sábado, noviembre 22, 2025

HABITACION CERO(NARRATIVA)30

 

30

Uhm, despierto, la humedad se ciñe a mis huesos, a mis ojos mientras transito al lado de estos restos. El móvil suena, son las ocho de la mañana, una espesa neblina evoca a las almas idas, a las almas derrotas por el tiempo , a las almas que poblaron este lugar hace siglos. Por un sentido sugestivo escucho las voces de estos indígenas, de estos muchachos llevados a la derrota, al valor, a la perdida por un querer abrasivo, ofensivo para los arcaicos pobladores de las islas.  A veces, también, me pregunto como llegaron aquí. Me pierdo en cavilaciones si fueron abandonados a su suerte por las inclemencias de los castigos de otras civilizaciones lustrosas, briosas. Atlantes de otras tierras desterrados en el majestuoso océano en unas islas que les permitieron sobrevivir y desarrollar una cultura semejante a otras.  Uhm, despierto y el dolor de mis músculos ante este frío otoñal recrea en mi el cansancio. El móvil sigue sonando, lo descuelgo, es la forense. Con sus ojos afilados, supone donde estoy. Salgo de la cueva y la niebla comienza a descender risco abajo. Un mar de nubes cautiva mis ojuelos gastados cuando atiendo a la isla vecina, la humareda de la erupción es sorprendente. Cuelgo, sin decir palabra. Quiero solo el silencio, el enriquecedor silencio solo roto por un pinzón azul.  Uhm, tirito, debería de volver. Si , volver, pero estoy como engarrotada por lo gélido del ambiente. Y hago ese esfuerzo, desvío todas esas almas perdidas en el tiempo y camino con la torpeza de una principiante por un sendero que me lleva al pueblo más cercano ¡Escucha¡ ¡Escucha¡ esa reconditez mía me dice que me detenga, son las voces del pasado aruñando mis espaldas. Es como si haber descubierto estás dos criaturas presas por un amor cerniera una maldición, invocarán los espíritus del ayer. Despiertos me acosan y no logro visibilizarlos. Siento como tiraran de mis extremidades y me condujeran al borde una carretera donde nadie me ve. El Monteverde ya se ve, ahí, la humedad exterminará cada sensación pena, de tristeza o ese entusiasmo del lamento. Lapidará todos mi movimientos pero la mente ese honesta , en ella confió para llegar hasta mi origen. “ Eres tu, eres tu la que ha profanado nuestro misterio. Si eres tú, la que se ha colgado de las raíces de nuestras creencias apoderándose de lo nuestros”. Voces del viento, mi huida se refugia en una habitación. Una habitación de paredes blancas, de suelo gris a la captura de serenidad. Tengo frío…mucho frío. He quebrantado las leyes de nuestros ancestros y las maguadas impiden mis pisadas hacia el pueblo. “ Eres tú. Eres tu la que ha quebrado nuestro misterio. Nosotros hijos perdidos de los Atlantes, somos espejo aun hoy de su poder” Un pinzón azul se despide, entre en este boscaje de arbusto e intento mantener el equilibro ante esta fuerza extraña. Temblor…Ah, madre del alma mía, acógeme en la huida del infierno , la furia de los antiguos pobladores cercena mis pasos, un castigo ha caído sobre mi. “ Eres tú. Eres tú, ven a la cueva donde los amantes muertos por su mal podrán volver a vivir con la sangre de tu sudor, de tus lágrimas”. El móvil suena

 

 

 

 

 

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