viernes, agosto 29, 2025

HABITACION CERO(NARRATIVA)13

 

13

Los Faycanes se reúnen en una cueva donde los astros son palabras a sus pensamientos, a sus decisiones. Preguntan que hacer con estos muchachos huidos, de tribus distintas. El veredicto es apresarlos, el veredicto es la muerte por incumplimiento de las leyes del universo que los gobiernan. Un sacrificio para que los Dioses del cosmos no los castigan con el hambre y las enfermedades, para que la cosecha no sea mala, para que infundan el pánico entre cada estado de los aborígenes de la isla. Y de repente fueron acorralados, fueron apresados entre el sollozar quieto de sus destinos. Así murieron, les dieron la oportunidad de liberarse de todo mal, no quisieron. Juntos en una cueva donde los restos de la siembra quedaron em la eternidad. Su huida como fugitivos de la naturaleza, de sus leyes no sirvió de nada. Abrazados, casi en posición fetal quedaron para ser descubiertos en el día de hoy. Temblor. El Dios de la isla vecina, como le dicen, ruge sin descanso, sin esa tregua necesaria que les haga pensar que hacer. Los ángeles y demonios hacen su mezcla  en la tierra sin saber donde dispararán. Tomo mi café. Sí, un café que sustenta esta soledad mía y arremeto desquiciada contra la radio. Basta, me digo. Basta ya de tanta y tanta barbaría. Que si la guerra de Gaza. Que si la guerra de Rusia y otras que no nombro. Y pienso…pienso, la salud, de esas gentes involucradas siendo inocentes. No, no serán los mismos cuando todo esto termina….si termina. En mí, una niña, sola, con el hambre carcomiendo su entereza, su mente, su sentido. Y no hay más…no saben del mundo real, este cual gozamos nosotros, donde dormir bajo un techo seguro despierta el equilibrio en una proporción quieta. Abres los ojos , miras a tu derredor y existe la clemencia de la tierra que habitas. Sí, la tierra que habitas. No es igual según donde te marquen tu ánimo en lo cotidiano. No, no es igual. Sin embargo, no lo captamos. Estamos retraídos en nuestro insulto , en nuestra queja que de jornada en jornada absorbe nuestro mundo…nuestro propio mundo. Ahí van las Arimaguadas bajando los barrancos con ramas y otras hierbas para purificar a cada uno de los guanartemes de la isla de esta desobediencia de los jóvenes. Una imagen, el mar, ellas danzando con sus ramos mientras las cabras vigilan desde los riscos. Bailan y bailan atrayendo la buena lluvia, la buena vida, la buena cosecha y la seguridad a sus gentes. Se unen todas como hijas pródigas de los Dioses que pueblan el Universo. Se distingue una ramificación de la vía láctea y a ella lanzan sus cantos, su rito de limpieza. Los jóvenes los dejarán ahí, en la cumbre, morirán de despecho e inanición como castigo influenciado por la supremacía de los astros. Un cigarro. Un café. Un café y un cigarro. El lamento del pasado, de hace siglos de nuestra era. Bailan y bailan hasta que sol viene a buscarlas para acurrucarse en sus respectivas cuevas. Esta historia es triste. Hago hincapié que todo este proceso se repite en cualquier lugar de este extraño planeta en medio de la oscuridad del fondo cósmico. Mientras tomo mi café. Mientras enciendo un cigarro. Mientras mi mente en un hospital donde la respiración se pausa para luego agitarse continuamente. Y continuamos con esta ruta donde el viento apagado nos llamará para tomar destino al sobrevivir. Las calles de agosto se mueven en la calla manera de sus gentes solo, el fallecimiento de mis ganas, de esas fuerzas de hacer algo. De hacer por hacer. Dirijo la atención a mis palmas e intento describir mi mañana, no percibo en lo que desencadena y me es indiferente. El hoy, eso presta mi atención, lo que ocurrirá en las próximas horas, minutos, segundos. Me alojo donde los pensamientos descansan, inerte vuelo de pájaros callados al son de los viajes en torno a un duelo prolongado en el acuerdo de estar cuerda en el  proceso de la despedida

martes, agosto 26, 2025

HABITACIÓN CERO (NARRATIVA) 12

 

12

La pesadez de mis grises alas. Alas grises, plomiza sacudida temblando ante esta habitación de paredes blancas y suelo gris. Un halo de luz azul se balancea sobre ti. Un azul equilibrado, tranquilo con la voz de palabras deshidratadas marcando un hasta luego, ya nos encontraremos en las dimensiones del espacio. Te vuelvo a saludar, no te inmutas, pero sé que me escuchas. Me callo y con el coraje de mi verticalidad soy pulso de esta vida en las vías donde el sol empapela las ganas…esas ganas de estar en volandas con la brisa correteando por mis estímulos. Y me estimulo, mis sentidos me llevan a un paisaje donde los campos de exuberante en verdor nos refrescas, nos resetea como hijas de los días, de las horas. Luego me estanco, pienso en esas guerras perdidas por el sustento clave de la existencia, el agua. Agua que bebo. Niñas arrastrando cubos, presas de la juventud perdida para el levantamiento de sus pueblos. Sí, hay guerras perdidas por este combustible elixir del ser, del estar caminando por las vertientes de la subsistencia. Los campos están secos, suena el tambor de la muerte como ráfaga asesina de cada asentamiento humano. Imagino un río. Sí un río cerca de alguna aldea. Un río prohibido con la excusa del dominio de otros. Un perro exhausto, flaco se acerca a beber. Ella, una muchacha lo observa desde la distancia. Opresores con machetes y escopetas la vigilan. Espera su movimiento hasta ese mismo lugar donde el perro exhausto , flaco va a beber. Ella la llama ante el hermetismo y amenazas de las metrallas. Sed. Hambre. Hambre y sed conjugan en su cuerpo. Agotada, desnutrida, deshidrata ve esas armas como alas negras que escuecen en su pecho. No tiene nada que perder y se pone en movimiento ante la mirada carnicera de esos militares. Y cae, el perro exhausto y flaco se acerca a ella. Le lame su tez , sucia, descuidada. Su pecho herido de muerte da su ultimo aliento. El perro exhausto y flaco se acuesta a su lado como compañía de sus últimos segundos en la desesperación , en visiones falsas de la realidad. Ella, se aleja de su cuerpo casi sin darse cuenta. Emigra donde los sueños son eternos, donde sus manos ya no flaquean, donde el agua ya no es necesaria. Bebo de mi botella, siento como corre por mi cuerpo hasta mis emociones. Una habitación blanca. Una habitación de suelo gris. Me agito en una barca que va  a la deriva y me pregunto el porqué. Porqué quiero ser pasos sin destino, nómada de las estrellas, de las jornadas donde el presente es vitalidad que pronuncie mi destino, mi nombre. Y ahí surge la magia, imantada por los colores del día…que bien hermosos son y me amarro a las vivencias actuales sin darle entrada al ayer. Y qué es el ayer, un flor sin pétalos, un bosque donde la sonoridad se vuelve oscuridad, un paisaje inanimado donde las nubes caen en un precipicio de la nada las reclama. La muchacha. El perro exhausto , flaco y la fosa de los ignorados, donde somos indiferentes a los fallos de este planeta. Y somos culpables, todos. Me declaro culpable de cada guerra, de cada insolidaridad, de cada justicia desbarata existente en nuestro siglo. Es como si retrocediéramos o seamos iguales al pasado. Todo se repite…tum…tum…una y otra vez. Sed. Tengo sed. Una habitación de paredes blancas y suelo gris. Agárrate a mi madre mía.

 

 

 

 

viernes, agosto 22, 2025

HABITACIÓN CERO( NARRATIVA)11

 


 

11

Es temprano…muy temprano. Eclipse. Erupción. Verano. Sed. Todo juega de manera desordenada en el cierto atisbo de la pesadez. Y mi cuerpo se siente pesado , quiere arrebatarme ese espíritu de vitalidad que cruza mis arterias, quiere convulsionar cualquiera estado yerto a la esperanza. Una máscara seduce mi rostro, gastado, seco, dolido. Sujeto mi verticalidad. Sujeto mis sueños. Sujeto mi pasión. Sujeto la batuta de mis pisadas del estío y avanzo. Avanzo donde los lodazales de niebla no me amenacen, no haga decaer esta vitalidad mía…solo mía. Un fuerte olor a pan recién echo llega a mis pulmones y respiro de ese solaz gratificante que me llega. Uhm…untaría los deseos en este pan recién hecho y con desmesura cumpliría con mi propósito que no es otro sino seguir el orden originado en mis sentimientos. Es temprano…quieta, muy quieta. Porque me da la gana esperaré a que baje la marea, me entregaré como pardela del llanto cuando el eclipse se pronuncié. Me limpiaré todos estos restos de amargura y alzaré mi nombre allá donde las olas calmas me lleven. Y es temprano, la forense no me llamará, tendré que esperar. Dos chavales corriendo al son de las estrellas. Una huida que terminó en fatalidad. Allá , en la cumbre. En ese risco adorado y respetado por los aborígenes de la isla. Creyeron que allí estaría en salvo como lugar sagrado. Pero no es así, el humano rompe las leyes, cada axioma de sus días en esta tierra cuando algo no acepta su mente, sus ideas. Todos no entienden el amor, ya sea un amor cualquiera. La sociedad nos da las reglas, pero se pueden romper aceptando nuestro yo en la diversidad de los corazones. No sabemos de nuestro futuro solo, el ya, el ahora. Prescindamos de cada prejuicio incrustado en nuestras venas…estas venas por donde debe circular la liberación. El eclipse total de sol esta apunto de entrar, me preparo. Bajo a la playa y esa oscuridad progresiva e de instantes me hace invisible en el tiempo. No hay nadie. Sorprendentemente no hay nadie. Sola, mis pensamientos, este ser y estar como vigía de mi vida sin ningún espejo ante mí. Las olas, sosegadas, con el temblor de una humareda a lo lejos , en la isla vecina que puedo comprobar , ver ese colapso en este momento.  El océano como amante ¡Oh mar¡ mi amor, moriré cerca de ti, en la proximidad de los años de la vejez ¡Oh, mar¡ majestuosa de muestras en esta oscuridad y me penetras como hija de esta isla, de este pueblo en un punto del mundo. Mi espíritu desencadena las ganas, la ganas de estar contigo…a solas. Que bien estaríamos si el respeto, la dignidad, la justicia se involucrara más con nosotros. Sin desafiar las fuerzas de lo endemoniado. Descubro tu musicalidad, el ritmo en que vienes, en que vas y me someto al vaivén de tu corpulencia líquida. Y es temprano, el eclipse ha terminado. Miro a la venida, un enjambre de ciudadanos pasea en su costumbre diaria. Yo aquí, ser y estar, de remojo , dejándome llevar por la marea. Siento que la pesadez se aparta. Sí, se va. Apártate, le digo y caigo en eso dos muchachos, muertos por amor. Muertos por decidir cual era el refugio para sus corazones. Los imagino heridos de muerte , abrazados, una lágrima agarrando el adiós. Me estremezco, aunque fuera hace siglos. Hay cosas que hacen daño, que la memoria soporta como si estuviera en una cuerda floja ante unos riscos. Por amor hay que ser riesgo, aunque te contemple con desagrado, con una crítica destructiva de lo que esta mal para sus intereses, sus conocimientos, sus formas de razonar. La vida es corta en esta dimensión en que vivimos, siempre esperando un mañana. Hay que ser pausado, pero según para que, cual causa. Y es temprano. Y el océano es mi amante secreto y ella…en una habitación de paredes blancas y suelo gris. Uhm, vuelvo al piso y ese humeante olor a pan recién echo.

domingo, agosto 17, 2025

HABITACIÓN CERO(NARRATIVA) 10

 

10

Aquí. En estos momentos en un ambiente cargado de un cielo dominado por la panza de burro. Es un día gris, plomizo, pesado resbalando por mi columna. Estoy en la habitación cero. Una habitación de paredes blancas y suelo gris. Danzas con los yermos campos donde los hijos del sol te llaman y lo ignoras, te es indiferente. Danzas donde los muertos , abusivos, te llaman, te condiciona la marcha. Y estás ahí, escuchando, cumpliendo con todo lo que rodea. Apriétame la mano madre mía, fuerte…muy fuerte. Nos dejaremos llevar por una copla, la escuchas, Conchita Piquer entona tu memoria y parece que espabilas, que despliega tus alas despechadas en este aire que respiramos. Pero doblan las campanas, doblan en rigidez de una lucha que cansa, que agota todo ese aliento agreste, lejano, neutro. Ah, querida, me poso donde las raíces de las arboledas me enganchan a este andar desolado, doloroso. Porque duele, las maletas se cierran, navegas donde las olas fallecen para no retornar más. Tus manos. Mis manos. Corriente donde los barrancos inconclusos emigran donde los ríos mueren. Así , como tú, nuestras almas se encontrarán en un rincón del recuerdo del universo y permaneceremos unidas en algún resonar de los astros que en la noche visiono cuando me tumbo en el sillón, cuando los acordes anuncian alguna melancóla. Una pena que viene , que va, escarchando ese horizonte que debemos mirar. El viento azota, impreciso, inestable, con el reconocimiento de este lugar aislado de paredes blancas y suelo gris. Y ahora que seré mujer enderezada por la oscuridad donde la luz sea sombra que me guíe. Volveré a mis sentimientos, a esta inclinación mía si puede ser de estar enamorada de las manos que acaricien las mías. Te recordaré en los sueños, en el rumbo cierto de tu apoyo, de la verticalidad sutil de tu espíritu acostado en mis hombros. Y te escucho. Y te escucharé. Y ahora que estoy apurando estas horas que se evaporan como la esperanza lejos…muy lejos. Habitación de paredes blancas. Habitación de piso gris. El viento….el viento se lleva todo lo dicho, todo sentir en que tu y yo…en que yo y tu estamos solas. Solas. Un guiño se escapa de mis sentidos y te anima, observo cierta sonrisa en tu rostro, en tu movimiento inacabado y me siento bien. Solas. Sí, estamos sola, en este rincón de los abandonados. Me es igual. El viento y esta habitación de paredes blancas y suelo gris. El viento, imagino un planeta donde van las almas caídas en la ausencia, en la nada. Un mundo donde el encuentro está en las profundidades de sus mares, en la densidad de sus bosques arcaicos. El viento…imagino y grito. Sí, ahora donde desato la cuerda estructurada de alfileres que se clava en mi cuello. Sí, grito con la congoja de mi mañana. Verdad madre, crees que volveré a amar. Tu, hija de cada huella arrastrada en mis espaldas. Me asomo a tu ventanal, la mar está picada, ese mar que se alarga hasta la mar fea. Esa cuando en la guerra, cuando en la posguerra civil tiraban sacos de inocentes. Porque son inocentes. Porque somos inocentes, hasta que las ardientes astillas de lenguas estrangulan las gargantas que se expresaron en lo natural, en la verdad. Escucho tu acentuada respiración, una cierta apnea te viene por minutos contados y después, descansas, te quedas ahí dormitada con el ritmo apagado. Añicos recojo cada mañana, me invento historias donde tu estás, donde tu no estás  y la queja no existe, solo una paz que nos abraza. Desde aquí , de esta habitación cero donde sus paredes son blancas, donde su suelo es gris  y la marea volverá y te traerá a mí. El aliento en esta habitación de hospital se hace espeso, una densidad que me hace sumergirme en el cansancio. Sí, madre….querida madre…estoy cansada. Los años rondan en mis venas y la sangre que corretea ya no es tan salvaje como en mi juventud. Esto nos queda, tu mano y mi mano, unísonas al paso de un reloj, de un almanaque entregándonos en estos últimos instantes a la memoria.

 

 

 

 

jueves, agosto 14, 2025

HABITACIÓN CERO (NARRATIVA) 9

 

9

Dos. Porque son dos estos amantes en la intemperie del caótico aullido humano. Ellos, ignorantes, con el aliento de la frescura de sus sensaciones, de esas emociones que nos emancipa del estancamiento en cada uno de sus respectivos orígenes. Se anuncia un eclipse solar cuando el medio día cruce estas islas habitadas de mestizaje en crecimiento. Mientras la espero, un eclipse solar vendrá hacia al medio día, La luna y el sol. El sol y la luna pasara esta haciendo sombra. Una alineación que hará que anochezca, que amanezca en la misma jornada. Los gallos cantarán, los pájaros revolotearan y al unísono será una composición en la condición del nuevo amanecer marcada por nuestros ojos ocultos ante este fenómeno. Las gentes creerá en hechizos, en una magia ya sea blanca, ya sea negra que los revertirá para el futuro. Espero que nuevas expectativas se deriven de ello. Una nueva inquietud para la armonía, para la paz de los hombres, de las mujeres que pueblan estas islas, estas aguas, este mundo tan y tan distorsionado. Yo, espero, un viaje donde el universo lanza estrellas fugaces para cada uno de nuestros deseos. Agárrala bien, me digo, queridos amigos para que esos sueños funden la paz, ya es hora. Mi asombro me lleva a la extrañeza, la mar aviolentada, la patada de una erupción, y esa noche que llega por un espacio corto de tiempo en el mismo día. Un derroche de sucesos que nos hace entregarnos al despertar ¿Estamos despiertos? Aun no, solo unos pocos erigiendo la condena de estas gentes en un mundo abusivo. Planeta tierra, un grano de arena en medio de lo desconocido. Un planeta azul en la zona habitable. Buscamos…buscamos otros mundos en zona habitable, en zona no habitable. El agua. Sí, el agua imprescindible para la vida, pero no es el todo. Buscamos agua, algún planeta orbitando en alguna estrella para la vida. Ay, vida mía, estamos tan lejos y tan cerca a la vez.  Primero tendríamos que saber como se formó realmente la existencia aquí. Imagino el caos. Una contracción que fue aspirando desde el núcleo de la tierra materiales hasta forma esta casi esfera. Después paso mucho tiempo y el impacto de meteoritos trajo esos organismos que ahora somos, cabe esa posibilidad. Y si no es así, que alguna super inteligencia nos dejará aquí en señal de un castigo, de un planeta marginado en el confín del cosmos. Lo cierto que no hemos evolucionado mucho….aún las guerras, estás batallas perdidas. Sí, somos cimbrar de batallas perdidas. Hemos perdido como la dignidad, la verticalidad de hacer frente a nuestras frustraciones, nuestra venganza con la matanza, la tortura de nuestros seres semejantes. Sí, somos semejantes, con nuestras cualidades, con nuestros puntos de vistas, con nuestra manera de ser distinta. Al fin al cabo iguales con razones variopintas, esto nos convierte en únicos, exclusivo de nuestra personalidad, de nuestro carácter, de nuestra forma de actuar. Respetémonos…Ah, espero ese eclipse mientras me desvío y pienso en ella. Voy al piano, me siento y callo. Este silencio imprescindible en cada composición es una respiración. Aunque ustedes no lo sepan…si ustedes , muchachos de siglos antes de la conquista, estoy aquí investigándoles, enriquecimiento de vuestro culto. Hoy habrá un eclipse solar. El temor se asomará para algunas, la comunicación desmesura para otros y lo verdadero otros tantos. Yo en estos instantes, me figuro una pieza, pequeña, sencilla, tímida, pero a la vez despertador de mis sentidos en la huella de mi mañana. Y pienso en ella, siento la frialdad que me blinda mi gana de conversar con alguien. Tocan a la puerta, ella corre, ella ladra y vuelve a mí para avisarme, para que abra. No. No abriré , seré ese océano donde las ballenas callan…callan de tanta y tanta contaminación en las palabras, en los pensamientos de muchas vidas de este mundo. Me quedo con ella, con su perrita, sola y este piano. Cierro los ojos, flaquean mis manos y en la fragilidad de mi aliento toco.

 

 

 

domingo, agosto 10, 2025

HABITACIÓN CERO(NARRATIVA)8

 

8

La habitación cero. Una habitación de paredes blancas. Una habitación gris. Una neblina deambula en mis ojos y todo es confuso. Mi postura , inerte, se fija en esa alma que se extingue en el cansancio de las horas, de los días, de las semanas. Dejó que mi tristeza me empape hasta llegar a una embriaguez oculta, fuera de la vista de ojos en la presencia de una ida irreversible. La habitación cero. Tiene un mobiliario neutro, aprovechando su pequeña dimensión. En esta silla que me siento, donde a ratos dormito con mi mano prieta a la suya sueño…un sueño al ritmo de ciudades inundadas de una calima que agota, que enferma . Mientras a mi viene el oleaje insensato, de espalda, un viejo marinero recogiendo sus redes. Y no se porque me centro en esto. Será por aquel muchacho que me encontré en la estación de camino a ver su padre. Ese muchacho. Esa muchacha. Da lo mismo donde su naturalidad absorbió mi respiración por unos momentos. Salgo de la habitación cero. Una habitación de paredes blancas. Una habitación gris. Salgo del hospital y me arrimo en su proximidad a un acantilado donde rompe las olas. Una gaviota pasa a ras mis ojos. Y no se que impulso, la retrato como imagen en mi móvil. Su vuelo quedará en mi para siempre. Un vuelo casi estático, al acecho de su presa. Un viento tórrido golpea mi espalda y parezco marear. Me sostengo. Respiro hondamente y sigo la gaviota, en su libertad particular, en su silencio. La habitación cero. Enciendo un cigarro y observo como su ida es igual al movimiento de ella, de la gaviota. Cierro los ojos. Sábanas blancas. Suelo gris. La habitación cero donde se concentra la muerte. Me detengo en este acantilado donde rompen las olas. Hermético lanzo un grito callado de queja. Y es que tengo ganas de quejarme, de ser estos lamentos en estos instantes el sabor amargo recorre mis carnes. Me estremezco. Un tremor. Los Dioses de la profundidad de la tierra arrojan todo su mal en la isla vecina. Su olor me llega con lo pesado de este clima. La habitación cero. Adiós madre…adiós madre. En algún lugar, lejos de aquí, un anciano mira a la mar como la miro yo. En algún lugar, lejos de aquí otro ser también es lamento. En algún lugar, a esta misma hora el ruido se hace agresivo…tanto…que moja las emociones en un temblor sin fin. En algún lugar, se habrá estropeado la niñez , la dignidad humana. Sí, en algún lugar de la fragilidad de este mundo todo será mortandad. Estamos aquí, yo frente al mar y tu en una habitación de paredes blancas y suelo gris. Contemplo este océano que nos rodea, que nos protege a su manera en la nada de su pulso. Y yo tomo el pulso. El pulso de subir de nuevo donde te encuentros. El puro de mirarte y mirarte en la dejadez de tu salud. Y pienso que eres joven. Y pienso en la barbarie contrariadas de la ira de esta gente que pleitea hasta fundirse en nichos donde solo seremos la nada. Un aire de bienestar viene a mi pecho y otra vez con lo prieto de tu mano intento aliviar cada dolor que no puedes expresar. Y estás ahí, media despierta, media dormida…conteniendo el aliento una larga despedida. Se siente el ajetreo de las enfermeras que vienen, que van. Se siente un resquicio de tu lucha, de lucha valiente en estos momentos en que la verticalidad de tus alas cae a un largo túnel del que eres huida. Parece que una cuerda se lía en mi cuello, estoy cansada, estás cansada. En este cansancio ajeno a todo lo que nos rodeas nos comprometemos a ser firmes ante lo que viene. Y vuelvo a clausurar mis ojos, quiero sentir tu olor, ese aroma de una prolongada despedida. Aguantamos, solas, en medio de este hospital en la habitación cero de paredes blancas y suelo gris.

 

 

domingo, agosto 03, 2025

HABITACIÓN CERO(NARRATIVA) 7

 

7

Parece y no parece porque es verdad, llega una tormenta veraniega. Yo desde mi ventana dejo que la radio emita las noticias de la actualidad. Noticias que se desvían de lo real, de lo verdadero. Según las ideas políticas, sociológicas y este yo nuestro, expresan su punto de vista a veces cierto otras, falso, modificadas en el interés de una región, de un país, de una ciudad, de sus propios políticos ejerciendo un mando descalabrado. Las guerras no acaban, el genocidio en zonas de este mundo está presente …cavando, cavando tumbas en el anonimato de nuestro conocimiento, de nuestro saber. Y desde aquí, donde la tormenta de verano llega, lo insensato abusa de las vidas que nacieron para la libertad, para expresar ese conocimiento en la senda de sus crecimientos, de ese logro de ser adulto balanceados por la paz. Las once…son las once de la mañana. Un racimo con el escandalo de este tiempo inestable penetra en la isla. Llueve, no de forma calma, sino con la impaciencia de clavar desequilibrio en la isla…en la isla. Esta isla en la que vivo, en la que he nacido. Entretanto por estos momentos no escucho el aullido de la isla vecina, soterrada en su dolor particular. Las noticias hacen pausa Edith Piaf con su Non, je ne regrette rien suena en este estado mío, en esta presencia mía donde mis sentidos toman el rumbo en muelles donde los barcos vienen y fan al son de un faro que parece eterno. No, no me arrepiento de nada . El pasado es cuna que clava cada sombra dejada en mi andar y yo digo “Non, je ne regrette rien”. El agua discurre por toda esta urbe formando arroyuelos de barro que irán a la mar. A la mar…a la mar. Rodeados de un océano bello, misterioso, desconocido cantamos a cada día en que estamos aquí. Non, je ne regrette rien, sigue y me agazapo en los brazos de mis emociones, latentes, caldeadas por la lucha por un adiós inevitable. Y es que es inevitable. Siglo XXI, estamos en pañales con respecto a ese cosmos que nos vigila, inquieto, temeroso ante los resultados de esta civilización. Se forma en mi mente la imagen de una niña, de un niño con su cara sucia, con la tristeza inacabable en sus ojos, desolados. El estruendo de una injusticia. El estruendo de una mentira. El estruendo de lo malvado. El estruendo de la perdida. Acaricia un perro, solo, sola en medio del caos aberrante del ser humano. Y lloro. Y llora. Punzadas revientan mi estómago y por mi ombligo se desprende un gas que enrarece mi entereza. Palpo el chubasco violentado.  Siglo XXI. Analfabetos, incultos sobre la historia de esta mota polvo que orbita en un universo callado. Yo “Non, je ne regrette rien”  y es tan real que me condiciono a su aventura en mis sensaciones. La investigación de la forense tardará su tiempo, esperaré solo, tomaré notas de lo que imagino que pudo pasar. A mi entender una muerte violenta, provocada por la ira , esa ira que aún continua en el avanzar de los siglos en este mundo. Non, je ne regrette rien, no se porque repito esta canción tan famosa de esta cantante. Es como si me produjera una purificación y desde aquí, desde mi ventana donde veo la tormenta de verano tomara el poder de seguir, de continuar con cualquier inquietud que me seduzca.