miércoles, enero 28, 2026

HABITACIÓN CERO. (NARRATIVA). 41

 

41

Habitación cero. Una habitación de paredes blancas. Una habitación de suelo gris. Me tiendo a un lado tuyo, posas tu mano sobre mis cabellos como si mi calor , como si tu calor se transfiriera en medio de la nada. Intento conservar este último tacto, este último acto donde los cuerpos se desprenden toda su energía como ondas sinuosas propagándose en un espacio donde el tiempo no existe. Madre, aquí, donde lo insonoro se hace de una gama de azules, de verdes donde las almas besan un mundo paralelo donde con el paso de las lunas, de los soles nos encontraremos. Madre, ahí, bailaremos con el sonido de los pájaros, con el beso de un universo convergiendo donde las olas , muertas, acarician nuestros sueños. Madre, allí, paraíso donde a nobleza de las personas se entregan a las maravillas de la dignidad. Madre, adiós…o , mejor, un hasta luego. Tu aroma, tus movimientos, tus manías , tu forma de hacer , tu mirada, tu calidez quedará conmigo exclusivamente. Nadie sabrá de tus avatares de esta vida, de cada conflicto generado a ras de tus ojos, de tus manos entregadas al hilar e hilar de la armonía. Habitación cero. Una habitación de paredes blancas. Una habitación de suelo gris. En mi regazo poso tus pensamientos. En mi vientre expulso todo lo horrible de esta sociedad. En mi ojos evaporo todo el mal de las gentes vulgares. Madre, aquí, estamos en el último aliento. Madre, ahí, observo una mancha en esta habitación de paredes blancas, en esta habitación de suelo gris. Es la mancha de tu valentía, de tu verticalidad, de tu ser y estar en esos instantes donde todo lo caótico se vuelve estable. Mi ultimo beso. Tu ultimo beso. Habitación cero.

FIN




 

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