De pie con el horizonte donde islas emergen en la duda. De
pie, frente a un espejo donde los pájaros danzan el destino de un beso. De pie,
llueve, estamos donde las tristezas son batallas perdidas, donde eco sonoro de
la sonrisa de la niñez nos agazapa en un abrazo a los senderos del hoy. De pie,
el beso de los pájaros en el crepúsculo de nuestros ojos. Miramos, observamos,
examinamos este derredor nuestro y no somos fingida especie del cosmos, somos
la sonoridad de sus partículas que han obrado al humano. De pie, te miro , me
mira y fijamos nuestras manos en el beso de los pájaros.
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