viernes, junio 06, 2025

DIVAGACIONES DE UNA MAÑANA DE JUNIO.

 







Un cosmos fósil. Somos pasajeros del tiempo. Ojos blancos bailando con intemperie del planeta tierra. El asombro conquista el vieje. El viaje al infinito de nuestra sustancia, de nuestra esencia. Las ojeras retoman cercanía y aquí donde no hay atmósfera se respira el sosiego, el silencio de una supernova que nos invita a moldearnos según ese instante…ese instante eviterno en las horas. Y las horas, dónde están. Un amago de malestar se posa sobre los hombros. Y miramos. Y volvemos a mirar a la nada. A este imperio cosmológico interminable, continuo entre el caos y el callar.  Y ahora aquí, en este mundo que nos contiene. Observamos el balanceo del oleaje. Viene y va. Va y viene. La vida se siempre en cualquier momento ¿Estamos solos? Solos y nuestros miedos, presionando las tripas hasta ser hijos no más de este universo, sibilino, misterioso. Errante en vidas ausentes en el tiempo. Huelo una rosa y escrutinio con el cuidado estas raíces que nos amparan. Estamos , somos una especie perdida en un sistema oscuro, desconocido con el deseo de encontrarnos. Sí, encontrarnos y tal vez y, quizás en el curso de los siglos no estemos tan solos en la enfermedad. Despierto y recuerdo como terráquea que somos hijos de los vientos, de los mares, de las lluvias , de esta atmósfera que nos permite cobijarnos en el ahora, en el presente. Sin embargo, nos hacemos daño. Las batallas absurdas¡, las batallas pérdidas son nuestra compulsión arrebatada, injusta. Abrimos los ojos y la pena arrebata una sonrisa, una vida. Y de hecho, seguimos , amamos, odiamos. Una contrariedad que nos encoje en un rincón de esta galaxia, solos, abatidos en la globalidad enferma.

jueves, mayo 29, 2025

LA BAHÍA

 



La bahía,

Las endechas de los cetáceos

El rincón de las mareas, eviternas

Llegan las noticias de la herida, del lamento

Ojos blancos , ojos fatigados

Y la languidez de las horas

Un tiempo roto

La intemperie de los sentidos

Muerte.

miércoles, mayo 28, 2025

EL RECUERDO

 



Su silueta recordaba a algo. Cada haz de sus movimientos me producía ese instante del tiempo de la memoria. Sin embargo, no era esa persona. Ya no existía. Una combinación del recuerdo y el viaje en lo eviterno, en lo recóndito esbozaba su imagen como parte de esa silueta. Me acerqué, quise olisquear parte de esa extrañeza que se asemejaba al ayer. Se dio la vuelta, mis ojos cayeron en la súbita nada donde los pozos enmudecen en el desconcierto. Y ese tal vez me produjo cierta sensación de desgana. Atravesé la calle y desde el otro lado su silueta, en lo lejano su presencia se me hacía presente, real. Y ahí, me quede. Me quede con esa nada de que su silueta me recordaba algo. El temor de que desapareciera me oprimía el pecho. Estática. En la verticalidad de una jornada que se casaba con el nocturno. Con ese imperio de estrellas, nebulosas, galaxias y materia oscura. Mis ojos , quietos, con el agarre del cansancio despertaban en esa silueta. Y es que su silueta me recordaba a algo. Alguien donde la razón de tiempos perdidos se enderezaba a medida que los segundos, los minutos, las horas venían a mí. Alguien que quise. Alguien donde el beso resbalo por los riscos de la distancia. Y ahí, me quede. Me quede hasta que solo su olor me encontró de nuevo mientras su figura se había marchado. Uhm, su aroma. Me llene toda , mis pulmones se insuflaron hasta ese día que nos conocimos, hasta ese día que nos dijimos adiós. Y aquí está, presente, con lo cierto de una memoria que se expande, que se contrae en este aire que viene a mí. Y es que su silueta me recordaba a algo.

sábado, mayo 10, 2025

Y la ola venía...





 




Y la ola venía. Y la ola se iba para luego regresar. Estática, vertical con el aliento de las pardelas me emancipaba de lo material, de lo corpóreo. Mi alma se revolcaba en un suspiro, en una respiración pausada. Me dejaba llevar, trepando lejos de esta urbe donde los ojos vacíos, blancos pululaban en la lumbre de mis pasos perdidos. Cierto sueño vagaba sobre mis hombros, sobre mis ojeras y colonizada de un deseo de ser ave de paso alcé mis alas. Y la ola venía. Y la ola se iba. Desperté de este sueño, de estas ganas de ser pájaro en el aire. Mis sábanas de algodón estaban revueltas. Me levanté y el inconfundible espejo de la mañana beso mis labios áridos. Y la ola venía. Y la ola se iba. Deprisa…deprisa los cipreses conjuran un adiós y ese adiós desvanecía cada vivencia insoportable rajando mis espaldas. Deprisa…deprisa el hechizo de un sol. Me vire hacia la cama, ahí estabas, plomiza, desheredada de mi corazón y con ausencia precisa eviterna. Mis ojos se cerraron y tu olor se posó en cada porosidad de mi cuerpo. Y mi suspiro. Y la ola venía. Y la ola se iba. Cuando quise contemplarte de nuevo ya no estabas, solo un residuo de un adiós largo e indescifrable. Y mis manos temblorosas cogió un folio en blanco y te escribió y te habló y te acarició y te beso en el instante perfecto que los recuerdos acechaban estas mudas paredes. Y la soledad ató un sórdido llanto. Y tu ida como las olas me revolcaron en un suspiro.  Y la ola venía. Y la ola se iba. Y yo me empecinaba en traerte, en llenarme de ti cabezudamente. Venías como un resto que en un tiempo amé, que en un tiempo me amó. Claveles secos se perfilan en el comodín, frente el espejo. No recuerdo su color solo la última vez , Aquella tarde de nuestra despedida en un parque donde las grullas observaban.  Y la ola venía. Y la oba se iba.

domingo, mayo 04, 2025

LA CASA VACÍA.

 




La casa vacía. Las paredes susurran la dejadez. Un espejo pide clemencia y mi rostro desdibuja los sentidos. Me arrimo donde mis pisadas de un nocturno vista mi desnudez gélida. Mis ojos bochornosos asumen el silencio y los pájaros cantan cuando un viejo piano alguna que otra nota. Las horas se pierden, un aliento raja mi garganta y soy insonora sombra de mi ayer. Me duelen las manos. Me duelen las piernas. Mis espaldas caen presa de vacíos y la nada alumbra mi perdida mirada. La casa vacía. Las paredes susurran la dejadez. Me desvisto de mi mañana, me emancipo de mi memoria hueca y respiro en la verticalidad de las estrellas. La casa vacía. Estática el sueño me retrae, despierta. Mis parpados en la pesadez de las jornadas se violentan y elevan donde un dibujo narra el canto de la nada. La radio presta su luz, noticias de cuerpecillos en la implacable eternidad del hambre, de la sed. Me descuido, trago saliva sabor a navajas, borbotea la desgana y mientras visiono esas imagines de jardines rotos, heridos, con el eco agonizante de lo podrido de esta atmósfera asomo mi estabilidad donde los acantilados llaman a la muerte. Y la muerte viene. Y la casa vacía. Y las paredes susurran la dejadez.

martes, abril 29, 2025

Una tarde








 Llueve 

Muelles vacíos

El rumiar de las ballenas

Una tarde cualquiera

Las pisadas

Un tic-tac incesante

La marea rota

Horizonte perpetuo

Estamos

Somos

Hijos de los océanos

Hijos de una tierra

Lamiendo la sequedad de los ojos

Hambrientos, deseosos de vagar en los sueños

En el infinito vientre de los pájaros

Llueve

Una tarde cualquiera

 

sábado, abril 26, 2025

DIVAGACIONES DE UNA MAÑANA DE ABRIL

 








Aquí, donde las ramas sacuden los cantos del alba. Nos escurrimos bajo sábanas de algodón en el empeño de una memoria embarazada de los ojos, fijos , en el techo blanco. Me acojo a la sensibilidad, a la fragilidad de batallas perdidas y como ola de mareas insomnes evoco el despertar. Y despierto donde la sonoridad de un espejo pregunta por mis ojos, caídos, ojerosos. Los años se embarcan en el desafío de la paz, de una calma que reviente el caos, el ruido. Y , aquí estoy, pensando en el vacío de mis manos, en mis espaldas cansadas, en mi mirada retratada en el vuelo de un ave.