lunes, octubre 05, 2026

CUANDO NOS LLEVE LA MAREA (narrativa) 34


 

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Cuando la marea nos lleve. El mediodía despierta con el cuchicheo de una urbe cuyo velo se expansiona a lo irrazonable, al apuro de las masas que ignorantes se acuestan con lo que les recetan lo populoso, lo vulgar. Nuestra condición vaga como visones ilusorias de unas mentes aferradas al enemigo. Ese enemigo que te abraza con tachas enclavando. nuestras espaldas. La sociedad carece de dignidad, de ese privilegio tan exclusivo de pensar, de meditar por si mismos se dejan influenciar por malas mareas donde perecen las ideas, las inclinaciones propias. Nos cae la baba ante la opresión silenciosa que nos ciega, que nos hace mudos ante la injusticia. Pero aquí estamos, en un país libre todavía y yo aquí en esta plaza donde la calima anuncia tiempos nuevos. Tiempos de incertidumbre. Tiempos críticos según toma de decisiones. Leer…leer, no nos queda otra. Ampararse bajo una lampara a media luz y inundarnos de ese ayer que no fue tan ayer. Tenemos que ser progresistas, liberales, erradicar cada radicalismos que nos lleve al caos. Y si llega…¡y si llega¡ veremos un oscuro pozo donde los cuerpos arrojados por sus maneras se arrepentirán. Y no habrá lamentos…no , no queremos lamentos. Lo pactado es lo que hay y tendremos que revelarnos de nuevo para combatir la desgracia. Leer….leer, no queda otra. Aprender de la memoria viva de aquellos que fueron martirizados ante el régimen. Cuando nos lleve la marea. La anciana y sus palomas. Esa chica cuyo hijo perderá en el anonimato. Esa madre afligida tormentosamente por la muerte de su hijo. Esa inocencia masacrada, etc. …y lo más ese esposo llevado a la mar fea después de un tiro en la nuca. El garrote vil aparece frente a mí, me fijo como mis sueños, mis deseos mueren, se van donde las olas se llevan el último suspiro. El viento se calma, en un instante un silencio sepulcral se une junto a mí y a pesar de la calima el cielo se pone pesado, con su panza de burro amarillenta. Y este mutismo no me gusta, se avecina tormenta. Me levanto y es hora de encontrarme pausadamente con ese espíritu con cual puedo conversar y conversar eviternamente. Con ese espíritu que me envuelve y saca de mi todo lo que imagino. Cuando nos lleve la marea. Vuelvo a la playa. La playa vacía. Caen unos goterones…Uhm, ese olor tan peculiar de este tiempo, de esta forma de comportarse la climatología de la isla. Doy unos pasos más y no llueve. Así es la vida, un río que puede bifurcarse en cualquier instante para bien o para mal. Sí , señores…sí, señoras hay que leer. Cuando la marea nos lleve. Me siento en cara al rubor de las olas. Ella frente a mi, su alma es silueta que me induce a dejarme pasar las horas, los minutos, los segundos en este hoy que no es hoy sino mañana. Cuando la marea nos lleve seré asombrosa gaviota que en espiral observa el devenir de la isla…sí , la isla.

 

 

 

 

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