martes, diciembre 14, 2021

LA LUNA...

 


La luna está ahí

Yo, aquí.

Con la pisada firme

Con la garganta desplomada

Ante la ceguera de mis manos.

La luna está ahí

Yo, aquí

Con la noche cansada

Con las estrellas silbando

A las playas vacías.

La luna está ahí

Yo, aquí

Un gato murmura

La calma de mis ojos,

De mis ojos cerrados.

La luna está ahí

Yo, aquí

Y me pienso

Y te pienso

Y me converso

Y te converso

La luna está ahí

Yo, aquí

La callada manera de mi memoria,

La callada manera de mis pasos,

La callada manera de mis heridas.

La luna está ahí

Yo , aquí

Rompe el fuego

Rompe el yo

Y no más te pienso

Y no más te converso…

Cuando me llamas,

Cuando me buscas

Y no me encuentras.

La luna está ahí

Yo, aquí.

lunes, diciembre 13, 2021

ELLA CANTA...

 Ella canta. Y la muchacha la escucha. Una chica de harapos, colgando ante el oleaje de fondo, apresurándose mientras cometas en el aroma de un otoño lucen gastadas. Ella canta. Y la muchacha la escucha. Se viran entorno a hogueras que les dan calor en una fría noche y el faro no calla. La bahía está ahí con su temblor particular, con su deseo particular, con su bienvenida particular. Ella canta. Y la muchacha la escucha. Tras el telón gris una lágrima se vuelve callada y solo conversa con el espejo frente a ella. Ella canta. Y la muchacha la escucha. Una sala donde el eco de su rostro se desdibuja bajo la lluvia que le espera en calles vacías. Pero ella canta y la muchacha la escucha y la lluvia para y una luna se hace dialogar con los sonidos de la nada. Todos se han ido y ella canta y la muchacha la escucha. Una cierta emoción amigable la condena a la pena, a una sombra donde su garganta incansable y eviterna seduce a esa muchacha, esa muchacha que la escucha. Todo se evanece en medio de un teatro de butacas vacías y ella canta y la muchacha escucha.

sábado, diciembre 11, 2021

Y todo...

 

Y todo puede ser. Puede ser que la luna entre nubes cenizas despierte el aliento y sus ojos blancos me mire. Puede ser que me enamora en el instante preciso de las estaciones. Y puede ser que te llame con los vientos que vienen cuando te encuentre. Y todo puede ser, resbalo en la noche y la oscuridad de un otoño me hace emigrar donde los arboles son sonoridad de sus ramas…de sus ramas cobijo de pájaros. Puede ser que te piense, que converse con tus manos. Y todo puede ser. El cansancio moja mi espalda. La música se arranca de mis raíces y me embarco en un vuelo sin destino, sin puerto donde mecer mis dudas. Y puede ser que te busque y que no te encuentre. Y puede ser que te halle en el regazo de la belleza, del imperfecto ronroneo de las olas.  Y todo puede ser. Ahora, en estos momentos, un cuarto me amarra, me hace pensar sobre el absoluto absurdo de mis ganas, mis ganas de conocerte. Algo suena a lo lejos, un suspiro o tal vez un llanto. Y todo puede ser. Mis ojos se cierran mientras intento decirte algo, mientras enhebro la dejadez de mis deseos.

miércoles, diciembre 08, 2021

DIVAGACIONES DE UNA MADRUGADA DE NOVIEMBRE

 



Una lluvia sutil. La monotonía de las horas. Pisadas. El desvanecimiento de la tarde. Paredes de blanco y la venganza de la vejez, de la dejadez, de la enfermedad. Sin embargo, el, Amadeur se levanta. Camina hacia el patio donde el ocaso de la jornada le brinda un jardín de su sueño. Un sueño que ronda la calma. Todo está en calma. Todo toma su tiempo, mientras una lluvia sutil cae en la monotonía de las horas. Se siente bien. Se siente ganador en la lucha contra la grotesca huida. Ahora, aquí, silbando a las flores del otoño. Es vertical, sostenido por sus piernas se siente libre y en sus ojos el brío del descanso, de la danza con una tierra que le atiende, que lo abrazo. Amadeur se siente por un momento retraído, su memoria viaja hasta aquel lugar donde una bruma infernal corta sus alas.  Ahora las ha encontrado y aunque herido, dolido inspira y espira el aliento de la supervivencia, de esta vida que a veces, de vez en cuando martiriza, zanja la libertad. Hola Amadeur, te veo bien, paso por tu habitación y sentado levantas tu mirada y sonríes. Una lluvia sutil. La monotonía de las horas. El trabajo ya ha terminado y me despido. La noche está limpia en mi silencio, en mi soledad por calles de antaño donde la historia gira. Y Amdeur duerme ¿qué soñará? Llego a la parada, el frío cala mi cuerpo, la fragilidad de mi entereza y me despido.

lunes, diciembre 06, 2021

NUBES

 

Nubes. Se describe la llovizna como algo peculiar, como algo afín de año en año en este original otoño. Islas, una cadena nos ata a ser raíces de esta tierra, una soga barre las ganas de ser hijas del viento. Nos estancamos, nos precipitamos en la orilla de una playa vacía donde las olas rumorean al infinito horizonte. Donde las olas nos entregan a sueños tristes, donde las olas hacen círculos de nuestras huellas. Nubes. Lo gélido se adueña de nuestros espíritus, libres, nos entregamos a una visión donde un halo de un mañana mejor nos persigue incansable. Nubes, el ahora, el aquí, somos hijas de arena envueltas a la servidumbre de nuestros deseos. De esos deseos trinando frente un espejo que nos muele, que nos hiere. No, no me mires,  Nos decimos y en el transcurso de las horas cabalgamos donde la luz de un faro amanece en nuestro ánimo. Hijas de las estrellas, esperamos. Nubes. Una silueta se arrima a mis pisadas estáticas, verticales y somos eco de la plenitud de los corazones que se rozan, que se acarician al ritmo de la llovizna. Nos montamos sobre yeguas de algas y avanzamos donde los soles nos miran. Nubes ¿Cómo se mece la tarde en su soledad¡Uhm, nos dirigimos donde los ojos opacos no saben de nuestro deseo, de nuestro amor y nos levantamos, invocamos nuestro encuentro y nos decimos hola, que tal . Nubes y la luz nos endereza en navíos sin ruta, en la orientación de nuestros alientos. Nubes.

jueves, diciembre 02, 2021

LA TARDE

 

La tarde, huellas dejadas en la espalda de los océanos para aquellos que buscan sus sueños. Amadeur viene,  viene con su albornoz rojo como resto de un naufragio. Amadeur ya se encuentra bien después de que las cuerdas de una barca lo astillasen hasta la cercanía de la nada, de la muerte. Amdeur pasa ante mí, sonriente, con su lenguaje particular. Amedeur no me entiende, yo no lo entiendo solo con el idioma de los ojos, con el idioma de una alegría de estar aquí, ahora, con sus piernas dando un paseo. Amedeur se dirige al patio, al patio de una casa que acoge bajo su techo protector. Y amadeur sonríe, por unos instantes mira el atardecer con su mirada estática en ese cielo limpio, en esa tarde fría de otoño. Amadeur no sabe que lo observo, que me detengo en cada movimiento de sus pisadas. Amadeur corta una flor amarilla nacida en un pedazo de tierra o en un pedazo de belleza, según como se mire. Amadeur la huele y quieto con sus ojos de alegría, suspira. Amdeur se siente feliz, se siente abrazado con su albornoz rojo.  Y para mi todo es perfecto, la hermosura de una flor amarilla, la hermosura de la alegría de Amadeur.


miércoles, diciembre 01, 2021

LUNA MENGUANTE










 

Luna menguante

El desorden de la urbe

Mirlos danzando al otoño

Una rama rota en las pisadas

El aliento de tu cuello

La caricia de tu rostro

El silencio.

Madrugada

Y los mirlos danzando al otoño

El desoír de mi canto

Una marea quieta

El repetitivo fatigar de la existencia

Tus ojos huidos

Tus manos invisibles

La herida de las tumbas

El silencio

Luna menguante

Y los mirlos danzando al otoño

El sueño ahogado

Mi cuerpo mecido en los astros

El callar de los sentidos

El agotado espejo

Un reflejo sabor a muerte

El silencio