viernes, julio 22, 2016

Beso rocas

Beso rocas rajadas que se estiran en medio de la nada. Un mar rugoso asciende hasta mi rostro de ojos cenizos esperando las hogueras de algún faro que en vertical avance hacia cumbres virginales. Miro debajo de mí, a ras de una colina perdida en el refugio de almas flotantes y un viejo árbol eclosiona lágrimas que se quiebran cuando andan en la destrucción, en el desequilibrio humano. Me pierdo. Me eclipso. Me embarro de gargantas cortadas al son que una melancólica sonata transmite el aliento acabado de esta madre tierra. Un niño llora. Una niña llora. Una mujer llora. Un hombre llora. Vestidos de negro se nutren de grises esperanzas. Ven volar a un mirlo hacía un destino incierto bajo una bóveda azul. Tal vez, quizás están a tiempo para que nuevas generaciones puedan navegar al unísono de la belleza de esta esfera. Todos iguales. Todos humanos. Todos bajo el viento de la paz. 
                                                           

lunes, julio 18, 2016

Rotas olas

Querida XXX:
Rotas olas. Exactas en el serpenteante ocaso moviendo los cuerpos desnudos a ras del viento.  Las observo desde aquí, desde este balcón donde las amapolas lucen su traje de difuntos recuerdos que nos abriga en la intemperie de nuestros pasos. También te veo a ti. Sí, a ti…tan fresca al son de una marea que evoca el precipicio a la nada. Me tomo mi café, enciendo un cigarro…uno tras otro y me pierdo por espumas y caracolas que agonizan en un grito. Ya sé que te disgusta que escriba estas cosas. Pero a quien…dímelo tu, a quien escribir. Me balanceo sobre naves obscura siempre durmientes bajo ese foco del llanto, de los atardeceres lamidos por la sangre de otros pueblos que se van. Sí, se van hacia el gemido de niños y mujeres banderas de la paz. Ya sé que soy pesada, tonel que rueda y rueda en la liada hierba de una pena. Vale, me gusta escribirte. Por qué no…Estoy preparando mis maletas, me voy hacer un corto viaje que me llevará por las sendas de la armonía. Sí, sola. Qué más da. Allá me espera la casa de campo, un viejo piano será lumbre de mis manos a medida que los pajarillos se revuelven en sus tonadas.  No desesperes, volveré. Tal vez más animada. Tal vez más torpe en esta aventura enramada de la vida. Me llevo a mi gata. Mi gata feliz como siempre, ronroneando el paso de los días, vigía de todos mis movimientos. Ahora miro ese horizonte el menear de la marea. No soy gris, solo, necesito tiempo.
                                         Abrazos,yyyy

Rotas olas. Coge su maleta añeja y estropeada. Mete unas cuantas cosas mientras mira a su alrededor. Mira ese callar de su techo. Sale de su casa. Ahí está su coche. Se va, se va no muy lejos donde la tranquilidad puedan ofrecerle un halito de esperanza. Antes echa esa carta al buzón.


sábado, julio 16, 2016

Venga...

Venga, desnúdate.
Yegua salvaje
Desmantelando las cadenas
Que se lían a tu garganta.
Rocío de cumbres
Que has de pisar,
Que has de acariciar
En el titilar del jadeo.
Coro de espumas negras
Ronda tus ojos verdes.
Sí, verdes, que son verdes
En la densa llanura de los deseos.
Juego de nubes rotas
Amoldándose en tus manos de mármol.
No llores. No…
Que el solaz de tu verticalidad

Se entrega a la esperanza. 

miércoles, julio 13, 2016

Un silencio..

Un silencio es vigía.
Faros carcomidos por el oleaje.
La intensidad de la despedida, del adiós.
Flores amargas bajo cristales rajados.
Frente, un espejo reflejo del cuerpo,
De las manos deformes de la espera.
Elípticas danzas sobre un tiempo
Que no ampara la vejez, la marchitez.
Nuestras nubes inanimadas
Somnolienta sonrisa del agotamiento.
La imperfección de mis besos

Acogidos por una ruta vacía, vacía…

martes, julio 12, 2016

Se encoje...

No. No me llames. Solo envíame esas hojas otoñales impregnadas de tu aliento . Un aliento del cual me nutriré y veré tu imagen a través del sueño. Estas lejos….muy lejos. Aquí, no hay nada que contar, todo sigue igual. Sí, ahí desde esta ventana, de nuestra ventana del ayer observo la misma luna: triste, embelesada, conspirando con los espíritus que alzan su andadura más allá de ella. Aquí ando sentada, en tu silla, escribiendo…escribiendo al silencio, a las llagas que con su tic-tac tilintan en mi memoria ¡Ay la noche¡ se enhebra en ramas cuyo mecer al son de la brisa hacen que se retuerza bajo las esferas de una ruptura…nuestra ruptura. No sé que más decir libar de estas azules paredes el frescor de cuando nos conocimos. Un perro ladra, a lo lejos un faro guiando la incertidumbre de los ahogados. Ahora te dejo, ya seguiré…

                Ella se levanta de aquella silla donde el influjo de su amado adolece su alma. Huele esa hoja. Esa hoja amarilla que llegará lejos, muy lejos. Se eleva ante la ventana. La luna…la luna. Redonda figura donde se dibujan blancos pensamientos que la lleva, que la ata a los sonidos de su ayer. Se va a su dormitorio. Se envuelve en arrugadas sábanas grises donde el resonar turbulento de su ser busca y busca algún pedacito de él. Cierra sus ojos, una nave de ilusiones y esperanzas le entrega parte de un mañana, de un deseo que la yerta en puentes colgantes que ha de pisar, que ha de seguir…. Metralla de sueños insondables, un sudor por sus sienes. Despierta. Ahí está. Sí, es el que ha venido para acogerla en su regazo moribundo. Ojos que en su viaje a ella derivan a pozos de lodo. Ojos que con su llanto son tapias que  ya ella no ha de pasar. Se encoje en su cama. Ojos rebotando a la nada, a la nada…la luna sigue ahí, tan estática, tan solemne en su vasto jadeo cuando las manos quiebran, cuando el corazón se evade en los racimos de gotas de lluvia hechizadas por el viento. 


miércoles, julio 06, 2016

Desde aquí...

Desde aquí, desde estas ventanas mojadas observo el estrangulamiento del oleaje.  Un techo gris se desploma ante nosotros. No lo entiendo. Ya se ha ido la estación de las flores y ahora cuando el astro con cuello de león debería ser nuestro norte se extingue. Mis ojos siguen esa ola muerta, ida ya en el espacio de la espuma que deja cuando es estampida contra los temores que se nos asoman. Y no para…no para de llover, evaporados senderos que hemos de seguir, un cuerpo semidesnudo en una playa vacía, calles arrojadas al atracón de los transeúntes. Desde aquí, desde esta cierta altitud los miro y mi mano tiembla, se le antoja serpentear por hojas blancas que me llevan, que llevan ha desfigurados rostros, a seres que se trazan con el acoso de la serenidad.  Alguien tras de mí con ojos perdidos me pisa ¡Qué haces¡, me dice y yo continuo. Sí, continuar con los eternos ecos insonoros de pétalos nacidos bajo la lumbre de una vela. Otra vez dirijo mis ojos a la ventana, sigue lloviendo. No…no me gustan estos días sombreados de amargos labios, de amargas palabras. Una lágrima, dos lágrimas, tres lágrimas…un etc de lágrimas. Por qué de esta calma con su gemido evocando el canto de aves carroñeras en las pisadas que voy dejando. No es mortificación, es la herida. Sí, un cierto dolor que nos  reprocha las jornadas mudas, las jornadas  ausentes de tu brío. Desde aquí, desde estas ventanas…


domingo, julio 03, 2016

He vuelto...

He vuelto,
Sí, he vuelto para ver tus alas danzar
En la comisura de los riscos
Que te llevan, que me llevan
Por las grutas inaccesibles a las palabras.
Solo la mirada,
Una mirada que traga rastros de luna negra
Cuando el llanto se perpetúa
Bajo la escenas colindantes de agujas
Danzando sobre nuestros vientres.
Sacrificaremos bajo los soñolientos astros
Nuestras caricias llevadas al vacío.
Sí, he vuelto para ver tus manos gangrenadas,
Con tus ojos de oscuros sentidos
Sobre una memoria durmiente

A lo largo de los viejos años.