30
Uhm, despierto, la humedad se ciñe
a mis huesos, a mis ojos mientras transito al lado de estos restos. El móvil suena,
son las ocho de la mañana, una espesa neblina evoca a las almas idas, a las
almas derrotas por el tiempo , a las almas que poblaron este lugar hace siglos.
Por un sentido sugestivo escucho las voces de estos indígenas, de estos
muchachos llevados a la derrota, al valor, a la perdida por un querer abrasivo,
ofensivo para los arcaicos pobladores de las islas. A veces, también, me pregunto como llegaron
aquí. Me pierdo en cavilaciones si fueron abandonados a su suerte por las
inclemencias de los castigos de otras civilizaciones lustrosas, briosas. Atlantes
de otras tierras desterrados en el majestuoso océano en unas islas que les
permitieron sobrevivir y desarrollar una cultura semejante a otras. Uhm, despierto y el dolor de mis músculos ante
este frío otoñal recrea en mi el cansancio. El móvil sigue sonando, lo descuelgo,
es la forense. Con sus ojos afilados, supone donde estoy. Salgo de la cueva y
la niebla comienza a descender risco abajo. Un mar de nubes cautiva mis ojuelos
gastados cuando atiendo a la isla vecina, la humareda de la erupción es
sorprendente. Cuelgo, sin decir palabra. Quiero solo el silencio, el enriquecedor
silencio solo roto por un pinzón azul.
Uhm, tirito, debería de volver. Si , volver, pero estoy como engarrotada
por lo gélido del ambiente. Y hago ese esfuerzo, desvío todas esas almas
perdidas en el tiempo y camino con la torpeza de una principiante por un
sendero que me lleva al pueblo más cercano ¡Escucha¡ ¡Escucha¡ esa reconditez
mía me dice que me detenga, son las voces del pasado aruñando mis espaldas. Es
como si haber descubierto estás dos criaturas presas por un amor cerniera una
maldición, invocarán los espíritus del ayer. Despiertos me acosan y no logro
visibilizarlos. Siento como tiraran de mis extremidades y me condujeran al
borde una carretera donde nadie me ve. El Monteverde ya se ve, ahí, la humedad
exterminará cada sensación pena, de tristeza o ese entusiasmo del lamento. Lapidará
todos mi movimientos pero la mente ese honesta , en ella confió para llegar
hasta mi origen. “ Eres tu, eres tu la que ha profanado nuestro misterio. Si
eres tú, la que se ha colgado de las raíces de nuestras creencias apoderándose de
lo nuestros”. Voces del viento, mi huida se refugia en una habitación. Una
habitación de paredes blancas, de suelo gris a la captura de serenidad. Tengo
frío…mucho frío. He quebrantado las leyes de nuestros ancestros y las maguadas
impiden mis pisadas hacia el pueblo. “ Eres tú. Eres tu la que ha quebrado
nuestro misterio. Nosotros hijos perdidos de los Atlantes, somos espejo aun hoy
de su poder” Un pinzón azul se despide, entre en este boscaje de arbusto e
intento mantener el equilibro ante esta fuerza extraña. Temblor…Ah, madre del
alma mía, acógeme en la huida del infierno , la furia de los antiguos
pobladores cercena mis pasos, un castigo ha caído sobre mi. “ Eres tú. Eres tú,
ven a la cueva donde los amantes muertos por su mal podrán volver a vivir con
la sangre de tu sudor, de tus lágrimas”. El móvil suena
No hay comentarios:
Publicar un comentario