Un vagón vacío. Una parada
insonora. El aislamiento de pacíficas pardelas en el rumiar de las mareas. Unas
montañas trajeadas de una mañana invernal. El último suspiro de una existencia ampliada
a los focos de la nada. Y esa bahía donde llega nuevas noticias como flores de
una primavera. Estamos aquí, recordando, rememorando aquellos instantes
perdidos en el tiempo donde una senda de arboledas perdidas nos beso en la
pesade de nuestras espaldas. Estamos aquí, renaciendo, consumiendo los años ,
los meses , las horas cuando un sol lanza un guiño sonriente a la magia de la
vida.

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