martes, marzo 31, 2026

COMETA BLANCA

 


En la cumbre donde el paisaje se hace impresionante, sorprendente. Aquí, estoy, en la cima , en mis manos una cometa blanca. Enclavo una estaca y la ato, dejo que el viento del sur la meza como sombra de la paz, de las manos unidas, de lo virtuoso que somos al habitar este planeta de amplios océanos y tierras ricas en la entrega de nuestro placer. En la cumbre, llevo horas, días intentando llegar. Mis manos están hinchadas, tanto, que el más ligero roce con sus piedras me las hace sangrar y un dolor descomunal. Pero he logrado mi propósito, estoy aquí arriba, en la cumbre, la tarde se despeina para abrazarse a un nocturno de luna, de luna redonda y un aura blanca como los vírgenes boscajes que pueblan esta atmósfera. En la cumbre, un cometa blanco revolotea con el silbo de la brisa sur y yo me siento acogida por este logro. Desde aquí, un grito, una sonrisa, una llamada a los flotantes sueños que derivan en nuestras arterias. La cometa blanca ya está atada en la estaca y va de aquí allá, de allá aquí, la he realizado con mis propias manos con esas manos de costurera de generación y generación , de aquellas que me ensañaron a pacificar los corazones con un acto dichoso para el corazón. Sí, me siento dichosa. Aquí, en esta cumbre, la más alta de este país desconcertado he izado una cometa blanca que se arremete en todas las direcciones como imantada donde las guerras quieren tumbar, destrozar. Veo los ojos de un flácido niño. Veo los mercaderes de cuerpos sin destino, veo las mafias del engaño, veo el tráfico de mujeres que caerán en la nada. En la cumbre , donde le paisaje se hace impresionante, sorprendente una cometa blanca es alzada dando pinceladas de una esperanza. He llegado, la gelidez de este ambiente no disimula, cuchillos desenfrenados se clavan en mis hombres y siento mi caída. Me levanto , sueño, deseo y converso con mis fuerzas . Aquí estoy, aquí está esta cometa blanca que canta a la paz, que vuela por la paz, condicionada por las vertientes donde todo lo grotesco, todo lo destructivo , todo lo Abominable desespera desmesuradamente a la vida. Intento hacer una hoguera, mi mechero no funciona, las cerillas se me pierden en mis manos rajadas e hinchadas. Tomo del aliento que aquí hay y observo está cometa blanca atada en una estaca. Tendré que esperar a que amanezca para bajar de nuevo. Si descender donde las huracanadas iras del hombre se asemejan a una condenada catástrofe, genocidio. Aquí, sola, las religiones me hablan, se siente una apoyadas en otras, otras apoyadas en una y las creencias se hacen la misma homogéneamente. Las primeras luces del firmamento ya vienen, aquí, en la plenitud de mi insonoridad ante un planeta castigado. Siento como si el ánimo me ayudara a dejar mi mochila, saco mi saco de dormir y al lado de la cometa blanca atada a una estaca soy duermevela. El viento calla y solo las aves nocturnas me dan la suficiente seguridad para el olvido.  Y olvido que soy de aquí, de esta tierra donde la golosa mentira lleva gentes inocentes a las fosas a ras del suelo. Caigo en un profundo sueño, un sueño donde el resonar de los tambores del fin galopan tras de mí y descanso, en mi saco de dormir con una cometa blanca atada a una estaca. Mañana será otro día, otro amanecer, otra nueva ventura del vivir, del cantar al son de la amistad de los pueblos.

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