domingo, abril 24, 2022

Oteo

 



Oteo donde las filigranas grises ondean los sueños. Dibujo donde los peces se mecen cuando el oleaje es intenso, pesado.  Me dejo ir en algún poema tejido con mi vientre apoyado al suelo. Sueño donde los ríos no nacen. Donde el amor es eco ausente de mis manos. Manos, atadas al rompiente oleaje. Y una ola va. Y una ola viene. Más allá una ciudad circulando en un parque donde la gente no sonríe. Pasos diseminados, adoctrinados en el vacío se desnudan ante mis ojos insonoros. Una jornada cálida se cruza en mi ruta. Y sigo aquí con mis manos, atadas al rompiente oleaje…desde mi ventana. Sin embargo, ante todo, sueño, deseo, me emociono cuando mi pensamiento te halla. Sí, te halla, aquí sobre cumbres aladas de la fragilidad. Miro donde las tapias grafiteras dibujan corazones de un amor de escasos instantes. En la calle el ruido de la polución.  Y sigo aquí con mis manos atadas al rompiente oleaje. Un enjambre de soledades puebla a ese mar donde una ola va, donde una ola viene. Peces en el aire atisbando la vida de este mundo pequeño, un mundo diverso. Y me sorprendo ante lo heterogéneo que somos y la vez una mezcla homogénea de estrellas fugaces en el latir del universo. Oteo donde los filigranas grises ondean los sueños…¡ay los sueños¡ sepultura lucida en la profundidad de las heridas. Heridas que vienen, heridas que van y la nada de las olas. Aquí, quieta, estática, hermética en el sentido que desoye la pasión.

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