miércoles, junio 28, 2017

no, no te recuerdo...

A la espalda, la desnudez se sumerge al amparo del callar, de viejas notas andantes en el vacío de los nombres. No, no te recuerdo. Llamaradas galopan sobre mis palmas y observo el decrecer del ayer. No vengas ahora con una memoria en las llanuras donde la hierba amarilla agarra nuestros secretos. No, no te recuerdo. Miro la pena de una muralla humana que se arrima para forrarse de calidez y solo la muerte es caricia que han de saborear. Sí, he cambiado. No, no te recuerdo. Aves dobladas en zambullir de la tarde ante el enderezamiento del nocturno, aves colonizando el embeleso de nuestros ojos…blancos…muy blancos. No, no te recuerdo. 

martes, junio 27, 2017

Precipicios..

Precipicios.
Abertura oculta
En el inconsciente.
Ojos cerrados.
Manos abrazadas
En el mecer de la luna.
Noche.
Vía del gozo
A los sueños calmos
Ante la presura de la rutina.
Libro abierto
En mismo capítulo
¿Para qué seguir?
Sombra de su fin.
Calor.
Fuego de hojas
Cabalgando frente rotas ventanas.
Una luz ceniza la invade,
La aísla de la existencia. 

sábado, junio 24, 2017

Todo...sí, todo

Todo…sí, todo
Se recrudece.
Estampida de gaviotas
Abogando por cerrojos difuminados
En el vasto horizonte de planicies
Donde el resonar de una melodía
Nos hace seres del viento norte.
La miras, analizas sus manos obreras
De tanto y tanto penar
En las altas ramas de un viejo sueño.
Todo..sí, todo.
Te desnudas.
Cuerpo desahogado
De los artificios de pozas
Devastando la insonoridad
De las alas doradas al alba.
Ya vas, arrancando heridas,
Desalojando las malditas furias
Abnegadas de estáticos alientos.
Todo…sí, todo.
Te irás.
Despedida en el bosquejo
De un bosque sediento
De  sombras verdes.


viernes, junio 23, 2017

Ahora...

Ahora. Ya. Estoy frente a un piano donde el sudor de sus teclas es cansadas espaldas. La belleza me apremia, me fusiona con la danza de las lunas que juegan en las hogueras que se expanden y contraen bajo una noche de verano. Ahora. Aquí. Halló el brío de unas manos que brincan por sinuosas sendas a la derive de sus sentidos. Me dejo llevar y soy corriente de pardelas en grietas ocultas a los ojos mudos de la existencia. Ahora. Me alojo en la tersa nota empapada de penas rajadas al son de los pasos. Ahora. Tam, tam…tambores y caracolas alegran el canto de naves en el océano consciente de su entereza. La oscuridad es prieta, es símbolo de los movimientos a ras del ronroneo de las olas ¡Oh, las olas¡ Mira, como vienen y van, como la alegría de la libertad pacífica deja una figura arrastrada en su ruptura. Aquí. Estamos. Valientes, con los brazos izados  en las singladuras de los años ¡Oh , las olas¡ Mira, como vienen y como van , como erupcionan ante la mirada infértil de la dejadez. Ella sigue ahí, figura inamovible besando los bondadosos, los lindos pétalos de tus labios. Ahora…


miércoles, junio 21, 2017

Tus manos...

Mis manos. Tus manos. Resoplido de oleajes alejándose de lo cotidiano, distorsión emancipada de los huesos cansados. Nos saludamos. Nos vamos…por las vertientes donde la ventisca grita la verticalidad de nuestro querer. Mis manos. Tus manos. Pacíficos astros aventurando el desnudar de una jornada bonancible, nutriéndose de batallas acabadas en un rincón de este universo. Mis manos. Tus manos. Silbido espontáneo de la alegría, de esas ganas de brincar frente a un niño acogido por los pasos encontrados en su mañana, de una madre acogida por la sorpresa de un nuevo arco iris esbozado en los muros inexistentes de su pena. Mis manos. Tus manos. Ramas alargadas en el sonido de la vida.

domingo, junio 18, 2017

Vamos...

Vamos, los sucesos cotidianos lo estancaban sobra las manecillas de un reloj. Sin embargo decía vamos, no sé a quien, a el mismo tal vez. Vamos, tenemos que andar las planicies de la verde hierba que emergen a mis ojeras. El cansancio lo arrastraba en un columpio de ortigas. No, no se atrevía a moverse en el aroma de una primavera ahogada. Vamos, se decía. Se obligaba contundente a la verticalidad de sus alas. Desorientado, miraba su muñeca, no sabía a dónde ir. Oprimido por sus paredes era estática mirada en el infinito del universo. Los ayeres le retorcían la memoria dando a luz su sombra. Vamos, se decía él en el recuerdo cierto de una imagen que lo enamoró y la dejó pasar y pasar hasta el olvido. Ahora venía, entera, comiéndose algún helado ante él. La acaricio, se arrimó bajo las máscaras de su pasado y voló. Sí, danzó un vuelo enfermizo hasta el ataúd en espera de su nicho. 

sábado, junio 17, 2017

sueños.

Sueños.
Apego de astros inciertos
En el balanceo de tu rostro.
Nunca más.
La nada de altas arboledas
Sombra del silencio habitado
En la despedida.
Espera.
Penas pegadas a las llagas
De manos castigadas
En el aliento de pozos negros.
                            Ya estamos.
                                      Lejanías.
                                               Sollozos.
Sueños.
Vastas veredas crudas
Donde jadean los montes
Muertos, desquitados
De toda verticalidad.
Manos.
Arrebatados rompimientos
En el masivo alcance de un sol
Escondido bajo brumas desheredadas
De las raíces.
Nunca más.
Torpeza existencial
Acumulo de un crecimiento
Letal, de muerte
Para la naturaleza bella.
               Ya estamos.
                        Dejadez.

                                  La nada.