Has despertado. Sí, tus alas se
elevan hacia un firmamento donde la lucidez de un sol te alimenta. Piensas en
los avatares de la vida. Esta vida que tal vez se entremezcla entre una sonrisa
y un llanto. Esperas ese barco que te alcance en la profundidad de los astros y
como navegante lanzarte al vació de tus sueños. Sueños que corretean por tus
venas y ascienden hasta tus sienes en el transcurso de las estaciones. Te
sientes libre. Te sientes verde. Te sientes con el fulgor que logra el brillo
de tu mirada. Has despertado. Sobre rocas que lamen las mareas y ahora eres tú.
Sí, tu. Una esperanza que se revuelca con el mecer de las jornada.
Este blog esta bajo los derecho de autor para cualquier información laguna198@hotmail.com Lo escrito son ideas primigenias que después se han corregir y alterar.
jueves, febrero 27, 2014
miércoles, febrero 26, 2014
Danzas...
Danzas con el sabor de la espuma que se ensancha hasta tu
vientre. Dices del tiempo que has vivido con la balada de los astros. Los miras
en esta noche donde las nubes han ido a dormir, donde la lluvia se ha esfumado
como estrategia para que tú seas himno del oleaje. Y sientes que el océano te habla, que de sus
fondos abisales salen palabras a tus inquietudes.
Ella: Y el fuego se calma. Y la lluvia se va. Y las nubes se
evaporan. Ahora soy eco de una luna que con su refulgida imagen parece decirme
baila, baila.
Océano: Y el fuego se
calma. Y la lluvia se va. Y las nubes se evaporan. Ahora eres mía. Estás en mi
cuerpo. Y mi esencia te lleva a esa danza con las olas. Tu misma eres logro.
Logro entre el equilibrio madre tierra y ser.
Ella: Si danzar. Al
son de las flautas del universo. Al son de este sereno oleaje que me llevaré
lejos, muy lejos. Donde las rocas magmáticas escupen viejas leyendas de
náufragos. Sí, veo aquel faro al cual una barca quería llegar como promesa de
un amor, de una esperanza pero se vio absorbida por el rugir de una marea.
Cuando alcanzó la roca-lisa, aterciopelada- su ser se incorporó en el mundo de
la libertad. Ja. Eso creía. Muerte de sus sueños. Muerte de su amor.
Océano: Este mundo es injusto. El desequilibrio es arma que
extermina a los inocentes. Hambre. Hambre de mareas que los llevarán a la
deriva cuando sus carnes corroídas son fuerza vaga. Danza. Danza mujer. Olvida los náufragos. Aquí
duermen entre caracolas y algas con la sombra de sus recuerdos mecidos por las
mareas. El viento sur los llevará hasta
la garganta del insolidario y aprisionara sus sienes hasta morder su
conciencia.
Ella: Sí, danzar. Sobre esta arena húmeda en recuerdo de los
idos, en compasión de los que vienen. Una
mezcla de pena y angustia viene ahora sobre mí y los violines del viento
rasguean mi pecho. Pero he de ser
fuerte. Sí, afrontar la realidad de este mundo subterránea que aun no ha
brotado.
Océano: Y el fuego se calma. Y la lluvia se va. Y las nubes
se evaporan. Ya se engendrará una
humanidad paralela, justa, benevolente cuando las almas oscuras segreguen toda
su malignidad y tú y yo seamos iguales. Hijos de un mismo planeta.
lunes, febrero 24, 2014
Miras....
Miras al
infinito del cosmos cuando bajo una cumbre nevada eres eco de pinzones
dormidos. Miras con el quejido de tu alma que siente los precipicios que buscan
el brío de las alas al moverse para danzar con la luz de la luna. Y quieres
saltar. Sí, ser pisadas de otros recuerdos que te insuflen las ganas. Ahora, solo miras. Miras como el vacío de tu
vida se adentra por un bosque oscuro y apagado donde la tenebrosidad de su
sombra es fuente que bebes. No sé por qué. Beber de lo que ya se fue. De lo que
ya no es. Y miras, y yo te miro. Miras
la llamada de la brisa que te hace perderte por senderos aislados a la
firmeza. Como rostro oculto atravieso
tus sentidos. Y no me ves. Te vas con tus ojos de la desgana a un lugar que te retira de las emociones, de
las hogueras felices del amor. Miras. Sí, miras esas curvas brumosas que has de
recorrer y la pesadez llega a ti. Levántate amiga, te digo. Ven aquí donde una
fogata de vida dará lumbre y calidez a tus ojos. Lo desechas. Huyes. Y en esa huída caes. Otra
vez no ¡No¡ Caravanas de languidez
azotando a tus espaldas. Una tras otra.
Otra tras una. Miras con cierta
fragancia que se expande a la nada. Una nada que con navajas corta el aire que respira. Ven aquí. Sí, aquí
donde al calor de un arco iris seremos burla
a eso que tu llamas ayer. Y viajaremos por esos paisajes donde nuevas
alegría te darán descanso. Miras. Sí, miras. Y yo te miro. Miro como de tu
muerte vuelves con manos de pétalos y corazón de vida.
martes, febrero 18, 2014
Tres mujeres...
Tres mujeres. En círculo. Cada de una espaldas a la otra y
la oscuridad. No se ven. No se escuchan.
Voz1:
Cuando el tiempo se agota y los sueños son solo orillas de
una playa sin gaviotas, sin el ronronear de las olas que vienen y van, que van
y vienen. La pena se acumula en tus
manos e intentas agarrar cada gota de sangre derramada en el ayer. Tu pecho
late y sientes que la hojarasca duerme contigo.
Voz2:
Cuando el tiempo viene con sus ansias a que seas vertical. Y
tú con tus manías de atar las alas que te conducirán lejos y muy lejos. Te miro. Sí, te miro. Y no sé. Hay cierta
tristeza que te amenaza en tu corazón. Siento tu calor. Sí, traspasa mi espalda
y llega a mi vientre. E intento
levantarte. Elevarte por esos jardines donde el brío de una estrella yerga tus
pasos.
Voz3:
Cuando el tiempo es víspera de la incertidumbre. Te ciegas.
Caes por un precipicio donde tus ojos blancos tiran y tiran de la desgana. Anímate
mujer del viento, de la lluvia. Ya vendrán épocas mejores. Pero no. Te quieres
ir y yo desde aquí no se qué hacer. Solo soñar. Soñar en tu sueño que tal vez
podrás volar.
Voz1:
Y no sé. Tengo la sensación de cierta calidez penetra en por
mi cuerpo. Mis sentidos se desvanecen, pero hay algo. Sí algo que no deja irme.
Me arrastro por el suelo. Me desinflo.
Me corroe la miseria y el miedo ¡Que hacer¡ ¡Qué hacer¡
Voz2:
La duda. Apártala de ti. Crece y crece como esa hiedra hasta
la cumbre más alta y grita. Sí grita. Pero no te arrastres. Silba a la vida que
siempre vendrán cosas benevolentes que alimenten tu ser.
Voz3:
Cuando el tiempo desgarra cada sentimiento que hay en ti.
Cuando desnuda corres al vacío. Y allí, solo hay ecos sórdidos a tu esencia.
Cuando creíste en la vida ¡Ay¡ Y la vida cortó tus alas. Solo somos hojarasca
que se pierde con las pisadas de un invierno.
Pero hay que silbar y silbar a la vida con esa energía de nuestra
reconditez que nos hace avistar ese navío que en un plano infinito nos llevará
a la alegría.
Voz1:
Y llorar y llorar. Y sentir que siempre hay una esperanza
que nos ampara en su regazo.
lunes, febrero 17, 2014
Y cuantas lágrimas...
Y cuantas lágrimas se habrán derramado
En el surcar de un naufragio.
Un disparo en la oscuridad.
El temor se cierne en la sangre
Que huye hacia tumbas anónimas.
Astros que se pierden
Y una luna que no dice nada
Solo llora y llora
En la noche difusa,
En la noche helada,
En la noche temblorosa
Por la proximidad de la muerte, la muerte…
Silencio.
Un himno a los desaparecidos
Bajo los colmillos de hiel
Cierra esta esfera.
Ola que va.
Ola que viene.
Silencio.
Y más muertes sin rostro.
La oscuridad.
Una luna que llora y llora.
domingo, febrero 16, 2014
Sin nada...
Y sin nada
esperaba ese vagón que la llevase lejos, muy lejos. Allí donde las praderas
fueran atmósferas de arboledas donde el arco iris estaba tatuado en sus hojas.
Hojas que caían al suelo y llenaban esa tierra de un colorido de vida. Y llego y se subió. Con la plenitud de una
esperanza que se iba enervando en sus venas. Estaba vacío. Nadie iba. Pero ella
se sentó al lado de la ventana. Y veía con el rápido murmullo de una sierra
oxidada como avanzaba a través de un
paisaje que se volvía gris a veces, que se volvía verde a veces, que se volvía
blanco a veces. Una gama que la inducia
a los sabores de este planeta. La tristeza, la esperanza, la muerte. El viaje
se hizo largo, tan largo que fue fecundidad de lágrimas al ausentarse de donde
había nacido. Todo era ahora un
aberrante exterminio de sus sueños, de sus propósitos. No entendía muy bien
pero una larga soga era tendida en otra parte, en otro lugar. Allí donde las
arboledas del arco iris le dieran de beber para ser vertical de nuevo. La fatiga le vino, el frío penetro en sus
entrañas que no más hacía temblar cada uno de sus sentidos. Tan largo era ese
viaje…Iba desnuda. Qué más da. Solo con tu cuerpo pintado cada una de sus
ilusiones, cada uno de sus deseos. Hasta que llego. Llego allí donde las
praderas eran atmósfera de arboledas donde el arco iris estaba tatuado en sus
hojas. Se detuvo el tren. Bajo. Un cielo límpido columpiaba a aves de muchos
colores. Una se aproximo a ella.
Ave: Ya has
llegado. Tu mente te ha hecho llegar
hasta aquí. Hasta aquí donde los árboles de arco iris guían canoas en el
firmamento donde no existe la muerte de sus sueños.
Ella:
Si. He llegado. Parece que desfallezco, el esfuerzo ha sido demasiado. Pero
antes de cerrar mis ojos quiero admirar esta tierra. Tierra de libertades, de
esperanza, de sueños reales.
miércoles, febrero 12, 2014
Recogido...
Recogido bajo
su sombra. Así con sus alas abiertas por el viento norte llegaba. Ya era oscuridad. Un firmamento con sábanas
de astros se podía casi tocar. Él lo intentaba. Intentaba rozar esas estrellas
que con su brío le daban cierta serenidad solemne. A lo lejos veía su pueblo, su aldea como se
iba consumiendo. La bestia negra había llegado. Desolación de arboledas y ríos.
Tendría que huir. Si huir para no ser uno más. Uno como ellos. Esos de corazón
negro que devasta todo lo que pisan, todo lo que tocan. Pero el viento norte no
llegaba. Meditaba en las ancestrales danzas de sus gentes. En el ritmo pausado
de sus días y noches en aquel lugar. Siempre ahí. Toda la vida ahí. Ahora todo
era destrucción de su cultura, de sus costumbres. Sabía que ello iba ocurrir se
lo había dicho el lamento de los perros. Ellos anticiparon el desastre. Ahora
que todo era cenizas estaba recogido bajo su sombra, con sus alas abiertas
esperando al viento norte. Irse, volar lejos donde empezar de nuevo. Pero no llega. La atmosfera que lo envuelve
que lugar está ahí. Ahí donde la naturaleza es arrasada para no sé qué. Mis
montañas, se dice. Mis árboles, se dice. Mis raíces, se dice. Danzaré con la
corriente de aves migratorias que vengan a beber de esa agua que corre sobre la
tierra. Danzaré con el frescor de un crepúsculo que me de aliento para seguir.
Para seguir esperando la ida de la bestia. La pena brota sobre él. Espera el
viento norte. Que no llega ¡Qué no llega¡ Sus sueños se lían a su fuerza.
Persevera su sangre. Perseverar su danza.
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