viernes, enero 07, 2022

DIVAGACIONES DE UNA NOCHE DE INVIERNO.

 

Frente al invierno. Ojos sometidos a una mar quebrada, rondando el furor de la agresividad


. Vienes a mí con tu tempestad aludiendo la oscuridad de mis manos, vacías. Frente al invierno, los silbidos de la lluvia se aferran a mi espalda. Miro el cielo y nubes pesadas clavan mi fragilidad en el vuelo de la nada. Ahora, frente un lienzo blanco me embarco en las rutas de los sueños…y te sueño…y te he soñado.  Y en ese sueño me abrazabas. Frente al invierno, todo es mudez, todo es una pena rondando mis ojos sin lágrimas.  Me levanto. Me hago un café, siento su aroma. Espero que se enfríe y sorbo a sorbo con el ronronear de mi corazón lanzado al vacío. No te pienso o será la negación de mi yo. Frente al invierno. Mi gata maúlla, pide mi atención, pide mi caricia. La noche viene con su tupida bruma de soledades, de aislamiento. Pero sin embargo te pienso y será una ilusión que tal vez en el mañana…tal vez frente este invierno, anclada en un quejido batallando con los barrotes que me apresan diga quien eres, me digne a ser vertiente de cielos azules donde la belleza de nuestros labios se bese. Frente al invierto la atmosfera gira y gira entorno a las hogueras de mi ida…de ida a en los lechos del silencio. Un inagotable cansancio rumia detrás de mí, un agotamiento impidiendo dar pasos bajo los ríos de la vida. Me conformo con soñarte y saber de tu sueño…tal vez…Ahora todo es tan confuso, todo es tan aparente, todo es un caos del cual su final será la luz. Esa luz que nos abrigará de todo mal. Frente al invierno. Ojos enganchados a la mar de fondo. Intento nadar, llegar a la orilla, no puedo. Me dejo llevar por el reino de las mareas y me hundo, cuando me doy cuenta ya estoy cerca de la orilla donde la búsqueda termina. Estoy aquí, frente al invierno con mis ojos inconclusos en el infinito de un horizonte de una noche de lluvia. Me siento mareada, me siento caer…en la arena, una arena húmeda, fría. Estoy sola y mi gata maúlla y el café se enfría y sorbo a sorbo con ronronear de mi corazón lanzado al vacío te pienso, me pienso. Ahora, mi camino, es mar corto a medida que los años pasan. Sí, frente al invierno, mi camino se retuerzo en una despedida al deseo, al amor. Las estaciones pesan, todo pesa, mis ojos pesan y termino mi café. Sí, frente al invierno atando todo las cicatrices del ayer y aun así, te sueño y en ese sueño me abrazas.

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