martes, diciembre 28, 2021

DESPERTARES




 

Te sientas frente ante a la ventana, las persianas blancas están corridas. Tus ojos hacen un bosquejo de un ayer casi desmemoriado. Te encuentras en un campo abierto donde los montes rugen a tu canto aislado. No quieres regresar y regresas cuando el despertar enciende a los mirlos con su voz. Y tu voz se apaga, no quieres hablar de todo aquello y ya es hora de que seas cadenas rotas de un pasado infernal. El agobio, el acoso, la desdicha, los abusos, tu soledad, tu silencio, la muerte de tu entereza para luego resurgir de entre las mareas violentas hasta la luz del sol de hoy. Dices que vas a pasear o eso entiendo, bulles en la pena. Una pena que se contrae a medida que las estaciones fraguan su marcha. Me aproximo a ti, por la espalda y no me ves. No sientes en esa atmósfera hermética mi mano sobre tus hombros cansados.

 

Canto al llanto. Canto a la despedida. No entiendes que los amaneceres son hijos de una marea de fondo que me apresa con su pesadez, con su desgarro más allá de mi memoria. Todo pasa. Todo cambia. fríamente miro el atrás. Caracolas lanzando gemidos. Gaviotas danzando en una rutina aburrida. Se que estás detrás. Apoyas tu mano sobre mis hombros y te equivocas en su ánimo. Estoy aquí, dándote la espalda, sentada en una silla frente la ventana. Somos cuenco donde los navíos naufragados se agarran…se agarran fuertemente en el mañana. La memoria siempre regresará pero ellos no ¡no¡uhm…hay quien nace en el embeleso de las maravillas de sus días, hay quien nace en la experiencia aterradora tras su pisada y hay  quien nace ni en lo uno ni en lo otro. Pero, todo cambia. Estoy lejos…muy lejos…del ayer.

 

Estamos en diciembre, en un invierno primaveral, te noto distanciada. Las ojeras de tus manos me dirigen en senderos de desgana, aunque digas lo contrario. Siempre mirar de frente, siempre continuar, aunque las tormentas sean latigazos que te mortifiquen. Cuando cierres la ventana, vuelve a mí. Aquí estoy esperando que tu manía de afrontar lo inevitable te permita ser mirada de mi mirada. Y la herida, queda, deambulas desorientada. En las nubes plomizas del despecho. Tu rostro árido, tus ojos sin lágrimas lo descifran.

 

Fuera la venganza.

Fuera el bochornoso ayer.

Fuera todos, si, todos.

Fuera la tierra que me vio morir.

Fuera las manos olvidadas.

Fuera todos. La luz del amanecer me magnetiza, corre un flujo de aire y luz que me equilibra. No estoy triste, los años perdidos en vagas gentes, en la indiferencia de la vida ya pasaron. Tu detrás de mí. Apoyas tu mano sobre mis hombres y me siento crecer. Mis sentidos vuelan vertiginosamente en un tremor en vertical con el aroma de tu cercana. Porque eres cercana. Porque eres mi yo. Porque eres mis besos. Porque eres mis abrazos y me abrazas. Me gusta que me abraces, que todas las mañanas de arrimes a mi razón y me anudes al rodar y rodar de la jornada.

Y canto a las hogueras de la memoria

Y canto a tus ojos perdurables

Y canto como los pájaros en pleno invierno

Y canto al adiós de las heridas del corazón

Y canto al regreso de tus manos.

 

Estás aquí, con tu invierno particular. Sabes que te quiero. Sabes que tu llanto pronuncia una ida, una vuelta…una vuelta conmigo. Estás aquí y es invierno. Tengo la cafetera esperándote…y te espera. Juntas, una frente a otra, nos beberemos el olor de lo intenso, de lo intenso de nuestro amor. Un amor bello. Ya el sol trae su alma creciente, un sol que raja todo y anuncia lluvias. La isla de enfrente se divisa y ello quiere decir que vendrá lluvia. Danzaremos bajo ella ¿qué te parece? Empaparnos como cuando éramos jóvenes. Sí, jóvenes. Ese espíritu que nos entrega a la sonoridad de los días. Estás aquí, un invierno, la despedida…

 

 

sábado, diciembre 25, 2021

DIVAGACIONES DE UN 25 DE DICIEMBRE

 






Y el crepúsculo viene, Viene con sus penas, viene con la conversación de los pájaros, viene con el vientre roto ante la memoria perdida. Los pasos se vuelven lentos, son las siete de la mañana y la conformidad del universo se entrega a mis ojos. Mis ojos inconclusos, mis ojos resignados, mis ojos buscándote. Y el crepúsculo viene, me encierro en la habitación bajo la visión de una lámpara de decaída. Me empujo donde las olas rompen y la mar de fondo dice que tal vez mañana.  Tal vez nos encontremos, tu y yo…yo y tú. …y ese abrazo con el afecto de los labios se expandan en cielos de cometas de colores. Hoy, en este instante donde mi aliento se vuelve rígido, te espero. Siempre te he esperado, aunque no lo sepas, aunque ignores mis sueños. Y el crepúsculo viene, estoy en la isla. Una isla donde la primavera da tonadas de cierta tristeza cuando el abandona sacudo nuestras manos, nuestros pasos desorientados. Y, sin embargo, te espero. Aquí, con una soga aferrada a mis palabras de amor. Y el crepúsculo viene, unos se van, otros se quedan en un diminuto instante de tiempo.  Y te escribo, con el dolor de almas ancladas en la profundidad de fosas anónimas. Y te escribo, con el desconcierto de una luna que me mima, que me extiende todo su fulgor sobre mis hombros, cansados. Y el crepúsculo viene,  viene con sus logros, viene con sus amenazas, viene con la dicha de una nueva jornada donde los corazones se rinden al descanso.

jueves, diciembre 23, 2021

DIVAGACIONES DE UN 23 DE DICIEMBRE

 


Silencio, él está en silencio. La isla se desborda en la enfermedad. La isla se desborda en la nada. Y el en silencio. En su cama agota los últimos requisitos de esta vida, esta vida consumida por la celeridad de cada instante. El tiempo no se detiene…tic-tac.. tic-tac. La leve luz de la tarde lo baña de malvas y azules y el está en silencio. Se deja ir por el cansancio de su destino, un destino sombra de un invierno calmo. Los cristales clavados en la frente muestran el agotamiento, la sensación de la dejadez. Silencio, él está en silencio. Miramos el mañana sin darnos cuenta de que todo en las raíces de esta tierra es un momento temporal para ser hijos de fosas. La fuerza es huida y los ojos se desvían donde el sol no despierta. Silencio. El está en silencio. Me cubro de un velo donde los sentidos se hacen sordos y el quejido de la nada viene. Silencio. El está en silencio. Y vuelo en la necedad de tanto y tanto abandono, campos de cipreses ondeando en su murmullo. Nos iremos, donde las ciudades son jardines de colores, donde los cantos son perpetuos, donde el descanso luce cenizas en la oquedad de la muerte. Silencio. El está en silencio. Se va donde la existencia no tiene cabida, donde los arroyos fluyes por los riscos de un universo sibilino. Silencio, él está en silencio…

martes, diciembre 21, 2021

DIVAGACIONES DE UNA MADRUGADA DE DICIEMBRE

 

Norte, la luna. Despacito consumo el tiempo, un tiempo arrebatado por la memoria. Las cicatrices supuran el aliento del adiós. Me levanto, la madrugada dice algo de mis manos, de mis ojos, de mis piernas. Avanzo donde el norte señala a la luna. Estoy aquí, en una isla donde la sonoridad del oleaje se hace esperar. Las farolas son chispas de soledades, de llantos de algún vagabundo de la noche. Yo, impertinente te pienso. Yo, capaz, aniquilo todo mal que vuela al ritmo de tu espalda. Danzo con cierta presura donde los pájaros de la luna me entregan la verticalidad de mi despertar. Sueño donde el norte es luna blanca con…si, con y no hay más. Me encierro en esta habitación, mi rostro de roca calla, mi rostro erosionado abraza un espejo y me veo. Un reflejo donde mi rostro distraído aun es capaz de latir al pulso de la vida. Norte, la luna. Me inmiscuyo en la desolación de la existencia, de este mundo enraizado al tormento. Y llamo a lo incierto de mi entereza. Me levanto y te hago mía, así, con la pesadez de mis pensamientos. Y te miro, aunque tu no me encuentres. Norte, la luna. Las batallas son duras de exterminar, la enfermedad cruje y somos hijos de la miseria.

sábado, diciembre 18, 2021

SUS OJOS....

 


 Sus ojos, desembocan donde el ocaso de sus pasos lo hace ahuyentarse de la alegría. Su llanto, riadas donde la nada anuda su garganta. Y es que deseo estar en casa, dice ella. La molicie de sus piernas, de su cuerpo quebrado la ahonda a la pena, a un anhelo convirtiéndola en hija de las lágrimas. Por la ventana se perfila una montaña, una montaña ajena a sus piernas, a sus deseos y se desmorona en la precariedad de su ánimo. Me mira, la miro y la conversación se hace añicos cuando sus sueños se pierden en su oscuridad, en esas sombras que lo saborean en cada instante de su recóndito grito ¡Uhm¡su hijo, nombra a su hijo. Su hijo y ella en la orilla de una playa recogiendo el beso de las olas. Estática, me sustento en una luz que ella ha perdido.  Y es que deseo estar en casa, dice ella. Las dificultades de la existencia pueden ser tan crítica, tan grave que nos alimentados de pensamientos sombríos. Por la ventana se perfila un cielo puro, limpio donde la luna llena acaricia la oquedad del olvido. Y ella se ha olvidado, se ha olvidado de vivir, de una vida que no quiere. La falta de amor impera en sus sentidos. La falta de su hijo, porque nombra a su hijo ahogándola en puñales de dolor. Por la ventana se perfila una tarde que se ha ido y una noche que ha venido. Una noche donde la pesadumbre se amontona en barcos de papel. Una noche de luna llena donde sucumbe al tremor de del llanto. Me voy con mis espaldas condicionadas al peso de la existencia, con la lumbre de mi caída bajo las hojas de otoño.

viernes, diciembre 17, 2021

UN SOL

 


Un sol

Una ruta

Barcos encallados

La desnudez del aliento

Un invierno.

El crepúsculo de las alas

Vienes

Voy

Pájaros enraizados en su canto

Y el lento despertar de mis ojos