Desde aquí, desde mi ventana me
asomo. Una rama, un árbol con el lamento de la polución. Son las cinco de la
mañana y todavía todo está oscuro solo, astros cabalgando en la inmensidad del
universo , tan fiel a nosotros. El brío de los pajarillos embellece la visita
de esta renaciente jornada. Estática, vertical, soy peso de sus cantos, de esa
conversación con su árbol en esa rama. Son las cinco de la mañana y todavía no
ha venido el sol. Desde aquí despierto sobre ese horizonte donde islas no muy
lejanas dice de la venida de lluvias, Son las cinco de la mañana, que son las
cinco y todo está quieto solo el circulo de estas aves en el encuentro de un
nuevo crepúsculo. Desde aquí, desde mi ventana las admiro en su tintineo, en su
inquieta forma de existencia. Son las cinco de la mañana, me desengancho por un
instante corto de tiempo de ella, voy a la cocina, un café me espera y vuelvo
aquí a mi ventana. Busco el significado
de sus trinos, de ese beso de la madre tierra a un pequeño encuentro con sus
trotes, con esos movimientos rápidos de rama en rama. Son las cinco de la
mañana, de mis labios se desprende una frase…una frase que es pilar del anuncio
de este nuevo día con los tonos de estos pájaros que besan a la brisa.
Este blog esta bajo los derecho de autor para cualquier información laguna198@hotmail.com Lo escrito son ideas primigenias que después se han corregir y alterar.
sábado, febrero 14, 2026
EL BESO DE LOS PÁJAROS (7)
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