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laguna198@hotmail.com
Lo escrito son ideas primigenias que después se han corregir y alterar.
Un vagón vacío. Una parada
insonora. El aislamiento de pacíficas pardelas en el rumiar de las mareas. Unas
montañas trajeadas de una mañana invernal. El último suspiro de una existencia ampliada
a los focos de la nada. Y esa bahía donde llega nuevas noticias como flores de
una primavera. Estamos aquí, recordando, rememorando aquellos instantes
perdidos en el tiempo donde una senda de arboledas perdidas nos beso en la
pesade de nuestras espaldas. Estamos aquí, renaciendo, consumiendo los años ,
los meses , las horas cuando un sol lanza un guiño sonriente a la magia de la
vida.
Mis manos mapa recordando esa
tierra donde las luces de alguna estación me dieron nombre. Mis piernas ,
cansadas, sombras de un rumbo donde la soledad, la insonoridad, la nada se
hacen yerguen cuando mis ojos , anónimos, despiertan en el lamento
cotidiano.Yo, hija de este mundo
agonizo donde los derroteros de las guerras alimentan mi huida. Yo, anónima, me
levanto en una nueva mañana, la noche ha sido de una gélida mortal, donde colmillos
se columpiaban a ras de mi rastro. Yo, hija del vacío de la paz, miro el sol,
un sol gris, blanco, pesado apegándose a mi andar nómada de la indiferencia.
Observo, examino con mis ojos apagados, apenados , doloridos el sufrimiento, el
lamento de aquellos cuyos restos se quedan en medio del abismo. La muerte apunta
mis sienes. El miedo alimenta mi estomago de flores secas y unos rajados labios
me dice pronto todo esto terminará, continuemos. Yo , anónima, con las pisadas
hundidas en los desiertos del invierno, en los océanos atormentados visiono
cementerios sin cada uno de los nombres que ahí se expansiona ¿Vendrás¿ Sí, a
ti , atmósfera donde las esferas de las tumbas flotantes, donde el hambre de
las armas quede ausente en el olvido a darme un beso? Un beso donde nacerá de
nuevo una alegría, una respiración pausada y eterna en la paz vestirá mi cuerpo
tembloroso, desgastado, invidente pueda reafirmase en el revivir ¿Vendrás? Yo,
hija anónima de los naufragios, de las fosas de lodo y dolor te pido que vengas
¿Vendrás? Sí, con el paso de los inviernos, de los otoños, de las primaveras,
de los veranos , en los años cuando yo, hija anónima de este arrebato de la angustia,
de la desesperanza vuelo como cometa blanca en un cosmos donde nuestras manos perdidas,
nuestras manos fúnebres alcance la despedida ¿Vendrás? Eres tú, una gota de una
sonrisa viene a mí. Sí , a mí, hija anónima de las raíces donde un árbol no da
sombra ¡Ven¡ ¡Ven¡ te esperaba, ya me ves, no soy la de antes de caer en los
precipicios de las tempestades, de las tormentas. Estoy herida, pero…ven , ven.
Aquí hay más gentes retorcidas en el ahogamiento, en la sed. Ayúdalos, que todo
se calme, que todo sea derrota de las brumas que ciertos hombres tienen en sus
ojos de horror. Yo me digo adiós….adiós.
La lluvia…la lluvia viene como
extraña atmósfera donde nos mecemos en los ojos blancos de la luna. La lluvia…la
lluvia acompañante en los días de inviernos mientras los huidos de guerras
perdidas anuncian un lamento con el aullido indescriptible de un llanto sin
nombre. La lluvia..la lluvia, hace agonizar aquella sonrisa de la desesperante,
de la enfermedad, de unos pueblos que se retuercen mapas no muy lejanos en una
pena que vaga en la insonoridad. La lluvia..la viene viene como extraña
atmósfera donde nos mecemos con los ojos blancos de la luna. No se escucha el
beso de las aves. No se escucha el canto del sol. No se siente la claridad ,
desaparecida en las tierras de la nada. Y qué es esa nada. …una nada perfilando
lo malvado, desfilando lo grotesco, la impunidad de unos hombres rompiendo todas
las luces de un marzo que se funde en nuestras manos como el resonar del
temblor.
Por ellos canto y canto
Por ellos converso con los alientos del hambre
Por ellos soy viento de la herida
Por ellos soy la pesadez de los crepúsculos
Por ellos la tierra se vuelve cementerio
Donde cipreses mencionan el dolor.
Por ellos canto y canto
Por ellos converso con la insonoridad
Por ellos soy viento nodriza donde rompe el llanto.
Por ellos soy grito en las sombras.
Míralos…miralos cuando la lluvia
viene como extraña de cara a los ojos blancos de la luna. Están muertos…están
muertos en la desgana de la paz. Y duele…duele monstruosamente cuando los hombres de las guerras es látigo de bombardeos
en una civilización de las palmas de sus manos dibujan el adiós….el adiós.
La sonoridad del oleaje viene con
la canción de los desaparecidos, de las invisibles manos marchándose donde la
pena termina. Es invierno…un gélido invierno. Cumbres nevadas, ojos despiertos
ante la frialdad metálica de la brisa que viene…que viene y nos besa con sus labios
rajados. Aquí, estamos, viniendo donde la sonoridad del oleaje viene con la
canción de los amantes anónimos con sus miradas puesta en su horizonte del brío
de las emociones. Tangibles a las hogueras para la tibieza de los cuerpos nos
incorporamos y de un brinco tembloroso estamos aquí, en el planeta tierra. Una
esfera en medio de la nada , solos, aislados. La sonoridad del oleaje viene, me
levanto y escucho su rubor como amor desvanecido en los círculos de cuerdas que
nos atan a la isla. …a la isla. Las aves sobrevuelan nuestras cabezas y entornamos
nuestra vista a sus movimientos hasta perderse en la inmensidad del océano. De
repente, mis ojos cansados pisan un faro de la bahía donde los náufragos conversan
sobre sus sueños, sobre sus esperanzas, sobre sus inquietudes y ven yeguas flotantes
en esa masa oceánica que llevan en sus lomos aquellos cuyos nombres se pierden
en la memoria de un ayer. Un ayer de guerras suicidas, de cuerpos inertes,
herméticos que oscila en la oscuridad humana. Viene en yeguas flotantes nacidas
de la erupción de las mareas. …vienen con sus desesperanzas, con sus
amarguras,con sus mensajes de paz
levantando banderas blancas en el porte de un mañana ¿Dónde está ese mañana? Ven…ven
, donde la derrotas de las batallas anuncian la alabanza a lasonrisa de niños atravesando el exuberante
follaje de la paz. La sonoridad del oleaje viene con la canción de un nuevo propósito,
donde los retorcidos puentes de la vida emergen en un canto, un canto fuerte y
leal a la tranquilidad.
Viene con ojos tatuados a la
esperanza, al reverder de fronteras ahogadas en guerras absurdas. Viene el beso
de los pájaros, de alas doradas, de vuelos blancos al son de un tambor
pronunciando la paz, la verticalidad absoluta del equilibrio entre la tierra y
el ser humano. Viene…viene con el abrazo de manos que al unísono nos empujaran
por los caminos de una felicidad eviterna. Y viene y esperamos atravesando
tormentas donde el aullido de la pena, del dolor se hace grave, prieto hasta
ser cumbre de la última lágrima en las auroras armoniosas, sosegadas en el
silencio. Sí, el silencio de esta atmósfera enferma de luchas delirantes
sanguinolentas. Viene con los ojos puestos en un lazo plateado de lunas lumbre
de la sonoridad de la calma.
Con la serenidad de las horas, de los minutos, de los
segundos nos envolvemos en velos donde los rostros apagados es lumbre de la
ensoñación. Un soñar despierto en la búsqueda de ese aliento que enderece las
pisadas invernales de las horas, de los minutos , de los segundos. Las aves
asoman su brío, su belleza y una mezcolanza entre el presente que se va y el
mañana que viene y ya se ha ido nos captura en la templanza de un continuar por
la orilla de esas playas vacías. Se besan, se acarician y sus diminutos cuerpos
son túnel de un tiempo que no existe. Inflamamos nuestros pulmones y nuestra
verticalidad asciende a la cumbre de unas horas, de unos minutos, de unos
segundo que se van y no regresan. Y con esta serenidad, me arrimo donde las
playas vacías deleitan mis labios, esta piel árida donde los sueños eviternos
me lleven al constante infinitos de las olas.