jueves, octubre 31, 2013

Vienes y vas...

Vienes y  vas. Así como las ráfagas de viento que nos abandona en un mundo extraño. Un mundo donde las aves de los vergeles anidan en nuestras manos como eco sonoro de la paz. Ahora callas, no se lo que pasa por tu cabeza. Tal vez el anuncio de una nueva noche donde la lluvia trotara a ras de tu cuerpo desnudo. El viento se va. Y tu con el arriesgas palabras cuya senda alumbra la armonía.  Palabras cortas. Palabras que al fin al cabo se perecerán en las esferas de nuestra alma. Pero las dices. Las dices con el sentido de un grito que sueña en el hallazgo de una felicidad. Qué sueños son esos. Sueños donde la sed será arrebatada de aquellos de tierras indefinibles. Sueños donde el hambre será decapitada para ser semilla de una sonrisa. Sueños donde las minas serán juego de golosinas para los seres que pisan, que pisan con ansias de vivir. Sueños donde los náufragos se evaporaran ante la implacable marea, solo un terso océano de olas calladas. Sueños que no serán de traficantes ante nuestra debilidad, nuestra desesperanza. Sueños donde las guerras no animarán más campos refugiados donde el derrumbe del ser es inevitable, es desesperante. Sueños donde vienes y  vas. La lluvia se ha ido y el viento hace de las suyas otra vez. Soñar, soñar, soñar y soñar. Círculo vicioso en el que te mueves, en el que el llanto de rabia e impotencia te azota. Tu quejido. Tu quejido rasga tus manos y observas que las aves de los vergeles se han ido. No. Se han ido para no volver…

martes, octubre 29, 2013

Una larga noche...

La noche sería larga. La llanura cual tenía que recorrer era densa en hierbas y algún que otro árbol  desorientado.  La jornada anterior había tenido un sueño. Un sueño difícil de descifrar para ella. No lo entendía, iba más allá de su comprensión. Por ello se decidió. Y campo a través cuando la luna es la que marca el camino se dirigió casa de una curandera. Una mujer anciana bien conocida en la vecindad. Cuya alma revoleteaba entre espíritus y hierbas. Se sentía cohibida. Era la primera vez. Llegó. Una vieja casa de una nave con la hiedra rebosando sus paredes. La puerta estaba abierta y una leve luz salía desde adentro. La atrajo. Entró. Todo era silencio. Alguien de una esquina o detrás de ella le habla. Le dijo que se sentase que ya sabía a que venía.  Ella se sentó. Como un murmullo empezó a escuchar. Una canción que muy bien pudo descifrar. Una sombra se le aproximo y con una especie de danza y unas hierbas iba rozando todo su cuerpo. Que salga de ti ese sueño que tanto te preocupa. En ese instante del vientre de ella, de su ombligo, comenzó a brotar una llama donde diminutas yeguas veloces recorrían la casa. Ya está mujer, le habló la anciana. Solo ha sido un mal de ojo. Un mal de ojo que te hubiera llevado a tomar errores. Cuando llegues a tu casa date un baño de romero y rosas para que todo mal se vaya. Y se fue. La luna tomaba su tono más esplendoroso. Ella la miraba para su retorno. Andaba descalza quería sentir la humedad de la hierba. En el pueblo todo era oscuridad. Solo algunas farolas encendidas. Solo el rasguear de algún grillo. Miró la luna por ultima vez antes de meterse bajo su techo y le dijo buenas noches. Hizo lo que la curandera le había dicho. Lleno la bañera y se sumergió. Se quedó dormida. Un sueño de una nube blanca beso sus labios y despertó. 

lunes, octubre 28, 2013

Divagaciones de una noche de octubre

No se a donde vas. Un cierto quejido de las aves se desgarra en tu vientre, en tus brazos, en tus piernas. Y quieres ser libre. Libre con la esperanza brotando a ras de tu mirada. Cierto aire de melancolía brota en tus ojos, en tus huesos. Y tu alma se arrebata y desciende por precipicios de nubes en busca de no se que. La noche aflora con un viento débil. Da en tu rostro, en tu cuerpo y te sientes caer en lo liviano del deseo. La ceguedad del amor te busca. Ya te has olvidado. Has censurado cada beso en tus labios, en tu cuello. Te sientes bien. Una cierta ráfaga de serenidad acentuada te deja respirar. Y respiras. Sí, una cierta fragancia que esboza las alegrías de ser cumbre del equilibrio, de las emociones emancipadas al llanto ¿Qué haces? Andas y andas bajo las constelaciones del otoño, una cierta calma te apresa. Una calma que te hace eco del cosmos. Sí, una noche estrellada. La calma de los pinares. Tú y el universo. Extiendes tus brazos y abrazas a la vida ¡Qué bella es¡ Te entra ganas de correr hacia el roque más alto y escalarlo. Sentir el frío de su corpulencia en tu piel. Y lo haces. Subes a lo más alto, a lo más alto. Y ahí danzas y te lanzas en un canto que atrae el aroma de las lavandas, que imanta alas a tu ser. Inspiras y espirar. Una y otra vez. Y con tus ojos cerrados consumes el aroma de la madre naturaleza. Qué bien te sientes. La felicidad te llena y eres libre. Sí, ahora eres libre. 

jueves, octubre 24, 2013

El olvido(teatro)



Personajes:
Mujer
Amiga
El




Voz lejana:
Las ventanas se cierran y tras su eco se escucha el aguerrido lamento de un alma en pena ¡Qué sucede¡ Es la primera escena después de una noche de tormentos en una esquina del salón. Ahí una mujer danza al son de sus heridas de años. Corrompida, obsoleta, sollozante. Su rostro luce un morado intenso y sus ojos impregnados de sangre luce un llanto, una pena que la retuerce, que la desmigaja.

Mujer :
Dónde están los Dioses de este mundo ¿Dónde andan? No veis mi ser muerto en alianza con precipicios hasta llevarme andar por las tinieblas, por rejas cuya misión es el absurdo de mi vida ¡Oh Dios¡ La vida se escabulle por esa madeja de ortigas. Allí cierta mano plomiza, cierto puño de estacas sopla contra mi faz amortajando mis sentidos, dislocando mi verticalidad y esta fe propuesta por este mundo ¡Oh Díos¡ Acaba con todo esto . No soporto mi propio alarido. No soporto más esa cuchilla atacando mis palabras. Está perturbado. Borrachera tras borrachera. Y yo muro que ha de rasgar, que ha de derrumbar.

Voz lejana:
Tras su grito para sus profundidades el teléfono suena. Su tono es lejano, casi ausente. Ella lo escucha y con el temor aderezándola anda apresurada a cogerlo. Sabe que es su amiga. La única que sabe de su vida.

Mujer:
Diga.

Amiga:
Soy yo.

Mujer:
Ya lo se que eras tu. Única voz agradable que escucho en este infierno.

Amiga:
Siente palidecer tus días. Estoy mortificada, intranquila. Salpicada de punzones tu bello rostro. Tu voz es de cansancio. Que difícil es salir pero lo tienes que hacer. Dime, ¿Cómo estas?

Mujer :
 Bien

Amiga:
Ese bien. La nada es su significado. No me engañes. Tu voz es solo aridez y tu melodía(por qué la siento) vendaval caótico donde una airada bestia negra destruye tus días ¿Qué te ha hecho ahora ese desgraciado?

Mujer :
 Nada. Y no insistas. Deja que mi desolación duerma conmigo. No vale la pena hablar.

Amiga:
¡Otra vez¡ Te tortura ¡Condenado hijo de ….¡ Otra vez te ha pegado con sus puños de hiel, de muerte.
Mujer :
Sabes todo lo que pasa. Pero me siento tan débil.

Amiga:
¿Te ha hecho mucho daño?

Mujer 1:
No. Pero presiento que la tumba está cercana. Ay un cierto dolor en mis entrañas. Mi ser es cenizas. Mi cuerpo tiembla y no lo puedo detener.

Amiga:
¿Qué te ha hecho esta vez? Suenas a golpe. Suenas a gemido. Suenas a glaciar. Suenas a lamento. Suenas a muerte ¿Qué te ha hecho? Hoy siento tu amargura más pronunciada. Hoy no existe el sol para ti solo arenas movedizas que te tragan, que te tragan.

Mujer 1:
Sí, ¡ han sonado golpes¡ Sí¡ han sonado gemidos¡ Sí ¡ha sonado el frío¡ Sí ¡ha sonado el lamento¡ Si ¡Suena la muerte¡ Una bala se esconde entre mis sábanas. Una bala que me perfora, que me perfora día a día ¡Tanto¡ que mi ser ya no es. No existo. No sientes lo harta que estoy. No sientes el rumor eclipsado de mis olas. No sientes la censura de mi oxígeno.

Amiga:
Sí, lo siento amiga mía. Siente ese valle de lágrimas bajo techo. Deberías de huir. Alejarte de ese ser maligno. Yo te ayudaré.

Mujer:
No, no puedo. Ya es imposible.

Amiga:
Huye amiga. Sí. Si puedes. Yo lanzaré esa soga que te auxilie. Ven a mi casa. Huye.

Voz del fondo:
La mujer y la amiga se pronuncian en silencio. La puerta se abre y un terrorífico portazo se escucha. El pánico corre por la mujer. El se acerca. Ella cuelga.

El:
Mujer, ¿Dónde andas?

Mujer:
Aquí , en el salón.

El:
Por qué no has ido a esperarme tras la puerta. Sabes que llego a esta hora. Eres asquerosa ¿Qué hacías? La verdad no te mereces nada.

Mujer:
Has llegado antes de tiempo. Mira el reloj. Tal vez se halla parado.

El:
Que más da. Aun así deberías esperar mi vuelta. No me quieres, lo presiento. Te encuentro lejana.

Mujer:
No. No es así amor mío. Te adoro.

El:
¿Me adoras? Este halago…Falso. Todo lo que decís las mujeres es falso.

Mujer:
No querido.

El:
Calla, no quiero escuchar tu voz.  Ahora quiero comer, estoy cansado.

Voz del fondo:
 Un plato cae al vacío. El estruendo hace estremecer a la mujer. El con sus ojos inyectados en sangre la mira, la observa con asco. Ella llora, su llanto es mudez de esas paredes, bajo ese techo.

Ella:
¿Qué pasa?

El :
Está fría. Como puedes servirme la comida…En que piensas. Que haces. Has perdido todas tus facultades. Ni cocinar sabes. Salé para otro lado. No te quiero ver. Me voy a acostar para después salir.

Voz del fondo:
Y recoge lo destrozado. Y recoge cada cacho de su alma desmigajada. Se intenta recomponer pero es imposible. Por un momento sueña despierta ¿Cómo sería la libertad? No se lo imagina. No puede aunque con toda su fuerza mental cavila. Todo es inútil, todo es absurdo. Permanecerá en ese agujero el resto de su vida.

Ella:
Que silencio hay en la casa. Siento hielo en mis huesos. Espumas de sangre en mis labios. Mis manos están mutiladas. Una flecha famélica me arrebato mis pasos y ahora que…Bajo la sombra de la niebla me mezo y cuando menos me lo espero unos machetes dan oscuridad a mi esencia, a toda mi entereza. Solo llorar y llorar me queda. Yo mujer herida cuyo cuerpo no siento, cuya mirada se ha perdido, cuyo yo está destruido. Yo mujer. Me siento culpable. Tantas y tantas humillaciones decido que he comedido un error, el error de nacer ¡Soy culpable¡

Voz del fondo:
  Levanta el rugiendo como un ingrato. Ella apoyada en la ventana mira y mira esos rayos solares que le hacen daño. El se va con un portazo.

Ella:
Ya se ha ido…Pero que pasa ha vuelto.

El:
¡Ven aquí¡

Ella:
No me golpees. Que pasa ahora.

El:
¡Calla¡ Mujer infectada por la peste. Eres vulgar, una cualquiera ¡Calla¡ No hables cuando yo hablo.

Ella:
Perdona. Soy toda tuya.

El:
¡Cállate¡

Voz del fondo:
Todo es confuso. El ambiente se hiela y un arpón envenenado atraviesa su vientre.

Ella:
¡Perdona¡ ¡Perdona¡ Si he sido error para tu felicidad.

El:
¡Cállate¡

Voz del fondo:
Latigazo del desvarío, de la maldad. Ella se arrodilla. Ella se fatiga. Ella se arrincona. Ella llora.

Mujer:
Por Dios déjalo ya. Déjame.

El:
¡Cállate¡ Acaso tu sufres. Solo eres un animal. Tu sufrir no existe. Solo sirves para engendrar. Ni eso. Ni un hijo me has dado.

Mujer:
Yo no soy culpable. Perdóname.

El:
¡Cállate¡ No mientas. Eres una mentirosa. Solo falsedad ante mi franqueza. Estoy harto de ti.

Mujer:
Ya no puedo más. Mi último suspiro emerge y mi ser no quiere penar más. Y mi alma ¡ay mi alma¡ está tan confundida, tan perdida.

El:
¡Cállate¡ Me voy. No quiero estar entre basura.

Voz del fondo:
El teme lo peor. Pero no se arrepiente. Se marcha decidido, satisfecho. Ella yace en el suelo. Su cuerpo se diluye en la última brisa. Sus ojos no tienen expresión, miran al techo. Quiere descansar de el. Quiere descansar ante la ilusión esfumada. Quiere descansar ante su desgracia. El teléfono suena. Su amiga avistando su martirio. Se arrastra y consigue cogerlo.

Mujer:
Si

Amiga:
¡Ocurre algo¡ Presiento lo peor.

Mujer:
Buena amiga. Mi muerte se acerca. La ruptura con la vida.

Amiga:
Espera. Llamo una ambulancia y para allá. Espera querida, aguanta.

Mujer:
Ya es tarde. No ves. No ves. Veo una cierta luz de calma, de felicidad que me lleva. Ya no tengo dolor. Solo sosiego. Ahora soy libre y como libre podré luchar por la esperanza en otro lugar, en otro mundo.

Amiga:
¡No¡ ¡No¡ Aguanta amiga. Ya voy.

Voz del fondo:

Muere ella. Muerte incomprendida. Muerte innecesaria. Muerte imperfecta. Llegan las bocinas. Llega la amiga. Derriban la puerta. Ella allí. Bajo su ventana donde el aroma del azahar la acoge en su regazo. 

martes, octubre 22, 2013

La calma del océano...

La calma del océano
En tu retorno
En la deriva de los días.
Te sientes cansada,
Un cansancio que no te permite
Ser arco iris de una tarde ceniza.
Cierras tus ojos
Y una canción es estampida
Que te reduce al aislamiento
De tus sentidos.
De nuevo esa sensación de dejadez,
De desgana que conmueve tu espíritu
Dejándolo al son del viento, del viento…
Hablas no se con quien
Preguntas a tu café invisible
Que es del mañana.
Pero la nada se digna
Hacerte un juego arriesgado.
Gritas y vuelves a gritar.
Entonces tu ser despierta
En medio de la siesta sudorosa
Con cierto desdén al mañana.
Que te importa.
El ahora es lo que prima,
Ese ahora que te hace volar
Por llanuras invisibles
Donde tu lucidez brota siemprevivas
Que constituyen las ansias de vivir.


lunes, octubre 21, 2013

El tiempo...

El tiempo, el tiempo. Como pasa. Si, instantes que se perpetúan en un rincón de la memoria. Que a veces retornan por esos puentes colgantes entre acantilados en busca de una sonrisa, al encuentro de la nostalgia. La infinitud del aliento de sus imágenes te recorre sigilosamente, con la sutil llama de una esperanza, de un despertar que aprieta en el corazón. Deprisa lo intentamos capturarlo hacerlo nuestro otra vez. Por qué no. Las vivencias conforman nuestro presente, nuestro esbozo del mañana. 

sábado, octubre 19, 2013

Y llega la noche

Y llega la noche
Luna llena en el imperio de los astros.
Y llega la noche
Vientre que muerde el sueño,
Vientre que se estremece
En el sentido de la realidad.
Hacia abajo corre,
Corre con sus huellas insípidas, extinguidas
Bajo un halo de luz blanca.
Y llega la noche
La sinfonía del universo
Toma relevo en este mísero mundo
Donde todo gira y gira en las cenizas
De una mirada.
Te vas y tras de si dejas lágrimas
Sobre rostros demacrados.
Más allá, una bahía
Donde las tempestades son huidizas
Y solo el recuerdo te hace ser beso
De la desgana, de unas fuerzas
Que se enfilan en tumbas de cristal.
Y llega la noche
Y quieres soñar
Y te vas.
Sí, te escondes donde tu faz
Sea eco de ballenas, de estrellas marinas
En las profundidades de tus pensamientos.
Y te desanimas, marcas una caricia al viento
Y lo persigues, vas hacia él
Como amante eterno.
Y llega la noche
Triste tonada retumba en tus sentidos.
Te apegas a tapias donde hiedras de huesos negros
Has de trepar.
No se por qué, me pregunto.
Tal vez la tundra duerme junto a ti
Con sus hoces
Cortando todos los hilos que hacen moverte
Por vacías calles.
Y la noche llega. Sí llega.

Sueña otra vez.