viernes, marzo 14, 2008


Se sumerge en la duda. Una duda que la balancea entre tierras pantanosas y un puente de arco iris que cuelga sobre ella. Abajo están los tropiezos de la vida, esos errores que nos acosa en el leve pensamiento. Arriba esta ese mañana, ese hoy que la invade de una esperanza desmesurada en la erupción de un volcán de espejos donde su cuerpo es olvido, donde su mente es lejanía. La memoria la retuerce para que derive abajo pero hay algo que la induce a escalar por pedregales de sal y rosas hasta ese puente donde la tonalidad la embellece. Se sumerge en la duda. Una duda que cada amanecer la contrae y la expansiona sobre mundos oscuros y opacos donde no se avistan aguas cristalinas. Camina. Da sus primeros pasos y la flor de la alegría la besa. La besa con carisma, con un carácter que la imanta, la atrae a la vida y descuartiza todo lo de atrás. Todo lo de atrás. Barcos con velas amarillas la amamantan en su nuevo viaje. Barcos con timones de pétalos la acarician. La acarician.

domingo, marzo 02, 2008


Cuando el crepúsculo llama a las aves
Humedezco mis párpados en el vaivén de las olas,
Soy llama serpenteante que con su alarido
Vuela al hallazgo del amor.
Cuando el crepúsculo es barco incoloro
Retiro el ardiente deseo en el mecer de la nostalgia
Y cabalgo sobre ríos donde cuerpos desnudos
Perpetúan el recuerdo desmedido
Que cuelga en mis espaldas de hojas secas.

domingo, febrero 24, 2008





Enarbolada la identidad de los cuerpos
Que se asoman a acantilados cenizos
Donde el gemido del amor descansa.
El fallo se embiste con la luz incolora del amor
Y somos ecos inconfundibles de bahías ofuscadas.
Nos anudamos en troncos a la deriva
Y náufragos somos en el hondo penar
De arrecifes blancos escorados sobre nuestros hombros.

domingo, febrero 17, 2008

La espesura de la hierba,
La música de la soledad
Que retumba en los sentidos.
Acompasado silencio que penetra
Por los pueblos aislados.
La paz, la tranquilidad, la parsimonia
Que embiste los corazones
De las gentes que con sus cantos y campanas
Son senderos de la monotonía.

lunes, febrero 11, 2008


Su rostro,
Impenetrable ala fugaz
Que busca charcos de neblinas.
Tropieza en hogueras
Donde la tarde de palomas desiertas
Embelesa el alma danzante
Bajo el ritual de una laguna vacía.
Sus ojos,
Esbeltez de un firmamento plateado
Donde colonias de carroñeras
Despedazan sus restos
Como amor del ayer.
Su cuerpo,
Espejo que cicatriza la llamada voraz,
Vergel donde la sibilina resonancia
De su dolor describe círculos eclipsados
Por la lumbre de la helada.
Sus manos,
Violonchelo exterminado
Donde los pesados cuervos
Animan a un desierto perpetuo
Cavando así su fosa
Entre paredes plúmbicas
Donde el agua de la soledad
Erupciona con sus besos de hiel.