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La marcha de los seres
queridos. La visita de sus almas despojados de cualquier impureza, me sumerge
en un submundo donde solo yo soy consciente de ellos…sí, de ellos de los que
cuelgan en mis espaldas , los que se acuestan conmigo como medida de
protección. Y es eso, no más que eso , me protegen en este retraimiento en mis
pensamientos. Y otra vez me levanto del sofá y otra vez observo esas flores
marchitas en un jarrón transparente. Me dirijo a él y con la evocación de las
sombras que cuidan, que me miman lo estrello contra la pared. De un zas, de
repente desaparecen y un silencio sucumbe frente a mi rostro. La pared a
quedado dañada y los cristales y flores esparcidas por el suelo. Intento
sumirme en mi inconsciente , doy unos pasos, y piso las flores. Para qué los
recuerdos, esa memoria absurda donde aboga en el ayer. El pasado ya se ha ido. Ahora en este presente que es
pasado también me alimento de una vertiginosa sensibilidad que me hace áspera.
Oh , mi piano…la música. ….Dido y Eneas viene a mi mente, suena esta maravilla
de Purcell. Con un movimiento de
decaimiento y cansancio bailo alrededor de los cristales rotos y las flores
marchitas hasta que la quietud cierra mis ojos y suspiro en lo emotivo de un
aria, de un lamento. Cuando nos lleve la marea, seremos seres que visten de un
traje de colores, y llevaremos un bolso y no volveremos más. Nos iremos donde
los ciegos , sordos, mudos de esta sociedad no expresen cada movimiento dado. Cuando
nos lleve la marea. Miro mi hogar, está desgastado, padece del hambre del calor
humano solo, el piano. Cuando estemos juntas, seremos esa batalla ganada cara a
la luna blanquecina, seremos ese espejo donde tu mirada, donde mi mirada despliegue las plomizas
y extrañas estaciones. Seremos expansión de nuestros sentidos en la verticalidad
de los años que nos quedan, que pueden ser muchos, que pueden ser pocos. Da lo
mismo. Todo consiste en estar ¡Sí! Cuando estemos juntas pasaremos las
tormentas como manantial de la belleza, de lo imperfecto del amor cuando se
quiere, de dos cuerpos gravitando entorno a las lágrimas del universo Me siento
en este piano mío, me sacio de su gratitud
y soy leve caricia de sus teclas, color marfil. Buscaremos de alguna
manera para la huida. Cuando nos lleve la marea y suena….y suena.
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