viernes, marzo 17, 2023

DIVAGACIONE DE UNA MADRUGADA DE MARZO

 








Los días presumen de lluvia, una primavera donde las florecillas tiznan las carreteras insonoras. La pisada se hace densa, pesada. El sudor, prieto, se expande en una embelesada luna. Y caemos, en fosas donde la luminosidad se expande al mañana. Un mañana donde la palabra es seña de nuestra identidad. Estamos, somos, sostenemos las raíces de la madre tierra con la ventisca de nuestro impulso, un impulso agresivo. Y la tierra despierta. Y la atmósfera se vuelve insostenible, solo para aquellos que no creen…el no creer de un sol que enciendan los caminos del mañana. Amanece, nos consumimos en la dilatación de nuestras emociones y amamos por amar. Que todos esos amores o querencias, me es igual, se cultiven donde las olas mecen los sueños. Y sí, es sencillo amar, amarse, enamorarse de los vestidos de la naturaleza humana mientras despertamos. Un despertar lento, tan lento que el café se enfría, que el cigarro se apaga hasta consumirnos en la ensoñación, en deseo de ser y querer la belleza de las miradas. Y esto es que porque me da la gana. Si, me da la ganas de amar, de ser amada. Reflejarme en un espejo y verme envuelta en su cuerpo, su cuerpo esculpido al son de los días.

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