sábado, mayo 17, 2014

Horas que pasan....(poema)

Horas que pasan,
El canto se vuelve fúnebre
Envuelto en las lástimas de la madre tierra.
Caminamos bajo la caída del sol
Al son de una canción que nos aleja
De la vida, de la alegría.
Pero retrocedamos,
Seamos ese punto eruptivo
Donde las alas se expanden
Tras nuestras espaldas.
Estamos cansados.
Sí, cansados con nubles cenizas
Sobre nuestro pecho.
Pero esas alas vienen
Y nos elevan por la senda de la verticalidad.
Horas que pasan,
Horas envueltas en un sucedáneo de arco iris
Que invade vertiginosamente nuestro corazón.
Corramos, saltemos
Dejemos la muerte para más tarde
Cuando los astros que llegan

Digan del dormir eterno. 

miércoles, mayo 14, 2014

Aun duermes...

Aun duermes,
Veleros incondicionales te llevarán
Por el ausente rosal negro
Donde los cuerpos emergen
En su contagio con los sueños.
Estás ahí, pregunto
No lo sé.
El interrogante se evapora
Cuando no siento el mecer de tu sudor.
Suspiro.
Y tu cuerpo inerte, explotado por las decidías de la vida
Lo han llevado a través de montañas de colmillos.
Aún duermes, no comprendo
El tiempo pasa,
Y pasa con su sustancia gris, con su aroma enrarecido
Aparcándote en un letargo eterno.
Estabas cansada, harta
De tanto y tanto girar sobre la misma roca,
Esa roca que ahora se desintegra
Con tu ida.

Ya no está, ya no estás. 

martes, mayo 13, 2014

Ausencia...

Vientres de lágrimas,
Suspirar a las raíces que en vertical vamos edificando
A cada paso de nuestra ausencia.
Aves que nos ceden sus alas
Para la libertad, para la paz.


domingo, mayo 11, 2014

Viento norte. Viento sur...

Penas y penas. Agitación que revuelan las palomas blancas al alba. La despedida viene arrancando, cortando cada vínculo cuando eran vuelo unísono. El monte se atisba orientado al norte y al sur un océano sereno, quieto.
-        Por qué, pregunto. Me haces esto después de tantas estaciones convergiendo en la misma cama, en las mismas sábanas. No ves mi desnudez. Sí, me desnudo y me desprecias. Te vas al salón. No quieres estar conmigo. Tu mal humor me induce que hay algo. Otra ave que vuela a través de tu mirada, de tu aroma. De aquí la siento. Siento su olor.
-        No. No digas estupideces mujer. Todo tiene que acabar. Nada es eterno. Ya no me produces nada y si otro ser viene a mí por algo será. No creas que tú seas capaz de comprenderlo.
-        ¡Comprender que tienes a otra¡ Cómo que no. Por supuesto que sí. Es eso. Es eso. Tu negación a mis besos es por ella.
-        No.
-        Si. Qué te crees. No seas hipócrita. Me vas a engañar a estas alturas. Anda tómate el café y hablemos. Me detengo. Me paro. Me someto a tus explicaciones aunque reviente, aunque la impotencia queme mis entrañas.
-        Todo es muy largo mujer. Porque no tengo otra. Es que no comprendes. Esto se ha acabado. Me siento cansado. Esta monotonía nos ha fusilado.
Se va hacia la ventana él. Sí, esa ventana que da con el viento norte. La abre y escucha el trinar de los pájaros que al amanecer levantan sus alas. Es triste. Siente un dolor intenso, agonizante ¿Cómo decírselo¿ se pregunta. Como decir a esta mujer, a esta compañera de media vida que no la quiere, que quiere a otro. Sí, a otro.
Se va hacia la ventana ella. Sí, esa ventana donde el ronroneo del sol se comienza a escuchar. El sur está despejado. Y ella también siente el canto de los pájaros, un canto que hoy ha despertado en la pesadumbre, en el adiós.
De espaldas los dos. El en el norte. Ella en el sur. Que aroma los clamará para que la ruptura de su unión no sea caótica. Comprenderá ella. Tendrá valor él. Para qué engañarse. Para qué engañarla. Se  dan la vuelta. Se miran. El cae de rodillas. Ella es temblor que estremece las paredes de esa casa donde han convivido juntos.
- No puedo más amiga. Me enamorado. Si, enamorarse donde los manantiales corren hasta llegar al corazón. Y no es ella. Es él.
-El…¡Por qué¡ Por qué has esperado tanto tiempo. Esto es una cuchillada doble. Me has mentido ¡Mentido toda la vida¡
- A ti te aprecio mujer…Eres…
-Calla. Calla. Guarda silencio. No hables más. Solo escuchar tu voz me embarga en un mundo de astillas, de navajas. Por qué…Por qué..
-No sé. Un miedo. El cariño. No te quería ver así, caída, dañada.
 Todo ha terminado. Los pájaros callan. El día se eleva con la intensidad de puentes movedizos que se hunden en el adiós. Ella pálida. El cabizbajo, avergonzado. El sufrimiento los acompaña. Ella por la mentira. El por mentirle. Pero aún así existe un cierto grado indudable amor entre ellos. Un amor de amigos, de compañeros.


viernes, mayo 09, 2014

Cantemos....

Cantemos. Bailemos. Seamos esa mezcla de valles y océanos donde la energía infinita caricia nuestros piernas. Sigamos devotos al aliento del viento norte que nos traerá la cima de las emociones. Suspiremos cuando la flor deshojada nos diga que sí. Sí seguir con el espíritu libre solo amantes de una sonata que trae el recuerdo fértil de una sonrisa. Pinceladas por aquí, pinceladas por allá y nos enamoramos de nuestra labor que consume las horas. Estas horas que son lago donde el agua que viene de sus entrañas respira  del aroma de las mariposas blancas. Blancas mariposas, vamos. Sigamos con este baile, con este canto que se va enhebrando hasta ser hilos colgantes de la esperanza, de la paz. 

jueves, mayo 08, 2014

Retorno...

Retorno por las dentadas
De una montaña que me induce esfuerzo,
Escalo cada gota de sangre
Que emana de mi vientre
Con alas de mariposa
Que me auxilian en el dolor.
Voy hacia ti, sí, hacia ti
Con la danza de las nubes blancas
Que coronan su ápice.
Me remuevo lejos del océano
Que vigilante permanece estático
A mi ascenso a la luna menguante.
Tú me mecerás, me columpiaras
En el sueño distante de las penurias
Que bajo mi sombra pasan

Como imágenes de un ayer concluso. 

miércoles, mayo 07, 2014

Luna...

Llega la noche. Una luna. Unos astros. El nacimiento de abruptas montañas que en la oscuridad son recortes del firmamento. Los pasos que se pierden por un monte donde el gemir de un ser susurra a la brisa. Se sienta bajo un árbol, sobre una húmeda roca y allí arroja todo ese dolor que lleva en sus entrañas. Un dolor que lo retuerce hasta la quemante sequedad de sus labios. Mira arriba, entre las copas de las arboledas. Una pequeña luz es la señal. Sí, la señal de que debe elevarse y ser parte de la tierra. Habla consigo mismo, un monólogo que lo desahoga, que le hace revolverse y ascender en verticalidad.
                    Dime luna por qué.
Por qué son tan tristes mis pasos
Por este mundo donde todo parece podrirse,
Hundirse en sus propias garras.
Dime, contéstame.
Aquí estoy envuelto en la madre naturaleza
Me he alejado de todos aposentándome sobre una tierra
Donde todo es sonata del amor, del frescor de su aliento.
Sí, aquí estoy luna hablándote
Preguntándote si las grotescas balas del infierno
Edificada por manos sucias cenizas
No acabarán con el tintineo de los arroyuelos,
De un astro rey que ahora duerme.
Ay luna, te miro, te observo
Y me enamoras.
¡Tanta pureza¡ ¡Tanta nobleza¡
Pero a la vez tan intacta y estática.
Qué hacer.
Todo se va.
Sí, se va por las sendas de la autodestrucción,
Por ese camino donde minas y hambre
Ciegan a los hombres, a las mujeres, a los niños.
Y tú ahí.
Sí, ahí vigilante, a la espera
Que todo esto acabe.