Sube y sube por esas cascadas que
revientan al sentir tu cuerpo, tu esencia manoseada por la bestia negra. Sus
huellas se implantan y giras en torno a las flores que algún día te harán
revivir, reencontrarte con tu persona. A lo lejos un cielo rojizo dice del
mañana, de ese mañana que arrancará de tus entrañas la muñeca de cabeza rota
que dejo rastros en ti. Lloras, ya lo se. Te angustias, me lo imagino. Tus
penas son ese escarpado risco que tienes que ascender para ser cumbre del
olvido ¿Cómo olvidar?, te preguntas. Si las cadenas ardientes a tu ser pesan,
pesan….Ya verás que alzarás el vuelo de nuevo. Ya verás que alguna luz te
mirará, te hará mirar y podrás erupcionar como luna nueva, como imagen que una
vez distorsionada vuelve a la normalidad. ¡El dolor¡ ¡El dolor¡ Te hace sangrar
cada recuerdo de su brutal puño. Pero ahora eres libre y no te das cuenta. Qué
lástima siento por ti ¡Girar y girar al son de la memoria¡ Una memoria que te
ciega, que te evada por terrenos oscuros donde ortigas y fango hacen arrastrarte,
revolverte en el ayer ¿Quién te salvará?, te preguntas. Tu misma. Tu misma has
de empezar a danzar con la sepultura de las atrocidades. Tú misma desencadenarás un arco iris que te
lleve por las sendas de rejuvenecidas motivaciones, de emociones que te
impulsará hasta ser tú.
Este blog esta bajo los derecho de autor para cualquier información laguna198@hotmail.com Lo escrito son ideas primigenias que después se han corregir y alterar.
jueves, mayo 09, 2013
lunes, mayo 06, 2013
La Ermita...(relato)
Pasos que se pierden a la sombra
de una tarde. Una tarde que con la caída del sol nos recuerda lo agradable que
es dar un paseo por esos pueblos solitarios. Había salido de su casa no muy
lejos de la ermita y a ella se dirigió con la calma de los pétalos de los
lirios blancos. Quería reencontrarse con ella misma, con ese punto de sus
entrañas que le enseñara la estrategia para continuar el día después. Sus ojos
claros se clavaron en ese monumento blanco ya gastado por los años. Atrás un
monte que se oscurecía. En su mente imágines de mujeres que habían ido muchas
veces allí para rezar a no se quien: un muerto, un amor, un adiós, una
bienvenida o para ellas mismas. Tranquila se sentó ante ella y comenzó a
mirarla, a buscar que es lo que los habitantes de su pueblo habían encontrado
ahí.
-
¿Que escondes? Tal vez los cadáveres andantes de
antaño. Tal vez las penas del ahora. Tal vez algún espíritu que emerge cuando
ellas se encuentran contigo.
-
Nada. No oculto nada- respondió la ermita- solo paz. Una
paz que ofrezco sin nada a cambio a medida que las almas se sientan a meditar.
-
Para mi eres extraña. Pero hay algo en ti, en tus
paredes desnudas que me atrae con cierta calma.
-
Sí, la calma de los corazones. De esos que con sus
angustias rezan hasta brotar en ellas una cierta serenidad, una esperanza.
Una esperanza, la paz se dijo
para sus adentros. Una estructura de piedra ofrece algo que en la cotidianeidad
no hallan. ¡Una piedra¡ Una piedra perfilada puede dar cobijo aquellos que se
buscan. La verdad que es admirable observarla, tocarla. Da ganas de danzar
alrededor de ella cuando la noche se avecina y las hogueras dan luz a este
lugar. ¡Cuanta gente ha pasado por aquí¡ Todos con distintas inquietudes, con
distintos sentimientos, con distintas esperanzas. Y solo han hallado la paz.
Esa paz que a veces se retuerce en el quehacer diario.
La ermita elevo su cruz, una cruz
que parecía un ave y se aproximo con unas de sus alas a ella. Ella la rozo. Comprobó que no era
nociva sino algo neutro, algo por los que muchos viven por un mañana.
domingo, mayo 05, 2013
Lástima....
Lástima que te
hallas ido. Te has consumido en una habitación donde flores se dibujaban bajo
nubes de ensueños. Yo aquí. Como siempre. Pensándote en el transcurso que una
cascada fresca de amaneceres cabalga sobre mi. En estos momentos de intimidad
me encuentro contigo. Sí, con la solemne sonata de los pajarillos que llegan a
mi ventana. Con un cielo límpido que nos dice de la pureza de las almas. Tal
vez donde estés me recuerdes. Como cierta gota que a ras de tus ojos fue
arrastrándose hasta no se más cenizas del adiós. Entre tanto te imagino y
algunas veces danzo al son de espejos que miran lo que fuimos. Me alejo más allá de las montañas sobre un
océano que lo lleva el viento. Me sumerge más allá de las tenebrosas mareas
cuya espuma rodea pétalos que se van, que se alejan como tu. Sí, es una pena
que te hallas ido. Ahora que la llama de las raíces de esa tierra donde
quisiste ser ave de aventuras se pudre, se evaden. Yo aquí. Como siempre. Pensándote a medida
que me azota la nostalgia. Esa añoranza que te hace reavivar el fuego emotivo
de tu existencia.
lunes, abril 29, 2013
La nada de las mareas...(relato)
Algunas veces
los pajarillos son vigías de las andaduras del amanecer. Joviales cantan al
alba con la emotiva tonada del despertar. Si, ese despertar que a veces se hace amargo.
Tiene que partir por los caminos tortuosos del destierro. Eso siente ella. Se
va como alma que cae en las profundas esferas de la desesperación y por un amor
es marginada de esta ínsula. La calima dice que se irá a otra donde el castigo
de su vida será andar por los desiertos de sus manos. Cae el año 1970, la
dictadura todavía es ennegrecida sombra que hostiga al sexo femenino. Que culpa
tiene de ella de enamorarse de un ser casado. Un ser que se desprende con ella
en cada mirada, en cada caricia. El barco está ahí. Sí, ahí en ese gran muelle
donde las gaviotas son eco de los que se van. Arena y soledad le espera en ese
nuevo mundo que ha sido designada. Por un amor, un amor corriente del corazón
que cuando se alza no mira la realidad en que está amparada la vida. Se fue con
un muelle apagado de la despedida. Sola, con su espíritu embarrado de la
pesadez de la incertidumbre. Fosas oscuras le esperan. Prolongados silencios hasta
que se cumpla su condena ¿Por qué?, se dice. Por qué el amor es presa del
castigo. Ella solo quería amarlo. El solo quería amarla. Pero él se queda. Ella
se va. Ella es esa espina negra de la sociedad que hay que quitar. Incompresible
es a su cavilar. Un cavilar que se
vuelve doloroso. Se va con su pena embriaga de desesperanza, con sus ojitos
marchitos por lo injusto que es el destino. Caerá en otra tierra. Una tierra desconocida
y donde el sol será hostigar de sus llagas y la luna la hará presa de la
desdicha. Una melodía fúnebre suena en sus entrañas y la cara de la muerte la
observa, la mira, la toca como si fuera su amiga. El barco se difumina en un
horizonte escabroso. A lo lejos la nada. La nada de las mareas. A veces siente unas
ganas irremediables de ser parte del océano. Sí, como esos ahogados, como esas
ballenas que pueblan su vista. Pero no. No puede. Es aire enrarecido de su destino. De una esperanza que se pudre a
medida que se acerca aquella otra isla. Adiós, dice.
viernes, abril 26, 2013
Subes....
Subes por los acantilados del
silencio con la libertad de ser ave de la noche negra. Que cuando ella venga
volaras hasta el infinito de las estrellas. Manantiales se revientan y el agua
que cae sin destino es el rumbo de ese velero que indicará el universo. Asciendes
por sus afiladas rocas hasta que en la cima eleva tus brazos a la atmósfera que
te envuelve, que os envuelve. Gritas. Sí, gritas con las ansías de hallar la
libertad de tus singladuras en un ambiente que se rinde a tu. Jadeas y eres ave
y eres riachuelo que se expande por las sendas de los sentidos. Sientes tu
levedad. Eres ligera, pluma que desciende con una nueva visión. El océano te
espera, si tu revolverte libre en el aire te llevará hasta el romper de las
olas.
jueves, abril 25, 2013
Vamos...
Vamos, cógeme
de la mano para así ser centinelas de las flores que pueblan las praderas
cuando la noche bebe de la luna. Salvajes son sus almas que han crecido en el
cuenco de la frescura de una primavera. Ven. Sí, agárrate a mí con la fuerza de
la brisa cuya balada es cómplice de lo que avista nuestra mirada. Que te amo.
Que me amas. Nos envolvemos en las pisadas de la humedad cuando el tardío canto
de un ave nocturna nos avisa del temblor de nuestros cuerpos cuando somos
raíces de este planeta. A veces nos tenemos ganas de volar por el firmamento
oscuro acompañadas de los astros pero habitamos en esta tierra donde la belleza
aún existe. Vamos, cógeme de la mano y a ras de nuestros sueños emerjamos en
los senderos de la libertad. Vienes a mí con tus palabras que son caricia
fértil donde mana el arroyuelo del cual bebo. Vienes a mí con tu sonrisa
emotiva de unos ojos cómplices de los míos y cierta flauta nos induce a ser
danza de las hogueras que son lumbre de los corazones. Sí, agárrate a mí como
vertical horizonte donde verde blancas y verdes alas nos harán explosionar por
los caminos del amor.
domingo, abril 21, 2013
Y sin duda...(poema)
Agua que corre
Cuerpo de raíces
Y sin duda el volar
Por los rincones
Donde un magma calla.
Somos afinidad a los ecos de un volcán
Que viene con su danza solidificado
En el mecer de las alas.
Y sin duda
Somos ese espíritu
Que hace sonar los tambores de los astros
Cuando la verde esperanza
Es planear sobre nuestras entrañas.
Y sin duda
Somos una violencia acabada
Donde los pétalos de la libertad
Nos deja soñar.
Si, soñar
Con esa mirada penetrante
De la madre tierra.
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