miércoles, marzo 18, 2026

MIS MANOS......

 


Mis manos mapa recordando esa tierra donde las luces de alguna estación me dieron nombre. Mis piernas , cansadas, sombras de un rumbo donde la soledad, la insonoridad, la nada se hacen yerguen cuando mis ojos , anónimos, despiertan en el lamento cotidiano.  Yo, hija de este mundo agonizo donde los derroteros de las guerras alimentan mi huida. Yo, anónima, me levanto en una nueva mañana, la noche ha sido de una gélida mortal, donde colmillos se columpiaban a ras de mi rastro. Yo, hija del vacío de la paz, miro el sol, un sol gris, blanco, pesado apegándose a mi andar nómada de la indiferencia. Observo, examino con mis ojos apagados, apenados , doloridos el sufrimiento, el lamento de aquellos cuyos restos se quedan en medio del abismo. La muerte apunta mis sienes. El miedo alimenta mi estomago de flores secas y unos rajados labios me dice pronto todo esto terminará, continuemos. Yo , anónima, con las pisadas hundidas en los desiertos del invierno, en los océanos atormentados visiono cementerios sin cada uno de los nombres que ahí se expansiona ¿Vendrás¿ Sí, a ti , atmósfera donde las esferas de las tumbas flotantes, donde el hambre de las armas quede ausente en el olvido a darme un beso? Un beso donde nacerá de nuevo una alegría, una respiración pausada y eterna en la paz vestirá mi cuerpo tembloroso, desgastado, invidente pueda reafirmase en el revivir ¿Vendrás? Yo, hija anónima de los naufragios, de las fosas de lodo y dolor te pido que vengas ¿Vendrás? Sí, con el paso de los inviernos, de los otoños, de las primaveras, de los veranos , en los años cuando yo, hija anónima de este arrebato de la angustia, de la desesperanza vuelo como cometa blanca en un cosmos donde nuestras manos perdidas, nuestras manos fúnebres alcance la despedida ¿Vendrás? Eres tú, una gota de una sonrisa viene a mí. Sí , a mí, hija anónima de las raíces donde un árbol no da sombra ¡Ven¡ ¡Ven¡ te esperaba, ya me ves, no soy la de antes de caer en los precipicios de las tempestades, de las tormentas. Estoy herida, pero…ven , ven. Aquí hay más gentes retorcidas en el ahogamiento, en la sed. Ayúdalos, que todo se calme, que todo sea derrota de las brumas que ciertos hombres tienen en sus ojos de horror. Yo me digo adiós….adiós.

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