Vienes y vas. Así como las ráfagas de viento que nos
abandona en un mundo extraño. Un mundo donde las aves de los vergeles anidan en
nuestras manos como eco sonoro de la paz. Ahora callas, no se lo que pasa por
tu cabeza. Tal vez el anuncio de una nueva noche donde la lluvia trotara a ras
de tu cuerpo desnudo. El viento se va. Y tu con el arriesgas palabras cuya
senda alumbra la armonía. Palabras
cortas. Palabras que al fin al cabo se perecerán en las esferas de nuestra
alma. Pero las dices. Las dices con el sentido de un grito que sueña en el
hallazgo de una felicidad. Qué sueños son esos. Sueños donde la sed será
arrebatada de aquellos de tierras indefinibles. Sueños donde el hambre será decapitada
para ser semilla de una sonrisa. Sueños donde las minas serán juego de
golosinas para los seres que pisan, que pisan con ansias de vivir. Sueños donde
los náufragos se evaporaran ante la implacable marea, solo un terso océano de
olas calladas. Sueños que no serán de traficantes ante nuestra debilidad,
nuestra desesperanza. Sueños donde las guerras no animarán más campos
refugiados donde el derrumbe del ser es inevitable, es desesperante. Sueños
donde vienes y vas. La lluvia se ha ido
y el viento hace de las suyas otra vez. Soñar, soñar, soñar y soñar. Círculo
vicioso en el que te mueves, en el que el llanto de rabia e impotencia te
azota. Tu quejido. Tu quejido rasga tus manos y observas que las aves de los
vergeles se han ido. No. Se han ido para no volver…
Este blog esta bajo los derecho de autor para cualquier información laguna198@hotmail.com Lo escrito son ideas primigenias que después se han corregir y alterar.
jueves, octubre 31, 2013
martes, octubre 29, 2013
Una larga noche...
La noche sería
larga. La llanura cual tenía que recorrer era densa en hierbas y algún que otro
árbol desorientado. La jornada anterior había tenido un sueño. Un
sueño difícil de descifrar para ella. No lo entendía, iba más allá de su
comprensión. Por ello se decidió. Y campo a través cuando la luna es la que
marca el camino se dirigió casa de una curandera. Una mujer anciana bien
conocida en la vecindad. Cuya alma revoleteaba entre espíritus y hierbas. Se
sentía cohibida. Era la primera vez. Llegó. Una vieja casa de una nave con la
hiedra rebosando sus paredes. La puerta estaba abierta y una leve luz salía
desde adentro. La atrajo. Entró. Todo era silencio. Alguien de una esquina o
detrás de ella le habla. Le dijo que se sentase que ya sabía a que venía. Ella se sentó. Como un murmullo empezó a
escuchar. Una canción que muy bien pudo descifrar. Una sombra se le aproximo y
con una especie de danza y unas hierbas iba rozando todo su cuerpo. Que salga
de ti ese sueño que tanto te preocupa. En ese instante del vientre de ella, de
su ombligo, comenzó a brotar una llama donde diminutas yeguas veloces recorrían
la casa. Ya está mujer, le habló la anciana. Solo ha sido un mal de ojo. Un mal
de ojo que te hubiera llevado a tomar errores. Cuando llegues a tu casa date un
baño de romero y rosas para que todo mal se vaya. Y se fue. La luna tomaba su
tono más esplendoroso. Ella la miraba para su retorno. Andaba descalza quería
sentir la humedad de la hierba. En el pueblo todo era oscuridad. Solo algunas
farolas encendidas. Solo el rasguear de algún grillo. Miró la luna por ultima
vez antes de meterse bajo su techo y le dijo buenas noches. Hizo lo que la
curandera le había dicho. Lleno la bañera y se sumergió. Se quedó dormida. Un
sueño de una nube blanca beso sus labios y despertó.
lunes, octubre 28, 2013
Divagaciones de una noche de octubre
No se a donde
vas. Un cierto quejido de las aves se desgarra en tu vientre, en tus brazos, en
tus piernas. Y quieres ser libre. Libre con la esperanza brotando a ras de tu
mirada. Cierto aire de melancolía brota en tus ojos, en tus huesos. Y tu alma
se arrebata y desciende por precipicios de nubes en busca de no se que. La
noche aflora con un viento débil. Da en tu rostro, en tu cuerpo y te sientes
caer en lo liviano del deseo. La ceguedad del amor te busca. Ya te has
olvidado. Has censurado cada beso en tus labios, en tu cuello. Te sientes bien.
Una cierta ráfaga de serenidad acentuada te deja respirar. Y respiras. Sí, una
cierta fragancia que esboza las alegrías de ser cumbre del equilibrio, de las emociones
emancipadas al llanto ¿Qué haces? Andas y andas bajo las constelaciones del
otoño, una cierta calma te apresa. Una calma que te hace eco del cosmos. Sí,
una noche estrellada. La calma de los pinares. Tú y el universo. Extiendes tus
brazos y abrazas a la vida ¡Qué bella es¡ Te entra ganas de correr hacia el
roque más alto y escalarlo. Sentir el frío de su corpulencia en tu piel. Y lo
haces. Subes a lo más alto, a lo más alto. Y ahí danzas y te lanzas en un canto
que atrae el aroma de las lavandas, que imanta alas a tu ser. Inspiras y
espirar. Una y otra vez. Y con tus ojos cerrados consumes el aroma de la madre
naturaleza. Qué bien te sientes. La felicidad te llena y eres libre. Sí, ahora
eres libre.
jueves, octubre 24, 2013
El olvido(teatro)
Personajes:
Mujer
Amiga
El
Voz lejana:
Las ventanas se cierran y tras su eco se escucha el
aguerrido lamento de un alma en pena ¡Qué sucede¡ Es la primera escena después
de una noche de tormentos en una esquina del salón. Ahí una mujer danza al son
de sus heridas de años. Corrompida, obsoleta, sollozante. Su rostro luce un
morado intenso y sus ojos impregnados de sangre luce un llanto, una pena que la
retuerce, que la desmigaja.
Mujer :
Dónde están los Dioses de este mundo ¿Dónde andan? No veis
mi ser muerto en alianza con precipicios hasta llevarme andar por las
tinieblas, por rejas cuya misión es el absurdo de mi vida ¡Oh Dios¡ La vida se
escabulle por esa madeja de ortigas. Allí cierta mano plomiza, cierto puño de
estacas sopla contra mi faz amortajando mis sentidos, dislocando mi
verticalidad y esta fe propuesta por este mundo ¡Oh Díos¡ Acaba con todo esto .
No soporto mi propio alarido. No soporto más esa cuchilla atacando mis
palabras. Está perturbado. Borrachera tras borrachera. Y yo muro que ha de
rasgar, que ha de derrumbar.
Voz lejana:
Tras su grito para sus profundidades el teléfono suena. Su
tono es lejano, casi ausente. Ella lo escucha y con el temor aderezándola anda
apresurada a cogerlo. Sabe que es su amiga. La única que sabe de su vida.
Mujer:
Diga.
Amiga:
Soy yo.
Mujer:
Ya lo se que eras tu. Única voz agradable que escucho en
este infierno.
Amiga:
Siente palidecer tus días. Estoy mortificada, intranquila.
Salpicada de punzones tu bello rostro. Tu voz es de cansancio. Que difícil es
salir pero lo tienes que hacer. Dime, ¿Cómo estas?
Mujer :
Bien
Amiga:
Ese bien. La nada es su significado. No me engañes. Tu voz
es solo aridez y tu melodía(por qué la siento) vendaval caótico donde una
airada bestia negra destruye tus días ¿Qué te ha hecho ahora ese desgraciado?
Mujer :
Nada. Y no insistas.
Deja que mi desolación duerma conmigo. No vale la pena hablar.
Amiga:
¡Otra vez¡ Te tortura ¡Condenado hijo de ….¡ Otra vez te ha
pegado con sus puños de hiel, de muerte.
Mujer :
Sabes todo lo que pasa. Pero me siento tan débil.
Amiga:
¿Te ha hecho mucho daño?
Mujer 1:
No. Pero presiento que la tumba está cercana. Ay un cierto
dolor en mis entrañas. Mi ser es cenizas. Mi cuerpo tiembla y no lo puedo
detener.
Amiga:
¿Qué te ha hecho esta vez? Suenas a golpe. Suenas a gemido.
Suenas a glaciar. Suenas a lamento. Suenas a muerte ¿Qué te ha hecho? Hoy
siento tu amargura más pronunciada. Hoy no existe el sol para ti solo arenas
movedizas que te tragan, que te tragan.
Mujer 1:
Sí, ¡ han sonado golpes¡ Sí¡ han sonado gemidos¡ Sí ¡ha
sonado el frío¡ Sí ¡ha sonado el lamento¡ Si ¡Suena la muerte¡ Una bala se
esconde entre mis sábanas. Una bala que me perfora, que me perfora día a día
¡Tanto¡ que mi ser ya no es. No existo. No sientes lo harta que estoy. No
sientes el rumor eclipsado de mis olas. No sientes la censura de mi oxígeno.
Amiga:
Sí, lo siento amiga mía. Siente ese valle de lágrimas bajo
techo. Deberías de huir. Alejarte de ese ser maligno. Yo te ayudaré.
Mujer:
No, no puedo. Ya es imposible.
Amiga:
Huye amiga. Sí. Si puedes. Yo lanzaré esa soga que te
auxilie. Ven a mi casa. Huye.
Voz del fondo:
La mujer y la amiga se pronuncian en silencio. La puerta se
abre y un terrorífico portazo se escucha. El pánico corre por la mujer. El se
acerca. Ella cuelga.
El:
Mujer, ¿Dónde andas?
Mujer:
Aquí , en el salón.
El:
Por qué no has ido a esperarme tras la puerta. Sabes que
llego a esta hora. Eres asquerosa ¿Qué hacías? La verdad no te mereces nada.
Mujer:
Has llegado antes de tiempo. Mira el reloj. Tal vez se halla
parado.
El:
Que más da. Aun así deberías esperar mi vuelta. No me
quieres, lo presiento. Te encuentro lejana.
Mujer:
No. No es así amor mío. Te adoro.
El:
¿Me adoras? Este halago…Falso. Todo lo que decís las mujeres
es falso.
Mujer:
No querido.
El:
Calla, no quiero escuchar tu voz. Ahora quiero comer, estoy cansado.
Voz del fondo:
Un plato cae al
vacío. El estruendo hace estremecer a la mujer. El con sus ojos inyectados en
sangre la mira, la observa con asco. Ella llora, su llanto es mudez de esas
paredes, bajo ese techo.
Ella:
¿Qué pasa?
El :
Está fría. Como puedes servirme la comida…En que piensas.
Que haces. Has perdido todas tus facultades. Ni cocinar sabes. Salé para otro
lado. No te quiero ver. Me voy a acostar para después salir.
Voz del fondo:
Y recoge lo destrozado. Y recoge cada cacho de su alma
desmigajada. Se intenta recomponer pero es imposible. Por un momento sueña
despierta ¿Cómo sería la libertad? No se lo imagina. No puede aunque con toda
su fuerza mental cavila. Todo es inútil, todo es absurdo. Permanecerá en ese
agujero el resto de su vida.
Ella:
Que silencio hay en la casa. Siento hielo en mis huesos.
Espumas de sangre en mis labios. Mis manos están mutiladas. Una flecha famélica
me arrebato mis pasos y ahora que…Bajo la sombra de la niebla me mezo y cuando
menos me lo espero unos machetes dan oscuridad a mi esencia, a toda mi
entereza. Solo llorar y llorar me queda. Yo mujer herida cuyo cuerpo no siento,
cuya mirada se ha perdido, cuyo yo está destruido. Yo mujer. Me siento
culpable. Tantas y tantas humillaciones decido que he comedido un error, el
error de nacer ¡Soy culpable¡
Voz del fondo:
Levanta el rugiendo
como un ingrato. Ella apoyada en la ventana mira y mira esos rayos solares que
le hacen daño. El se va con un portazo.
Ella:
Ya se ha ido…Pero que pasa ha vuelto.
El:
¡Ven aquí¡
Ella:
No me golpees. Que pasa ahora.
El:
¡Calla¡ Mujer infectada por la peste. Eres vulgar, una
cualquiera ¡Calla¡ No hables cuando yo hablo.
Ella:
Perdona. Soy toda tuya.
El:
¡Cállate¡
Voz del fondo:
Todo es confuso. El ambiente se hiela y un arpón envenenado
atraviesa su vientre.
Ella:
¡Perdona¡ ¡Perdona¡ Si he sido error para tu felicidad.
El:
¡Cállate¡
Voz del fondo:
Latigazo del desvarío, de la maldad. Ella se arrodilla. Ella
se fatiga. Ella se arrincona. Ella llora.
Mujer:
Por Dios déjalo ya. Déjame.
El:
¡Cállate¡ Acaso tu sufres. Solo eres un animal. Tu sufrir no
existe. Solo sirves para engendrar. Ni eso. Ni un hijo me has dado.
Mujer:
Yo no soy culpable. Perdóname.
El:
¡Cállate¡ No mientas. Eres una mentirosa. Solo falsedad ante
mi franqueza. Estoy harto de ti.
Mujer:
Ya no puedo más. Mi último suspiro emerge y mi ser no quiere
penar más. Y mi alma ¡ay mi alma¡ está tan confundida, tan perdida.
El:
¡Cállate¡ Me voy. No quiero estar entre basura.
Voz del fondo:
El teme lo peor. Pero no se arrepiente. Se marcha decidido,
satisfecho. Ella yace en el suelo. Su cuerpo se diluye en la última brisa. Sus
ojos no tienen expresión, miran al techo. Quiere descansar de el. Quiere
descansar ante la ilusión esfumada. Quiere descansar ante su desgracia. El
teléfono suena. Su amiga avistando su martirio. Se arrastra y consigue cogerlo.
Mujer:
Si
Amiga:
¡Ocurre algo¡ Presiento lo peor.
Mujer:
Buena amiga. Mi muerte se acerca. La ruptura con la vida.
Amiga:
Espera. Llamo una ambulancia y para allá. Espera querida,
aguanta.
Mujer:
Ya es tarde. No ves. No ves. Veo una cierta luz de calma, de
felicidad que me lleva. Ya no tengo dolor. Solo sosiego. Ahora soy libre y como
libre podré luchar por la esperanza en otro lugar, en otro mundo.
Amiga:
¡No¡ ¡No¡ Aguanta amiga. Ya voy.
Voz del fondo:
Muere ella. Muerte incomprendida. Muerte innecesaria. Muerte
imperfecta. Llegan las bocinas. Llega la amiga. Derriban la puerta. Ella allí.
Bajo su ventana donde el aroma del azahar la acoge en su regazo.
martes, octubre 22, 2013
La calma del océano...
La calma del océano
En tu retorno
En la deriva de los días.
Te sientes cansada,
Un cansancio que no te permite
Ser arco iris de una tarde ceniza.
Cierras tus ojos
Y una canción es estampida
Que te reduce al aislamiento
De tus sentidos.
De nuevo esa sensación de dejadez,
De desgana que conmueve tu espíritu
Dejándolo al son del viento, del viento…
Hablas no se con quien
Preguntas a tu café invisible
Que es del mañana.
Pero la nada se digna
Hacerte un juego arriesgado.
Gritas y vuelves a gritar.
Entonces tu ser despierta
En medio de la siesta sudorosa
Con cierto desdén al mañana.
Que te importa.
El ahora es lo que prima,
Ese ahora que te hace volar
Por llanuras invisibles
Donde tu lucidez brota siemprevivas
Que constituyen las ansias de vivir.
lunes, octubre 21, 2013
El tiempo...
El tiempo, el tiempo. Como pasa.
Si, instantes que se perpetúan en un rincón de la memoria. Que a veces retornan
por esos puentes colgantes entre acantilados en busca de una sonrisa, al
encuentro de la nostalgia. La infinitud del aliento de sus imágenes te recorre
sigilosamente, con la sutil llama de una esperanza, de un despertar que aprieta
en el corazón. Deprisa lo intentamos capturarlo hacerlo nuestro otra vez. Por
qué no. Las vivencias conforman nuestro presente, nuestro esbozo del mañana.
sábado, octubre 19, 2013
Y llega la noche
Y llega la noche
Luna llena en el imperio de los astros.
Y llega la noche
Vientre que muerde el sueño,
Vientre que se estremece
En el sentido de la realidad.
Hacia abajo corre,
Corre con sus huellas insípidas, extinguidas
Bajo un halo de luz blanca.
Y llega la noche
La sinfonía del universo
Toma relevo en este mísero mundo
Donde todo gira y gira en las cenizas
De una mirada.
Te vas y tras de si dejas lágrimas
Sobre rostros demacrados.
Más allá, una bahía
Donde las tempestades son huidizas
Y solo el recuerdo te hace ser beso
De la desgana, de unas fuerzas
Que se enfilan en tumbas de cristal.
Y llega la noche
Y quieres soñar
Y te vas.
Sí, te escondes donde tu faz
Sea eco de ballenas, de estrellas marinas
En las profundidades de tus pensamientos.
Y te desanimas, marcas una caricia al viento
Y lo persigues, vas hacia él
Como amante eterno.
Y llega la noche
Triste tonada retumba en tus sentidos.
Te apegas a tapias donde hiedras de huesos negros
Has de trepar.
No se por qué, me pregunto.
Tal vez la tundra duerme junto a ti
Con sus hoces
Cortando todos los hilos que hacen moverte
Por vacías calles.
Y la noche llega. Sí llega.
Sueña otra vez.
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