jueves, febrero 28, 2013

El dilema de su mirada...(relato)


 EL DILEMA DE SU MIRADA
 ¡El dilema de su mirada ¡ Ella mujer entre la duda y la resonancia de un baúl de viejos recuerdos . Andaba perdida, perdida por esas subgrutas donde los freáticos pensamientos la colindaban a ese pozo del amor. Iba como desnuda. Sí, desnuda en la armonía de su rememorar de aquella mujer que en la luna llena colimaba con su aliento.
¡Ahí su aliento¡ ¿dónde estará?, se preguntaba mientras su cuerpo se arrimaba a esa orilla donde el encrestar de las olas la izaban en la veracidad de su penas . ¡Ahí el dolor ¡ Pesadumbre jocosa que nos convierte en herrumbre de cada haz de ensoñación¡  Sola , sonámbula , azotada por el rocío de las constelaciones lamentando el derivar de sus años. Esos años compartidos con una ave del paraíso que ahora se difuminaba a cada huella dejada a ras de aquella playa .     Quería ser parte del océano, compartir su gozo, compartir su melancolía , compartir su trinar  ya que con ello compensaría la ausencia de ella . ¡Ausencia maldita¡, se decía. ¡Entre nieblas anda mi aroma ¡ ¡En el infinito invierno anda ella ¡  Hoy soy colina desencantada , arrinconada hojarasca que se distorsiona del confín del universo . Su llanto fúnebre era reencuentro con esos momentos de felicidad fastuosa. Esa, cuando cuerpo a cuerpo era amante bajo el halo in fraganti de la plateada; esa, cuando labio a labio era fragancia de cada norte dormidos en sus almas; esa, que como tulipanes eran crepúsculo de un nuevo serpentear por los filigranas solares. Sentía sus manos incoloras, su cuerpo inanimado, sus ojos incendiados de carcoma  cuando era vigía del horizonte y sólo hallaba el insonoro despuntar de sus llamaradas.  La sin razón la atizaba: huracán fornido azotando su pecho. Por ello, decidió zanjar su camino. Por ello decidió ser parte del mar para con ello ser regazo de un recuerdo perpetuo.
      Se desquito de sus ropajes, paso a paso, con el sentir húmedo de esas sales bienaventuradas a su fragancia. Adentrándose al compás que la brisa era cantil infecundo de su encuentro con aquel ser que hallaba su libertad. Sintió  el sosegado refulgido de las caracolas.¡ Me llaman¡ ¡Me llaman ¡,  jadeante y serena cavilaba. ¡ Es ella¡ que otra vez ha vuelto a mi vera , que otra vez es arboleda incandescente de mis follajes , que otra vez es madriguera de mi vagar gélido .¡ Ven¡ , ven y anuncia en mi el risueño de un rejuvenecido alba .¡Mírame ¡¡Mírame¡.Examina este patético bullir de mi alma  sin ti
 Su  ser cada vez se adentraba más y más  en esa fosa oscura del océano. Sus lágrimas como  punzadas heladas se liaban a la fosforescente espuma como signo de una tumba. Y su amor, era clarea  radiante que guiaba su mirada en el contundente mazo que atrincheraba a su espíritu. Así se fue, como gaviota rea de un súbito sollozar. Con la esperanza eterna de encontrarse su amor más allá de las estelas de la vida.

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