domingo, agosto 22, 2021

LA PLAYA (NARRATIVA) 10

 

10

¡Uhm¡….la marea comienza su andar en bajada. Las algas se lían a mi cintura y me da cierto escalofrío. Como decir, un repudio donde la naturaleza vence. Estática  soy hija de la luna redonda, de la luna blanca. Un atragantamiento de ilusiones se fortalece en mi imaginación, en estos pensamientos míos donde por horas…tic-tac, tic-tac…veré de nuevo el agujero. Pongo la mano en mi pecho, donde el corazón late en la incertidumbre de lo que está por venir. Tal vez, mañana. Quizás , nunca. Sola, con las calladas sonrisa de una cosquilla estimulo mi fuerza y me dirijo a ella. La pienso. Sí, es cierto. La admiro. Sí, es cierto. Embriagarme en su cuello. Embriagarme en sus manos. Ser posesiva de sus labios, de sus ojos con el aroma de la libertad, es condición. Es condición toda humano ser aliento en el vuelo libre, en el vuelo que se expande hacia la otra persona, vaya donde vaya. Un amor que consolida en la condición de cada sueño poblado de deseos, de emotivo gozo para ser perpetuo. Las algas se lían y lían, como cuerda que desea censurar mi postura. Yo me integro y las dejo con el ritmo del oleaje. Un oleaje que me  lleva mar adentro. Amor de lo prohibido no conozco. Amor de la desesperanza no conozco. Amor en la levedad de las pisadas tras nuestro destino. No sabemos lo que pasará dentro de unos segundos, de unos minutos, de unas horas. Giramos y giramos entorno a los agujeros del tiempo que nos llevan a distintas mundos de la vida. Yo aquí, enredada de algas. Ella, ahí, con sus metas fieles a las vivencias. Miro este mundo, este mundo viejo y apagado. Miro este mundo, este mundo enfermo y jocoso. Con la resaca de un descuido, un descuido con malas generaciones para la supervivencia. La miro a ella, en mi mente se figura sus rostro como hechizo indómito en mis cavilaciones. El querer desvestido. El querer de la complicidad. El querer bajo un telón alborotado de emociones. No tengo ganas de gritarlo. No hayo la necesidad de que mi voz se entregue al resto de una sociedad. Aquí, con la luna blanca, con la luna redonda doy cobijo a mi amante. Aquí, con la marea bajando, con el faro guiñándome su belleza, su callar me recojo en mis sentidos. Flores en el jardín he traído para ti, flores nuevas que harán de nuestro amor la imperfección de las almas, de los cuerpos tendidos en la calma. Una flauta suena con el rumor del océano, alguien perdido en la avenida, con las horas vencidas toca un conocida canción, sencilla pero al tiempo con la intensidad u el tacto de lo perfecto siendo las horas que son. Las algas hacen una danza sinusoidal y respetiva, vienen y van…van y vienen en la condición de ida, cuando vuelva a observar el agujero. Las algas , estos filigranas moradas me dejan, ahora en la transparencia puedo ver peces alrededor del agujero. Sigue ahí, ¡Uhm¡ me doy cuenta de mis años, pero no es reflejo de mi espíritu. Aun el agotamiento no brota en mis espaldas, en mis hombros. En vertical capturo la antesala del mañana. La barra ya se divisa en el reflejo de mis ojos. Una barra que un futuro será arrastrada por la erosión e desintegración. Veo esta playa con un oleaje indomable, imparable, gigantesco en su brutalidad. Y no me conformo con ese mañana. Y no conformo con esa destrucción. Y no me conformo con esos cambios drásticos.  Me fijo en el agujero, este agujero que será su tumba. Neblinas de remordimientos poblaran nuestras mentes, contaremos como se cuenta un cuenta como era en el hoy para aquellos que vienen en los años, en los años que se acercan acompañados de las sirenas del buques. Una nieve de gaviotas recurren de nuevo a la arena, la arena mojada con sus posos de charcos. Picotean en los restos que ha dejado la marea alta,  tranquilas,  con la monotonía de todas los nocturno...CONTINUARÁ

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