domingo, enero 10, 2010

El caballo y ella...(relato)


EL CABALLO Y ELLA
Flores que se tiñen de negro con el oscilar de un campo cenizo. Jardín de estatuas que salpica un horizonte de nubes inacabadas donde ella emerge en un descampado. El desierto la alumbra, la soledad la corroe, un grupo de desconocidos la rodea con piedras en la mano. Ella se pregunta, ¿ por qué?. De pronto como desde hace mucho tiempo el viento comenzó a corretear alrededor de ella. Un viento que formaba una capa protectora de todas las voces del mundo, de todas las voces en contra de esta muerte sin nombre. Las piedras eran paradas y ella con granitos de felicidad que se iban acumulando iba ascendiendo de aquel hoyo. Ellos no se daban cuenta, estaban ciegos de crueldad pero ella fue quitándose todo ese burka gigantesco a medida que un caballo blanco se aproximaba. El podía traspasar ese muro invisible cual el viento formaba. Corpulento llegó a ella. Detrás del muro seguían lanzando piedras. Se montó y con un giro misterioso sacó sus alas y voló y voló por encima de aquellos rostros enajenados de incredulidad. Camino por los pedregales de la libertad. Camino por la desnuda senda de una nueva vida.
Caballo: Ya eres libre
Ella: Libre y sola
Caballo: Sola no. Hay muchas como tu. Desvía tu mirada del ayer y mira el presente. El ahora, acógelo como si fuera margaritas aterciopeladas de cristal y vívelo. ¡Vívelo¡ El ayer no importa solo te sirve de experiencia para como actuar en el hoy. El mañana, ¡Ay el mañana¡ Solo es un eco que respiramos gotitas a gotitas de los recorridos del hoy.
Ella: Dices de desviar mí ayer. Pero todos mis pensamientos desembocan ahí. ¡Mi vida¡ ¡Mi tierra¡
Caballo: Tu vida no es lo que otros quieren. Tu tierra te quiere muerta, muerta de la manera más grosera. Ahora estás aquí conmigo y te ayudare a conocer a muchos como tu.
El caballo y ella terminan su vuelo. Aterrizan en un prado donde un lago dorado es reflejo de ellos dos. Ella mira y mira. Se ve reflejada pero al lado de ella hay otro ser, no el caballo, que le da la mano.










Mientras danzamos al viento(poesía)

Renacimos como pétalos
Amamantando nuestras manos
A medida que las voces de nuestros corazones
Avanzaban por la espesura de una hierba azul.
Lento, muy lentamente
Con el templo del astro rey y la plateada
Haciéndonos un hueco
A medida que el silbo de las palmeras
Es vigía de nuestros besos.
Sí, te amo, me dices.
Sí, te amo, te digo.
Palabras mecidas por volcanes estentóreos
Cuyo magma recorre nuestras venas sibilinamente
Mientras danzamos al viento, al viento;
Mientras cantamos al alba, alba.

martes, enero 05, 2010

Vuélvete...(poesía)


Vuélvete, sí, hacia mi.
Seamos esa frontera invisible
Donde nuestras manos pasan y pasan
En la caricia sublime.
Seamos árbol que en su canción de amor
Permite cambiar el destino de la extinción
De nuestros labios en una llamada
A la atmósfera que luego nos acogerá.
No reservemos más el abrazo
Para ese horizonte que no nos respira
Y aunque no pare de llover cenizas
Por nuestra pasión que el coraje
Nos emborrache en una fuga
Por cumbres nevadas de magarzas.
Vuélvete, sí, hacia mi.
El desierto impera con su profundo pesar,
Con su lamento mirándonos fijamente,
Con su constante ventolera de mares marchitos
Al son de los aromas de los caídos en la distancia,
Inyectándonos no se que sombra de borrascas
Que nos inducirá a la muerte del deseo,
A la languidez de la esperanza,
A la ruptura de la libertad en su alianza con los sueños.

viernes, enero 01, 2010

No te vuelvas...(relato)

Se había levantado temprano como de costumbre. Sus manos añejas se dirigieron a ese retrato de su amor desvanecido ya entre cipreses encima de su viejo paño. Se sentó y empezó a tocar esa melodía que a ella tanto le gustaba. Sus dedos huesudos y largos se identificaban con cada nota con una emoción que lo llevaba al llanto. Lágrimas navegando por su tez, lágrimas de éxtasis asentándose en su corazón. Cuando hubo terminado la maravillosa música se levanto, se vistió y salió de su casa. Era temprano, en la ciudad no había un alma pues era veinticinco de diciembre. Se dirigió al cementerio. Allí se encontraba ella, en un su tumba de mármol negros con las flores aún todavía con ánimo de vida. Detrás se extendía otras tumbas, un horizonte donde el naranja incidente de las primeras horas del día daba oscuridad a las montañas. Se arrodilló y en el instante que puso su mano sobre esas flores para retirarlas noto sobre el una sombra. No había nubes, no se oían pasos. Por ello se extrañó. Quiso girarse, saber quien andaba tras de él. Pero en ese momento una voz le invitó a detenerse.
- No te vuelvas. Quédate así. Como estás ahora. No me quites las flores. No ves que aún no se han marchitado.
Un cierto helor comenzó a recorrer cada célula de su cuerpo. Un cierto temor tirado por el recuerdo vagó por su memoria. Esa voz. Conocía ese tono como caricia de su ayer.
- ¿Quién eres? Ya se que estoy viejo y que mi cabeza se desparrama pero aún soy entereza de mis conductas, de mis pensamientos. ¡Tú voz¡ ¡Tú aroma¡ No puede ser. Los muertos no pueden deambular por la tierra. ¿Quién eres que con esta pesada broma?- Se levantó y giró. Sus ojos designaron en ese momento una especie de incredulidad y cierta nostalgia. Intento abrazar a ese espectro que estaba ante él. Pero igual que el aire ese intento fue fallido- Eres tú amada mía. Pero, ¿Cómo? No puede tocarte. Tal vez, mis ojos cansados, me están haciendo una mala jugada pero no puede ser. Estás aquí. Estás delante de mí.
- Sí, estoy ante ti. Este es mi último viaje. He venido porque me llamabas en tu cavilar, porque siempre besas esa foto mía cuando la noche te ronda y cuando el alba te busca. He de decirte que estoy bien allí donde estoy en ese universo que parece tan lejano y no lo es. Polvo de estrella somos. He de decirte que la vida sigue y aquí, en la tierra, también. Déjame surcar los mares de las estrellas en paz. No rememores tanto mi nombre y vuelve a vivir. En esa vida que tú estás existen muchas oportunidades. Olvídate del pasado y se fortaleza del presente.
Como viento que se presentó ella desapareció y él ensimismado ante lo que fue su presencia se gira de nuevo. Se arrodilla y observó las flores de la tumba. Las acarició, las besó y se fue.
-

jueves, diciembre 24, 2009

Hace tiempo...(poesía)


Humedecerme bajo tu santuario,
Hace tiempo que no te siento
Océano de mis nostalgias,
Rompiente marea que jadeas
El nombre de los fallecidos
En tu masa azulada.
Desde aquí, desde una roca oscura
Miro el horizonte teñido de malvas y naranjas
Y tú, aletargado, no me muestra la isla de la esperanza.
Es difusa, es adsorbida por la llamada de la pena
Que tan diáfano deja agujeros negros
Ante un Pegasus obsoleto.
¡Un valle de ortigas sedientas¡
Me apresa y despacito consumo las jornadas
En un ensueño rajado, seco, hambriento.
Hace tiempo que no te siento
Paisaje de mis entrañas
Te alejas, te alejas.


martes, diciembre 22, 2009

Ave gris...(poema)


Ave gris que en su caída libre
Forma montañas en la plenitud del crepúsculo,
Que raja la esperanza en el deambular de la soledad
Cuando nuestro beso se precipita entre rocas de nubes.
Ave gris que se oye en el vaivén de una marea muerta
Tras suspirar su último roce con los arrecifes del arco iris
Ahora tumbas donde la sonoridad de un viento no desfallece
Cuando la caricia se vuelve turbia a medida que las estaciones pasan.
Ave gris que cuenta como sus garras quebradas
Se derrumban cuando se retuerce la luna herida
De tanto y tanto ser espectro de sus ojos
Ante los espejos del silencio, de la helada.

sábado, diciembre 19, 2009

El árbol...(relato)

Hambre. Semilla que se introduce como un gusano grotesco en mi estómago y me lleva a ras de un viento carnívoro. Hambre. Mis menudas pisadas se depositan sobre una tierra agrietada donde el enrarecido sol busca mi sangre, mi sed. Así son mis días, moscas que son ya mi segunda piel, debilidad que me columpia mientras busco el árbol de la vida, el árbol de la solidaridad. Vivo en tierras donde neblinas sedientas impregnadas de tormentas me acoge en el refugio de la nada. Vivo en tierras donde el lamento se calla ante la muerte certera, cercana. Todo es gris, un gris espeso, un gris frío, un gris caótico. En el árbol que busco cuelgan de sus delicadas ramas pero fornidas el alimento que me lleve por las caminos del arco iris desembarcando en mi tierra la felicidad, ese líquido cristalino que es piedra preciosa en mi tierra. Estoy cansado. Estoy desnudo. El se encuentra ante mi, es como un rayo de esperanza prometedora. ¡Tan tarde¡ Hola árbol de la vida, abrígame a mí y a mi pueblo.