martes, enero 18, 2022

Estaba contenta


 

Por qué estaba contenta, no lo se. Sus brazos se agazapaban en un rincón donde los arboles hablaban del mañana. Un mañana donde el brote de hojas verdes daría un haz de brío a los corazones yertos ante ellos. Y ella sonreía, como se sonríe cuando cada pedazo de su andar la abrazará bajo la sombra de unos ojos que con ternura y sencillez la miraran. Eso le decían los árboles…los árboles de ese rincón de una ciudad que los estrechaba, los pincelaba con cadenas cada vez más apretadas en sus raíces. Y es que los árboles conversaban son su soñoliento percibir de la realidad. Una claridad penetraba por su estómago y ella inflada de tanta dicha estaba embarazada de la vida. Sí, la vida…porque estaba contenta. El invierno era causa, las nubes huidas prestaban la armonía de un universo que le prendía cierta ilusión de sus sueños. Y es que ella soñaba, como soñamos todos. Y sus sueños se iban edificando a medida que la jornada crecía con el cimbrar de un sol que barría todas sus heridas.  Y es que ella tenía intuición…una premonición que dejaba guardada en el olvido. Iba transcurriendo su vida con la soltura de sus inquietudes, con la construcción de sus emociones. Por qué estaba contenta. Y abrazaba a esos árboles de un rincón que le hablaban. Estática tomaba fijeza en las ramas sin hojas, en las ramas donde pájaros negros, azules, blancos tomaban algo de su aliento. Estática con la presura de los años cantaba con ellos. Estática con el emotivo homenaje a la madre tierra se entregaba, sin más. Porque ella estaba contenta. El cosmos fluía por sus venas, por sus venas verdes…porque sus venas eran verdes, llenas del gozo de la existencia. Y ella era ser. Y ella era ella. Y ella descansaba en un rincón donde los arboles hablaban del mañana.

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