Vuelve una
cierta atmósfera donde el emerger de la brisa caliente nos induce a ser lento
andar por la orilla de una playa. Cuerpos desnudos se expanden a medida que el
ronroneo de las olas es grito de sus rostros disfrazados. En la intimidad,
cuando el océano vomita su blanca suavidad cabalgamos en el. Pensamos lo
maravilloso que es su tacto cuando la humedad recorre nuestra piel como amante
aventajado de las jornadas. Nos introducimos más y más, más allá de esa barra
de magma solidificado donde a la deriva van a las barcas. Intentamos ser parte
de él. Pero somos retorno a esa orilla donde el cansancio nos brinca el placer
de ser aliento de su nada. Otra vez la vida. Nacemos con la sensación de un eco
que se prolonga en la sonrisa. El silencio y la soledad nos acompañan. Eso
soñaba. Se despertó con la sensación vaga del calor. Se levanto y abrió sus
ventanas de par en par. Vio el ambiente una especie de neblina amarilla a causa
de la calima. El ardor de la brisa le quemaba los labios. Pero no le importaba
que ser parte de ese estado de la naturaleza. Descalza dejó la sonata del
vientecillo que penetrará por su ventana y se dirigió al baño. Allí una ducha
de agua fría la estimuló suficiente para pasear por esas calles vacías
empolvadas. Miraba aquí, miraba allá y el silencio hizo su pacto con el tiempo
y la soledad hizo su pacto con los seres. Sus pasos lentos, su voluntad con
celeridad decidió aproximarse a esas veredas donde el rigor de las arboledas las hacia permanecer
estáticas, quietas con el único soplido del aroma de su verdor. En ese instante
su sensación se sumergió en espejos que nos miran. Si, los arboledas la
observaban, examinando cada fragmento de ella que se iba evaporando a medida
que el sol declinaba. Quiso tocarlo y lo tocó. Su roce provocó un cierto
alivio, una cierto respirar pausado en su mirada cuando descubrió que eran
iguales. Sí, las mismas raíces ancladas en la tierra, la misma savia corriendo por nuestras venas, el mismo
estado de ánimo cuando la madre naturaleza nos impulsa a hechos desagradables,
hechos afables. De sus ojos comenzó lágrimas de gozo. No estaba sola, no había
absoluto silencio. Las palabras de aquel árbol la caricia de sus ramas la invocaban a la eternidad de las emociones
positivas.
Este blog esta bajo los derecho de autor para cualquier información laguna198@hotmail.com Lo escrito son ideas primigenias que después se han corregir y alterar.
sábado, abril 20, 2013
jueves, abril 18, 2013
Ibas...
Ibas caminando por allí. Sí, por
esos lugares donde a nadie se le ocurre ir cuando la noche navega con la sonata
de constelaciones. Te aproximaste al árbol más viejo, más débil, ese cual el
gris de su tronco anuncia la muerte que viene. Te sentaste y con el resonar de
la brisa dibujaste un corazón. Un corazón pequeño en su piel. El te habló. Sí,
lo recuerdo. Te dijo que con los años tu amor sería ese mecer entre tus manos.
Lo escuchaste y un suspiro de tu ser despertó tus sentidos. Ya no te acordabas.
No recordabas que aún lo estabas esperando….
domingo, abril 14, 2013
¡Como te levantas...¡
¡Como te
levantas¡ Sí, cometas al viento mientras un lago azulado es espejo de tus
vuelos, de las rutas que has de seguir. Continuas con tu espera, una espera que
se prolonga a medida que las aguas apacibles es el reflejo de tus singladuras. Aun
no te he preguntado si deseas ser amante de las estrellas, de esa luna
vigilante que nos ampara en su regazo, de ese sol brioso que nos da cierta
calidez cuando el viento frío se evade. Sí, no me he inmiscuido en el frondoso
resonar de los cascos de una añeja yegua que sigue tus pasos cuando eres
corazón de pájaros al encuentro de la libertad, de tus sueños. Y así te
levantas con cierta melancolía que envuelve tu limpia mirada, tu noble
fortaleza cuando eres ese jugo irresistible de la vida. Yo desde aquí admiro la
caricia encantada con que tratas a cada cosa, a cada objeto por muy tatuado de
muerte que se halle. Sí, me emocionas. Intento hacértelo saber pero la
oscuridad que oscila entorno a mis venas me hace ausentarme, erguir mi mirada
hacia otros ojos de pálida palabras, de sentimientos rajados en el devenir de
las jornadas. ¡Te admiro¡ Sí, ese alzar de tus alas con el continuo balanceo de
esta tierra. Vertical, con cierto verdor en tus manos.
miércoles, abril 10, 2013
Amante....
Amante de los roques que se retuercen en su corpulencia. De
una primavera que lleva, que trae la respiración profunda del verdor. Nos
arrimamos al llameante sol que a veces oscurece los pétalos bajo la sombra de
nuestro cuerpo. Somos esa hoja que cae cuya ramificaciones nos adelanta el paso
a dar. Llanuras que esconden el camino,
ese camino que será la nave a la
eternidad. Sí, una eternidad donde el arco iris asome la esperanza a la madre
naturaleza, a esta tierra donde los desequilibrios rompen rostros, estruja
corazones.
martes, abril 09, 2013
Mujer Palmera....(relato)
Caminaba hacia la montaña la
mujer palmera. Quería beber de sus cenizas dejadas después de la erupción así
transformarse en alas que cubren el frío viento norte. Iba desnuda la mujer
palmera. En ese lugar no habitaba ni un alma ¿Por qué ¿, se decía ella cuando
sus pies descalzos rozaban la dorada arena que la llevaría a ese monte.
Caminaba y caminaba. No tenía prisas, solo el eco del sol que ascendía en la
mañana era guía de su andar, solo las nubes que iban dibujando cada deseo que
impregnaba en su corazón. Y llegó, llegó
al pie de ese montículo grandioso donde el respirar de sus rojizos y azabaches
tonos le hacia inspirar no se que nostalgia. Comió de ellas y sintió el renacer
de sus pasiones. El encantamiento exuberante de magia de ser parte de ellas. Mujer
de lava y Palmeras. Entonces, entonces…Comenzó a sentir algo calido bajo sus
pies. Una especie de manantial de aguas agradables y transparente mirada. Bebió
de ella. Se miró en ella y la imagen que observó era la de una joven. Sí, la
juventud andaba dentro de ella, sus ganas de otra oportunidad volvían al cauce
de sus venas transformándolas en alas que volarán lejos, muy lejos….
domingo, abril 07, 2013
La tarde...(poema)
La tarde.
El sosiego.
Yeguas que trepan al vacío.
Jarrones de agua que devuelven la voluntad,
La voluntad de ser ave libre.
La cara oscura.
El temblor de los mirlos.
La mirada inquieta
Que asiste a los espejos del alma.
Tu ser.
Mi ser.
Seres que a la deriva invocan la caricia,
La sutil melodía de lo desconocido.
sábado, abril 06, 2013
Y apareces...(poema)
Y apareces.
Si, con el deseo recóndito de los sueños
Que no se pierden en el desierto.
Vienes a mí.
Sí, con la canción del encuentro,
Con ese dilema que traspasa las fronteras de los corazones
Cuando somos flores sobre el pecho.
Cuanto te he echado de menos…
Ah, tú también…
Retozas con las blancas espumas
De un océano no lejano
Y nuestros cuerpos son auge del amor.
Te quiero, sí.
Siempre te lo digo.
Me quieres, sí.
Siempre me lo dices.
Que los astros nos llenen de fortuna
Al compás que nos abrazamos, que nos acariciamos.
Para que este querer
No decaiga en el paso del tiempo,
En las migajas retorcidas del cansancio.
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