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lunes, enero 21, 2013

Nubes vacías(teatro)







NUBES VACÍAS(TEATRO)


















Personajes:
Eva
Sol
Patricius
Doble
Imagen 1
Imagen 2
Imagen 3










La tarde esta en calma. Las nubes vacías no pueden llorar. Ella se encuentra en la puerta de su  casa, acaba de llegar. El día ha sido agotador. La casa,  el trabajo…. Ella entra por la puerta de su casa y se sienta en el sofá. Lo primero que hace es encender la tele, inmediatamente la apaga. Muertes y más muertes. Solo hay desgracias en la caja tonta,  solo estupideces que al pueblo bajo engatusa carcomiéndole lentamente el cerebro. Enciende la radio, es más de fiar. Como no hay programa que le interese pone algo de música, una música que le permita respirar pausadamente para descansar. Ella siente sus pasos aterciopelados y deja que penetre en ella, deja que la contagie de sueños. Sueños que se evaporan cuando va a preparar la comida. Esta ella sola y no sabe que preparar. Su imaginación se despierta igual que su hambre y se le apetece algo apetitoso, algo a su gusto. 
     Eva:
 Si, una comida a mi gusto. Ahora lo he de aprovechar. Ahora que él no esta conmigo y dirigía todos mis pasos, todos mis movimientos.  Tienes que hacer esto, tienes que hacer aquello. La blusa no esta bien planchada.  Mis pantalones, ¿dónde están mis pantalones?, decía a puro grito. Un grito que era como astillas que atravesaban mi pecho. Y cuando no, su mano  ¡Ay su mano ¡  Más que una mano era un cuchillo que impactaba en mi estómago. Sí, en el estómago, así no se notan las marcas. Esas marcas que a lo largo de los años te van degradando, como un difuminado. Solo fue un intruso en mi vida. Si, un intruso ¿Qué se cabe esperar de alguien quien cuando comparte  tu mismo techo se vuelve extraño, exigente, dominante, obsesivo, celoso, absorbente, dictador? Y un desfile más de palabras que es casi para no acabar.  Ahora me siento libre. Sola y libre. Saboreo la soledad como ese jardín de las delicias donde las mujeres somos el centro de atención.  Veo la realidad de otra manera. Yo no soy culpable. Mi sentencia es no ser culpable. El culpable no más que fue él, y nada más que él. Aunque, a veces, la duda me envuelve. Me envuelve como el rocío nocturno, como caparazón de espinas pinchándome fuertemente, como siroco en pleno desierto y me siento caer ¿Soy acaso una persona capaz? El deterioro me amenaza e insolente guía mis pasos del hoy ¡Un cierto temor a todo ¡ ¡ Un cierto vaivén que me expande y me contrae ¡ Gravitar como en tierra de hielo donde la luz es un pozo.
(Una nube de color la envuelve y se observa  un puente con dos flancos, el flanco derecho el del culpable y el flanco izquierdo el de los inocentes y, en su centro, una especie de sol que más bien parece un juez)
Sol:
¡Aquí, la vida ¡ La vida soy yo, quien dirige cada uno de vuestros caminos soy yo. A mi derecha tenéis la pena perpetua y el arrepentimiento y, a mi izquierda, la libertad; la oportunidad de dar comienzo una nueva vida.
Patricius:
Tú, me dices a mí que eres la vida. Ja, ja, ja. Sobre mi vida solo dirijo yo. Sobre la vida de ella tiene lo que se merece.
Eva:
Esto no puede ser. Estoy viviendo una pesadilla. El está aquí, lo percibo, lo veo. Igual que siempre. Con prepotencia, con su intolerancia. Sin indulgencia  hacia las personas  ¡Qué es esto ¡  Es como si la muerte blanca se arrimará a mi. Me mira con el brillo de sus ojos  ¡No¡  No puede ser ¿Acaso estoy delirando ?
Patricius:
Si, deliras. Te has pasado toda la vida delirando. Solo ves la sombra que se halla ante ti. Tú sombra. Tu sombra aun me persigue ¡Qué clase de magia usas ¡  Dile a tu amigo que se aparte de mi. Bruja, que no más que eres una hechicera. Me quieres atrapar con tus trampas pero, no podrás.
Sol:
Eva no te preocupes, le ha llegado la hora de su castigo. Cada marca, cada cicatriz, cada trauma que te ha dejado impregnado en tus alas las pagará todas juntas.
Eva:
Si, mis labios ¿Podrán besar de nuevo? Serán esas alas en busca de nuevas bahías ¡No¡ ¡No¡ No confiaré en nadie más. El ha acabado conmigo y de seguro exterminara a otras tantas. Como volver a confiar? Es tan difícil después de esta estampida de balas.
Patricius:
Pero,¿qué dices disparatada mujer ? Yo he sido tu amor. Tu único amor. No hay nadie más, ni lo abra. Y, tú, ¿quién eres para castigarme? Ella ha encontrado lo que buscaba ¡A mi ¡
Eva:
Dile que se calle ¡Qué calle para siempre ¡ ¿Por qué he de sufrir de nuevo ?  Otra vez, esa cocina donde el con su alarido me estremecía desembocando en un mar de angustia. Tu, astro maravilloso, dile que se aparte de mi   ¿Qué pasa?  Parece que me desdoblo. Veo una persona exacta a mi frente a mi  ¿Quién es?
Patricius:
(En bajo)
Ahora no son una, sino dos. Seguro que va a incordiar también.
Sol:
Eva eres tú. Tu otra parte. Esa que es veraz, firme, segura, luchadora, valiente.  
Eva:
¡Yo¡ Mi levedad . Lo que no gravita en el cara a cara.
Sol:
Si. Ella expulsará a este mal nacido de esta esfera que nos rodea. No merece estar aquí.  
 Patricius:
Dejadme en paz. Yo tengo mi vida. De ella me he olvidado.
Sol:
Si otra vida. En que la repetirás lo mismo. La llevarás por las tierras de las amarguras y el sufrimiento. La llevarás por una cama de duros alfileres y la harás danzar.
Patricius:
Dejadme en paz. Ello es asunto mío y de ella.
Eva dos:
¡No¡ No es asunto tuyo Patricius:
         ¡Si¡ Este tema me concierne a mi y a ella. A ella solamente. No tienes llama del infierno a juzgarme.
Sol:
Yo no te voy a juzgar. Ella es la que dará el paso. Ese paso que debió alzar cuando vivíais juntos.
Doble:
Si yo designaré lo que será tu mañana. Nunca más podrás poner tu monstruosa mentira ante las mujeres. Ya no caerá ni una más ¡Entiendes¡
Patricius:
Cállate estúpida mujer.
(Debajo del puente comienzan a verse imágenes del ayer. Patricius hace como que no quiere mirar. Eva frunce el seño y sabe que ello lo va a prestar al  dolor)
Doble :
Mira Patricius. Mira debajo de ti desde este puente que estamos. Ahí esta tu pasado y tu presente. Es decir, lo que tú eres y serás.
Imagen 1:
(Se observa como una laguna ceniza con pétalos marchitos sobre ella. En su centro sobre sale una mujer de mármol)
Lágrimas grises. Pétalos que se carcomen en cada sentimiento tuyo. Soy mujer de la libertad, de la libertad que has diseccionado para no más que dejar rastrojos de mí.
Patricius:
Que dices ida mujer. Cada uno dirige sus pasos y desemboca según lo que halla hecho. No me culpes a mi. Eres lo que has querido ser.
Imagen 2:
(La laguna se va volviendo más oscura sobresaliendo de su centro un cuervo con cuerpo de mujer)
Lágrimas negras. Vuelo que naufraga y se destruye en cada abrazo de astillas tuyas. Soy mujer del aire, del aire sulfuroso que tú desprendes.
Patricius:
¡Mentiras¡ No más que mentiras  ¿Acaso la creéis ? Yo no recuerdo nada malo de mi vida. Soy amable, soy cordial y de una comprensibilidad tan colosal que a cualquiera podéis preguntar.
Imagen 3:
(El tono sigue cambiando. De gris a negro, de negro a un rojo intenso del que su centro se alza otra estatua roja derramando lágrimas de sangre )
Lágrimas rojas  ¡Impotencia y dolor ¡ Soy mujer de lava y de lluvia de calamidades.  Por ti  ¡Por ti ¡
Patricius:
Por mi ¡Qué decís¡ Ratas más que ratas que succiona cuando uno no está en alerta.  Yo no os conozco de nada. De donde salís. Seguro que de esa endemoniada mujer.
Doble:
Ignorante  ¡Soy yo¡  Todo es lo que has hecho sufrir. Sabes, eres como el calentamiento global trayendo la enfermedad a medida que avanzas.
Eva:
¿Sol donde andas? Acógeme en tu regazo. No me dejes sola con él.
La oscuridad viene. Las constelaciones comienzan a florecer y una radiante luna  es ahora fuente que me he de mecer. El aire fresco se introduce en cada uno de los orificios de mi vestido. Siento que soy aire. Aire que viene y que va. Aire que se contrae y se expande. Aire que inspira y espira. Aire que elimina toda la suciedad.
 Doble:
Si, la suciedad en que te ha bañado él. Unos cimientos jóvenes volverán a ser parte de ti.
Eva:
¿Parte de mi?
Patricius:
¿Parte de ella? Hablas de una nueva juventud para ella y no sabes que su único amor he sido yo. No hallará hombre como yo.
Doble:
De eso no estoy segura. Tu nada no hace más que  castillos de magmas viscosos que a quien logras atrapar terminas haciéndola cenizas.  ¡Mujer de cenizas ¡ ¡Mujer que la brisa se la lleva ¡ ¡Mujer que en otra semilla lejana a la tuya florecerá ¡

Imagen 1:
Tu tiempo ha acabado y sigues siendo igual. Nada más que eres degradación de tu conciencia. Nada más que eres un corazón pétreo que no ve más allá de tus ojos malevolentes.
Imagen 2:
Tu tiempo ha acabado y la tempestad recaerá sobre ti. Nada más que eres tierra yerma de tu conciencia. Nada más eres un corazón de tinieblas sin sentimientos a los humanos.
Imagen 3:
Tu tiempo ha acabado y tendrás que pasar por todas las penurias que ella ha pasado. Nada más eres un cuchillo de ácido enmascarado ¿Qué pretendes hacernos ver? Todo lo sabemos nosotras.  
Patricius:
¡Locura¡ Esto no es más que una locura de esa descarada mujer  ¡Serpiente¡ Que tu lengua la extermine una plaga de langostas ¡Locura¡ ¿Esto que es?     ¿Como os ha podido convencer esa condenada mujer?
Eva:
¿Cómo puedes hablar así?
Imagen 1:
Te atreves Eva
Imagen 2:
Eres capaz
Imagen 3:
Venga Eva
Doble:
Ser persona es tu fuerza.
Eva:
Si, me atrevo, soy capaz, tengo la fuerza suficiente para expulsarlo totalmente de mi vida. Aunque mi voz sea ronca de tanto callar y callar ¡Cuánto me he tragado¡  Me cuesta hablar. Pero se que con el puedo. Solamente es un bocazas.
Imagen 1:
Si puedes Eva. Eres libre, tu lucha es la claridad de tus pensamientos.
Imagen 2:
Claro que puedes como la lluvia otoñal tapiza de verde los amarillos campos. 
Imagen 3:
Tu, mujer de agua. Lo puedes disolver y hacer nada de el.
Eva:
¡Tu¡ Ser extraño que te has entrometido en mi vida ¡Lárgate¡ ¡Tú¡ Ser aborrecible que me has robado todo la hermosura que tenia en mi ¡Púdrete¡ ¡Qué de vuelta este todo lo que me has quitado de mi vida ulterior ¡ Ahora, comenzará una nueva etapa donde mis alas se desplegaran y se embarcaran para rajar cada roca impetuosa. Ahora, despertaré de esa muerte de tantos años y viviré dentro de una esfera de la que solo filtrará cada rayo de felicidad. Ahora, ¡seré yo¡ Seduciré al amor por  respeto, por deseo, por la alegre tonada que hacen los cuerpos cuando en verdad y en vertical se aman. 
  ¡Fuera¡ Fuera de mi vista ya. Mis ojos enrojecidos quieren ser otra vez serenidad de su esplendor, de la nitidez.
Doble:
Si Eva. Aun es temprano. Muy temprano. Son años en lo que tu puedes renovar todo tu ser, toda tu alma más allá de los acantilados que se pusieron en tu camino. Escucha, escucha el mundo. Ruiseñores pueblan ahora este lugar y, si te fijas, el puente son alas de pinzón azul.
Eva:
¡Alas de pinzón azul ¡
El ha desaparecido. Se lo ha tragado las marismas enrarecidas del falso amor. Un huracán ufano despliega toda su potencia y lo hace fluir entre esas imágenes del ayer. Ahora, me siento más libre aun. Un paso que he dar. Una mano que he de acariciar. Unos labios que he de besar. Un cuerpo que he de saborear. Un respeto que me han de ofrecer. Agazapada entre la duda y la decisión. Tendré que caminar de nuevo. Rápido, rápido. Para embellecer mi vida con la felicidad.
Me desnudo.  Con la lentitud del paso del día a la noche.  Dejo mi cuerpo presente como hija de esta tierra  capaz de tener contacto humano. Salgo al balcón. La lluvia cae con armonía. Dejo que sus gotas sea mi llanto, que arrastre todo ese pasado azocado por terremotos. Me acaricio. No me importan las miradas, no me importa el que dirán. Soy libre ¡Libre de él ¡ Libre de cada azotaina brusca de sus manos, de sus palabras. ¡Volver a nacer ¡ Concierto que se mece en alas de un albatros que me llevará lejos, muy lejos. Tan lejos que las nubes vacías que habían en mi vida sean jardines de tulipanes con el carmín de mis labios. 
Fin

sábado, enero 19, 2013

Vacío(teatro)



                                



VACÍO























Introducción:
Es una mañana otoñal. Las constelaciones que acoge la tierra ya han desaparecido. Sara, una mujer de unos cuarenta años, se encuentra en su casa. Ha despertado respirando las primeras tonadas de las aves, absorbiendo el recuerdo. ¡El recuerdo¡ El recuerdo la acecha. Pronuncia el nombre de su amor del ayer. A medida que lo nombra siente un gran peso. Gravita por las orillas de la añoranza.
Personajes:
Sara: Amor y persona
Viento: Consejero
Brian: Amor y espíritu











Sara:
Amanece y con la tonada del nuevo día se abren las ventanas de mis singladuras.
¿A dónde iré hoy?
No lo se. Llevo meses y meses sin salir de estas paredes y es como si algo extraño me carcomiera.
Es cierto. Es tan cierto como que los hielos bajo el efecto invernadero se derriten.
La soledad me cubre con su densa capa de nostalgia. Viene a mí como compañera lejana que nunca se olvida que estoy aquí.
Escucho el viento, aletea su infeliz jornada. Sí, hoy llueve. Lluvia que arrastra la bocanada de la felicidad del viento. Creo que ahora mismo se escabullirá y renacerá cuando esa agua de la vida deje de existir. Mientras, lo siento. Siento su suavidad rozar en mi rostro. Me siento acariciar por su noble carácter.
 La casa está vacía. La ausencia del calor humano se nota en cada uno de sus rincones. Sus paredes retozan el jadeo de los desiertos. Yo no soy suficiente para ella. Mis cosas no sirven, no más que objetos inanimados sin el toque mágico del sol.
Una pintura arrimada de un pasado fructífero. Un poema sobre la mesilla de ese amor perdido entre sombras.
Ese amor perdido entre sombras... Yo le quería tanto. Tanto, que nunca pensé que se pudiera ir. Sí, irse. Irse a esas tierras de nadie o de todos. Cenizas que se tiran al monte, al océano como deseo del amado.  Yo misma. Yo misma esparcir todas sus cenizas por todos aquellos rincones que él deseaba. Nunca pensamos en vernos en esta situación.  Pero, es tal el hecho que tenemos que acoplarnos en ella en la vida ¡Oh , la vida¡ ¡ La vida¡ Tomo aire lentamente y a cámara lenta lo expulso. Aquí me contagio de él. De ese amor del ayer, del hoy, de siempre ¿Por qué nunca nos atrevemos a jugar con la muerte si ella es parte de la vida?
  Son las siete de la mañana. Ando todavía sin vestirme más no tengo ganas. Espero que el viento me seduzca. Que me anima.
¡Viento¡
¡Viento¡
¿Dónde andas? Un círculo glacial me atrapa y me consume. Él se ha ido, se ha eclipsado en mi vida cuando más lo necesitaba.

Viento:
¡Anda mujer¡ Levanta y da unos pasos por ti misma. Mira ese espejo que posees frente a ti. Te mirabas tanto en el cuando estaba él. Ahora, ¿por qué no?
Mírate. Mírate y dime lo que observas. Examínate, descubre la belleza que se guarda dentro de ti.

Sara:
¡Mirarme al espejo dices¡ Ello implica girar y girar sobre mi misma. Veo la muerte. Percibo un cierto aroma a mortandad. Veo mis lágrimas. Percibo un cierto aliento de nostalgia. Apago la luz, mi reflejo me espanta. No quiero ver este ser solitario, incomunicado con la realidad. ¡Mi realidad¡

Viento:
Adéntrate. Adéntrate mujer en ese espejo que posa ante ti. Tu realidad. Tú, ahora, dulce realidad. Todo en esta vida ha de acabar. Y, cuando termina, comenzar una vida nueva. Deja de mirar la muerte. Esa muerte que en estas jornadas corre tras de ti. ¡El se ha ido¡ Sus cenizas es agua que corretea por otros mares, por otras tierras.

Sara:
¡Cállate¡
Apago la luz y así no me veré reflejada.
Cierro ventanas. No quiero escuchar a la naturaleza. Deseo volver al pasado ¡Si¡ al pasado. Donde las gaviotas a primeras horas de la mañana nos acompañaban en nuestro paseo. Donde el sonido de las olas era balada de nuestro amor. Sus cenizas ¡Sus cenizas¡ Voy ahora mismo por el resto que me queda. Las venero como un Dios. Hombre que me dio amor, que me ofreció amistad ¡Sí amistad¡ Confiaba en mi, sabes viento.
¡Cállate¡
Apago la luz y así me inspiraré en él.
Cierro ventanas. No quiero que tu poder de convicción se entremezcle con mis pensamientos ¡Volver al pasado¡ ¡Si¡ ¡Al ayer¡ Donde emerja una llamarada intensa de su fragancia ¡Ay , su olor¡ Viene como cuando éramos ritual del sexo. Cuando mi cuerpo se mecía por su sudor.
(Las ventanas se cierran por si solas dando un chasquido atroz. Las paredes tiemblan y el viento calla)

Brian:
 Que pasa amada mía ¿Qué te ocurre? No mires a la muerte. Déjala tras un muro irrompible. No mires a la muerte mujer. Déjala en ese espejo que jamás me reflejare para la llamada del recuerdo.

Sara:
Amor mío, ¿eres tú? Acaso has venido. Me suena tu voz. ¿Me estaré volviendo loca acaso? Que más da. Sin ti no puedo vivir. Amor mío, ¿eres tú? Acaso has venido o es ese rufián del viento. No. No lo entiendo. Escúchame. Escucha mi corazón rajado gritar mi bienvenida.

Brian:
Si, soy yo amada mía. He venido como luz que te da sombra y que despacio se acopla a ti con el vaivén del arco iris. ¿Lo ves? ¡Lo ves¡
Sara:
Si, si lo veo. Observo un juego de colores pero a ti no te observo. Quiero tocarte, acariciarte, poseerte.¿Donde estas? Me arrimo a una orilla donde caracolas insuflan tu nombre y yo no puedo repetirlo al compás de ellas. ¡Tu nombre¡ ¡Tu nombre¡ Amado mío, quiero verte.
Brian:
No. No puedes verme. Ya definitivamente me he ido de aquí. Ese es mi destino. Ese es tu destino. Ese son nuestros destinos. De bien seguro que hallarás otro amor, otro crepúsculo donde el tintineo de la brisa te hará despertado junto a otro ser. ¡Vive la vida amada mía¡ La vida es como un sueño. Ahora, tal vez, las pesadillas te acechen en la cabecera de la cama pero, después con el paso del tiempo, yo no más que seré un recuerdo. Un recuerdo vago y difuso que te donará alegría. Un recuerdo vago y difuso que te enseñará a caminar. Un recuerdo vago y difuso de lágrimas que con el suspiro del alba se ira extinguiendo cuando empiezas a andar.
Sara:
No.¿Como recordarte como algo vago y difuso? Es imposible. Gravito por el sueño, por las llamas del deseo, necesito de ti. Un trueno se mece entre mis senos. Un maremoto da vueltas y vueltas sobre mí. Y, tú, no estas. ¡Tú no estas¡ Lagunas deformes se colapsan ante mí. Heridas que sangran emanan al no sentir tu calor. ¿A qué has venido entonces? Mira mis manos, agárralas, dale todo el esplendor de tu piel.

Brian:

He venido para verte a ti. Para saber como estabas y convencerte de que de mí tienes que ser olvido. Sí, olvidarme tras una puerta que se cierra y otra se abre para una nueva vida.¡Ay vida mía¡ ¡Ay amor mío¡ Tu sed de deseo y amor te esta borrando del surcar de la vida. Hambre siento, hambre de felicidad en ese lugar que he descansar. Esa felicidad eres tú. He venido para ver como amas de nuevo. Como rajas esas murallas que existe en tus ojos y en tu alma y alzas el vuelo en una nueva aventura de sonreír.
Sara:
Sí, la desesperanza me invade. Aquí, tengo tus cenizas.  Las esparciré por la casa para llenarme de ti. De ese cariño y ternura con la que me tratabas. Me tratabas…
(Sara cae de rodillas. En sus manos sustenta una especie de cofre donde guarda las cenizas de su marido. Lo abre)
Viento:
Abre ese cofre mujer. Y verás como el amor volverá a ti. Y verás como las rosas se abren en el anochecer de nuestro sentido de la vida. Y verás como el oleaje bramara de nuevo a tus pies.
(Sara se levanta con el cofre en las manos. Lo abre y en su habitación esparce las cenizas al son del sonido del viento. Las cenizas como diminutas partículas se unen y forman un cuerpo humano desnudo)

Sara:
Eres tú. Tu cuerpo. Tu mirada.
Brian:
Si, soy yo. Tu amor. Tú esperanza.

                           Fin





lunes, enero 14, 2013

EL DESPERTAR(TEATRO)

EL DESPERTAR
(Teatro)




Introducción:
   La reconstrucción interior de un ser después de la tempestad del ayer.


Personajes:
Laura
María
Personaje 1
Personaje 2
Voz 1
Voz 2
Voz 3
Voz 4



       Ya es el alba y Laura tiene que levantarse. No espera a nadie, sólo, alguna llamada telefónica. Se encuentra frente el espejo de su habitación. Tras su espalda, la ventana da hacia un jardín.

Laura :
       Otro despertar. Mi cuerpo parece ser parte del sueño. Ahí me encontraba tan bien. ¡Sí¡ Ese girar y girar más allá de la frontera de la realidad ¡Esa libertad¡ ¡Ese amor perfecto¡ Esas tierras donde todo sabe a felicidad; sin tanta hipocresía; sin tanta frialdad; sin tanta envidia; sin tantos fanfarrones y un colectivo de palabras seguidas de estas que todo el mundo sabe bien.
(Hace una pausa y de nuevo habla con ella misma)
¿Por qué será que cuando despierto me gusta sentir el aire fresco del crepúsculo? Suspiro, respiro hondamente y todo se me vuelve extraordinario ¡Qué exquisito es este pequeño instante¡ Un pequeño instante que se hace inmortal como inmortales son los amores arrinconados en mi memoria ¡ Ay  esos amores¡  Todos ahora poemas en la hoguera del recuerdo. Algunos les retorcería el cuello. Sí, sin más. Los cogería y  los dejaría en pelotas en medio de un parque para que les escupieran. Creo que he cometido un error. No a mis amores reales, sino a esos que te acosan y  abusan  ¡Qué asco ¡ Si he de contar las artimañas de algunos para que llegues a su guarida se horrorizarían. Bueno, mejor será que entierre estos sucesos en el infierno junto a sus nombres ¡Ay que me pongo enferma¡  ¡Que mal me siento ¡ El odio me cuece, pero olvido y olvido que si no, no se crece. Te quedas como un árbol viejo que le han robado toda su savia y, ahora, arde, arde y arde en su muerte.
Este espejo ante mí. Siempre ha estado aquí y, una y otra vez tengo que mirarme, es inevitable, ejerce una fuerza de atracción tal  que no hay mañana que me plante ante él. Me disgusta lo que observo; un ser acabado, murmurando su última melodía, un ser al que le han cortado sus alas y, ahora,  no sabe prender su vuelo. Soy yo. Si, soy yo. Una marioneta con hilos roídos que han dejado caer en una fosa oscura con su danza ¡Cruel vida esta ¡ ¡No puedo amar¡  Y si amara , si me enamorara . Me sentiría como una delincuente, como una delirante. Sería no más que una fugitiva rodando por un precipicio. UY, son las 10, ahora mismo llega María y, yo, en este estado, con la toalla enrollando mi cuerpo sin secar mi cuerpo. No, no voy a dejar que esta toalla aterciopelada y pacífica me quite la humedad. Quiero estar mojada, sentir como el aire se casa con esta agua que se desliza por mi cuerpo  ¡Ya viene¡ Ya viene María. Siento el rumor de su brisa penetrar por cada uno de los orificios de esta casa.
(Tocan a la puerta de manera suave. Laura ni se viste, con la toalla enrollada y mojada la abre. Ya sabe de quien se trata. Sus ojos toman un tono de ilusión. María lo nota. Nota el bello paisaje de su rostro desfallecido y la vez aliviado al verla a ella).
Laura:
(Se abraza a ella. Siente necesidad de desahogarse)
¡Qué desgraciada soy¡
¡Qué desgraciada soy , María¡
No soy capaz de despertar, la imaginación me acosa derivándome hacía aguas turbulentas.
Mi corazón me prohíbe dar un salto al amor.
¡No me atreví¡
¡No me atreví¡
¡Por qué ¡
¡¿Por qué¿¡
Todo iba bien, sabes. Hasta que me asaltaron las dudas. Como una ráfaga de viento infernal vino a mí. Fue mi pasado. Sí, mi pasado. Un pasado que a hurtadillas y voraz vino de visita sin escrúpulos. ¡Sucio¡ ¡Frío¡ Internándose en mi insonoridad, sin permitirme pasar la página de mis pasos y volar.
María:
       Pero Laura  ¿Por qué? Yo se quien ha tenido la culpa. Tu familia, los falsos amigos. Ellos con tal de que seas otra copia de la sociedad te han ido deteriorando poco a poco. No te dejaron volar  y, ello, es muy cierto. Sólo gritos,  gritos contra tu persona, una degradación que te ha ido consumiendo día a día. Mira la suciedad de tu teléfono, nadie se acuerda de ti. Así, has ido perdiendo tu belleza. Todo sueño, toda ilusión terminó desangrándose.  Si aprendieras a callar. Y, ahora mira  ¡Mira como estás¡ ¡Mira tú vida ¡ ¡Mira esas rejas que trepan por tus pupilas¡ ¿Por cual brumas te mueves?  La del agotamiento o la desesperanza. Por todo sientes temor, haciéndote mover por un pasadizo desértico. Temor al rechazo; temor a que se burlen; temor a que te miren como un ser delirante; temor a que lo que exista ante tus ojos sea escombros; temor a un grito y a ese ridiculizar que muchos tienen.   Y lo peor de todo, temor a hablar de tu belleza.

Coro de voces:
 Su belleza  ¡Su belleza¡ ¿Dónde está? Se halla desvaída y paralizada en el infinito de las derrotas. Su belleza  ¡Su belleza¡  Canto alegre natural. Sufre el desencanto de brotar y brotar bajo  lenguas cíclicas de tormentas. Poco a poco es mujer de sal. Poco a poco es ocaso en la flor de la vida.  Rosas amargas desvelan sus sueños. El eco de su grito la atrapa en una nube gris.
María:
       ¡No escuchas¡
Laura:
       Sí, si  escucho.
María:
       ¡La lluvia¡
Laura:
       Sí, la lluvia.
María:
       Las horas pasan. Los días son como ráfagas de un aliento insulso para ti. Hay que saborear todo. Estas estática, impedida por el ayer y ese hoy que no te abre las puertas: barreras serpenteantes que te hostigan, mortificándote en que será de tu mañana ¡No¡ No es así. Hay que erupcionar y pisar fuerte, firme, veraz. Tomar de las maravillas que van surgiendo del día a día.  Una sonrisa, un saludo, unas palabras y con el tiempo o, tal vez, cuando no lo esperes, el abrazo verdadero. Todo lo que te ha hecho daño deberías borrarlo, aplastarlo, dejarlo en el último lugar de tu memoria.  ¡ Muchas horas de soledad posees Laura ¡ Horas que sólo engendran un sudor de recuerdos asesinos. Es una  lástima, por que no te han dejado avanzar.
Laura:
       Sí. Días de soledad. Un paisaje de tundras donde un huracán de sentimientos me hace permanecer en la cama. Imaginando, Imaginando ¡Imaginando la calidez¡  Su calidez. 
María:
 ¿De quien Laura ¿
Laura:    
       ¡No¡ No puedo nombrar su    nombre . ¡No¡ No puedo hacer nada para decir algo , aunque sea muy poquito, de su esencia. Esencia que me alborota, esencia que me ruboriza  y hace navegar en el ensueño. El afecto y el calor humano se ahoga en mí ¡Mi fallo ¡ ¡Mi fallo ¡

María:
 Si Laura. No vivir al día, no vivir cada momento que aparece en escena. Siempre sumisa en una espera, en una larga espera y, mientras , la vida pasa. Pasa sin esperar a nadie.
Laura:
       ¿No oyes?
Maria:
     Sí. Escucho
Laura:
       La lluvia otra vez.
Maria:
       Si, la lluvia
Laura:
       Me atrae.
Maria:
       A mi también.
Laura:
       Permanecer bajo su flujo de humedad y danzar con nuestros cuerpos desnudos  mientras absorbemos de su don especial.
Maria:
       Nos mojaremos.
Laura:
       Y que más da. Solo deseo correr como ella. Que ella me ayude a expulsar todo lo que me aterra, todos esos pinchos que revuelven mi vientre.
Maria:
       ¿Si Laura?
Laura:
 Que pena que no seas como yo. Recorrería con mis labios tu cuello. Serías mi amante perfecta.
Maria:
       No me atormentes Laura. Vamos antes de que la lluvia se la lleve el sol.

(María y Laura salen. Se encuentran en medio de la calle. La lluvia  no cesa. Sienten que en su fondo existe un murmullo, algo las llama y las atrae)
Coro de voces:
 La lluvia os hace girar y girar sobre vuestro interior. Os hace involucrar una con la otra. La vida es ola de estragos para una y vuelo de palomas azules para la otra. Venid con nosotros . Venid por este puente de rosas negras donde la tierra emerge en un desequilibrio.
( Laura y María  sigue la lluvia. Un arco iris con rosas negras en su suelo hace de puente. Ellas caminan por el. De repente,  casi instantáneamente, van transcurriendo personajes acompañadas de un relato)
Personaje 1:
 ¿Sientes placer cuando te acaricias María?  Y, ¿cuándo haces el amor ¿ Yo no Para mi el sexo como medio del éxtasis y el placer es inexistente. Me robaron una parte de mi, cultura de hombres de mi tierra. No sabes  el dolor y el sufrimiento que me hizo. No sabré nunca de esas sensaciones que a veces quieren sentir las mujeres ¡Laura ¡¡Laura¡ Sigue imaginando tus yemas tanteando tu sexo, mientras su ser vuela en tu mente, mientras la soledad discurre entre tus manos.
(La imagen se difumina, ellas siguen caminando por ese pasillo)
Laura:         
Las injusticias en el mundo son imparables. A veces, somos tan primitivos. Y, es  que no respete las culturas, pero, hay cosas que deberían de cambiar. Quitar a las garras hirvientes del hombre ese poder sobre nosotras.
María:
Si  Laura. Me produce un dolor que es difícil de sofocar. Mujeres lastimadas y condenadas para toda su existencia ¿Por qué me pregunto? Tal vez, lo descomunal de su fuerza se aprovecha de la debilidad.
(Otra imagen se implanta en el camino. Ellas se detienen y escuchan. Un viento sopla y  los pétalos de las rosas roza la tez de ambas)
Personaje 2:
  Mirar el ritmo de mis pasos. Parece que perecen, pero, no, tengo que continuar. Yo volaba  ¡Sí , volaba ¡  Golondrina que admira la belleza por donde pasa. Pero  mientras dormía unas manos tenebrosas y telúricas me despertaba. Yo, me hallaba media inconsciente, desprotegida, con el miedo recorriendo cada parte de mi ante aquel que piensa que la mujer es sólo puro objeto de sexo. La baba se les cae, su fuerza y su amenaza nos condena. Así acabe, huyendo de cualquier lugar de su paso de tempestades, de torturas en mi reconditez, de su risa avariciosa y pegajosa del sexo. Me quede sola. Sin más  sola con mis alas bajo un desierto. ¡Amistades perdidas¡ ¡El olvido de mi ser¡  Sí, el olvido  Sí, el destierro. ¡Mirarme¡ ¡Sola¡ ¡Sola con mi lucha ¡  Mirarme, aquí estoy enjaulada dando aviso a cualquier gaviota confiada de que todas las playas no son respetuosa con tu vuelo, algunas , la hacen caer en una fosa de llanto y de tormentos.
Tú  al menos tienes a María. Ella no te levanta la voz. Ella no te dice que tus palabras son la aurora de una locura (la voz se va apagando). De una locura, de una locura…
(María y  Laura se miran. No dicen palabra. Siguen por ese pasillo. De repente una masa de golondrinas plateadas pasan a ras de ellas y después  de su paso una puerta al final del pasillo se halla entreabierta. Empujan y entran. La oscuridad las envuelve en un ambiente cálido. Se escucha como un murmullo. Un murmullo que no logran entender.)
Voz 1:
  Las piras del abismo son ecos en un mar de llantos.
Voz 2:
   ¡Un llanto¡
Voz 3:
   Mujeres de harapos.
Voz 4:
 Mujeres de la oscuridad.
Voz,1,2,3,4:
 ¡La oscuridad ¡ La oscuridad, la oscuridad…
Voz 1: 
       Las estrellas fugaces son esperanzas que se derriten y se eclipsan.
Voz,1,2,3,4:
         ¡Se eclipsan¡
(La luz poco a poco se va concibiendo. Se ilumina cada uno  de los rostros de las voces ahí presente. El aspecto de cada una de ellas es de mujeres envejecidas, mujeres que la cara o cruz de la vida las ha marcado.)
Voz 1:
       ¿Sabéis por qué habéis llegado aquí?
Voz 2:
(en un susurro)
    ¡Seguro que no¡
Voz 3:
    Seguro.
Voz 4 :
    No.
Laura :
    ¡La lluvia ¡
María:
       Sí, la lluvia
Voz1:
       La lluvia es la señal. El magnetismo que os hace gravitar bajo nuestro eco. Os manifestáis como espuma de playas donde la tonada de las caracolas son nidos de cuervos.
Voz2:
       ¡Dejadlo ya ¡
Voz3:(Un solo  de piano  suena)
   ¡Desvestirse de la melancolía ¡
   ¡Desvestirse de las borrascas ¡
 ¡Desvestirse de las pesadillas ¡
 ¡ Desvestirse de unas lenguas  que  son cloacas ensangrentadas¡.
Laura:
 ¡Sí¡
Voz4:
 ¡Si¡
Maria :
    La paz
Voz1,2,3,4:
     ¡La paz¡
María :
       El respeto
Voz1,2,3,4:
    ¡El respeto¡
María:
   La sensibilidad
Voz1,2,3,4:
     ¡La sensibilidad¡
Voz2:
  Somos cauce de una brisa púrpura que ama a  la muerte.
Voz3:
  La muerte de un clima enrarecido a tu ser.
Voz 1:
  Venid con nosotras.
Voz 4:
       El daño se evapora y seréis raíz que mana por tierras de aguas cobrizas  donde el amor es colibrí azul que os escucha ¡Amar y ser amada ¡
María:
  Estrella de mar que se consagra en el mundo de eternas oportunidades ¡Qué ama y es amada¡ ¡Amar y ser amada¡
Voz1,2,3,4:
      ¡Amar y ser amada ¡


Fin