La noche no es buena. He regresado a mi país. Un país desconocido en mis sueños. Creí que volvería a los deseos, al empecinamiento de los encuentros. Los años pasan, un reloj…tic-tac…que no se detiene ¡Tanto he cambiado¡ Me sacude cincuenta años. Hace veinte que fui huída. Ahora , la guerra del agua, la batalla de la sed, la incertidumbre del silencio en ojos blancos se ha ido. He regresado a mi país y la fortuna me es indiferente y los amigos del ayer se han disuelto en la nada. Los miro, estoy frente a ellos y la neutralidad, lo estático y lo estéril se yerta en nuestras miradas. Un esfuerzo por recrear aquella juventud donde avanzábamos por tierras prohibidas y bebíamos hasta saciarnos ¡Tanto he cambiado¡ Yo me fui , ellos no. Aquí están, nuestras costumbres son dispares y bien distintas, mi mente vaga en la austeridad de la sonrisa, en las desganas del abrazo, en el cierre de mi horizonte. Ahora, en otro país pero he regresado. Aquí estoy. No los destetos, no les rehúyo. Solo, soy mujer de otras amplitudes, de una intensa lucha en el ayer. Sí, el ayer. La noche no es buena. Estoy con ellas y sin embargo mis pensamientos me distancia. Levanto la cabeza y observo el universo. Suspiro. Honda se hace mi respiración lenta…muy lenta. Quiero volver. Sí, quiero volver aquel país que al principio me aprisiono en alambradas de sangre , de dolor….de dolor, de sangre. He regresado a mi país. Me siento inconforme, desleal, incómoda con ellos. Y no obstante estoy serena, por ello lo del regreso donde las fronteras me rechazaron, me hundieron en el hacinamiento de los espíritus hasta el filo de la muerte….de la muerte. Todo ha cambiado ¡Tanto he cambiado…¡ Ahora , la guerra no existe, la batalla ha terminado y el silencio se ha evaporado. Rostros alegres pisan las calles nuevamente. Y yo retornaré donde la tierra señale mi destino. Me despido, quizás no nos encontremos más. Me es indiferente. He regresado a mi país y ya me voy por las puertas de los mares.
Este blog esta bajo los derecho de autor para cualquier información laguna198@hotmail.com Lo escrito son ideas primigenias que después se han corregir y alterar.
jueves, octubre 15, 2020
viernes, octubre 09, 2020
HE LLEGADO...
He llegado, alas partidas comienzan la travesía de los océanos. En lo profundo de las algas, caracolas, caballitos marinos me sumerjo con el dilema del despertar. La mar, turbulenta, olas agitadas con cielo plagados de nubes grises pesadas…muy pesadas. He llegado, estoy en la orilla de una playa infinita a mis pasos. Mis huellas desaparecen a medida que mi cuerpo desnudo penetra en el ¡ Oh el océano¡ Tan inmenso, tan expansivo, tan bello. Me dejo llevar por el oleaje, por el mar adentro hasta que la fatiga merma mis fuerzas, la verticalidad de mis piernas cuando regreso a la orilla. Me tambaleo, tiemblo, mis ojos buscan la solidez de mis pisadas. Me tumbo ante la mirada ciega de la nada. Y, tal vez, te busque en la reconditez de mis sentidos. Alas partidas en el transcurso de las estaciones. Es otoño. He llegado y es otoño. Miro la hora, no hay prisas solo, la templanza de mi corpulencia en retornar a la existencia. Y, tal vez, te encuentre. Alas partidas en el desdén del tiempo. Cansada. Me siento cansada, despierto en los girones del ayer y el silencio. Sí, el silencio ¡Silencio¡ Los callo y otra vez el océano. Mis pechos agrietados chillan al vacío. Mis labios áridos no quieren despedirse y gravito en tu imagen, en mi fatiga.
jueves, octubre 08, 2020
SED...
Quieta. Quieta está la jornada. Un soplo de sequedad corta mi garganta. La muerte con ojos idos viene al encuentro de mis pisadas en los pensamientos. Un interrogante me llama, me detiene detrás de un muro desconcertante, rotulado con las cicatrices de la huída. No. No estoy triste solo, descompuesta, desorientada , atraída por el dilema
Dime hija de la tierra. Dime hija del cosmos. Soy yo…escúchame. Con mi capa negra y una escena terminal vengo a los pasos de este hueco donde tu verticalidad se quiebra. Soy yo…la muerte. No preocupes. Converso con la esencia que tu no ves, que nadie observa en el transcurso del tiempo. Una energía mana de ese cuerpo que no percibes, que ignoras. Dime hija de la tierra. Dime hija del cosmos. Soy yo…me la llevo donde las miradas se cierran, donde los ciegos tiemblan ante la llegada, la llegada del adiós.
Sed. Tengo sed. Dame de beber esperanza. Dame de beber repuestas para volver a esta esfera que nos envuelve ¿ha salido el sol? Háblame de las idas tras un pasillo oscuro, tras con cadenas oxidadas y sonoras decir adiós. No, no quiero esa despedida. Sed. Tengo sed. Somos ecos de esta tierra. Somos sombras de nuestra siembra. Somos cuando nuestros ojos abiertos, exhalando segregaciones huellas de la nada.
Dime hija de la tierra. Dime hija del cosmos. Solo los pensamientos entregados a la ida te devolverán su resonar en el tiempo. Mira…mira como su alma envuelve esa habitación que has dejado. No. No la ves pero está aquí. Danzar con el aliento de la vida. Danzar con el tacto del hoy. Danzar con las manos de la alegría. Danzar en el presente. El mañana , ya ves, lo que es. Un cuerpo con ojos de pez. Y tendrás que esperar al sonido de ella cuando tus fuerzas perezcan en el curso de los años ¡Vive¡ hija de la tierra, hija del cosmos.
Sed. Tengo sed. Se figura ante mis secuelas eviternas. Observo cierto movimiento de las ramas de un árbol. Sí, ha salido el sol. Saldré y seré hija que evoca las almas idas. Sed. Tengo sed.
martes, octubre 06, 2020
EN EL HOSPITAL....
Descubro en el sudor de los atardeceres los perdidos ojos de una salud que se evapora. Mi uniforme de blanco, mis pasos apresurados hasta que lento entro en esa habitación donde la molicie tiene rostro marmóreo. Ojos que miran las últimas gotas de aire, en espera. No . No. No molestar al que en el camposanto será destino de siemprevivas, de rosas rotas. Tímidamente entro, la muerte ronda en su rigidez, en su tez grisácea. Un sudario para cuando las manos de los que lloran se despidan, una camilla directa al mortuorio y el canto de lo gélido. Mi uniforme de blanco, mis pasos apresurados por pasillos donde la mirada se apoya en el silencio, en la nada. El adiós. En el pensamiento cuando regreso bajo mi techo reboza un cierto malestar, un cierto quejido hondo. Detrás de la muerte vacío, llantos, incoloros despertares monótonos con la sensación de pesadez. Me miro ante el espejo y respiro en la profundidad de los sueños. Ojos que miran las últimas gotas de aire, en espera. Entradas, salidas y la sensación incomoda de la presencia de la pena, del dolor. Una habitación vacía, sábanas que se retiran y el jadeo de aquellos que estuvieron. Mí uniforme de blanco, mis pasos apresurados hasta que lento entro en esa habitación donde la molicie tiene rostro marmóreo.
viernes, octubre 02, 2020
LENTO
La noche desvanecida en nubes de cristal. Luna. Lluvia. El ronroneo del temblor de los ojos. Una caricia y el deseo. Luna. Lluvia. Somnolientas miradas se cruzan en un horizonte cuya verticalidad maneja el beso. Una caricia y el deseo. Luna. Lluvia. Ven…ven a mí, así, lento. Todo lento. Con las manos desnudas de hambre, con la boca alborozando el labio a labio. Una caricia y el deseo. Luna. Lluvia. Un otoño donde su escena se presenta a través de las horas. Tic, tac…tic, tac. Uhm, este corazón perdido en los abrazos idos, indecisos, imprecisos, imperfectos. Una caricia y el deseo. Luna. Lluvia ¡qué el querer tiene ojos mudos¡ ¡qué el querer tiene ojos muertos¡ Una caricia y el deseo. Luna . lluvia. Tic, tac…tic, tac. El pulso de su pisada imborrable se escurre entre mis sentidos, ciegos, sedientos. Ven…ven a mí , así, lento. Todo lento….
martes, septiembre 29, 2020
SUEÑAS
Sueñas
¿Has soñado?
Arboledas suspirando
El nocturno de tus ojos.
Sueñas
¿Has soñado?
Mareas de bahías muertas
Cuando la luna conversa
Con las alas de mariposas.
Sueñas
¿Has soñado?
Vergeles deseosos
De tus labios
En la sibilina danza de lo interminable.
lunes, septiembre 28, 2020
ENTRAS....
Entras en la profundidad de la noche. La medianoche se desliza en tus manos huecas, silenciadas. Pausadamente cantas el rumor de tu conciencia, de tus sentidos. Te dejas ir…entras en la profundidad de la noche y sonámbulos grillos te acompañan. Tus ojos tímidos, fijos, establecidos en la insonoridad de la expresión se agitan en dirección sur. Cantas y el rumor de lo ignorante del mañana, del despertar te secuestra en la duda. Quizás, tal vez, puede ser que te entregues al vacío. Quizás, tal vez, puede ser que te entregues a luz. Cierras tus ojos, te dejas ir y cantas el rumor de tus sueños. Te despides. Te pierdes en pisadas inexactas, imprecisas, alentadas en la monotonía de las noches. Entras en la profundidad de la noche y te despides y cantas el rumor de tu conciencia, de tus sentidos. Siluetas desnudas se disuelven ante ti. Siluetas desnudas se deforman a medida que te pierdes en pisadas hacia el sur, hacia el sur. Tiemblas. Cierta frialdad te sosiega y te entregas al canto.




