jueves, febrero 27, 2014

Has despertado...

Has despertado. Sí, tus alas se elevan hacia un firmamento donde la lucidez de un sol te alimenta. Piensas en los avatares de la vida. Esta vida que tal vez se entremezcla entre una sonrisa y un llanto. Esperas ese barco que te alcance en la profundidad de los astros y como navegante lanzarte al vació de tus sueños. Sueños que corretean por tus venas y ascienden hasta tus sienes en el transcurso de las estaciones. Te sientes libre. Te sientes verde. Te sientes con el fulgor que logra el brillo de tu mirada. Has despertado. Sobre rocas que lamen las mareas y ahora eres tú. Sí, tu. Una esperanza que se revuelca con el mecer de las jornada.

miércoles, febrero 26, 2014

Danzas...

Danzas con el sabor de la espuma que se ensancha hasta tu vientre. Dices del tiempo que has vivido con la balada de los astros. Los miras en esta noche donde las nubes han ido a dormir, donde la lluvia se ha esfumado como estrategia para que tú seas himno del oleaje.  Y sientes que el océano te habla, que de sus fondos abisales salen palabras a tus inquietudes.
Ella: Y el fuego se calma. Y la lluvia se va. Y las nubes se evaporan. Ahora soy eco de una luna que con su refulgida imagen parece decirme baila, baila.
Océano:  Y el fuego se calma. Y la lluvia se va. Y las nubes se evaporan. Ahora eres mía. Estás en mi cuerpo. Y mi esencia te lleva a esa danza con las olas. Tu misma eres logro. Logro entre el equilibrio madre tierra y ser.
Ella:  Si danzar. Al son de las flautas del universo. Al son de este sereno oleaje que me llevaré lejos, muy lejos. Donde las rocas magmáticas escupen viejas leyendas de náufragos. Sí, veo aquel faro al cual una barca quería llegar como promesa de un amor, de una esperanza pero se vio absorbida por el rugir de una marea. Cuando alcanzó la roca-lisa, aterciopelada- su ser se incorporó en el mundo de la libertad. Ja. Eso creía. Muerte de sus sueños. Muerte de su amor.
Océano: Este mundo es injusto. El desequilibrio es arma que extermina a los inocentes. Hambre. Hambre de mareas que los llevarán a la deriva cuando sus carnes corroídas son fuerza vaga.  Danza. Danza mujer. Olvida los náufragos. Aquí duermen entre caracolas y algas con la sombra de sus recuerdos mecidos por las mareas.  El viento sur los llevará hasta la garganta del insolidario y aprisionara sus sienes hasta morder su conciencia.
Ella: Sí, danzar.  Sobre esta arena húmeda en recuerdo de los idos, en compasión de los que vienen.  Una mezcla de pena y angustia viene ahora sobre mí y los violines del viento rasguean mi pecho.  Pero he de ser fuerte. Sí, afrontar la realidad de este mundo subterránea que aun no ha brotado.
Océano: Y el fuego se calma. Y la lluvia se va. Y las nubes se evaporan.  Ya se engendrará una humanidad paralela, justa, benevolente cuando las almas oscuras segreguen toda su malignidad y tú y yo seamos iguales. Hijos de un mismo planeta.


lunes, febrero 24, 2014

Miras....

Miras al infinito del cosmos cuando bajo una cumbre nevada eres eco de pinzones dormidos. Miras con el quejido de tu alma que siente los precipicios que buscan el brío de las alas al moverse para danzar con la luz de la luna. Y quieres saltar. Sí, ser pisadas de otros recuerdos que te insuflen las ganas.  Ahora, solo miras. Miras como el vacío de tu vida se adentra por un bosque oscuro y apagado donde la tenebrosidad de su sombra es fuente que bebes. No sé por qué. Beber de lo que ya se fue. De lo que ya no es.  Y miras, y yo te miro. Miras la llamada de la brisa que te hace perderte por senderos aislados a la firmeza.  Como rostro oculto atravieso tus sentidos. Y no me ves. Te vas con tus ojos de la desgana  a un lugar que te retira de las emociones, de las hogueras felices del amor. Miras. Sí, miras esas curvas brumosas que has de recorrer y la pesadez llega a ti. Levántate amiga, te digo. Ven aquí donde una fogata de vida dará lumbre y calidez a tus ojos.  Lo desechas. Huyes. Y en esa huída caes. Otra vez no ¡No¡  Caravanas de languidez azotando a tus espaldas.  Una tras otra. Otra tras una.  Miras con cierta fragancia que se expande a la nada. Una nada que con navajas  corta el aire que respira. Ven aquí. Sí, aquí donde al calor de un arco iris seremos burla                                                                                       a eso que tu llamas ayer.  Y viajaremos por esos paisajes donde nuevas alegría te darán descanso. Miras. Sí, miras. Y yo te miro. Miro como de tu muerte vuelves con manos de pétalos y corazón de vida.


martes, febrero 18, 2014

Tres mujeres...

Tres mujeres. En círculo. Cada de una espaldas a la otra y la oscuridad.  No se ven. No se escuchan.


Voz1:
Cuando el tiempo se agota y los sueños son solo orillas de una playa sin gaviotas, sin el ronronear de las olas que vienen y van, que van y vienen.  La pena se acumula en tus manos e intentas agarrar cada gota de sangre derramada en el ayer. Tu pecho late y sientes que la hojarasca duerme contigo. 

Voz2:
Cuando el tiempo viene con sus ansias a que seas vertical. Y tú con tus manías de atar las alas que te conducirán lejos y muy lejos.  Te miro. Sí, te miro. Y no sé. Hay cierta tristeza que te amenaza en tu corazón. Siento tu calor. Sí, traspasa mi espalda y llega a mi vientre.  E intento levantarte. Elevarte por esos jardines donde el brío de una estrella yerga tus pasos. 
Voz3:
Cuando el tiempo es víspera de la incertidumbre. Te ciegas. Caes por un precipicio donde tus ojos blancos tiran y tiran de la desgana. Anímate mujer del viento, de la lluvia. Ya vendrán épocas mejores. Pero no. Te quieres ir y yo desde aquí no se qué hacer. Solo soñar. Soñar en tu sueño que tal vez podrás volar.
Voz1:
Y no sé. Tengo la sensación de cierta calidez penetra en por mi cuerpo. Mis sentidos se desvanecen, pero hay algo. Sí algo que no deja irme.  Me arrastro por el suelo. Me desinflo. Me corroe la miseria y el miedo ¡Que hacer¡ ¡Qué hacer¡
Voz2:
La duda. Apártala de ti. Crece y crece como esa hiedra hasta la cumbre más alta y grita. Sí grita. Pero no te arrastres. Silba a la vida que siempre vendrán cosas benevolentes que alimenten tu ser.
Voz3:
Cuando el tiempo desgarra cada sentimiento que hay en ti. Cuando desnuda corres al vacío. Y allí, solo hay ecos sórdidos a tu esencia. Cuando creíste en la vida ¡Ay¡ Y la vida cortó tus alas. Solo somos hojarasca que se pierde con las pisadas de un invierno.  Pero hay que silbar y silbar a la vida con esa energía de nuestra reconditez que nos hace avistar ese navío que en un plano infinito nos llevará a la alegría.
Voz1:

Y llorar y llorar. Y sentir que siempre hay una esperanza que nos ampara en su regazo. 

lunes, febrero 17, 2014

Y cuantas lágrimas...

Y cuantas lágrimas se habrán derramado
En el surcar de un naufragio.
Un disparo en la oscuridad.
El temor se cierne en la sangre
Que huye hacia tumbas anónimas.
Astros que se pierden
Y una luna que no dice nada
Solo llora y llora
En la noche difusa,
En la noche helada,
En la noche temblorosa
Por la proximidad de la muerte, la muerte…
Silencio.
Un himno a los desaparecidos
Bajo los colmillos de hiel
Cierra esta esfera.
Ola que va.
Ola que viene.
Silencio.
Y más muertes sin rostro.
La oscuridad.
Una luna que llora y llora.


domingo, febrero 16, 2014

Sin nada...

Y sin nada esperaba ese vagón que la llevase lejos, muy lejos. Allí donde las praderas fueran atmósferas de arboledas donde el arco iris estaba tatuado en sus hojas. Hojas que caían al suelo y llenaban esa tierra de un colorido de vida.  Y llego y se subió. Con la plenitud de una esperanza que se iba enervando en sus venas. Estaba vacío. Nadie iba. Pero ella se sentó al lado de la ventana. Y veía con el rápido murmullo de una sierra oxidada como avanzaba a través  de un paisaje que se volvía gris a veces, que se volvía verde a veces, que se volvía blanco a veces.  Una gama que la inducia a los sabores de este planeta. La tristeza, la esperanza, la muerte. El viaje se hizo largo, tan largo que fue fecundidad de lágrimas al ausentarse de donde había nacido.  Todo era ahora un aberrante exterminio de sus sueños, de sus propósitos. No entendía muy bien pero una larga soga era tendida en otra parte, en otro lugar. Allí donde las arboledas del arco iris le dieran de beber para ser vertical de nuevo.  La fatiga le vino, el frío penetro en sus entrañas que no más hacía temblar cada uno de sus sentidos. Tan largo era ese viaje…Iba desnuda. Qué más da. Solo con tu cuerpo pintado cada una de sus ilusiones, cada uno de sus deseos. Hasta que llego. Llego allí donde las praderas eran atmósfera de arboledas donde el arco iris estaba tatuado en sus hojas. Se detuvo el tren. Bajo. Un cielo límpido columpiaba a aves de muchos colores. Una se aproximo a ella.
Ave: Ya has llegado.  Tu mente te ha hecho llegar hasta aquí. Hasta aquí donde los árboles de arco iris guían canoas en el firmamento donde no existe la muerte de sus sueños.
                Ella: Si. He llegado. Parece que desfallezco, el esfuerzo ha sido demasiado. Pero antes de cerrar mis ojos quiero admirar esta tierra. Tierra de libertades, de esperanza, de sueños reales.


miércoles, febrero 12, 2014

Recogido...

Recogido bajo su sombra. Así con sus alas abiertas por el viento norte llegaba.  Ya era oscuridad. Un firmamento con sábanas de astros se podía casi tocar. Él lo intentaba. Intentaba rozar esas estrellas que con su brío le daban cierta serenidad solemne.  A lo lejos veía su pueblo, su aldea como se iba consumiendo. La bestia negra había llegado. Desolación de arboledas y ríos. Tendría que huir. Si huir para no ser uno más. Uno como ellos. Esos de corazón negro que devasta todo lo que pisan, todo lo que tocan. Pero el viento norte no llegaba. Meditaba en las ancestrales danzas de sus gentes. En el ritmo pausado de sus días y noches en aquel lugar. Siempre ahí. Toda la vida ahí. Ahora todo era destrucción de su cultura, de sus costumbres. Sabía que ello iba ocurrir se lo había dicho el lamento de los perros. Ellos anticiparon el desastre. Ahora que todo era cenizas estaba recogido bajo su sombra, con sus alas abiertas esperando al viento norte. Irse, volar lejos donde empezar de nuevo.  Pero no llega. La atmosfera que lo envuelve que lugar está ahí. Ahí donde la naturaleza es arrasada para no sé qué. Mis montañas, se dice. Mis árboles, se dice. Mis raíces, se dice. Danzaré con la corriente de aves migratorias que vengan a beber de esa agua que corre sobre la tierra. Danzaré con el frescor de un crepúsculo que me de aliento para seguir. Para seguir esperando la ida de la bestia. La pena brota sobre él. Espera el viento norte. Que no llega ¡Qué no llega¡ Sus sueños se lían a su fuerza. Persevera su sangre. Perseverar su danza.