz que llevará su vida se lo hará más amortiguado.
Ella con sus oraciones la hará mujer vertical hasta el fin de sus días con el
recuerdo indiscutible de su hijo muerto por el cólera. Su rostro mira el cielo,
gélido, con una lágrima rajando sus ojos en su suplica del fin ya de su
esclavitud, de todo este mercado humano aberrante en el hoy. Y hay que saberlo,
el tráfico humano aun existe. Sí, aquí, en todo el planeta. Aun hay hijos e
hijas de la fragilidad, de la debilidad, de la desesperación, de esa
desesperanza que no ve más allá de lo que le redoa. Cuerpos…solo cuerpos en las garras impías,
tenebrosas, destructoras de la entereza humana de los sentidos. Cuando nos
lleve la marea, seremos lunas blancas, seremos soles blancos donde el corazón
será prieto amigo de la ilusión ¡Uhm¡ Esa muchacha ya habrá dado a luz, esa
muchacha de vientre abultado y sin recursos viviendo de la caridad, de la
oscuridad de los callejones asolados por la nada de su vida! Y no me corto,
pensamiento precario ….leamos gentes, cojamos un libro y expandámonos con su
olor, con sus palabras hasta el universo de la libertad de nuestras
reacciones. Hay que resistir queridos
amigos ante las desavenencias, ante los miedos, ante los eco sonoro de los
gritos de la desesperación de un globo que se desinfla al ritmo de unas mentes
que nos dirige como títeres sin cabeza. Cuando nos lleve la marea, será
protagonista de una lluvia de estrellas en medio del vacío. Sí, ese vacío de
almas solitarias al son de la ventura de nuevos crepúsculos donde la compañía de
los pájaros nos retrae, nos hace ser condecentes con nuestra manera de pensar.
Y esa manera de pensar hay que protegerla. Sí, amigos, hay que proteger esa
innata fuerza genuina de nuestra libertad en medio de la ceguera de una
sociedad que parece a veces estar aniquilada, presa poseída en interacción con
la falsa realidad. Cuando nos lleve la marea, iremos de la manos por los campos
azules de nuestros sueños, de nuestros sueños, de nuestro fervor en una nueva
primavera.
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