Despertamos, un día gris nos
saludo. A veces nos conmovemos cuando algún rayo solar incide sobre nuestros
ojos. Los cuerpos tatuados de dejadez se emancipan de esta ciudad para alargar
su mano en otras tierras lejanas, muy lejanas. El susurro de las olas rompe
contra su desnudez al desembarcar por esa ruta de los vientos. La soledad les
guía, una soledad que se vuelve grotesca a medida que dan el último adiós. Se
levantan velas, se levanta alas y nos erguimos
sobre puentes de cristal. Puentes en el que observamos el transcurrir de
los días monótonos en la precariedad.
Pero hay algo, algo en el aroma que nos envuelve que nos hace escalar
por rajadas rocas. Emana la sangre. Emana el dolor. Emana el llanto. Pero esa
fragancia de que aun somos seres de este planeta, seres verticales que se
acuestan con sus sueños y despiertan con el alimento del alba. Caminan, caen,
levantan. Y en el devenir de los días sus rostros ensombrecidos son paleta de
un arco iris que les da vida, que les da alegría. Ya hemos llegado, se dijo al
fin uno de ellos. Ya hemos llegado a esa estación que nos llevará por raíles
nuevos a nuestra casa, a nuestra tierra. Todo parece ser esplendoroso. Un
encanto especial anima a los pajarillos a su
rumor diario. Todo ha sido cuestión de tiempo. Un tiempo que a veces se
hace eterno como eterno son las mareas. Pero hemos llegado, lo hemos conseguido
el resurgir de la nada. Ahora miro bajo este puente y puedo comprobar que las
arboledas se extienden en progresión a nuestro propósito. Ah ¡ Una mariposa¡
Que bella es cuando en su juego de flor en flor anuncia que las penalidad han
dado a su fin. Solo había que esperar. Respirar hondo y como el grito de león
expulsar todo lo nocivo que ha nosotros convergía. Volemos ¡Sí¡ Como esa
mariposa cuando la primavera llega a su final, cuando el astro rey sale ha
acogernos con sus brazos calidos.
Este blog esta bajo los derecho de autor para cualquier información laguna198@hotmail.com Lo escrito son ideas primigenias que después se han corregir y alterar.
martes, junio 04, 2013
domingo, junio 02, 2013
Y no pasa nada...(relatos)
Y un haz
ceniciento impregna el cielo. Pajarillos que en su leve despertar no anuncian
con su canto que es hora de continuar. Una aurora mestizaje del silencio y la
pena que se mueve por el ambiente de esta isla. La humedad se hace dueña de los
huesos y el resonar de una primavera que no se siente es lejana colina por la
que subimos. Ella(Y) extiende sus brazos. Ahí, en lo más alto. Y del otro
extremo otro ser que anuncia que la espera. Por que X. también extiende sus
brazos. Un precipicio las separa. Un precipicio de un mar gris y con mar de
fondo hace del llanto de las ballenas un puente que une los dos corazones.
Ambas son quejido ante esa muralla que las separa. La distancia es nido de
buitres que amputan sus manos tersas. Pero Ella (y) la extiende hasta llegar a
X. X. no entiende el por qué, el por qué sus manos ensangrentadas desean ser
caricia de lo imposible, de lo efímero. Pero en ese instante siente un cierto
deseo que la envuelve en la valentía, en el impulso renovado que la hace
alargar su mano. X e Y se tocan, en ese momento una bóveda azul las lleva, las
trae por los tambores de sus deseos. Miran abajo y no más existe un mar de
nubes que las atrapa en un vuelo al unísono lejos del precipicio. Embriagadas
con el elixir del beso observan, miran y callan.
X: El tiempo
pasa y no ocurre nada. Nos hemos enlazados por encima de precipicios y el vacío
se ha extinguido. Tanto miedo para nada. Seguimos ahora la misma ruta, el mismo
devenir de los días.
Y: Es cierto y me parece extraño. Será la
naturalidad de nuestra esencia la que ha logrado que nos no miren, que no nos
examinen como especies raras.
X: Consagradas
en la belleza del amor hasta que las ruinas de nuestra pisadas juntas se
interponga en nuestro camino y tengamos que tomar distinto horizonte.
Y: ¡Que jamás
seamos estallido de tormentas¡ Tomemos este momento, tomemos el mañana y
giremos y giremos en esta pasión que bien de seguro será duradera.
X: El tiempo
pasa y no ocurre nada.
Y: El tiempo
pasa y no ocurre nada.
Y siguen en
ese observar, mirar y callar. Como
bailarinas en una cuerda floja continúan con ese rumbo donde los veleros del
viento las llevan bajo un manto verde oculto.
miércoles, mayo 29, 2013
Lluvia...
Lluvia. Liada
a los pasos cotidianos en el amanecer cuando a la deriva nos embarcamos a un
mundo desconocido. Un ambiente donde el resonar de su tintineo contra espejos
donde nuestro ser se muestra más allá de la reconditez. Lluvia. Retornamos a
ese encuentro con los pajarillos que se escabullen bajo las ramas de la
naturaleza cuando ella se va. Su sonoridad es rienda del auge de la alegría, de
la contemplación de sus vuelos a ras de esta ciudad. Y pienso que a veces yo
vuelo con ellas bajo el plomizo cielo y que me evado en la sintonía de la
libertad. Lluvia. Emociones nos rescatan cuando descendemos en los fondos de la
incertidumbre. Emociones que en su recorrido nos embellecen cada trago de las
horas que en esta ciudad nos alienta. Y seguimos. Sí, seguimos por esa ruta
donde después de una lluvia acabada nos hace navegar por carreteras pacíficas
hacia un océano de la perfección del reino natural. Lluvia. Hoy en eses
primeros instantes de la claridad nos refresca con nuevos propósitos, nuevas
perspectivas que nos inducen a la calma. Calma y paz. Paz y calma. Cuerpos con
rostros serenos que van en busca de la oportunidad. De esa esencia que nos de
los pilares para edificarnos bajo el peso de nuestro impulso, de nuestra
fuerza. Lluvia. Volar y volar con alas de mariposas al encuentro de ese néctar
que nos de la vida, la vida…
viernes, mayo 24, 2013
PASOS...
Pasos. Manos que emanan pétalos tras una mirada entre
montañas. La libertad de ser naturaleza hechizada por el manar de una sonrisa,
una sonrisa que se ha ido en el transcurso de los meses, de las horas. Somos
eco del hoy, un hoy que va enjaulándose por los imperiosos deseos del declive.
Miras. Sí, miras más allá de la frontera y quieres…quieres pasar. Pero no
puedes ¡No puedes¡ Te abandonan las fuerzas y la quejadumbre de tu alma te
vuelve estática. Maciza columna de acero impenetrable donde el impulso del
viento no la tirará, no la hará cambiar de ese cavilar que como serpiente va
consumiendo cada paso, cada mano alzada a la esperanza. Cabizbaja y con un
firmamento que oscurece miras los primeros astros. Una ambiente agradable te
apresa, es el susurro de los montes. Das medida vuelta y te evades en una danza
descomunal donde graznar de los cuerpos te tiende un puente de cipreses. Adiós,
dices. Adiós a ese mañana que tanto añorabas. Pero te balanceas, te columpias
entre el temor y la verticalidad ¡Tu peso¡ Fúnebre tonada de unos ojos que se
marchitan a medida que observa a sus seres queridos alejarse, huir del
detrimento de una tierra.
miércoles, mayo 22, 2013
El piano....
Repican las campanas de la iglesia. Una plaza y el azul de
la caída de la tarde hacen emerger dos figuras. Una mujer sentada delante un
piano y un hombre frente a ella.
YY: Y tocas con la ternura impulsiva una melodía que lleva
la brisa a los corazones ausentes.
XX: Y taconeas al son que tu rostro tapado por tus penas se
va desquitando de ellas.
YY: Y, ¿por qué? Me pregunto. Hace frío aquí. Las campanas
no dejan de sonar y tú en tu atmósfera eres viaje de las notas, de cada pisada
de tus dedos sobre ese piano. Detente. Escucha, escucha. El crepitar de ese
badajo metálico que al compás de nuestra respiración da un cierto aire de
nostalgia. Ahora, aquí. En medio de esta ciudad que se mueve a una velocidad
voraz.
XX: No. Y taconeas. Derramas la sangre de tus ojos. Me das
la espalda ahora. No quieres mirar. Es como si todo se hubiese acabado.
YY: Si. Todo se funde en el tragar de esta tarde que se
evade. Como esos pajarillos que ya no oyes cantar. Me siento dolido. Tu y tu
piano. Llamas sobre cada adoquín que aquí piso. Te vas. Observo como te
evaporas a medida que tu música se apaga.
XX: Si. Me voy. Pero no es por qué yo quiera sino el impulso
de esas algunas veces que me hace desfallecer. Hoy es nuestra despedida. Hoy es
nuestro adiós. Adiós Amor.
YY: No. No permitiré ese adiós. Vago en el sin sentido.
Vagas en la boca de la muerte. Tú y tu piano ¡Tus manos…¡ Siento que tu
inspirar y espirar se hace cada vez más eterno, más largo. Y yo aquí. Solo
Repican las campanadas de la iglesia. No cesan. La noche se
hace. Una noche sin luna. Las farolas esta noche no alumbran y la oscuridad es
absoluta. Ella y su negro piano. El y su negra mirada, deja de taconear. Se
vira. Ella no está. Solo un piano de cola de su más bello recuerdo del ayer.
martes, mayo 14, 2013
El retorno...(poema)
El retorno.
Astros que abrazan la noche.
El murmullo de las olas.
Y yo aquí y tú ahí.
Frente a frente
Con las fumarolas de los deseos.
Aprisa somos ese labio
Que roza el océano.
Lentamente somos esa caricia
Que estallan los lamentos de las pardelas.
Vuelves, sí.
Yo aquí. Tú ahí
Y cuando la luna nos embriaga
Un solo ala orientada por los brillantes del universo.
sábado, mayo 11, 2013
El mantel de lunares...(relato)
El mantel de lunares sobre la
mesa, un jarrón de margaritas sobre el. Y ella frente a él. Es la caída de la
tarde, un firmamento que se afianza a una luna llena que rebosa de luminosidad
en una ciudad donde el ruido se difumina. Se miran. El la mira. Ella la mira. Al encuentro de unos
ojos que han perdido toda la juventud, todo ese esplendor de años atrás. Se
sienten agotados. La rutina y la monotonía de esas jornadas que pasan desde que
se jubilaron los hacen transitar en una cuerda floja de mirada a mirada. Antes
no se daban cuentan. Sí, ignoraban todo ese proceso que lleva a una vida
juntos. Una vida que se les hacía ahora demasiado largo.
-
Podemos ir al parque- dice él
-
Al parque para que- contesto ella.
-
A dar un paseo, a coger aire fresco.
-
No. No tengo ganas. Vete tu solo.
No. No tengo
ganas. Se levanto de la silla con una nube en sus ojos grises y se fue. Ella
delante del mantel lunares y un jarrón de margaritas marchitas sobre el. Se
quedo estática, pensativa, cansada. Un cierto quemor la embriagaba. Por qué
habrá dicho que no. Se entristeció. El solo dando vueltas y más vueltas en el
parque. Ya la noche dice de los astros, ya la noche dice del vacío. Se detuvo y
miró hacia su casa. Una cierta pena lo embargaba. Esa distancia entre los dos.
Como si nunca hubieran habitado el mismo techo, la misma cama. Me tendría que
hacer quedado, pensó el. Dio media vuelta y regresó. Ella, se levanto y fue abrir la
puerta. Allí se encontraron. La mira. Le mira. Y esa mirada emana el hechizo mágico
de un amor que todavía no se acabado. Se fueron a la habitación. Hicieron el
amor. Descubrieron que aún existía algo. Algo que va más allá de sus mentes
entre ellos dos.
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