miércoles, septiembre 10, 2014

Que ganas de reir...

Que ganas de reír, se decía. Miraba la luna llena con ese resplandor que hechiza las almas desdichas, afortunados y susurraba una balada a medida que las constelaciones huían. A orillas de una playa vacía emergía como si  aquel fuera el último día de su vida. Que ganas de besar, se decía. Miraba la luna llena con la fugacidad de unas palabras que pierden su significado y cantaba cada vez más alto. Que ganas de abrazar, se decía.  Miraba la luna llena con ese trotar de espumas y algas y cada latido de su corazón crecía y crecía como mujer cuya esencia es el amor. 

domingo, septiembre 07, 2014

Avanzas...

Avanzas como gotas en el aire
Por la belleza de la existencia.
Te arrimas a un pinzón
Cuyo vuelo sigues
En el eco gutural de una gruta.
Allí te quedas quieta,
Así con el frescor de un manantial

Que fluye de tus manos de plumas. 

sábado, septiembre 06, 2014

Te has levantado...

Te has levantado cuando el sol incide en tus párpados como alimento de la vida. Lenta y con delicadeza te yertas ante él. Te tienes que ir. Sí, vagar por esas aceras grises de la ciudad con carta en mano al encuentro de una ilusión. Te sientes cansada. Siempre lo mismo. Puertas que se cierran ante  tus  experiencias. Años de trabajo, piensas, que terminan en una cloaca. El sol que te desenlazó tu ánimo a seguir se ha vuelto tosco, monótono, oscuro. Retornas bajo tu techo cuando eres alianza con la caída del sol. Te encierras. Te miras al espejo. Y tus penas son sombra que se mece con aliento de la desgana, de la desesperación. Vas a la cocina. Solo un bote de leche y un pizco de café. Eso es lo que te queda. Miras tus manos. Manos vacías. Manos ensangrentadas de tanta desesperanza.  Te acuesta y el rumor de los sueños te lleva por precipicios que tienden un puente a la nada. Todos caen y caen. El sudor te despierta. Miras el blanco techo y tus ojos castigados caen vencidos por temor, por el miedo a la miseria. Respiras hondo y la calma vuelve a ti. Mañana será otro día.

viernes, septiembre 05, 2014

Y dije que iria....

Y dije que iría a verla. Sí, a mi ahijada. Esa que apadriné vía carta hace tantos años. El viaje fue largo, fue arduo pero la grata sorpresa de encontrarme cara a cara con aquella joven que ya contaba con 17 años me lleno de gozo. Sí, gozo. Una alegría que derramo lágrimas y lágrimas por mi tez. Vivía en un pueblo de no más cuarenta familias. Y ahí todos estaban. Sí , todos. Me miraban. Con una mirada dulce, extraña de otras tierras, de otros lares. Mis movimientos fueron torpes al encontrarla y la emoción indescriptible. Familias muy humildes, digo. Otra cultura. Otras gentes. Qué enriquecimiento a ser, a mi esencia. Que serán de sus pensamientos. Todos callaban. Nos fuimos a dar un paseo por aquel bello lugar y todo el pueblo detrás de nosotras. Guirnaldas de flores elaborados por ellos recorrían mi cuello ¡Su aroma¡ Me transmitía un cierto equilibrio entre los seres humanos, una cierta verdad de lo bello que puede ser la vida. Allí los dejé. Me fui. Una pena ahondaba en mis entrañas. Un tremor cuando me despedí. Esto es así. Ese nocturno un sueño se introdujo en mi cerebro, un sueño con cierto mensaje llevado por el viento en la última rama de aquellas arboledas de aquella aldea. Volverás. Cuando desperté todo era difuso. Tenía que partir, me dije. Pero con el paso de las estaciones retornaría. Sí retornaría para simplemente ver la verticalidad de ella, de otros bajo el techo de astros que me dicen que sí. Que sí, que todo es posible. 

martes, septiembre 02, 2014

Naciente...

Naciente de caracolas
Adormecidas por el columpiar de la brisa.
La mirada se pierde
Por los laberintos de las mareas.
Cantamos a los pájaros silenciosos.
Cuando la tarde cae.
Cuanta paz hay en el verso
Que emerge en la mirada

Serpenteante por un sol ido. 

domingo, agosto 31, 2014

Latidos...

Latidos que se confunde con el rumor de las olas cuando cada amanecer los filigranas solares vienen a mí. Conservando los colores de la mañana cuya luz raja de pétalos las rocas soy sueño que gira y gira en el tremor de unos ojos que se abren en alas verticales que buscan el horizonte bello. Me elevo. Y la fuerza de cráteres sumergidos dicen del vuelo sobre este océano que nos rodea. Avanzo de puntillas sobre él y esferas de hogueras me dan cierta calidez que acojo en mi regazo. Ay. La mañana cantos que vienen de las aves del universo, ramas que crujen, hojas que caen y un viento leve besa mis labios fríos. 

jueves, agosto 28, 2014

Si...

Si. No sé cuando el aliento de la sombra vendrá para cobijar cada paso que se pierde entre las filigranas solares. Ese animal de fuego aprieta, produce cierto malestar en la cotidianidad de los movimientos cuando corremos con yeguas salvajes. Sabíamos que el callar de nuestras manos nos llevaría a ser alas marchitas en el curso de las estaciones. Pero si. No sé cuando nuestros cuerpos se verán azocados por un viento sutil que nos lleve por esa masa arbórea donde los cirios de la noche cuelgan. Aquí estamos. Nos miramos conduciendo el despertar de nuestros sentidos en un rastro horizontal que abrirá los cerrojos del sueño.  Sueños en las travesías inmaculadas del arco iris, del amar. Si. Observamos ese roque que en la caída de la tarde trae nuevas. Noticias que con soltura se introducen por nuestros poros hasta sentir cierto estremecimiento que nos alarga en una gran calma. Son buenas. Pero temblamos en la espera. Y ahí estás. Sí. Conmigo.