jueves, julio 16, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (NARRATIVA) 18

 


18

Desaparece la señora con su bolsa vacía de migas y millo. El viento no merma y me lleva a un más allá de la frontera de mis pensamientos, me comunico, charlo , olisqueo los antepasados de esta isla, de esta place donde pasaba el mercader con sus esclavos en pleno siglo XVI, atados, encadenados, con sus pies desnudos henchidos y heridos eran presa del poder. Los aborígenes era considerada raza inferior y solo pudieron ser libre declarándose a la fe cristiana o pagando su libertad. La caña de azúcar es un vivero de explosión, de riqueza y se necesita mano de obra  para la dureza de su trabajo y para otras artes como la construcción de esta urbe y artesanos para  que la materia prima alcanzará su primor en los señores. Sí, una población ancestral ya mezclada ahora insultada por los colonizadores. Aquí, en la grande plaza se disfrutaba como centro de Europa del surtir de estos humanos, arrastrados, humillados, castigados, torturados. Una imagen se posa en mis ojos y viento azota a mis espaldas. Y , luego, la caída a principios del siglo XIX cuando la mentalidad se comenzó a aproximar a lo liberal, a la compresión. Sus entes evocan sufrimiento ¡oh, amo¡ parad ya. Que la maldad se someta a la justicia y desemboquemos en la libertad, en la igualdad. Y todo desaparece, los cultivos , los esclavos pero, la manera de pensar. Eso se enquista aun en muchos focos de la sociedad. Unas tribus abolidas, expandida en Europa, en America, en Africa. Las gentes de este lugar sin saberlo, sin darse cuenta han realizado miles y miles de kilómetros. Han visitado muchos continentes dejando restos ahí. Cuando nos lleve la marea, será un sueño , un sueño alegre y ameno que nos imantará en una larga despedida mientras me quedo con este cavilar mío, con esta plaza histórica donde ha habido tantos y tantos sufrimientos, mortificaciones, penas, lágrimas de sangre y porque no alegría. Como esa señora de la bolsa blanca que se ha marchado regando el suelo de piedra antigua de miga y millo. Despierto, las almas correan cabizbaja para delante , para de atrás, hay que observar bien lo que se quiere comprar. Un esclavo levanta la cabeza, dirige sus ojos  a la bóveda celeste, una lágrima rasga sus ojos hinchados y su suplica es tal que de repente una fuerte lluvia comienza, un viento paraliza, un temblor los conmueve. Es como si los Dioses hubieran despertado, es como si la tierra se jactara de este trato infrahumano y quisiera acabar con todas estas matanzas de vivos que siguen vivos pero los acantilados, en los riscos de donde sus antepasados se arrojaron. El sudor penetra en cada uno de los vientres y los estómagos estallan en temor. Una humareda se ve en dirección centro de la isla….la isla, el crujido incesante, se abre la tierra y todo se tambalea y todos se miran y todos corren y en esa huida nos damos cuenta de lo similares que somos. El esclavo sigue con su cabeza erguida, con sus ojos en el cielo con una lágrima rasgueando sus ojos hinchados. Cuando la marea nos lleve , seremos ese vuelo que no aterrizará sino tomara nota en su memoria de cada fragmento de este planeta , de cada historia, de cada pena. Las recolectaremos y seremos hijas de las mareas hasta el fin de nuestras vidas. Y nos daremos cuenta de que todo sigue igual. Me descalzo, son apretadas estas deportivas. Todos estático en un pozo de incertidumbre, el mirando el cielo. La lluvia se detiene, el viento se detiene y un silencio impactante, terrorífico y gélido es aliento que los persigue. Una nada . Un vacío. Un calor enrarecido les habla y les habla hasta que todos son presos…si presos del miedo, de esa adversidad puede arrebatarles los pilares de sus vidas. Cuando nos lleve la marea ….algún día. Un día difícil de descifrar pero todo tiene su tiempo…un tiempo que nos colgara bajo la sombra de arboledas infinitas al rumor del oleaje.

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