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Es temprano…muy temprano. Eclipse.
Erupción. Verano. Sed. Todo juega de manera desordenada en el cierto atisbo de
la pesadez. Y mi cuerpo se siente pesado , quiere arrebatarme ese espíritu de
vitalidad que cruza mis arterias, quiere convulsionar cualquiera estado yerto a
la esperanza. Una máscara seduce mi rostro, gastado, seco, dolido. Sujeto mi
verticalidad. Sujeto mis sueños. Sujeto mi pasión. Sujeto la batuta de mis
pisadas del estío y avanzo. Avanzo donde los lodazales de niebla no me
amenacen, no haga decaer esta vitalidad mía…solo mía. Un fuerte olor a pan
recién echo llega a mis pulmones y respiro de ese solaz gratificante que me
llega. Uhm…untaría los deseos en este pan recién hecho y con desmesura
cumpliría con mi propósito que no es otro sino seguir el orden originado en mis
sentimientos. Es temprano…quieta, muy quieta. Porque me da la gana esperaré a
que baje la marea, me entregaré como pardela del llanto cuando el eclipse se
pronuncié. Me limpiaré todos estos restos de amargura y alzaré mi nombre allá
donde las olas calmas me lleven. Y es temprano, la forense no me llamará,
tendré que esperar. Dos chavales corriendo al son de las estrellas. Una huida
que terminó en fatalidad. Allá , en la cumbre. En ese risco adorado y respetado
por los aborígenes de la isla. Creyeron que allí estaría en salvo como lugar
sagrado. Pero no es así, el humano rompe las leyes, cada axioma de sus días en
esta tierra cuando algo no acepta su mente, sus ideas. Todos no entienden el
amor, ya sea un amor cualquiera. La sociedad nos da las reglas, pero se pueden
romper aceptando nuestro yo en la diversidad de los corazones. No sabemos de
nuestro futuro solo, el ya, el ahora. Prescindamos de cada prejuicio incrustado
en nuestras venas…estas venas por donde debe circular la liberación. El eclipse
total de sol esta apunto de entrar, me preparo. Bajo a la playa y esa oscuridad
progresiva e de instantes me hace invisible en el tiempo. No hay nadie. Sorprendentemente
no hay nadie. Sola, mis pensamientos, este ser y estar como vigía de mi vida
sin ningún espejo ante mí. Las olas, sosegadas, con el temblor de una humareda
a lo lejos , en la isla vecina que puedo comprobar , ver ese colapso en este
momento. El océano como amante ¡Oh mar¡
mi amor, moriré cerca de ti, en la proximidad de los años de la vejez ¡Oh, mar¡
majestuosa de muestras en esta oscuridad y me penetras como hija de esta isla,
de este pueblo en un punto del mundo. Mi espíritu desencadena las ganas, la
ganas de estar contigo…a solas. Que bien estaríamos si el respeto, la dignidad,
la justicia se involucrara más con nosotros. Sin desafiar las fuerzas de lo endemoniado.
Descubro tu musicalidad, el ritmo en que vienes, en que vas y me someto al vaivén
de tu corpulencia líquida. Y es temprano, el eclipse ha terminado. Miro a la
venida, un enjambre de ciudadanos pasea en su costumbre diaria. Yo aquí, ser y
estar, de remojo , dejándome llevar por la marea. Siento que la pesadez se
aparta. Sí, se va. Apártate, le digo y caigo en eso dos muchachos, muertos por
amor. Muertos por decidir cual era el refugio para sus corazones. Los imagino
heridos de muerte , abrazados, una lágrima agarrando el adiós. Me estremezco,
aunque fuera hace siglos. Hay cosas que hacen daño, que la memoria soporta como
si estuviera en una cuerda floja ante unos riscos. Por amor hay que ser riesgo,
aunque te contemple con desagrado, con una crítica destructiva de lo que esta
mal para sus intereses, sus conocimientos, sus formas de razonar. La vida es
corta en esta dimensión en que vivimos, siempre esperando un mañana. Hay que ser
pausado, pero según para que, cual causa. Y es temprano. Y el océano es mi
amante secreto y ella…en una habitación de paredes blancas y suelo gris. Uhm,
vuelvo al piso y ese humeante olor a pan recién echo.
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