domingo, febrero 22, 2026

EL BESO DE LOS PAJAROS (10)

 




Con la serenidad de las horas, de los minutos, de los segundos nos envolvemos en velos donde los rostros apagados es lumbre de la ensoñación. Un soñar despierto en la búsqueda de ese aliento que enderece las pisadas invernales de las horas, de los minutos , de los segundos. Las aves asoman su brío, su belleza y una mezcolanza entre el presente que se va y el mañana que viene y ya se ha ido nos captura en la templanza de un continuar por la orilla de esas playas vacías. Se besan, se acarician y sus diminutos cuerpos son túnel de un tiempo que no existe. Inflamamos nuestros pulmones y nuestra verticalidad asciende a la cumbre de unas horas, de unos minutos, de unos segundo que se van y no regresan. Y con esta serenidad, me arrimo donde las playas vacías deleitan mis labios, esta piel árida donde los sueños eviternos me lleven al constante infinitos de las olas.


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