Este blog esta bajo los derecho de autor para cualquier información
laguna198@hotmail.com
Lo escrito son ideas primigenias que después se han corregir y alterar.
Luna del norte, está presente. Mientras
mis huellas se dejan a ras de una tierra que avanza donde las flores de
invierno saludan al son de un viento que no cesa…Tic-tac…Tic-iac, las horas,
los minutos, los segundos se entregan al pasado que no es el ahora, dejo mi
memoria en un rincón donde el malestar y la discordia no moleste, no sea ese
estorbo donde rompe la pena en un llanto alargado en este presente que ya se ha
ido frente un espejo donde mi cuerpo semidesnudo baila. Y baila , solo, con los
ojos puestos en mis ojos, con mi vientre puesto en mi viento. Con calma , al
filo de lo gélido. Un gallo canta, son las seis de la mañana. Despierto donde
los sueños elaboran mi verticalidad, pausadamente , frente al espejo sigo
bailando condicionada por una melancólica música que me lleva lejos…muy lejos…tic-tac…tic-tac.
Atraída por el cosmos, me agarro a una estrella en toda su dimensión, en toda
su gravedad, en toda su luminosidad. Pido un deseo. La luna del norte sigue
presente. Ah, me encuentro con mis amados, con mis amadas almas en un
pensamiento que deja paso a una alegría. Y porqué no, la belleza imperfecta
acoge mi mano y soy puente entre riscos donde los dragos dan cierta sombra. Y me
pregunto que será, será de mi mañana, cuando nazca de nuevo, cuando los gallos
saluden el nuevo día, cuando los pájaros cantan a la hermosura de esa mirada
rescatando la mía. Esta tierra será diferente, distinta, la naturaleza se erige
en tormentos y seguiremos los pasos de nuestras creencias, de nuestras ideologías.
Del espejo, mientras mi cuerpo danza al son de un tic-tac…tic-tac sale una
mano, una mano suave. Le entrego la mía y la pesadumbre nos relata nuestro hoy,
que es el ayer, que ya se fue. Su sabiduría me entrega las riendas de lo
hermoso, de eso que es bonito de esta gente que transita por la isla. Y soy
olvido, me olvido de cada estrago, de esos estorbos del pasado. Levanto los
ojos y veo un halo verde, azul, naranja al son de mi danza. Emerjo donde mis
pisadas no sean eclipsadas por cristales rotos. Emerjo donde las ballenas llevan
su canto. Y , aquí, en esta tierra, en la isla soy prospero deseo del mañana,
que se habrá ido con flores nueva.
Y comenzó a llover en el mes de diciembre,
la isla luce un haz de un otoño que se asemeja a una primavera. Los pasos se
saludan cuando a ras de la hierba húmeda continuamos con nuestras vivencias. Y
comencé a despertar, a exhalar un sereno anhelo de querer verte, de querer
descubrirte, de querer ser hechizada con el aliento de las rocas donde las olas
rompen. Bach retumba bajo este techo en su concierto a violín como nómada de
mis huellas. Me retraigo, me anquiloso sobre este diciembre, espero que la luz
de esos rayos inclinados dé pincelados a mis ojeras. Respiro. Me sustento donde
el horizonte es canto de cetáceos, donde mi ventana da donde los gallos sonoros
anuncian la nueva jornada. Y aun así, te llamo, descuelgo mis sentidos y mi
razón acosa a mi corazón en continuar donde el espacio imperfecto es atmósfera
que atrapa a los amantes. Dejo un ápice de tristeza contagie mi espíritu arrastrándome
en esos campos, en esos pueblos donde la devastación, la destrucción, las
esferas del odio y la ira incontrolada se es asidua visita a cada segundo, a
cada minuto, a cada hora. Y comienzo a lagrimear…lágrima clavada como hoja
afilada de un cuchillo en mi pecho pero no decaigo, me levanto y en el
sostenido alzamiento de mis deseos vuelvo a pensarte. Vuelvo donde los sueños
bellos, buenos me nutren de un arco iris universal en el paso del tiempo.Y el tiempo pasa, el clima donde nos situamos
será distinto en las estaciones, las constelaciones será soles de nuevas
ilusiones. Y es diciembre. Y comenzó a llover….cojo mi maleta y guardo los
recuerdos y a ti. Sí, a ti amor mío, te conserva donde los pájaros cantan,
donde la irradiante maravilla del amor es único lugar de la verdad.
Una ventolera palpitante al ritmo
que la hierba corre a ras de los pies. Un mundo diminuto que se mueve en el
sentido de un cosmos, oscuro, silencioso, anacrónico. Cúmulo donde alberga
quien sabe , otras vivencias. El pensamiento utópico de la paz, de la libertad
de pueblos condenados al gemido, a la desazón. Si supiéramos que somos polvo de
astros en medio de un océano eterno e infinito donde nuestro yo rebasa
fronteras invisibles. Si supiéramos que nuestra llegada al exitus pronuncia el
adiós de este modo de existencia, expandiéndonos en una conciencia cuyo tremor
peregrino en nuestros actos. Si supiéramos que estamos y no estamos, que todo
es un proceso cíclico de se repiten las peores y descabelladas ideas de la
razón humano en delito a nuestros semejantes. Pero, me asomo, el viento…el
viento. Un viento polar que nos dice de las estaciones desviadas, que nos dice
que estamos aquí, ahora, en un tiempo que ya se ha ido y queda en nuestra
memoria. Si supiéramos que las fuerzas del universo confluyen en un caos hasta
el equilibrio. Estoy inmersa en una conversación con el sol, nuestra querida
estrella, sol. Ella me alienta a ser reiterado fragmento minúsculo de este
mundo libre. Suena un piano, dice algo sobre los sentimientos, sobre la poética
luz de los sentidos, de la razón. Atenta, escucho las voces calladas de los
pájaros, de las gentes que en hileras de miseria se balancea enraizada a esta
tierra. Esta tierra de todos y de nadie. Esta tierra donde hemos nacido a la
sombra de arboledas y mareas y subimos a sus cumbres como exorcismos del mal…ese
mal innato en las lenguas serpenteantes en nuestro entorno. La ventolera
continua, me entrego al placer de ser rostro gélido en la uniformidad de sus
palabras, silenciosas. Entre tanto dejo correr los manantiales de esta vida.
Una vida que se sienta en una respiración profunda y pacífica. El piano suena ,
versos envueltos en alguna tristeza escondida, misteriosa, inconclusa en el
paso de las estaciones. Mis ojos caen , se cierran y un suspirar amamanta de mi
verticalidad, mis pasos del día de hoy. Abro el grifo del baño, me miro al
espejo y mi rostro es sustancia de los años. Y no es que halla envejecido. Y no
es que tenga desazón. Y no es que me falten fuerza. Neutra, indomable persigo
mis sueños ¡Ah¡ esos sueños. Ay, sueños del alma mía. Ahí estáis…el viento, el
viento hace surcos en este ambiente y
saludo como hubiera vuelto a existir. Estática escucho…al viento, al viento. En
estamos en diciembre, la nulidad del ayer es angosto pasillo donde el hoy se
hace vuelos de deseos. Por ello, el olvido cruza la frontera y el viento….el
viento, trae el hechizo de lo ido, de lo que viene en la eviterna recóndita
esperanza.
Frente el horizonte naciente de
los hijos del sol, de las mareas. Nuestras manos, verticales, albatros al
encuentro de playas vacías. Nos aquietamos y estáticas somos vertiente donde
los deseos reverdecen. Hemos nacido con esta nueva jornada donde las luces del
alba dicen de nuestras historias pasadas. Nos miramos, tragamos saliva y
nuestros vientres se unen en canto del querer, de esos cuerpos ya ancianos que
despiertan al son de las estaciones. Es otoño, la lluvia parece venir, el frío
culmina en nuestros ojos en la autentico de este amor…que es amor. Sonreímos
frente el horizonte naciente, aún una estrella perdida queda en el cielo, le
arrancamos un deseo, nuestros deseos. Aquí estamos. Nos levantamos y un aurea
azul descansa en nuestras espaldas.
Siempre
caminábamos juntos, anquilosados en las noches de otoño donde las luces devotas
a la tradición condicionan esta sociedad. Y ahora te distancias, te evades
donde mis ojos confunden el desánimo con las lágrimas. Son muchas estaciones de
andén en andén al encuentro de una espera que se perpetua en una memoria perdida.
Intento recordarte y tu intentas recordarme. Nuestras manos viejas dicen de un
ayer donde las mareas pronunciaban nuestros nombres. Nuestras manos viejas
dicen de un hoy donde el labio a labio son flores marchitas. Alzo mi brazo y
vuelvo a confundirme, tú no estás, son las sombras peregrinas hacia el
silencio, hacia un vacío donde los cuervos se ramifican como hijos de la
soledad. Pero, siempre, caminamos juntos. Sí, en el quehacer de las sombras
retumbantes de aquellos días donde éramos ráfagas de la pasión, de emotivos
mensajes en la distancia. Ahora, todo ha terminado, el último tren nos espera
en un viaje al infinito de los montes, a lo eterno de las olas. Y, sin embargo,
te hablo, me hablas, aquí estamos en las calladas jornadas donde nuestros
cuerpos son ecos de la memoria vencida, de la memoria desvanecida del ayer. Un Orión
impertinente nos visita, como siempre, por estas fechas. Nos envolvemos en
nebulosas pronunciadas de astros y somos hijos de ese cielo profundo. Y te
recuerdo. Y me recuerdas. Nos recordamos cuando difuminadas arboledas visitan nuestros
callados paseos
Es temprano, digo yo. Si temprano
cuando los astros cercanos son puntos de luz del naciente de la madrugada. Me
levanto, así, como todas las noches cuando el reloj imparable indica el
descanso. Enciendo un cigarro, noto en mis paredes yermas, en mi cuarto
desierto solo el olor del tabaco que en espiral se sumerge como camada de
estrellas su presencia. Me viro , lenta, somnolienta, sin miedo y ahí está su
figura, viste camisa blanca y falda celeste. Es ella, no sé perspectiva, que
hipnosis, que sensación me motiva a decir que sí, que es ella. Me vuelvo
acostar, tranquila, con la quietud de olas mansas cuando la luna levanta.
Tic-tac…tic-tac, las horas se convierte en un refugio de sueños fundidos en la
nada. De nuevo me levanto. De nuevo me siento. De nuevo enciendo un cigarro. De
nuevo estás paredes que denotan la ausencia. Me viro lenta, segura, adormilada y
su presencia se hace más vital, más comunicativa, es ella. Sí ella. Ella que
años…muchos años atrás había partido donde la materia no más que energía expandiéndose
en el universo. Ahora se concentraba aquí, en esta habitación que solo huele a
decepción, a una soledad continua en el tiempo. Sonrío y vuelvo donde las
sábanas de una noche de otoño deshilan hojarasca al son de la ventisca, de un
clima exasperante, desquiciado. En el letargo, soy aliento de un nuevo mundo,
de una nueva emoción, de una nueva visión desde mi verticalidad. Y me vuelvo a
levantar, amanece, un sol brioso con su declinación otoñal me baña, visita mis
ojos y los cierros. Su quietud ante la noche ida me calma, me inyecta en una
atmósfera donde los pájaros cantan, a destiempo. Voy al balcón, me asomo, una
bocanada de brisa refrescante acoge todo mi rostro y la recuerdo. Está aquí,
donde vivió. Su silencio ha quedado, la sonoridad de su tacto caricia mis manos
y mis manos acarician la belleza de su mirada. Y es temprano, digo yo. Debo
continuar donde las aceras sucias ahuyentan lo malo. Debo continuar donde los
pájaros cantan. Debo continuar en lo vital de la vida…..¡Ah¡ su sonrisa, me
mece en el sentido de esos diminutos instantes que nos que somos ecos del ayer.
Un ayer que nos condiciona los pasos del hoy.